Work Text:
-Lena está ocultándome algo.
Kara se dejó caer con un puchero al lado de Alex en el sofá de La Torre. Su hermana alzó una ceja, dejó con tranquilidad la taza de café que estaba tomando sobre la mesita a un costado y luego volteó a mirarla.
-¿Por qué crees eso?
-Solo lo sé.
-Kara…eso no tiene sentido.
-Alex, créeme.- dijo la kriptoniana sentándose y mirando su hermana con seriedad.- Si hay alguien en la Tierra que puede saber si Lena oculta o no un secreto, esa persona soy yo.
-Creo que estás exagerando.- respondió Alex poniendo los ojos en blanco.- No puedes decir que Lena está ocultándote algo solo porque “lo sabes”. Es absurdo.
-¡Pero sí lo sé!
-A ver…¿qué pruebas tienes de eso?
-Uh…bueno…
-¿Ves? ¡A esto me refiero!
-¡Oye, pero no me dejaste ni hablar!
-Porque sé que no ibas a decir nada que probara que mi cuñada está ocultándote algo.
Alex se cruzó de brazos y alzó una ceja casi retando a Kara de contradecirla. Kara, suspirando, volvió a hacer un puchero y se pasó una mano por su rostro.
-Se ha estado comportando raro.- susurró pasados unos segundos.- Son pequeñas cosas, para ustedes seguro pasan inadvertidas pero para mí no.
-¿Cómo cuáles?- preguntó Alex sonando menos dura y más dispuesta a escuchar a su hermana.
-Está pasando mucho tiempo en su laboratorio, y antes de que me discutas.- dijo alzando una mano.- Sé que Lena ama su laboratorio, pero está ahí en horas super extrañas, Alex. Muy temprano en la mañana, al menos una hora antes de que suene su alarma y muy tarde por la noche.
-Pero eso podría no significar nada…quizá ella y Brainy pueden estar trabajando en algún experimento.
-¿Te han hablado a ti de algún experimento?
Alex vaciló unos segundos y respondió:
-No.
-Exacto.- volvió a suspirar Kara.- Siempre te incluyen o al menos te lo comunican para ver si puedes aportarles algo. Incluso cuando son esas cosas raras de física o química que no te gustan.
Alex decidió no interrumpir a su hermana y escuchar lo que tenía que decir. Al parecer, sí tenía razones para creer que Lena le escondía algo.
-También he encontrado un par de jeringas en la basura.- dijo Kara y cerró los ojos un momento.- En un principio creí que eran algún tipo de tratamiento hormonal y que Lena me lo contaría en algún momento. Después de todo sí estuvo varios meses quejándose por los cólicos que le daban…pero no ha dicho nada, y me da miedo pensar que quizá está enferma y no ha querido decírmelo para no preocuparme. Sabes como es Lena.
Los ojos de Kara se humedecieron un poco y Alex le puso una mano sobre su hombro, hizo un poco de presión y atrajo a su hermana hasta su pecho. La dejó desahogarse por un par de segundos y luego, mientras le acariciaba despacio la espalda, decidió dar su parecer sobre la situación.
-Primero, discúlpame por haber minimizado lo que decías al principio de nuestra conversación. Creí que solo era tu yo ansioso normal preocupándose por cosas que no existían.- dijo con calma y Kara asintió en su pecho.- Segundo, no creo que Lena esté enferma. Esa mujer tiene un sistema inmunológico casi tan bueno como el tuyo, y eso que tú eres un alien. Además, desde que supo sobre sus poderes mágicos y buscó más información, supimos que su buena salud no era solo suerte, sino que también la genética que aportó su madre.
-Pero…
-Déjame terminar ¿sí?- preguntó Alex con suavidad.
-Bueno.
-Gracias.- respondió la mayor y continuó.- Como te decía, no creo que Lena esté enferma. Por lo que ya te nombré y porque si fuera el caso, ya lo sabríamos. Lena ha cambiado mucho con los años, todos lo hemos hecho; pero ella ahora expresa muchísimo mejor lo que siente y aprendió a pedir ayuda. Sabe que la amamos y que tiene nuestro apoyo, por lo mismo no creo que nos ocultara información así de delicada. Al menos, no por mucho tiempo.
Kara dejó que las palabras de su hermana se asentaran en su mente durante un rato. Las repasó una y otra vez, y llegó a la conclusión de que Alex tenía razón. Lena no les ocultaría algo así. Eran una familia y la familia enfrentaba las cosas juntos, fuera lo que fuera. Y Lena lo sabía.
-Tienes razón.- susurró finalmente Kara, separándose del abrazo de Alex.- Pero eso no explica por qué está yendo a horas tan extrañas al laboratorio.
-Bueno…¿y ya probaste preguntarle qué pasa?
Kara se quedó en silencio. Alex la miró con los ojos entrecerrados.
-Kara, sí le preguntaste si sucedía algo ¿no?
-Eh…
-No, nada de “eh…”- dijo Alex rápidamente.- Creí que ya habías dejado estas actitudes dañinas atrás hace años. Estás casada con esa mujer, por amor de Dios.
-¡Es que entré en pánico y en vez de solo consultar mi cabeza empezó a saltar de conclusión en conclusión, y de pronto me encontraba volando hacia acá para conversar contigo y la posibilidad de solo ir y consultarle a Lena no se me pasó por la cabeza!
Alex se pellizcó el puente de la nariz con dos dedos, respiró hondo y luego, mirando seriamente a su hermana otra vez, le respondió:
-Kara, eres una idiota.- dijo y se apresuró a continuar al ver que la rubia iba a discutirle.- Eres una idiota, pero también eres mi hermana y te amo. Así que como tu hermana mayor, te pido que escuches atentamente lo que voy a decirte.
-Bien.
-Quiero que levantes tu estúpido trasero kriptoniano de este sofá, que salgas por el balcón y vayas en busca de tu esposa a preguntarle qué carajo es lo que está o no pasando.
El tono de Alex no sonaba a sugerencia, todo lo contrario, así que Kara se levantó de un salto e hizo lo que le pedía, no sin antes responderle con un:
-Sí, señora.
Y salió de ahí casi quebrando la barrera del sonido. Directa a buscar a Lena y descubrir si estaba o no sucediendo algo.
***
Recordaba haber escuchado a su esposa decirle por la mañana que estaría todo el día en casa, así que Kara se dirigió a buscarla al departamento que ambas compartían.
Lo primero que notó al posarse en el balcón de la sala principal es que todo estaba muy en silencio. Frunció un poco el ceño y entró.
-¿Lena?- llamó mientras caminaba por la estancia.
Nadie respondió. Preocupándose todavía más, Kara desmaterializó su traje quedando en el conjunto de ropa que había escogido esa mañana para el día y fue a buscar a su esposa.
La encontró en la habitación de ambas, tomando una siesta. Lena no acostumbraba a tomar siestas. No sola al menos. Generalmente había tres motivos por lo que la pelinegra dormitaba un rato durante el día: primero, porque el trabajo la estaba agotando; segundo, porque Kara le pedía que se tendieran juntas, y tercero…
…porque se sentía enferma.
El recuerdo de las jeringas en la basura y el comportamiento extraño de su esposa volvieron a la mente de Kara. Antes de que se permitiera preocuparse de más, recordó el consejo de su hermana de solo ir y consultarle a Lena qué estaba sucediendo.
Respirando hondo, decidió que dejaría descansar a su esposa y que luego podrían conversar. Le dejó un pequeño beso en la frente y salió de la habitación.
No sabía cuánto tiempo iba a tardar Lena en despertar, así que se entretuvo limpiando un poco el lugar, preparando almuerzo y revisando el último número de CATCO, anotando sus impresiones al costado y luego enviándolo al equipo de edición para correcciones.
Para cuando Lena salió restregándose un ojo de la habitación y bostezando, ya habían pasado tres horas. Kara, por su parte, estaba casi al borde de un ataque de ansiedad.
Lena estaba enferma. Estaba casi segura.
-Hey, cariño.- dijo su esposa dándole una sonrisa adormilada.
-Hey…¿cómo te sientes?
Bastante sutil, Kara.
-Bien. Estoy perfecta.- respondió Lena estirándose un poco y acercándose a Kara para darle un corto beso sobre los labios.- ¿Cómo estás tú?
-Bien…o sea, algo así.
El semblante de Lena cambió, dando paso a uno de preocupación.
-¿Oh?- dijo y luego continuó.- ¿Pasó algo?
-No…sí, quizá.- respondió Kara suspirando y continuando al ver que Lena alzó una ceja.- Lo que quiero decir es que yo estoy bien, no me ha sucedido nada, pero estoy preocupada.
-¿Por qué? ¿Pasó algo en La Torre?- preguntó su esposa acercándose a ella.- ¿Nuestra familia está bien?
-Sí, están todos bien.- se apresuró a responder Kara al notar la preocupación en Lena.- Y no, no pasó nada en La Torre, ni con Supergirl.
-Entonces no entiendo a dónde vas con todo esto, cariño.
Kara observó el rostro de su esposa. Había una mirada de confusión en sus ojos y un poco de ojeras bajo ellos. Si la apuraban, Kara podría asegurar que hasta se veía más pálida. Cerró los ojos y suspiró.
Comunicación y diálogo. Las claves de una relación sana, se recordó.
-¿Kara?
-Estoy preocupada porque creo que estás escondiéndome algo.
Listo, lo dijo. Su voz no sonaba a reproche, ni a molestia, solo estaba cargada de un profundo miedo con el que Kara no estaba dispuesta a lidiar. El silencio que siguió durante unos segundos casi la hizo sentir chiquita. Casi.
-¿Por qué dices eso?- preguntó Lena con tranquilidad.
Kara envidiaba esa tranquilidad en este momento.
-Bueno, porque desde hace un tiempo noté que estás visitando tu laboratorio durante horas super extrañas. Muy temprano por la mañana y muy tarde por la noche.- comenzó.- En un momento creí que tú, Brainy y Alex estaban trabajando en algo, pero luego me di cuenta que si bien Brainy te acompaña de vez en cuándo, la mayor parte del tiempo estás sola ahí.
Si bien el nerviosismo por la incertidumbre todavía era parte de Kara, el hablar de esto con Lena la estaba ayudando, así que continuó.
-También me di cuenta de que estás tomando muchas siestas.- dijo mirando al suelo.- Y no me tomes a mal, me encanta ver que descansas y todo eso, pero tú no tomas siestas. No a menos que algo te motive a hacerlo.
Lena solo estaba parada ahí, escuchando todo con suma atención. Kara no podía descifrar sus pensamientos, pero la tranquilizaba el hecho de que su esposa la estuviera dejando hablar sin cuestionar nada.
-Pero lo que más me impactó y preocupó es que…- Kara cerró los ojos y al abrirlos, su mirada estaba llena de miedo.- A principios de esta semana entré al baño justo después de que lo usaras y encontré dos jeringas en la basura.
Aquello sí sacó una reacción de Lena. Kara vio como sus cejas se alzaban y su expresión cambiaba casi imperceptiblemente. Su corazón se apretó. Sabía que algo extraño pasaba con esas jeringas.
-Entonces…creo que me ocultas algo.- dijo antes de finalizar.- Y me gustaría que me lo contaras, para poder apoyarte en lo que necesites. Somos un equipo, Lena. Sea lo que sea, no tienes que enfrentarlo sola. Estoy aquí para ti.
Listo, Kara lo había sacado todo de adentro. Ahora la pelota estaba sobre el tejado de Lena, y la rubia esperaba que su esposa viera este espacio de conversación como uno seguro para que se sincerara y pudieran enfrentar lo que sea que estuviera pasando.
-Creí que podría esconder esto hasta al menos una semana más, pero debí suponer que te darías cuenta.
Lena le dio una pequeña sonrisa y movió su cabeza de un lado a otro, casi sin creer que Kara había descubierto que algo pasaba. Kara, por su parte, sentía que su corazón latía más y más rápido con cada segundo que pasaba.
Sí que sucedía algo. Ella había tenido razón.
-¿Entonces sí pasa algo?
-Sí, pero te prometo que no es nada malo.- dijo Lena tomando las manos de su esposa entre las suyas y tirando de ella.- Ven, te lo mostraré.
Kara se dejó guiar sin chistar. En su mente solo daba vueltas el hecho de que estaba a punto de saber la causa del extraño comportamiento de su esposa, y que al parecer no era nada malo. Sentía alivio, pero también un poco de curiosidad.
Lena la dejó al borde de la cama de ambas y le pidió que se sentara. Mientras Kara hacía eso, la pelinegra se perdió en el gran closet de ambas durante unos segundos y retornó con una caja entre sus manos.
-Mi idea era darte esto el próximo domingo en la parrillada que haremos con toda nuestra familia.- comenzó sonriendo.- Pero en vistas de que ya me atrapaste, prefiero adelantar la sorpresa.
Kara tomó la caja con confusión. Era bastante liviana y la apoyó sobre la cama. Sacó la tapa que la cubría y miró los objetos que había dentro. En un principio no entendió muy bien qué estaba viendo o qué tenían que ver los objetos con lo que estaba pasando, pero Lena le hizo un gesto de que tomara un pequeño sobre amarillo que se encontraba al fondo de la caja.
Kara lo hizo y abriéndolo con manos temblorosas, sacó de adentro una pequeña imagen. Al observarla mejor, notó que no era solo una imagen, era una ecografía.
Una ecografía de Lena.
Abriendo los ojos como plato, miró a su esposa que la observaba sonriendo enormemente y le hizo otro gesto con el dedo para que rotara la ecografía y leyera lo que estaba escrito atrás. Kara lo hizo, comenzando a sentir que su corazón daba brincos dentro de su pecho y leyó:
“¡Hola, Jeju!
Espero que la sorpresa de mamá te guste. Nos vemos en un par de meses.
Atte, tu Inah.
PD: no te enojes con mi Khehthgr. Él solo quería ayudar a mamá con su sorpresa”.
Kara terminó de leer el mensaje y volvió a dar vuelta el papel entre sus manos. Sus ojos se llenaron de lágrimas al observar la ecografía. Podía notar el perfil de un pequeño cuerpecito formándose. Era su hija, su Inah. Las lágrimas corrieron libremente por sus mejillas y solo despegó la vista de la imagen al notar la mano de Lena acariciándola.
-¿Estás…- comenzó Kara y dejó salir una pequeña carcajada mientras secaba sus lágrimas.- ¿Estás embarazada?
-Sí, tengo casi cuatro meses.
-Pero…¿cómo?- preguntó Kara sin poder dejar de sonreír y acercándose a Lena.
-¿Recuerdas ese viaje que hicimos a Argo a ver a tus padres?
-¿Te refieres al viaje donde mi Ukr y tú se la pasaron metidos en su laboratorio?- respondió Kara poniendo los ojos en blanco juguetonamente.- Cómo olvidarlo. Mi Jeju y yo nos resignamos y los dejamos ser luego del primer día.
-Bueno, todo comenzó ahí.
-¿Cómo así?
-Antes de ese viaje, tú y yo habíamos hablado muchísimo sobre ser madres, y sobre que ya estábamos listas.- comenzó Lena y Kara asintió.- Bien, sé que nuestro plan era adoptar y luego ver si había alguna manera científica de unir nuestros óvulos, y puede que se lo haya comentado a Zor-El mientras hablábamos sobre uno de sus experimentos.
-¿Y qué te dijo?
-Me dijo que al regresar a Argo, Alura le había pasado una caja con cosas de él que alcanzó a rescatar en Krypton, y que dentro de ella, habían distintos planos de antiguos inventos…
Kara podía ver a dónde iba esto y sentía cómo la emoción comenzaba a crecer dentro de su cuerpo.
-Y resulta que, al saber que los enviarían a ti y a Kal a la Tierra en algún momento, tu tío y él habían buscado maneras para que ustedes pudieran reproducirse, si es que en algún momento así lo querían, claro.- dijo Lena sonriendo.- Así que buscaron una manera de emular la Matrix de Krypton pero perfeccionándola para que pudiera mezclar no solo ADN kriptoniano, sino que también humano. Así que…nos pusimos a trabajar en ello durante largo tiempo y cuando supimos que funcionaba, utilizamos un poco de las muestras de sangre tuyas y mías que tenemos en La Torre para ver si la Matrix lograba crear un óvulo con ellas y…
-Y tuvieron éxito.
-Y tuvimos éxito.- respondió Lena sonriendo.- En un principio no estaba segura de si implantarme o no el óvulo sin comunicártelo, pero no quería crearte falsas expectativas de todo esto. Así que, luego de que Zor-El me dijera que estaba todo listo, utilicé el portal para viajar a Argo durante un fin de semana. Tú creíste que había ido a ver a Sam y Ruby a Metropolis, lo lamento por eso.- dijo Lena con tono de disculpas y continuó.- Estando allá, hicimos todo el procedimiento. Luego Zor-El me mandó a descansar junto a tu madre y, si te soy absolutamente sincera, estoy segura de que Alura sospechaba lo que estábamos haciendo, pero no me dijo nada. Solo se limitó a llenarme de comida y entretenerme con conversaciones durante todo el tiempo que estuve con ella.
-Suena a algo que haría mi Jeju.- dijo Kara riendo.- Los años la han vuelto más mimadora. No le digas que te dije eso, porque va a vengarse molestándome con mi edad real y no me gusta cuando lo hace.
Lena rió y se aclaró la garganta antes de continuar.
-Después de eso, solo había que esperar.- dijo la pelinegra con una pequeña sonrisa.- Comencé a sentir los cambios dos semanas después de la inseminación. Estaba más cansada de lo normal y me dolía el cuerpo. Todo se confirmó cuando mi periodo no llegó cuando debería y al contárselo a Zor-El, vino con su propio portal hasta mi laboratorio, me revisó y descubrimos que había funcionado. De ahí en adelante, nos hemos dedicado a cuidar lo mejor posible de mi estado y de intentar mantenerlo en secreto hasta que fuera cien por ciento seguro de que este embarazo llegaría a término.
Kara se mantuvo en silencio durante unos segundos, sopesando toda la información que Lena le estaba lanzando. No podía creer que iban a ser mamás, que literalmente había una personita creciendo dentro de Lena que las llamaría “mami” y “Jeju” dentro de unos años. No cabía en sí de felicidad, pero todavía había algo que no le cuadraba.
-Sospecho que las jeringas y los extraños horarios en el laboratorio tienen algo que ver con todo esto, pero no soy capaz de entender qué.
Lena rió ante la cara de confusión de su esposa y se apresuró a explicarle.
-Los extraños horarios en el laboratorio se deben a que Zor-El intentaba venir en un horario que le acomodara a él con el cambio de hora en Argo y a mí para que tú no nos descubrieras.- dijo sonriendo.- Venía a revisarme con un pequeño ecógrafo portátil, a chequear que mis signos vitales estuvieran bien y a inyectarme con una especie de Harun-El que no me da superpoderes ni es dañino para mí o la bebé, pero que permite que mi cuerpo humano pueda aguantar llevar un embarazo mitad kriptoniano dentro.
-¿Papá modificó la fórmula del Harun-El para ayudarte en eso?
-Sí. Zor-El no hace nada a medias, es un científico maravilloso.- dijo Lena sonriendo con ternura al pensar en su suegro.- A mí también me sorprendió en un principio, pero en serio piensa en todo.
-Sí, eso suena como mi Ukr.- dijo Kara bajito.- ¿Y luego te enseñó a inyectarte las dosis a ti misma para que pudieras hacerlo en casa?
-Exacto.- respondió Lena sonriendo.- Una vez que supimos que el óvulo estaba desarrollándose perfectamente y que todo tendría que llegar a buen término, empezó a enseñarme a hacerlo para así no tener que mantenerme despierta en horarios extraños y seguir levantando sospechas. De hecho, creo que lo hizo más para dejarme descansar. Se volvió un poco papá oso cuando notó que el experimento había salido bien.
Ambas rieron a causa de la imagen mental que aquello les provocó. Sí sonaba a algo que Zor-El haría. Pasados unos segundos, Lena se aclaró la garganta.
-Entonces…¿qué te pareció la sorpresa? ¿Te deja un poco más tranquila?
Kara podía notar en el lenguaje corporal de su esposa que estaba nerviosa.
-¿Que qué me pareció?- preguntó Kara sosteniendo el rostro de Lena entre sus manos con delicadeza y mirándola con lágrimas en los ojos.- Es la mejor noticia que he recibido en mi vida, Lena. Me acabas de hacer la mujer más feliz del universo.
-¿Hablas en serio?
-Por supuesto, mi amor.
-¿Y no te molesta que lo haya escondido durante un tiempo?- preguntó Lena con un poco de culpa.- Sé que es un paso importante en nuestras vidas y que tendrías que haber estado ahí desde el minuto uno, pero no quería que…
Kara atrajo con suavidad a Lena hacia ella y unió sus labios. En el beso quiso traspasarle toda la felicidad, tranquilidad y amor que sentía en esos momentos. Pasados unos segundos, se separaron y la rubia unió sus frentes.
-Lena, mi vida, ya habíamos conversado sobre esto. Tú solo adelantaste un poco las cosas, pero íbamos a terminar siendo madres igual.- dijo bajito mientras acariciaba la mejilla de su esposa con los ojos brillantes de emoción.- Y entiendo que no quisieras contar nada de tu experimento hasta que funcionara. No crearse expectativas antes de tiempo es importante y sano en procesos como este. Además, ahora estaré acompañándolas en cada momento hasta el nacimiento de nuestra Inah y de ahí en adelante, y eso vale más que haber estado en la oscuridad durante un par de meses.
-Te amo, Kara.- dijo Lena con lágrimas en sus ojos y dándole otro pequeño beso a su esposa.- No sabes las ganas que tenía de poder por fin contarte sobre todo esto.
-Yo también te amo, Lena.- respondió Kara riendo bajito y llevando una mano al vientre de su esposa.- Las amo, muchísimo. Muchas gracias por esta increíble sorpresa.
Se sostuvieron un par de minutos más, regocijándose en la felicidad de saber que dentro de unos meses tendrían a su pequeña junto a ellas, para llenarla de amor y cuidarla por siempre. Kara no podía ser capaz de dejar de mirar la pequeña ecografía que sostenía entre sus manos y cuando luego Lena le sugirió que pusiera un oído sobre el lugar donde crecía la hija de ambas y pudo escuchar los fuertes latidos de su pequeño corazón, lloró durante largos minutos mientras llenaba de besos y caricias la zona, y susurraba palabras de amor en kriptoniano y español.
Unos minutos después, cuando las primeras fuertes emociones de la noticia habían dado paso a algo más tranquilo, Kara recordó a su hermana.
-¿Oye, Lena?
-¿Mhm?- preguntó su esposa desde el lugar que estaba ocupando sobre el pecho de Kara.
-¿Vamos a contarle a nuestra familia sobre Inah en la parrillada del fin de semana, verdad?
-Uh sí, esa era mi idea.- respondió Lena.- A menos que quieras hacerlo de otra forma.
-No, no, me parece perfecto.- se apresuró a responder la rubia y acarició la espalda de su esposa con tranquilidad.- Pero me gustaría contarle a Alex primero.
Lena rió.
-No esperaba que fuera de otra forma.- dijo riendo.- Podrías enviarle un mensaje e invitarla a ella, Kelly y Esme a cenar hoy. Así le contamos en vivo y les mostramos la ecografía.
-¿Cena en casa o restaurante?
-En casa.- respondió su esposa con suavidad.- Más familiar y tranquilo.
-Iba a sugerir lo mismo.- dijo Kara sonriendo y besando el cabello de Lena.- Bien, eso haremos entonces. Además, tengo que darle las gracias.
-¿Por qué?
-Bueno, puede que estuviera o no a punto de experimentar una crisis de ansiedad porque no sabía qué te pasaba y fui a contarle todo a Alex.- dijo Kara.- De hecho, ella fue quién me regañó por no hablar antes contigo y permitir que mi cabeza creara mil historias diferentes.
Lena rió bajito porque podía imaginarse esa escena. Las hermanas Danvers eran un par bastante gracioso si una las miraba desde afuera.
-De pasada dile que es mi cuñada favorita y que le debo una botella de whisky, por lograr que te calmaras y dejaras de torturar tu pobre cabecita.
-Hecho.- respondió Kara atrayendo más a Lena a su cuerpo.- Ahora ¿qué te parece si dormimos otra pequeña siesta antes de que sea hora de llamar a Alex? Necesitas descansar.
-Me parece perfecto, cariño.
Lena se acomodó mejor sobre el pecho de su esposa, pasando un brazo por sobre su estómago en un amoroso abrazo y entrelazando una de sus piernas con las fuertes extremidades de Kara. Kara, por su parte, sostuvo a Lena con todo el amor que podía expresarle a través del tacto y posó una mano sobre el pequeño bultito que pronto se transformaría en la panza de embarazada de su esposa y besó su frente cerrando sus ojos.
Nunca había sido más feliz que en ese momento en el que sostenía a todo su mundo entre sus brazos.
