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Lena estaba acostumbrada a ser la primera en levantarse en casa. Si bien su horario de sueño había mejorado muchísimo con el pasar de los años, aun así esa vieja costumbre de despertar a primera hora de la mañana era algo que continuaba arraigado en su persona.
Por lo mismo, es que se sorprendió cuando al abrir los ojos y desperezarse en una linda mañana otoñal, notó que se encontraba sola en su habitación. Por un segundo pensó que quizá Kara había salido temprano a alguna emergencia de Supergirl, pero desechó esa opción al darse cuenta de que no había ninguna nota escrita por su esposa comunicándole aquello. Y Kara siempre, pero siempre, le dejaba un mensajito cuando tenía que salir en medio de la noche a alguna emergencia.
Frunciendo un poco el ceño, Lena sacó sus piernas por el costado de la cama y se dispuso a iniciar el día yendo en búsqueda de su esposa. Alcanzó a ponerse encima su bata de levantar cuando dos sonidos que bien conocía llamaron su atención, logrando que una gran sonrisa se abriera paso en su rostro.
Las risas de Kara y Lori.
Lena se acercó al gran ventanal que daba paso al balcón que ella y Kara tenían en su habitación, lo abrió sin prisas y salió al aire libre mientras buscaba con su mirada a las dueñas de aquellos sonidos tan maravillosos.
La escena con la que se encontró le derritió el corazón e hizo que un calorcito de felicidad le recorriera todo el cuerpo.
Kara, usando su supervelocidad, estaba recolectando todas las hojas caídas de los árboles en una gran pila en medio del jardín. Lori la miraba riendo y esperando con ansias a que su Jeju terminara la tarea que tenía entre manos. Al hacerlo y al tener el visto bueno de la rubia, la pequeña se alzó volando un par de metros hasta posarse en una de las ramas que sobresalían de los árboles que adornaban el jardín. Posteriormente, se dejó caer a la gran pila de hojas utilizando la reconocida posición de “bala de cañón” y sus risas volvieron a llenar toda la estancia al momento en que miles de hojas revolotearon por todo el lugar.
Lena debía confesar que aunque supiera que su bebé era indestructible gracias a los genes kriptonianos de su Jeju, aun así casi se le sale el corazón del pecho al ver que Lori se dejaba caer al vacío como si nada. Al calmar los acelerados latidos de su corazón y confirmar con las carcajadas que dejaba salir la pequeña que todo estaba en perfectas condiciones, Lena se permitió sonreír anchamente mientras continuaba observando a su esposa e hija jugar como niñas.
Hubo años en su vida donde Lena jamás se vio capaz de imaginar una escena como la que estaba presenciando. Creciendo con los Luthor, nunca comprendió lo que era tener una familia en el amplio sentido de la palabra, y mucho menos se enteró de que era algo a lo que podía aspirar. No fue hasta que Kara y los Danvers entraron a su vida que Lena se permitió empezar a soñar con la idea de un futuro donde ella pudiera formar su propia familia y disfrutar de momentos como el de hoy.
Por supuesto, en su visión del futuro siempre estaba Kara incluida, y aunque aquello la asustó en un principio, con el pasar de los años habían podido sortear todo tipo de dificultades hasta llegar al presente que compartían. Y tanto Lena como Kara no podían creer lo afortunadas que eran.
-¡Jejuuuu, noooo!
Las carcajadas de Lori sacaron a Lena de su reflexión interna y volvió a centrarse en la escena que estaba sucediendo en el piso de abajo. Lo que vio hizo que estallara en carcajadas: Kara se encontraba enterrada hasta los ojos en la pila de hojas y de vez en cuando desaparecía de vista para reaparecer al lado de Lori llevándosela con ella hasta sepultarlas a ambas en su anterior escondite.
Lena estaba consciente de que tanto su esposa como su hija seguramente sabrían que las estaba observando, pero le encantó el hecho de que continuaran jugando y disfrutando entre ambas, permitiéndole a ella gozar de simplemente estar presenciando todo.
Estuvo largos minutos realizando aquello. Incluso, hasta grabó un par de videos y tomó fotos para compartirlos luego en el grupo familiar con el resto de sus seres queridos. Cuando notó que Kara y Lori tenían cara de necesitar un descanso, se acercó un poco más al borde del balcón y alzó la voz captando la atención de ambas.
-¿Panqueques para el desayuno?
Los efusivos asentimientos hicieron reír a Lena y les hizo un gesto para que entraran en casa, comunicándoles que las encontraría en la cocina en unos segundos. Una sonrisa la acompañó mientras escuchaba como Kara y Lori ingresaban apresuradamente a la casa para limpiarse un poco y comenzar a preparar los ingredientes que necesitarían.
Estas mañanas de otoño eran las favoritas de Lena.
