Chapter Text
Cuando Yvonne cae al suelo mientras tose sangre, en un claro signo de veneno, la reacción de Derrick fue gritar, acusando a alguien.
“¡Penelope Eckhart!” Se dio vuelta a una silla vacía, lo que sorprendió por un segundo, estaba seguro… estaba seguro que ella estaba sentada ahí hace un segundo.
Pero Reynold, al darse cuenta que la mujer no estaba, pensó que su hermanastra ya había escapado a su habitación.
Así que fue, dejando atrás a su familia para atrapar a esa rata callejera que se atrevió a envenenar a su verdadera hermana que regreso a casa después de años desaparecida.
“¡Penelope!” Abrió la puerta de golpe de su habitación de golpe… una habitación vacía.
La cama estaba perfectamente tendida, el escritorio vacío y no había nada fuera de lugar. No estaban las joyas regadas en el tocador, ni siquiera se veían las sandalias que Penelope siempre dejaba a lado de su cama.
“¿J-Joven maestro Reynold?” Una criada de cabello marrón y ojos color miel lo llamo mientras pasaba por ahí, un montón de sabanas en sus manos.
“¡Tú! ¡¿Donde se metió Penelope?!
“... ¿Penelope?” Emily parpadeo confundida, el nombre le sonaba, pero no podía recordar de quien hablaba “No hay ninguna criada en la mansión con ese nombre, joven maestro”
“¿De que criada estas hablando? ¡¿La estas encubriendo!?
“¡No! ¡No estoy encubriendo a nadie, joven maestro!” Emily se sorprendió cuando la ira de Reynold se volcó hacia ella. Pero afortunadamente para la criada, el mayordomo llego por el joven maestro para llevarlo con el duque.
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Yvonne estaba inconsciente, resultados del veneno
El duque mando a llamar a Penelope con Pennel, con un tono estricto y molesto profundamente, pero el pobre mayordomo lo miro confuso.
“... Su gracia, no hay nadie en la mansión con ese nombre” El mayordomo Pennel le conto al duque con lentitud.
“¿De que hablas?”
“Este es el registro de la familia Eckhart” Abrio el libro y lo puso en el escritorio del duque “La ultima Penelope registrada es una princesa de la familia real que se caso con su bisabuelo hace mas de ochenta años.
El duque hojeo el libro pero solo confirmo las palabras de Pennel. El nombre de Penelope no estaba por ningun lado.
“Trae… trae el libro de gastos” Ordeno y el mayordomo lo saco del estante. Derrick fue quien lo reviso.
Pero no había ni un solo registro de los comerciantes que Penelope llamaba a la mansión, ni una sola compra a nombre de Penelope.
Ni siquiera una mota de polvo que perteneciera a ella.
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Revisaron la habitación que todos estaban seguros que era de Penelope, pero no había vestidos en el closet, zapatos en el zapatero, no había joyas en los joyeros ni cosas de limpieza en el baño. Derrick se sentía extraño, él podía… podía jurar que ella estaba aquí, que este era su cuarto.
Pero estaba vacío, sin rastros de ella.
Callisto llamo a su asistente para preguntarle, pensando que los Eckhart la estaban escondiendo.
“Cedric ¿Que sabes de la perra loca de los Eckhart?”
“... ¿Quien?” Cedric lo miro confundido “Su alteza… ¿No hay nadie que se atreva a llamar así a la señorita Yvonne?”
“...” Callisto entrecerró los ojos “No hablo de Yvonne, hablo de Penelope Eckhart”
“Su alteza, no hay nadie con ese nombre en la familia del duque” Cedric le dijo lentamente, como no muy seguro de la reacción de Callisto.
“Entonces ¿Quien hizo un escándalo en mi banquete cuando regrese de la guerra?” Recordaba que alguien había hecho un escándalo, pero no mas de eso porque se resolvió de inmediato.
“Eso… fueron unas señoritas que comenzaron a hablar de los jóvenes duques Eckhart y a acosarlos, pero fueron rápidamente calmadas”
Callisto quedo un momento sin habla.
Estaba seguro que fue Penelope quien golpeo en la cara a una dama, pero esto… ¿No fue realmente ella?
Volvió al palacio solo para buscar en el registro de nobles personalmente, lo unico que encontro, fue una carta del duque Eckhart informando la desaparición de Yvonne.
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Vinter Berdandi miro con ojos vacíos el salón de ceremonias donde trajo a Yvonne, era de noche y nadie en la mansión sabía que él estaba ahí. El día que trajo a Yvonne, había una ceremonia.
Pero ahora que lo recordaba, nunca recibió el motivo en la invitación.
Era agosto, ni el duque ni ninguno de sus hijos cumplía en estas fechas.
Pero al mismo tiempo Vinter recordaba, una mujer de vestido brillante, cabello magenta recogido con trenzas y adornos para el cabello. La recordaba como un reflejo de hace muchísimo tiempo, recordaba verla a los ojos mientras anunciaba a Yvonne.
Pero esa mujer no existía.
EL duque, sus hijos e incluso el principe heredero también parecían recordarla. Pero por las investigaciones de Vinter, jamas existió tal mujer. Ningún noble recordaba la descripción ni algún evento con el que estuvieran juntos.
Busco y pregunto a la condesa Dorothea si la recordaba, pero la condesa lo miro con confusión.
“Marques” Ella había dicho con una expresión confusa “Nadie amenazo jamas a la señorita Gloria con una ballesta el año pasado”
Las palabras eran demasiado condenatorias.
Nunca estuvo en ningún evento social.
“Penelope Eckhart” susurro el nombre que se sentía tan raro decirlo en voz alta por primera vez “Penelope Eckhart” Lo repitio, pero no había ninguna respuesta “¿Que paso contigo?
Si solo fuera él, podría convencerse de que solo lo alucino, pero eran al menos cuatro personas mas quienes la recordaban.
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Iklies miro con vacío como se movían todos en la mansión, mientras cuidaba la puerta de la señorita Yvonne que aun estaba inconsciente.
No, no se lo habían preguntado, pero él tambien recordaba cabello magenta y una mirada afilada y desinteresada en ocasiones. Recordaba el tintinear de los brazaletes cada vez que avanzaba o la manera en que a veces se detendría.
El duque mismo lo había puesto a escoltar la habitación que pertenecía a Penelope.
Habitación que ahora sabía que estaba vacía.
Pero Iklies podía recordar una risa seca, un comentario sarcástico, podía ver a veces un vestido purpura frente a él o oler el perfume de Penelope.
Pero la evidencia era clara, no quedaba nada que le perteneciera.
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“Padre, hermanos” Yvonne lloro mientras se limpiaba las lagrimas “SE que mi hermana Penelope no tenía intenciones de envenenarme”
Las palabras hicieron que Callisto entrecerrar los ojos, miro al duque preguntando si le había dicho algo, pero el duque nego lentamente con la cabeza.
El resultado fue el esperado, después de atrapar a las criadas de Yvonne e interrogarlas, una finalmente confeso tener el veneno, que lo hizo por las propias ordenes de la señorita Yvonne.
Todos se miraron entre ellos cuando Yvonne fue encerrada en su habitación, a parte de intentar culpar a alguien que no existía en la mansión, no había ningún otro crimen que pudo haber cometido para mantenerla encerrada
“EXcepto que pudo haber intentado envenenar a un miembro de la familia imperial” Dijo Callisto sin emoción.
Penelope no estaba, pero eso no quitaba el hecho de que Yvonne intento culparla de su envenenamiento y de no haber sido porque no estaba, todos le hubieran creído y Penelope Eckhart hubiera pagado consecuencias de acciones que no fueron de ella.
Como si una venda se quitara de sus ojos, de pronto ya no estaban nada felices por Yvonne.
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Una semana después y sin poder dejar el tema de lado
El duque bajo del carruaje apresuradamente, con Reynold detras de él, con el principe y el mago que trajo de vuelta a Yvonne acompañandolos e Iklies escoltandolos.
Derrick se quedo a velar el encarcelamiento de Yvonne y buscando cualquier cosa que podría demostrar la existencia de Penelope en el ducado.
El camino era relativamente bueno, pero las casas estaban en un estado deplorable. Callisto miro las casas cayendose, a los mendigos pelear entre ellos y a las mujeres llamarlos para tener una noche a cambio de dinero.
Tendría que reparar esto una vez que volviera al palacio.
EL duque camino entre los callejones, como si recordara este lugar especificamente, antes de llegar a una casa medio derrumbada por el tiempo y con olor a humedad, sin una puerta, solo una cortina.
El duque se detuvo frente a esa cortina vieja y mojada.
“¿Padre?” Lo llamo Reynold mirando este lugar.
¿Este fue el hogar de Penelope?
“Es aquí”
Fue Callisto el que abrió la cortina y entro, pero solo los recibieron un par de cadáveres consumidos por los años. El mas grande ya estaba en los huesos debajo de una vieja sabana.
Pero el mas pequeño, echo un ovillo a lado de lo que sabían era la madre de Penelope. Entonces… entonces el más pequeño debía ser Penelope.
El duque trago saliva mientras veía la escena, cerro los ojos y aparto la mirada. Pero Callisto estaba acostumbrado a ver cadáveres, se agacho y reviso el cuerpo que se había momificado naturalmente.
Había algo entre sus manos, lo retiro sin cuidado y lo miro.
“Murió sosteniendo una moneda de oro”
El duque miro el cuerpo de su hija, ella era su hija.
Sus ojos brillaron cuando él le dio esa moneda de oro, sonrió con alegría y le agradeció antes de correr.
Las palabras eran condenatorias. Una moneda de oro
“¿... ser tan pobre que ni siquiera podía hacerle un funeral a mi madre?” La voz de Penelope resonó en la cabeza de Reynold “¿Beber agua estancada a lado de un cadáver? ¿O comer las sobras frías de alguien?
¿No compro comida solo para poder ahorrar para el funeral de su madre?
