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Confesión arruinada. ¿Por qué no lo dejan hablar?

Summary:

Lacie sabe que Jack quiere decirle algo, pero hay situaciones que lo impiden.

Notes:

Día 14. Confesión arruinada.

Título random porque no sabía qué poner.

Work Text:

Es fácil para Lacie darse cuenta de que Jack no ha despegado los ojos de ella.

Está bailando en la nieve. Sus pasos son delicados, hechos con mucho cuidado, su cabello se ondea con el aire frío y luego se gira para verlo. Si un copo de nieve se pudiera regalar, Lacie ya le hubiera regalado uno y esperaría que lo conservara. Sin embargo, no hay una razón para que sus pensamientos terminaran así, de lo que sí está segura es que quiere que Jack la abrace. Extraño porque no es como si ella estuviera enamorada de él ¿o sí?

—Lacie…

Le da la espalda y se aleja un poco para seguir bailando sola, a menos que él quiera unirse. Deberían ir a la torre y seguir hablando ahí, en vez de eso están en la ciudad, en la nieve y es divertido. Es mejor que estar encerrada. Por eso es que los dos terminaron lejos de la mansión, ignorando todas las cosas que les decían. No iba a obedecer lo que le dijeran Oswald y Glen y sabe que se preocupan por ella, a su manera, pero lo hace.

—¡Qué aburrido eres! —gritó y se acercó a Jack.

—Lo siento, es solo que…

No terminó lo que iba a decir. Lacie frunció el ceño. ¿la mente se le puso en blanco? Coloca una mano en su hombro y se inclina un poco para reírse. ¿Está nervioso? No tiene por qué. Nunca lo entenderá y no significa que quiera dejar de verlo. Estar con él la entretiene, hay algo que hace que no se pueda alejar y puede que para Jack esté pasando lo mismo. No se lo va a preguntar. Ella siente su mano en su espalda, pero no la acera a él, es como si estuviera manteniendo la distancia. Si lo piensa bien parece como si fueran a bailar, entonces baja la mano de su hombro y mira sus ojos verdes.

—¿Qué me ibas a decir?

Entonces Jack es ahora quien la suelta. Le molesta que se la pase tanto tiempo callado, es como si estuviera ocultando algo y le desespera no saber qué es. Solo tiene su mirada fija en ella.

—Que yo…

—Será mejor que regresemos —interrumpe Lacie y empieza a caminar, se abraza a sí misma por el frío que empieza a sentir.

Esta vez pareció que Jack por fin le iba a decir lo que ocultaba, se tardó tanto tiempo que se aburrió. «Que no confiese sus sentimientos» eso es lo que desea. No es que no le pueda corresponder, sino que piensa que sus emociones son muy complicadas y que su felicidad no estará al lado de ella, como que están bien como están, viéndose de vez en cuando.

Hace el esfuerzo de seguir caminando cuando el brazo de Jack se posa sobre sus hombros y la arrastra hacía él para que deje de sentir frío. Le gusta la cercanía que tienen, solo que no le dirá nada, lo mantendrá como un pensamiento en una parte profunda de ella.

Se está congelando.

Cuando se van acercando a la mansión Baskerville, Lacie se deshace del agarre de Jack y corre hacia la torre. Ha salido muchas veces con su vestido blanco y no sentía frío. Entonces ¿por qué ahora? Entra en la torre y no se cambia, sino que se envuelve con una cobija y espera que llegue.

«Qué lento es» piensa y al poco tiempo después lo ve en el umbral de la puerta. Le divierte ver su expresión. No se ve cansado, sino confundido, como si con su mirada le estuviera preguntando la razón por la que corrió.

—¡Me interrumpiste en lo que quería decir, Lacie!

Suena divertido. Lacie finge inocencia al no saber de qué está hablando. Empieza a reírse y se detiene ante sus ojos que no reflejan nada, están vacíos. Al ponerse seria le pide que se siente, acción que hace sin preguntar.

—Lo siento —responde al fin. Sus palabras sonaron forzadas y puede que él lo sepa y prefiere no darle importancia—. Ahora puedes decírmelo.

Se sienta en el otro sillón de la habitación de tal forma que queda enfrente de Jack. Actúa con interés. Solo el reloj de pared es lo único que se escucha en el silencio porque ninguno dice algo. Vuelve a fastidiarse y a repetirse que es muy raro que se la pase callado cuando es demasiado hablador. Voltea a otro lado para disimular su molestia.

—Que yo… —Al escuchar su voz, lo mira de reojo. De nuevo con sus frases incompletas—. Que yo realmente disfruto pasar tiempo contigo.

Lacie abre la boca por la impresión. ¿Tanto para decirle eso o es que hubo cambio en sus palabras a último momento? ¿Será verdad eso? Aguanta las ganas de reír de nuevo, le creerá aunque no esté tan convencida.

Se levanta del sillón, deja la cobija, y sin pensarlo mucho, se sienta sobre él, su mano se dirige a su línea de la mandíbula. Ante la mirada de él confundido, ella le da una leve sonrisa. Se inclina para estar muy cerca de su rostro.

—¿En serio? —susurra. Quiere escuchar su respuesta a pesar de que fingirá creerle. Se desconcentra cuando otra vez está sumergida en esos ojos verdes, ve su reflejo y a la misma vez no—. Pensé que en esos ojos no se reflejaba nada.

Lo dijo en voz alta.

—Te reflejas tú.

Quiere girar los ojos y no hará eso. Será llamar su atención y quiere evitarlo. Con la cercanía no parece intimidarse. Ahora sus manos están sobre sus mejillas, se da cuenta del esfuerzo que hace al no rodear su cintura cuando sus brazos están apoyados sobre el sillón.

¿Qué puede decir?

—Ibas a confesarte ¿no es así?

No se va a tragar su anterior respuesta. Él quería decir algo diferente y el nerviosismo no se lo permitió, así que debe de tratarse de algo muy importante y difícil de decirlo. Su corazón debe estar latiendo rápido y Jack enfrenta la mirada fija de Lacie. No se va a rendir por satisfacer su curiosidad. No responde, solo siente una de sus manos acariciar su espalda. No va a mentir, le gusta mucho su tacto, aunque sospecha que lo hace para desviarla y que olvide su pregunta.

—Que yo…

El sonido inesperado de una tetera cayendo al suelo hace que desvíe la mirada de Lacie y mire hacía el origen del ruido. Ella hace lo mismo y quiere maldecir, ya que cuando por fin Jack iba a hablar su confesión fue arruinada

Oswald y Glen son los que entran a la torre.

—¿Interrumpimos algo? —pregunta Glen muy animado, con su mano los saluda.

—¿Q-qué están haciendo?

Cuando su hermano habló, Lacie todavía seguía sentada encima de Jack. Tenía que saber que ellos podían entrar sin previo aviso. Se puso de pie inmediatamente y vio a Oswald impactado mientras que Glen lucía muy emocionado, ignorando lo que acababa de pasar.

—Oswald, ve a buscar al personal de limpieza —ordenó al ver los restos de la tetera rota y el líquido sobre el suelo.

El mencionado no se movió de su lugar, parecía petrificado como si le resultara difícil asimilar lo que sus ojos vieron. «No pasó nada».

—S-sí —dijo después de un tiempo y salió de la torre.

—Ah, tendré que preparar el té otra vez —se lamenta y recoge los pedazos de la tetera.

—Interrumpiste una confesión, Glen.

Lacie habla molesta y Glen sonríe. Está claro que no le iba a importar. Ahora tendrá que estar con la duda de lo que Jack le iba a decir, ¿qué estaba a punto de decir cómo para ser interrumpido dos veces? ¿Era algo bueno o malo? Tal vez eligió un mal momento y el destino se lo hizo saber.

—¿Una confesión? —inquiere y mira a Jack—, ¿le ibas a confesar tu amor?

—¿Qué? —responde y se ríe. Es una risa nerviosa—. Ya le dije lo que siento.

«Mentiroso». Lacie se cruza de brazos y su rostro muestra molestia. De verdad que Glen y Oswald llegaron en el tiempo equivocado. Bueno, igual no es como si fuera la última vez que vería a Jack. Tiene muchas oportunidades para hacerlo hablar.

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