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Me pregunto si Reveil siempre fue una ciudad tan grande.
No es la primera vez que salgo de casa y camino entre la calle llena de puestos en ambos lados. La razón por la que vine es porque me surgieron ganas de comprar un regalo, me pasé muchos días pensando en las cosas que le gustarían, hablé con Reim y mi abuela sobre qué podía darle, a decir verdad, siento que ellos lo conocen mejor que yo.
Lo que mi abuela me dijo en ese momento fue preguntarme la razón por la que esa idea surgió en mi cabeza, a ella se le hizo un poco extraño. Lo único que respondí fue que quería saber si había algo malo en regalarle algo a una persona muy importante para mí. Diría que, con él, está naciendo una parte que no conocía, como si apenas estuviera en el camino del autodescubrimiento, claro que esa información decidí omitirla.
Mi abuela alzó sus cejas, me explicó que no había nada de malo, solo le tomó por sorpresa, me aconsejó que podría comprar una espada, postres, un juego de té solo para nosotros u otra muñeca (esto último lo descarté por el significado que tiene Emily). Asentí a cada cosa que mencionó y la anoté en mi libreta mental.
Después le pedí ayuda a Reim, su mejor amigo. Lo primero que me preguntó era si sentía algo por Break, una cuestión que decidí no responder, terminé diciendo que ese no era el tema ahora. Esperé sonar demasiado segura y que mis mejillas no tomaran el color rojo para que creyera en mí.
La habitación se quedó en mucho silencio, se acomodó sus lentes y dijo que "solo bromeaba", me lo hubiera creído fácil, pero él no era alguien que bromeara mucho. Le dije que quería saber qué podía regalarle y lo preguntaba muy en serio. También se fue por la idea de postres y una espada, recibí información nueva cuando mencionó que cualquier cosa que venga de mí estará bien, que no lo pensara demasiado y que le hiciera caso a mi corazón. Un diálogo que parecía salido de una novela. Le agradecí por su ayuda y le avisé que le haría saber su reacción ante lo que le fuera a dar.
Es por eso que ahora estoy en la ciudad. Decidí hacer una escapada y recorrer los diferentes puestos en busca de una tienda de postres, aunque pensé en que darle unas clases especiales de baile a él sería buena idea, sin embargo eso solo alimentaría a los rumores que quiero a Break más que un amigo. Debía dejar de pensar en los comentarios ajenos y concentrarme en lo que compraría.
En la tienda en la que entro hay diferentes pasteles exhibidos en las vitrinas. Me recibe el delicioso aroma del café siendo preparado y de los panes horneandose. No tardo en pedir un pastel con decoración de fresas en el centro y una caja de galletas de mantequilla con relleno de mermelada de frutos rojos. Me gustaría poder conseguir una bolsa para guardar lo que compré, pero eso lo puedo hacer llegando a casa.
…
Miré por última vez la caja cubierta por papel morado claro y un moño blanco adornando el centro. Es lo que encontré en mi habitación, el resultado final no fue tan malo. Me estaba preocupando demasiado por la decoración cuando sé que es algo a lo que Break no le dará importancia.
De repente escucho unas voces del piso de abajo que me dejaron congelada por un momento, rápidamente giré mi cabeza hacia la puerta cerrada de mi habitación para asegurarme de quienes eran, como si me fuera a dar la respuesta. Son dos voces que conozco bien: mi abuela y Break.
«Mi abuela y Break» me repito. Puede ser que siempre hayan estado aquí, pero en una de las habitaciones de abajo que amortiguaron el ruido, por eso es que cuando llegué de la ciudad y noté como el vestíbulo estaba silencioso, supuse que era porque ella fue con Rufus Barma o que tenía mucho trabajo, la razón por la que no la encontré cuando quería avisarle que había llegado.
Debieron de haberse quedado en silencio cuando escucharon que la puerta se abrió. Parece que mi abuela lo invitó hoy intencionalmente, sigo escuchándolos hablar, pero no distingo las palabras y en cierta parte está bien. Lo que espero es que no haya mencionado nada del regalo.
Le doy una última mirada a la caja antes de levantarme para ir al piso de abajo. Los oigo hablar muy animados y están sentados en los sillones de la sala, aunque mi vista se enfoca en el florero que hay en el centro de la mesa: girasoles y algunas rosas. Supongo que es un regalo de Barma para mi abuela.
—¡Qué bonitas flores! —digo muy emocionada.
—¿Te gustan? —pregunta mi abuela con una sonrisa—. Break hizo el favor de traerlas.
¿Eh? Mis ojos se enfocan en Break quien no responde a lo que dijo. Levanto mis cejas por la impresión. Debe ser una broma, una pésima broma porque no hay forma de que alguien como él vaya por flores. Es difícil imaginarlo, me llevo una mano a la boca ante la imagen que acaba de pasar por mi cabeza.
—Abuela, ya dí la verdad —pedí.
—¿Te gustaron las flores?
Mi abuela repite su pregunta. La miro pocos segundos, luego al florero y por último a Break. Él sigue en su lugar, no oculta para nada la sonrisa que tiene ante la situación. Formo una línea con los labios en señal para que los dos no me mientan y me digan quién trajo las flores.
Lo escucho reírse, conozco muy bien ese sonido
—A la señorita Sharon se le hace muy difícil verme comprando flores.
Antes de que pudiera decir algo soy interrumpida por mi abuela.
—Acabo de recordar el trabajo que tengo —dijo con lástima—. Xerxes —lo llamó y él se levantó para empujar su silla de ruedas y llevarla a su oficina. Ya conoce bien la casa, así que no necesita ayuda.
Cuando estoy sola pienso en que eso fue muy extraño y repentino. Es como si hubiera mentido con el fin de dejarme sola con Break. He estado con él muchas veces, entonces ¿qué hay de diferente esta vez? ¿Es por lo que me dijo Reim o porque estoy nerviosa? Solo quiero dejar a un lado el regalo y fingir que no compré nada. Sin embargo, me gusta mucho la sonrisa que aparece en su rostro cuando come postres.
Cuando llegué a mi habitación no tuve tiempo para esconder la caja. Escuché que tocaban la puerta y me apresuré a abrir. Era Break con sus manos detrás de la espalda como si estuviera ocultando algo, lo tenía enfrente de mí y me moví a los lados con la finalidad de ver lo que había atrás.
Él me ignoró y entró con mucha confianza para ver el lugar. Luego se enfocó en la caja sobre la mesa.
—¿Un regalo para Reim?
Sé por qué lo dice. Debe pensar que estoy enamorada de su amigo cuando no es así, al parecer me gusta alguien más.
—No —respondí—. Es para otra persona.
Se queda en silencio y extiende el regalo. Tiene una media sonrisa en su rostro. Abro la boca en una "o" porque no esperaba que él me trajera algo, me acerco lentamente a él para agarrar la bolsa y la abro un poco para ver el contenido. Está cubierto de papel.
—¿Es para alguien especial?
Lo conozco bien y me doy cuenta de que finge no saber nada, si Break me dio un regalo, ya debe tener una idea de quién es. Dejo la bolsa en la mesa y, aunque sienta muchos nervios, le entrego la caja y veo cómo la sostiene, es como si estuviera dudando.
—Sí y está justo enfrente de mí.
Le sigo el juego. Esa expresión de duda cambió por una alegre y se voltea. Supongo que es para abrir la caja, me gustaría saber lo que está pasando en su cabeza. Está actuando raro. Aunque esté de espaldas puedo notar que está viendo el contenido.
—Me dijiste que no me dejarías comer más postres para cuidar mi salud —dijo. Se gira para quedar enfrente y alza la caja de galletas de mantequilla.
—Pensé en unas clases de baile —menciono y hace una mueca de desagrado—. Acepta los dulces, Xerxes.
—No los iba a rechazar.
Se sentó en la orilla de la cama y yo me quedé cerca del escritorio. Me relajo al escuchar eso, claro que no los iba a devolver, además se vio muy feliz con lo que compré. Ahora yo tengo que abrir la bolsa, quito el papel y al ver lo que hay, observo a Break. Me acerco a él y lo abrazo, en ningún momento suelto el regalo porque no puedo creerlo.
—Compraste el nuevo volumen de mi novela favorita.
—Hay algo más en la bolsa.
Al escucharlo, lo dejo de abrazar para retroceder unos pasos y muevo un poco el libro para ver qué más hay. Es una cajita de terciopelo rosa. Estoy sorprendida y hay una idea que pasa por mi cabeza.
—¿No es un anillo de…? —No puedo terminar lo que estaba diciendo, me tapo la boca por unos segundos y lo miro—. ¡Pudiste ser más romántico!
Antes de que pudiera soltar mis quejas ante el poco romanticismo de Break me interrumpe.
—No es lo que estás pensando.
¿No? Asiento, creo que actúe muy precipitada que me imaginé muchas cosas, me quedo callada y tomo la cajita para abrirla y ver un anillo de oro blanco. Me pregunto si no fue muy costoso, pero decido dejar a un lado esas ideas porque no quiero arruinar el momento con mis preguntas.
Me resulta curioso que haya traído un regalo cuando no le dije nada, debió ser mi abuela quien le habló de que le compraría algo. Debió ser una sugerencia de ella el anillo.
—Es difícil imaginar verte comprando flores y yendo a la joyería —agrego con una sonrisa. De nuevo estoy abrazándolo por su regalo.
Tal vez Reim tenga razón, recuerdo lo que me dijo. Es algo que mantendré en secreto porque no conozco los sentimientos de Break.
—Me dio mucha vergüenza, estuve cerca de pedírselo a Reim.
Me río.
—No es muy propio de ti.
Inclino un poco mi cabeza para que mi mentón esté sobre su hombro. No lo quiero soltar.
—Fufu, puedo hacer excepciones.
—Te quiero —susurré y deposité un beso en su mejilla—. Te llevaré a un montón de lugares hermosos.
Es el momento adecuado para agradecerle por las flores, el anillo y la novela. Tengo que invitarlo a salir a un festival de Reveil y crear muchos recuerdos. Es algo que me haría muy feliz y más si estoy con Break.
