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Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 25 of Flufftober 2022
Stats:
Published:
2022-10-25
Words:
1,358
Chapters:
1/1
Kudos:
4
Hits:
32

De compras

Summary:

Elliot y Leo están comprando cosas para su alacena.

Notes:

Día 25. Haciendo la alacena.

Work Text:

—Las galletas están en descuento hoy —comenta cuando sus ojos se fijan en el letrero de una carpa que vende varios tipos de postres.

Al no recibir respuesta de inmediato supone que es porque Leo no lo escuchó ante todo el ruido que hay en la calle.

—¿Crees que será buena idea llevar dos cajas?

Silencio de nuevo. Se pregunta cuál es la reacción de que Leo no responda cuando está a su lado. Elliot se detiene en el espacio vacío que hay entre dos puestos. La situación comienza a irritarlo, es para que ya dijera algo y no se quedara en silencio. Si iba a comprar la alacena tenían que ponerse de acuerdo los dos, aunque comienza a pensar que no necesita su permiso, comprará las galletas de todas formas.

Da unos cuantos pasos y compra dos cajas de galletas, una de avena y la otra con chispas de chocolate. Al pagarlas se queda de espaldas frente al puesto para ver a todos lados y tratar de buscar a Leo entre las personas que van caminando. Tiene que aguantar las ganas de gritar por haberlo ignorado cuando le estaba preguntando algo al verlo en el puesto de carne. En su brazo tiene una bolsa de verduras, lo que le hace pensar que ya tenía rato de haberse separado de él.

Respira varias veces para tranquilizarse y evitar gritar su nombre, lo que no sirve de mucho porque lo hizo de todas formas.

—Leo.

Espera que el tono de voz ocupado no deje en claro su molestia, debe comportarse en público. Leo solo da media vuelta y con la mano le hace una seña para que se acerque. Algo que hace sin quejarse, solo se queda a su lado esperando que el carnicero le entregue lo que pidió para que sigan caminando entre la calle.

—Me dejaste hablando solo —dice después de que se alejan del puesto

—Hay varias cosas en descuento, ¿es una fecha importante o algo así?

Rueda los ojos al ver cómo lo ignoró.

—¿Por qué la carne? —pregunta cuando su vista se dirige a la bolsa que sostiene.

—Para la cena.

¿Para la cena? ¿Es en serio? Se queda unos segundos procesando lo que acaba de decir.

—Pero tú no cocinas.

Y no miente al decir eso. Es la razón por la que se siente desconcertado.

—Tú tampoco —contraatacó—, la comida que hiciste la otra vez sabía horrible.

Si no fuera porque están en un lugar público, lo tomaría del cuello de su camisa con una expresión amenazante ante lo que acaba de decir. Sin embargo, no hay un porqué para ponerse así cuando Leo no está mintiendo, la otra vez que cocinó no lo hizo nada bien, puede recordar esa ocasión en la que terminaron pidiendo algo para comer

Decide ignorar su comentario y entra a un mini supermercado que está al final de la calle para comprar lo que falta de la alacena. Aunque necesita la ayuda de Leo para saber lo que necesita comprar. Al observarlo a través de las ventanas de la tienda, parece que algo captó su interés, pero luego entra, toma una canasta cerca de la entrada y camina rápido para perderse en un pasillo.

Al no ser una tienda tan grande, no le toma mucho tiempo encontrarlo en el pasillo de las especias. En movimientos rápidos toma un ajo en polvo, sal y pimienta. Es como si estuviera solo, al menos se confirma que él sabe lo que tienen que comprar.

—¿Qué más falta en la alacena? —pregunta una vez que Leo se detuvo para ver los precios de las pastas y harinas.

—¿Crees que haya una diferencia de una pasta barata a una cara? —cuestionó y Elliot quiso saber el porqué de su cuestión

—¿Cómo voy a saberlo?

No lo dijo en un tono molesto, lo que pasa es que no es la primera vez que salen de compras como para que ese tema se le haya venido a la cabeza. Siempre terminan comprando productos que se ajusten a su presupuesto y se han sentido conformes con lo que han adquirido, es por eso que no entiende lo que está diciendo Leo, a menos que haya leído en un libro sobre las compras responsables, conociendolo bien si es capaz de hacerlo. Bufa y toma una pasta de un precio intermedio del cero y el barato, para dejarlo caer en la canasta que sostiene él. Ni se molesta en ver la expresión de su rostro.

—Ya llevamos carne, verduras, especias, galletas y pasta —responde después de un rato.

Elliot se da la vuelta para ir al pasillo de los aceites. Eso es lo que debe de faltar, toma dos envases y antes de regresar hacia donde está Leo, agarra una bolsa de arroz. Ya con lo que los dos llevan debe ser suficiente. Toma su mano para llevarlo hacia la caja registradora, una acción que le resulta útil para que ya no se aleje de él y se pierda entre las calles. No obstante, Elliot no debería preocuparse tanto porque Leo conoce la ciudad.

Cuando los dos salen del supermercado presiente que sus mejillas deben estar rojas por tomarlo de la mano, pero no es la primera vez que lo hace. Tanto tiempo conociendo a Leo y aún no puede acostumbrarse a hacer muestras de cariño. Se pregunta por qué está tan callado, si esta situación es perfecta como para que él empiece a molestarlo con sus comentarios o porque está tan sorprendido que no puede hablar. Está bien el silencio en el que están, solo escuchando los ruidos de los alrededores.

—El otro día te dije que faltan tazas de té —habla una vez que se acercan a las tiendas de objetos de cocina.

Ya habían acabado de comprar las cosas que faltan en su alacena, por lo que podían darse una vuelta a otros lugares para pasar el rato. Estaban cargando muchas bolsas, pero no les haría mal una última parada. No contestó, solo empezó a caminar hasta la mitad de la calle para entrar a una tienda.

Esta vez dejaría que Leo ande libre, soltó su mano y de nuevo caminó muy rápido por el lugar. Elliot lo observó con una sonrisa en la cara porque se le hizo muy tierno ver lo enfocado que estaba buscando unas tazas, recordó que sí hay en su apartamento, quizás quería comprar unas que combinaran y que fueran nada más para ellos. Se le hacía extraño porque rara vez recibían visitas, pero si a él le hacía mucha ilusión entonces no podía decir más, prefirió ver cómo sus manos sostenían dos tazas blancas con estampado de flores.

—Quiero estas tazas —avisó y se fue a pagar.

No duró mucho tiempo en la tienda, parecía que ya tenía claro lo que quería comprar. Se sintió aliviado porque ya se estaba cansando de sus manos por las bolsas que cargaba. Pudo ver cómo Leo sonreía por su reciente adquisición, le gustaría saber lo que pasaba por su cabeza.

—No vayas a incendiar la casa —dijo una vez que ya caminaban para ir a su departamento. También porque la carne y las verduras le indicaron que él iba a cocinar.

—El otro día me compré un libro de cocina —respondió—. Esta vez la comida sabrá bien.

Sonrió. Realmente ya quería saber lo que Leo iba a preparar. Tal vez más adelante él podría tomar ese libro para cocinar y ver las recetas que vienen. Siendo que a él le gusta mucho leer, no se le hacía extraño que haya hecho una escapada para poder ir a la librería.

—Cocinas mejor que yo.

Y no mentía al decirlo.

—Qué bien que Elliot pueda reconocer mis cualidades —soltó orgulloso.

Giró los ojos y fijó su vista en los carteles de los puestos. En un movimiento involuntario toma la mano de Leo para entrelazar sus dedos mientras se alejan de las tiendas. Él también se pregunta el porqué hay descuento en varios productos. Aunque lo más importante es que ya quiere llegar a su departamento para acomodar todo lo que han comprado en su alacena y ayudar en lo que pueda a Leo.

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