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Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 26 of Flufftober 2022
Stats:
Published:
2022-10-26
Words:
1,050
Chapters:
1/1
Kudos:
1
Hits:
62

Eres malo con las plantas

Summary:

Oikawa ve una planta marchita y no tiene dudas de que fue obra de Iwaizumi

Notes:

Día 26. Cultivar un jardín.

Work Text:

Sabía que Iwaizumi era malo con las plantas, pero no creí que tanto.

Mis ojos se enfocan en la planta marchita. Las flores, antes eran de un color rosa intenso y ahora están viendo hacia abajo, en la tierra hay pétalos caídos. Puedo observar las ligeras arrugas y el color oscuro que tienen. No tengo que preguntarme por qué está así cuando la respuesta está clara. Al parecer se le olvidó regarla, no es como el árbol de jade que se encuentra en un lugar cercano a la sala y que puede pasar mucho tiempo sin recibir agua. Solo se debe regar cuando el sustrato está seco.

Por eso le hice muchas preguntas al encargado de la florería para conocer los cuidados de las plantas que íbamos a comprar, aunque tuve la opción de poder buscar en internet. No obstante, quería escuchar las propias palabras de un jardinero. También pienso en que Iwaizumi tuvo que tener su cabeza en otro lado como para no haber puesto nada de atención o tal vez quería que todos los cuidados cayeran en mí y él solo vería las macetas de vez en cuando.

Creo que tengo cierta parte de la culpa por esperar mucho de él cuando claramente me dijo que cuidar plantas no era lo suyo. Si se trata de defenderme puedo decir que quería que lo intentaramos juntos; que podíamos cuidar una planta. No me siento tan decepcionado por la flor marchita, no es la única que compramos, está el árbol de jade que ví antes y luce muy viva, sus hojas están muy verdes. Me agrada mucho el ambiente que genera. Sin embargo, no puedo ignorar lo que le sucedió a la planta rosa, necesito escuchar su versión de la historia.

—¡Iwaizumi! —grité.

No debe estar lejos. Lo veo acercarse hacia donde estoy y se detiene para mirar la planta marchita.

—¿Qué pasó?

En vez de responderle, señalo la planta marchita y él se inclina un poco para observar más de cerca. Una acción que me hace querer cruzarme de brazos y fulminarlo con la mirada porque siento que solo está fingiendo no saber lo que ocurrió.

—Oikawa, te dijeron que a la planta no se le tenía que poner mucha agua.

Frunzo el ceño. Me fijo en el suelo de la planta y está muy húmedo, supongo que no hay un buen drenaje para que él agua pudiera fluir, recuerdo que yo no fui el que regó esta planta, no es la que yo compré y creo que Iwa-chan dijo que él haría el intento por cuidarla, ahora sé que me mintió.

—¿Qué?

—La planta se marchitó por el exceso de agua.

«Eso ya lo sé, no tienes por qué repetirlo». Entrecierro mis ojos y tengo ganas de decirle a Iwaizumi que se debería de informar sobre el cuidado de las plantas para evitar que esto hubiera pasado.

—Quita esa cara, mierdakawa —dice dándome una palmada en la espalda, lo que me hace que me incline hacia adelante.

¿Es que tenía una cara extraña? Me gustaría preguntárselo, pero me enfoqué en que, desde que salimos de la preparatoria, ya tenía tiempo que no escuchaba ese apodo. Me trae recuerdos y me gusta la sensación familiar que me brinda, aunque ese no es el tema ahora. En lo que me tengo que centrar es en la planta marchita que está enfrente de nosotros. No hay razón para que no durara mucho tiempo si está cerca de la ventana y no le da la luz del sol directamente.

—¿Por qué no le hiciste caso al jardinero?

Es lo que se me ocurre decir. Iwaizumi chasquea la lengua y parece que se quiere dar la vuelta para dejarme solo, pero se queda a mi lado ignorando mi pregunta.

—Tú no hiciste lo que dijo —respondió con cierta molestia—, tienes que ver las plantas en la azotea.

Hace algo que nunca imaginé que haría. Toma mi muñeca y me guía en las escaleras para llevarme a la azotea. Es algo que me deja perplejo y ya no pienso con claridad. Doy varias respiraciones profundas para enfocarme en las macetas que hay arriba cuando nos detenemos.

Hay plantas muy verdes en las que su bulbo ya se abrió para dar origen a pequeñas flores de diferentes colores. No sé si esto es lo que quería que viera porque se ven bien, estas flores son las que compré y llevé a cabo cada palabra que dijeron en la florería.

Miro de reojo a Iwaizumi y él señala las plantas que están del lado derecho. Abro la boca ante lo que están viendo mis ojos, rápido me giro para verlo con molestia. No tengo dudas de que quiere echarme la culpa de algo que hizo.

—¿Qué? —preguntó—. Esto lo hiciste tú.

No tengo recuerdos de haber regado mal las macetas. No recuerdo que pusiera las plantas de sol en la sombra y no recuerdo haber dejado pasar muchos días a las que se les debe regar cada cierto tiempo.

—Deja de fingir que no te acuerdas —dice y me toma de los hombros para sacudirme.

No sé qué tengo que decir ante las plantas marchitas de la azotea, ¿tal vez decir que a los dos no se nos da cuidar un jardín? Él está molesto, no estoy fingiendo cuando digo que no me acuerdo.

—Eres tú el que no quería cuidar las plantas, no me vengas con que fui yo.

Mis palabras solo hacen que el enojo de Hajime aumente y yo lo miro firme sin inmutarme por su expresión. Lo he visto muchas veces enojado y nada de qué preocuparse.

—¿Quieres ir a comprar más plantas?

Lo pregunta de buena manera que me asusta su cambio de actitud. Al menos no comenzamos a pelear porque no estaba dispuesto a responderle. Le digo que sí con la cabeza y bajamos de la azotea.

No sé cómo fue que esas plantas se marchitaron, pero son las que Iwaizumi dijo que se encargaría, tal vez me quiso echar la culpa para no soltar la verdad. Tampoco es que yo sepa cuidar las flores bien, solo hice lo que me dijo la persona de la florería. Miro el árbol de jade con ese verde tan brillante y confirmo mi idea.

Espero que esta vez el jardín dure mucho tiempo.

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