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Ir a los bailes no es lo suyo, pero ante la insistencia de Glen no le quedó de otra más que aceptar. Pidió una única condición y fue que no la obligara a bailar con él.
Debió quedarse en la torre. Sin embargo, es más interesante estar en un baile que en la mansión. Aunque no tuviera ganas de estar ahí, eligió cuidadosamente el vestido que llevaría y las joyas, así demostraría el interés a los asistentes. Una idea equivocada porque ellos están tan concentrados en sus propios asuntos que nadie se centraría en su forma de vestir. No se siente mal por eso, sino que lo agradece.
Quiere pasar desapercibida o ir a dar un recorrido por los pasillos de la mansión. Entrar a un lugar en el que no la vean o encontrar a Glen para reprocharle. Niega con su cabeza, si lo hace él dirá que ella terminó cediendo.
¿Y si manda a la mierda todo? Se puede levantar de la silla lujosa porque no le interesa bailar. Al no ver a su hermano este es el momento perfecto, si la ve yéndose del salón, de seguro Oswald la perseguiría. Quiere estar un tiempo sola, lejos de la música de la orquesta y de todos los murmullos. Si Lacie no saluda, nadie lo hará.
Suspira y se pone de pie. Los zapatos que eligió le están lastimando los pies, no debió usar unos de un tacón alto cuando apenas sabe caminar con ellos. Por eso sus pasos son lentos y hechos con mucho cuidado para no tropezar. Sería una vergüenza caer y ser el centro de atención. Solo está pensando en cosas que no pasarán.
Alza un poco su vestido y empieza a caminar. No sabe a dónde irá, el balcón no es una opción, tal vez podría entrar a una habitación, aunque haya cierto riesgo de que la descubran. Cuando se adentra más a la mansión, la música se escucha muy tenue, el único ruido es el de sus tacones chocando contra el piso reluciente. En el pasillo no hay nadie. Tal vez porque todos los sirvientes están en el salón principal atendiendo a los invitados.
Termina su recorrido al entrar a una sala que está a oscuras, lo único que alumbra es la chimenea. Una habitación con paredes adornadas por cuadros de paisajes. Se aproxima a los sillones y se queda paralizada al ver ese cabello rubio.
Lo conoce bien, incluso si está de espaldas lo puede ubicar. Es extraño que no se haya volteado por lo ruidoso que son sus zapatos.
—¿Jack?
Hace el esfuerzo por caminar en donde está él. Ya los tacones están haciendo que le cueste mucho caminar, al menos puede justificar el porqué no quiere bailar con nadie, sin embargo, la razón principal era porque no quería ir.
—¿Lacie? —pregunta y gira un poco su cabeza para asegurarse que sea ella.
Se sienta en uno de los sillones y estira las piernas para descansar un poco.
—Glen no me dijo que vendrías.
Es verdad. Pensó que Glen iba a mencionar el nombre de Jack en su conversación para convencerla de ir a la fiesta, pero no lo hizo. Le dio un discurso muy simple de las razones por las que tenía que ir. Entre ellas que la pasaría bien, vaya mentira.
—No estaba seguro de aceptar la invitación.
Aunque la duda la carcomiera, quería preguntarle la razón por la que estaba lejos del salón principal, pero se imaginó la respuesta: hijo resultado de un adulterio. De seguro no lo querían ver a pesar de que ya fue mostrado y "aceptado" entre la sociedad.
—Glen me obligó a asistir —empezó a decir y vio como Jack le ponía atención a cada palabra que decía—. Pero la fiesta está aburrida, quiero irme.
—Ni Oswald ni tú querían venir.
Se rió. Lacie estaba un poco confundida, ¿eso quiere decir que vio a su hermano? Bueno, debía estar afuera de la mansión porque no lo encontró adentro, además Glen estaba muy animado hablando con algunos de los asistentes que no se iba a percatar si uno de los dos desaparecía, además no necesitaba que los estuvieran cuidando.
Cuando se dejó de reír Jack mantuvo su vista en el fuego. Lacie quiso saber si había algo interesante o está la posibilidad de que sea su manera de matar el tiempo cuando no quiere estar en la fiesta. El silencio no parecía molestarle. Disfrutó un poco la música que se escuchaba a lo lejos, le permitió pensar en que, tal vez, podía bailar con Jack.
¿Y de verdad quería bailar con ella? Puede hacer el intento y no hay nadie que los vea, será un momento solo para los dos.
—Jack, ¿sabes bailar?
Rompió el silencio. Jack se puso de pie y se detuvo justo enfrente del sillón en el que estaba. Extendió su mano. Con eso pudo suponer que la respuesta es afirmativa. Existe también la opción de que mintió con tal de bailar con ella, ya lo descubriría.
Antes de aceptar, se quita los zapatos y se levanta para entrelazar sus dedos. Caminan hasta quedar en medio de los dos sillones, Su mano la coloca sobre el hombro de Jack, siente como él rodea su cintura con su mano. Al menos ya están en la posición para empezar a bailar.
El ruido de la leña siendo consumida por el fuego y la orquesta en el salón principal se mezcla en la sala. Al principio un sentimiento extraño recorre a Lacie cuando empezaron a moverse, fue con cuidado para evitar pisarse. Desconoce si es la primera vez que Jack baila con alguien, pero le gusta mucho esa sonrisa que está en su rostro, es como si su gesto fuera únicamente para ella.
Tiene que controlar los latidos de su corazón al no asimilar este momento. Cuando dijo que sí iría al baile, aceptó que estaría sola en la velada. No creía que hubiera alguien que captara su interés.
—No me vayas a pisar.
—Tengo cuidado.
Por eso es que están avanzando despacio. Crean su propia atmósfera en la que solo están ellos dos. Ya sabe que Jack solo tiene ojos para ella y le encanta, aunque sus sentimientos son muy difusos, hay algo que siente que no lo tiene con nadie más. No es la primera vez que baila descalza, pero sí con alguien.
Cuando la orquesta terminó de tocar, se separan. En un movimiento inesperado, Jack toma su mano y se la lleva a su boca para depositar un beso. Por un momento creyó que la odiaba y la amaba a la vez. Solo son sus ideas. No comprende nada de lo que siente y no busca hacerlo.
—Le agradezco por concederme esta pieza.
Tanta formalidad la incómoda, sonríe en respuesta y espera que Jack bese su mano de nuevo. Se lo está pidiendo con la mirada y no parece entender indirectas. Tendría que decírselo, sin embargo no es habitual en ella decir algo así, por lo que no sabe qué hacer. Lo mira y decide que no pasará nada por una vez.
—¿Me besas? —pide.
El segundo beso es depositado entre su dedo índice y meñique. Mejor de lo que esperaba, ya que el baile entre ellos terminó y que no ha sonado ninguna melodía para que vuelvan a bailar, Lacie se pone de puntitas y ahora la que lo besa es ella, muy cerca de su comisura. Incluso si sus sentimientos son un caos no quiere que desaparezcan. En él debe estar pasando algo similar. Cuando se aleja puede ver cómo está confundido y no es que le haya desagradado. Sí, puede adivinar en lo que debe estar pensando; es extraño que lo haya hecho.
—Una petición rara, lo sé.
—Sabes que haría cualquier cosa por ti.
No tiene ninguna duda de su afirmación. Lacie voltea a todos lados cuando escucha que otra pieza se reproduce y entonces vuelve a bailar con Jack. Una vez le dijo que disfruta pasar tiempo con ella. No necesita decir que piensa lo mismo, pero no dirá nada. Seguirá concentrándose en su baile y en tratar de controlar sus sentimientos por un beso en la mano.
