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Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 9 of Supercorptober 2022
Stats:
Published:
2022-10-09
Words:
1,231
Chapters:
1/1
Kudos:
32
Bookmarks:
2
Hits:
574

Fresh

Summary:

Kara le presta su bufanda a Lena para que se abrigue.

Work Text:

Kara conoció a Lena en medio de los finales de segundo año. Estaba desesperada buscando un sitio en la biblioteca para sentarse a estudiar cuando notó que había uno disponible a un lado de la chica pelinegra que apenas se veía detrás de la pila de libros que tenía a su alrededor.

Agradeciéndole a todos los dioses existentes, Kara se dirigió hacia allá y le consultó a la chica si podía sentarse. Al momento en que Lena despegó sus ojos del libro que tenía delante para observar a Kara y le dio una pequeña sonrisa asintiendo, Kara supo que necesitaba conocer más a la chica.

Los ojos de Lena eran de un verde tan único que Kara jamás lo había podido encontrar en ningún otro lugar. Parecía ser que existían única y exclusivamente en Lena, y la rubia encontraba ese hecho maravilloso.

Después de ese primer encuentro, le siguieron un par más antes de que decidieran entablar una conversación real. Al principio solo intercambiaban un par de palabras de cortesía. No fue sino hasta la cuarta ocasión en que se toparon en la misma mesa al estudiar que Kara decidió presentarse en un momento en que notó que Lena estaba haciendo una pausa en su lectura.

De ahí en más, entablaron una relación cordial que evolucionó a una de las amistades más importantes y genuinas que alguna de las chicas haya experimentado en su vida. También, desarrollaron una especie de rutina. Si bien ahora pasaban bastante de su tiempo libre fuera de la biblioteca juntas, al coincidir dentro del establecimiento siempre hacían lo mismo: Lena apartaba la mesa en la que siempre estudiaban y acomodaba todas las cosas ahí, mientras que Kara iba a conseguir dos cafés bien cargados junto con una bolsa repleta de dulces al carrito que siempre se ponía fuera de la biblioteca con comida. Era una rutina que a ambas las hacía sentir cómodas y que hacía que tener que estudiar se hiciera un poco más sencillo.

Así pasó el tiempo y para cuándo ya se encontraban en su último año, Kara sabía a ciencia cierta que lo que sentía por Lena estaba lejos de ser una atracción platónica. Sospechaba que Lena correspondía sus sentimientos, pero que ambas sentían miedo de hacer algo que pudiera terminar atentando contra la amistad que tenían.

Kara no sabía qué hacer. Por una parte, no quería que sus sentimientos interfirieran en la amistad que tenía con Lena. La chica era una de las personas más importantes en su vida y perderla sería devastador. Pero por otro lado, tampoco quería desperdiciar quizá la única oportunidad que tendría de llevar su relación con Lena al siguiente nivel antes de que dejaran la universidad y se adentraran al mundo real.

Todo era un gran caos y con cada día que pasaba, Kara se veía más y más apresada por el paso del tiempo.

-Hey, sí alcancé a devolver el libro antes de que se venciera mi plazo.- dijo Lena caminando hacia ella y sacándola de sus pensamientos.- Gracias por acompañarme y esperarme.

Le dedicó una de esas sonrisas demoledoras que siempre lograban que los latidos de Kara se aceleraran y llegó hasta su lado para comenzar a caminar rumbo a los dormitorios.

-No tienes nada que agradecer, para eso estoy.- respondió Kara dándole una pequeña sonrisa y comenzando a caminar al lado de Lena.

El trayecto hasta el edificio de dormitorios era bastante largo, así que se mantuvieron conversando y caminando sin prisa. Estaban en los primeros días de invierno, por lo que el cambio de estación ya estaba empezando a notarse y el clima se estaba poniendo mucho más fresco. Kara llevaba encima una sudadera acompañada de su bufanda favorita y Lena, por su parte, solo llevaba puesta su sudadera de la universidad y aunque las mangas le cubrían las manos, la rubia pudo notar como poco a poco su amiga comenzaba a sentir el frío en su cuerpo.

Lena siempre había sido más propensa a helarse que ella, por lo que Kara, en un acto de generosidad y genuina preocupación por la salud de la chica al ver que comenzaba a tiritar, se quitó su bufanda y se la tendió. Lena la miró con los ojos bien abiertos por un par de segundos, demostrando que claramente no esperaba el gesto, pero cuando pudo poner sus pensamientos en marcha otra vez, no dudó en aceptar la prenda que Kara le tendía y pasarla por su cuello.

-Muchísimas gracias.- dijo Lena escondiendo un poco la nariz en la bufanda y sintiendo el aroma del perfume de Kara en ella.

A Kara casi se le sale el corazón por la boca al notar el gesto, pero se apresuró en responder, aunque sus mejillas sonrojadas la delataran.

-No te preocupes, no es costumbre en mí dejar que una chica linda se congele en medio del campus.

Kara tardó unos segundos en comprender lo que había dicho y cuando centró su mirada en Lena, pudo notar que las mejillas de la chica estaban tan o más coloradas que las suyas. Le gustaba creer que era a causa de sus palabras y no por el frío.

Lena le dirigió una pequeña sonrisa y continuaron caminando un par de segundos en silencio. Kara se dedicó gran parte de ese tiempo a regañarse internamente por haber sido tan idiota de no haber utilizado el filtro cerebro-boca que siempre tenía encendido cuando estaba alrededor de Lena y que le servía para no dejar salir cada pensamiento que se le cruzaba por la cabeza. Seguramente la chica se había sentido incómoda por sus palabras y a Kara nada la inquietaba más que causarle alguna molestia a Lena.

Estaba a punto de abrir su boca para disculparse por el comentario, cuando el roce de una mano junto a la suya la detuvo. Kara observó hacia el espacio donde su brazo y el de Lena se balanceaban uno al lado del otro, y luego de regreso al rostro de la chica. Las mejillas de Lena continuaban de un color rojo intenso y su mirada estaba clavada en el piso delante de ambas.

Por un momento Kara creyó que el roce había sido sin intención, por lo que no quiso darle más vueltas al asunto. Pero luego volvió a sentirlo con un poco más de fuerza y esta vez al mirar al espacio entre las manos de ambas, notó que la de la Lena estaba tendida hacia ella en clara señal de invitación para entrelazar sus dedos. Los latidos de Kara se aceleraron y miró con rapidez a Lena, para ver si su intención era la que ella creía.

Esta vez, la mirada de Lena estaba esperando la suya cuando sus ojos se cruzaron y una linda sonrisa adornaba su rostro. Kara no necesitó más y, devolviendo la sonrisa con ganas, entrelazó sus dedos con los de Lena.

Al momento en que sus manos hicieron contacto y encontraron la posición perfecta para sostenerse, Kara sintió que encajaban como dos piezas de un puzzle. Sostener la mano de Lena se sentía correcto. Más correcto que cualquier otra cosa que Kara hubiera hecho en su vida.

Y si la sonrisa demoledora que acompañaba el rostro de Lena mientras ambas caminaban con sus manos entrelazadas bajo el clima fresco de los primeros días invernarles era sinónimo de algo, Kara podía asegurar que la pelinegra pensaba exactamente lo mismo.

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