Work Text:
Había sido una idea terrible, ¡¿cómo podía haber pensado tan siquiera por un segundo que fuera a salir bien?!
Ya no eran jóvenes, sobretodo él, sabiéndose mucho más achacoso que Tomelilla incluso si apenas se llevaban unos pocos días a efectos prácticos (y tener ella un aspecto mucho más severo y maduro, casi regio); y los mecanismos incluso de aquella simple embarcación no podrían haber sido más distintos a los de cualquier otro… cualquier cosa que jamás hubiera tenido frente a sí.
Y tampoco es que la Magia de la Oscuridad le fuera a servir mucho como navegante…
…el hombre profirió un largo suspiro y hundió sus dedos aún con manchas de harina de la jornada de trabajo en su cada día más canoso pelo. ¿Por qué había dejado que La Banda del Capitán le convencieran de proponerle a Tomelilla un paseo en barco?
Es cierto que ya estaban bien crecidos (hasta el menor del grupo ya sin hada), sabiendo mucho mejor cómo convencer (no le gustaba usar la palabra manipular con los muchachillos a los que había visto crecer, incluso si era cierta -y lo era-) y que contaban con el entusiasmo de toda la nueva remesa de hadas llegadas a Fairy Oak, que veían día a día como con, la establecida paz, tanto el propio Duff como Tomelilla se permitían una mayor cercanía que incluso hacía que las pequeñas criaturas mágicas se plantearan distraer en otra dirección a sus jóvenes protegidos.
Suspiró, tratando de calmarse, sólo para darse cuenta de que Tomelilla ya había llegado, tan puntual como siempre.
Casi sin ser consciente de ello, comenzó a disculparse por no tenerlo todo listo; a lo que ella respondió con una sonrisa que, hasta cierto punto, le recordó a la que le solía dedicar a sus sobrinas cuando probaban por primera vez un hechizo con bastantes mejores resultados de los esperados para una primera vez, pero aún no perfectos.
– Antes de que te disculpes; ni se te ocurra. Sería tanto como si yo me disculpara por el torpe intento de bollos que he tratado de hornear por mi cuenta.
Se los mostró del interior de su cesta y, Duff tenía que reconocer que, si no hubiera sido panadero experto, le hubieran parecido más que aceptables.
Deformación profesional, suponía.
A pesar de ello, no pudo evitar reírse.
– Cualquier cosa hecha por ti será más que válida, Tomelilla.
Ella le guiñó un ojo.
– Exacto.
Y, así, años después del fallecimiento del Capitán, dicho título volvió a estar intrínsecamente ligado con el Amor durante una tarde.
