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Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 10 of Supercorptober 2022
Stats:
Published:
2022-10-10
Words:
1,436
Chapters:
1/1
Kudos:
42
Bookmarks:
4
Hits:
714

Ice

Summary:

National City atraviesa una de sus peores olas de calor en la historia. Kara ayuda a Lena a lidiar con el horrible clima.

Work Text:

Lena miró con nostalgia como la pareja de la película que se reproducía en su televisor se daba un buen chapuzón en la piscina del lujoso hotel en el que se encontraban. Cada gesto de los actores demostraba que se encontraban muy a gusto con el clima soleado bajo el que grabaron la película, y Lena no podía sino envidiarlos por ello.

National City estaba atravesando una de las peores olas de calor de su historia y Lena ya no aguantaba más. Generalmente, no tenía problemas con el sol o el calor, de hecho, todo lo contrario. Le gustaban los días donde la luz natural acompañaban su jornada porque sentía que tenía más energía. Ahora bien, que el sol quisiera matarla como en uno de esos niveles de Super Mario que ella y Kara se empeñaban en jugar cada vez que tenían un tiempo libre, y que la temperatura estuviera bordeando los cuarenta grados, no le gustaba ni un poquito.

En un principio, Kara, ella y el grupo de superamigos creyeron que esta inusual ola de calor podía deberse al plan de algún villano que apuntaba a dañar a los ciudadanos, flora y fauna de National City; pero luego de una semana de ardua investigación, llegaron a la conclusión que los únicos culpables de este fenómeno climático era la especie humana en general. Todos sabían que el cambio climático era devastador, pero experimentarlo de primera fuente era terrible.

Lena suspiró, maldiciendo internamente a todas las autoridades y miembros de la comunidad científica que por años se habían empeñado en decir que el cambio climático era una mentira. Esperaba que ellos igual estuvieran asándose en este momento.

Un pote gigante de helado apareció frente a sus ojos y Lena sonrió. Kara le devolvió el gesto y le entregó el recipiente en sus manos. Bendito sea el helado de piña y su maravilloso poder de combatir el calor que Lena sentía en cada átomo de su cuerpo.

La kriptoniana se sentó al costado de Lena en el sofá a comer su propio pote de helado. Lena envidiaba un poquito que el calor no estuviera afectándola debido a su genética alienígena, porque mientras ella parecía recién salida de un sauna, toda roja y con el pelo pegado a su cuerpo por el sudor, Kara se veía dolorosamente perfecta.

-¿No podrías aunque sea fingir que sientes un poquito de calor?- preguntó Lena luego de hacer un esfuerzo sobrehumano por sentarse de tal manera que sus extremidades no se rozaran.

-No desde que era adolescente y Alex me dijo que mi actuación sobre los cambios de clima eran pésimos. Desde ahí me resigné a no hacer nada.- respondió Kara riendo y metiéndose una gran cucharada de su helado de chocolate con chispitas a la boca.

-Uggg, te detesto.

Kara volvió a reír con más ganas.

-No, no lo haces.

-No, lo cierto es que no.- respondió Lena con resignación llevándose su propia cuchara a la boca.- Pero si pudiera, lo haría.

-Siento mucho que tu cuerpecito humano esté sufriendo con esto, cariño.- dijo Kara dándole una sonrisa de disculpas.- Puedo ver en tu rostro y en el de todos que esto es horrible.

-No tienes ni idea, pero gracias.- respondió Lena acercándose el pote de helado a la frente y suspirando cuando la fría superficie tocó el calor de su piel.- ¿No podríamos irnos a…no sé, a la fortaleza de la soledad y encerrarnos ahí hasta que todo esto pase?

-O sea, podríamos.- dijo Kara riendo.- Pero no creo que el directorio de L-Corp y tus socios de la Fundación aprecien mucho que su CEO desaparezca de la faz de la tierra.

-Son chicos y chicas grandes, pueden funcionar sin mí un par de días.

-Lena.

-Kara.

-Cariño, aunque es una buena idea, ambas sabemos que no soportarías estar tantos días encerrada en la fortaleza de la soledad sin wifi y sin ningún medio para contactarte con tu empresa y la fundación.- dijo Kara dándole palmaditas en la rodilla a Lena.- Eso de ceder el control totalmente no es lo tuyo, Lena.

-Kelex podría conseguirme una red de wifi segura para trabajar. Ya me quiere más que a ti.- aseguró Lena sacándole la lengua a Kara haciendo que la rubia pusiera los ojos en blanco.- Y sobre ceder el control…ambas sabemos que eso no es totalmente cierto, Kara.

El tono de voz de la pelinegra había cambiado sugerentemente hacia el final de la oración, logrando que Kara se atorara con un poco de su helado y que sus mejillas se tiñeran de un rojo fuerte.

-¡Lena!

-¿Qué? Yo no hice nada.- respondió la pelinegra riendo.- Llevo diez días asándome mientras tú estás como si nada, dame un poco de crédito, cariño.

-Bien.- dijo Kara luego de dejar de toser.- Aunque tu idea de ir a la fortaleza de la soledad es estupenda, no podemos ir porque Clark estaba instalando unas actualizaciones en el sistema de seguridad y me dijo que iba a estar deshabilitada hasta la próxima semana. Lo siento.

-Ugg, debimos dejar que Lex matara a tu primo cuando tuvo la oportunidad.

-¡Lena!

-Está bien, perdón. Era una broma.- dijo la pelinegra alzando sus brazos en señal de rendición.- Sabes que mis genes salen a relucir cuando tengo mucho calor, mucho frío, sueño o hambre. No puedes culparme.

-Sí, tienes razón.- respondió Kara riendo bajito.- Además, tú y yo sabemos que Kal-El sí te agrada, aunque intentara darte “la charla” cuando se enteró de que estábamos juntas.

-No me lo recuerdes.- dijo Lena en tono de broma.- Tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para no reírme en su cara. Fue tierno, eso sí. Que se preocupara por ti.

-Sí, fue un lindo gesto.- respondió Kara riendo. Pasados unos segundos, sus ojos se abrieron con emoción.- ¡Creo que ya sé cómo ayudarte a pasar un poco el calor!

-¿Cómo?

-No sé cómo no se me ocurrió antes.- murmuró Kara levantándose y tomando el pote de helado de Lena para dejarlo sobre la mesa. Seguidamente dejó el suyo y le hizo gesto a su novia para que se recostara en el sillón.- Vamos, tiéndete ahí.

-Uhh…no entiendo a dónde vas con esto, cariño.

-Lena.- dijo la rubia poniendo una de sus manos en su cadera y mirando con exasperación a su novia.- Solo…confía en mí ¿sí?

-Está bien.

Lena se recostó en el sillón de tal manera que su vista quedó enfocada hacia el techo del departamento. No entendía muy bien el punto de Kara con todo esto, pero confiaba ciegamente en ella.

Pasados unos segundos, sintió que una suave brisa comenzaba a recorrerla desde los pies hasta su cabeza y como poco a poco, el calor de su cuerpo iba desapareciendo. Casi como si su temperatura interna volviera a regularse.

Lena suspiró con agradecimiento al comprender por fin lo que estaba haciendo su novia y sonrió cerrando los ojos. No sabe cuánto tiempo estuvo así, pero para cuando volvió a abrirlos y a mirar a Kara, pudo observar que la chica tenía una sonrisa de autosuficiencia en el rostro.

-¿Por qué siempre olvidamos que puedes regular como te plazca la temperatura de tu super-aliento?

-Ni idea.- respondió Kara riendo.- Pero agradezco haberlo recordado hoy. ¿Cómo te sientes?

-Maravillosamente normal después de diez días rostizándome desde que despierto hasta que me voy a la cama. Muchísimas gracias.

Kara volvió a reír y Lena la imitó. Ahora que su temperatura había vuelto un poco a lo normal y la estela del aliento de hielo de Kara continuaba sobre su cuerpo protegiéndola del horrible calor que había, Lena se sentía mucho mejor.

Con una sonrisa, se levantó del sofá y se acercó a echarle los brazos al cuello a Kara. La superheroína la sostuvo sin problemas y con una demoledora sonrisa en su rostro. Lena, poniéndose de puntitas para poder alcanzarla mejor, la atrajo en un profundo beso de agradecimiento.

Al separarse, se mantuvo entre los brazos de Kara, disfrutando de poder estar ahí sin sentir que se estaba asando. Con un último beso corto sobre los labios de la rubia, Lena dio un pasó atrás y sonrió.

-¿Quién necesita ir a la fortaleza de la soledad cuando la fortaleza de la soledad puede venir a ti?

Las risas de Kara llenaron todo el ambiente mientras movía su cabeza de un lado al otro, casi sin creer la pésima broma que Lena acaba de decir. Lena la imitó, correspondiendo a su felicidad. Puede que el clima estuviera siento un asco en estos momentos, pero al menos, Lena contaba con su maravillosa novia para lidiar con ello.

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