Work Text:
Hay gente que, al hacerse mayor, pierde sus aficiones de la infancia, como si fueran una especie de tumor que debe extirparse; antes de que crezca más y sea demasiado tarde para que esa terrible enfermedad que es la Infancia te infecte al completo.
Otra gente, mucho más avispada, sabe que Hacerse Mayor tan sólo son un par de palabras entrelazadas por su buena asonancia, sin mayor significado tras ellas; por lo que no tienen aficiones de infancia. Tan sólo Aficiones.
Sin más.
Claro que pierden algunas, pero igual que a veces te apetece beber zumo de naranja y otras es más un día de sidra casera. Las personas no somos del todo constantes…pero no existe una ciencia (ni magia) exacta que determine como aficiones y edad se correlacionan.
Por ello, a sus casi treinta años, Shirley Poppy seguía adoptando todo animalillo que cayera en su finca. O, más bien, entablando amistad con ellos (pues no todos se quedaban a vivir en su casa, pero todos acababan volviendo aunque fuera a hacer una mera visita).
Incluso aquella mezcla extraña de nutria, pato y… ¿castor?
Nunca había visto nada igual, pero eso no le impidió cogerlo y, con decisión, determinar que se llamaría Candace.
Y, así, un octubre como otro cualquiera, llegó la primera ornitorrinco residente de Fairy Oak.
