Actions

Work Header

Heridas

Summary:

Clark no solía entrometerse en los asuntos de otras personas, exceptuando 4 casos:

- La persona en cuestión pedía explícitamente su ayuda.

- Era parte de su trabajo como reportero.

- Era parte de su trabajo como Superman.

- O simplemente Clark notaba que esa persona necesitaba la ayuda, aunque no se la pidieran.

El último caso estaba relacionado con Bruce Wayne, de todas las personas.
No esperaba verlo tan herido debajo de sus costosos trajes, casi de una forma insoportable para el cuerpo humano.
Lo último que esperaba era que Batman fuera el causante de esas heridas. Clark, con todo el dolor del mundo, debía ponerle un alto.

La Liga se iba a burlar de esto por un largo tiempo.

Notes:

Así que este es mi primer trabajo en Ao3
Espero que les guste, esta es de mis parejas favoritas y se me ocurrió escribir sobre ellos mientras esperaba el tren para poder ir a estudiar. Spoiler: el tren jamás llegó, así que pude terminarlo en paz jaja

Disfruten!

Work Text:

Clark no se entrometía en los asuntos de otros a menos que sea necesario.

Como Superman, metía sus narices en todos los asuntos sospechosos o confirmados. 

Como reportero, cruzaba cada línea existente con tal de revelar la verdad al mundo, un poco hipócrita según él y su doble identidad, pero era por una buena causa.

Como Clark Kent, simplemente hacía un escaneo rápido a los cuerpos de sus amigos y familia, incluso de cualquier persona nueva que conozca. Era una rutina desde que descurbió esa parte de sus poderes. Escaneaba a su madre para verificar su salud cada vez que iba a verla a la granja. Chequeaba semanalmente a Jimmy y a Lois e incluso lo hacía con sus compañeros de la Liga luego de cada misión o entrenamiento. Excepto con Bats, su traje revestido de plomo no lo permitía, pero Clark no lo juzgaba, sabía que B cuidaba de cada miembro de la Liga, sin importar si conocían su identidad o no.

Fue por eso que estaba acostumbrado a escanear incluso a aquellos a los que entrevistaba, era rutina. Bruce Wayne no estuvo fuera de esa rutina.

Era la gala de la fundación Martha Wayne, Lois le había dejado su puesto a Clark debido a que tenía una urgencia familiar. Clark le deseó suerte y partió a alquilar un traje para la gala, uno no demasiado llamativo.

Clark siempre vio a Bruce Wayne en las galas de la alta sociedad, aunque nunca hablaron realmente, fue por eso que esta también era la primera vez que escaneaba al multimillonario.

Se acercó a Wayne con sus notas en mano. El hombre de la noche estaba sonriendo a un grupo de personas que hablaban de cosas que Clark no prestó atención. Wayne de repente tocó su costado, haciendo que Clark se detuviera un momento al ver la micro expresión de dolor de Wayne. Fue fugaz, apenas un segundo en que la comisura de su labio se estiró hacia abajo, se lo habría perdido si fuera humano.

Clark se tomó un momento para verlo con detenimiento. Escaneó a Wayne con detenimiento, para el mundo fue un segundo, para Clark fueron eternos minutos donde encontró cientos y cientos de heridas, viejas y nuevas, fisuras sanadas en sus huesos y algunas en proceso de curarse. La peor estaba en su costilla, Clark no podía creerlo.

Bruce Wayne era...toda una noticia en sí. Cada ciertos meses era hospitalizado en su casa luego de un viaje a una isla excentrica donde tuvo algún accidente estúpido debido a su imprudencia. Clark ya no sabía si creer en esa versión. Sus heridas no podían ser causadas por simples accidentes.

¿Estaba siendo violentado? ¿Por qué? ¿Por quién?

Se preocupó, pero Wayne lo notó en ese instante y se apartó de esa ronda de empresarios que no paraban de reír por algún chiste de Bruce. Clark se recuperó de inmediato, sonriendo.

- Clark ¿Kant?

- Kent, señor Wayne. Soy Clark Kent, del Daily Planet.

- Claro, cierto. ¿Tienes preguntas para mí?

- Así es señor Wayne - Dios mío, cada vez que alzaba la vista de sus notas, podía ver más heridas -. Me gustaría hablar sobre la fundación Martha Wayne.

- Por supuesto...

La entrevista fue rápida, Bruce Wayne era astuto, adivinó Clark. No tardaba ni un segundo en responder cada pregunta, como si fuera una prueba para la que había estudiado. No se le pasó por alto el gran cariño que parecía tenerle a la fundación y a los niños que acogían, cosa que ayudó a Clark a ver más allá del personaje mediático.

Si estaba creyendo que Bruce era una persona que no merecía esas heridas, lo terminó de confirmar cuando Richard Grayson-Wayne, el hijo adoptivo de Bruce Wayne, se acercó con una mirada somnolienta.

- Bruce - dijo el niño, tirando de la chaqueta del traje de diseñador de Wayne -, no quiero interrumpirte, pero estoy muy cansado...

Bruce asintió al niño y lo tomó en brazos, dejándo que esconda su rostro en el hombro del multimillonario. Clark se sintió muy mal por sus maltratados músculos, y aún así no vaciló al levantar al pequeño Richard - Lo lamento, señor Kent, pero debo llevar a Dick a casa.

Clark le sonrió, Bruce era muy joven, casi tanto como él, pero supo abrir su corazón para un pequeño huérfano, y según los tabloides, también supo cuidar bien del chico Grayson.

- Por supuesto, señor Wayne. Muchas gracias por su tiempo.

Lo vio irse rápidamente después de eso. Clark tampoco podía quedarse por más tiempo. Voló a su departamento para enviar las notas a su editor y se dirigió a la Atalaya como Superman, hoy debían dar el reporte semanal y no podía faltar.

B solía enojarse si alguien faltaba sin dejar un mensaje antes, esto les haría pensar que estaban en una emergencia y que necesitaban la ayuda de la Liga. Clark ya no tenía las dos horas previas para enviar el mensaje, por lo que se apresuró a llegar.

Cuando entró, se arrepintió totalmente de llegar.

- Barry, ¿cuántas veces debo decirlo? No tienes acceso a la cocina, ya destruíste tres refrigeradores y seis cafeteras, no más.

Clark intercambió una mirada con Diana y Hal, ellos tampoco fueron de gran ayuda para explicar por qué B se veía casi rabioso mientras regañaba a Barry. El chico era regañado con regularidad, pero no tan severamente.

- Hey, Bats - Clark puso una mano en su hombro, si había alguien capaz de sacarlo de su enojo, era él -. Mira, Barry está arrepentido. Pero no puede controlar su apetito, su supervelocidad lo mata de hambre, ¿no es así, Barry?

Flash asintió casi a la velocidad de la luz, pero no pareció llegar a ojos de Batman, que se sacudió la mano de Clark como si le quemara.

- No. Me. Toques.

Ok, Clark no iba a decir que eso le dolió, pero sí le hizo sentir confundido.

B era su amigo (a pesar de su turbulento primer encuentro), era una de las personas en las que pondría su vida en sus manos y sabía que B haría lo correcto. Fue por eso que se preguntó por qué, en los tres años en los que se conocen, esta es la primera vez que rechaza tan abiertamente el contacto físico.

Batman salió de la sala con furia, su respiración agitada lo decía todo. Ni siquiera Arthur, que acababa de llegar, se atrevió a saludar al verlo así.

- Uh, ¿supes? - Hal llamó, apoyado contra el costado de Barry, donde solía estar cada vez que los dos se encontraban holgazaneando en la Atalaya - ¿Qué hiciste ahora?

- ¿No lo sé? - CLark dudó, no es como si no fuera totalmente consciente de sí mismo cada vez que estaba en la misma habitación que Batman, era terriblemente consciente de hasta cada inhalacón y exhalación que daba, todo porque no quería molestar al encapuchado.

Si lo piensa bien, la última vez que se vieron fue hace dos noches, cuando Killer Croc comenzó a causar problemas en Arkham, pero incluso Robin estuvo allí y ayudó, así que todo estuvo bajo control. No había razón para que Bats estuviera enojado con él.

Diana se acercó, sabiendo lo cercanos que eran los dos líderes de la Liga, y le sonrió para darle ánimos - Tal vez no está teniendo un buen día en su otra vida. No lo tomes personal, lo conoces mejor que nosotros, sabes cómo es.

- Es un ogro - Arthur se quejó -. Eso es lo que es.

Clark lo ignoró a favor de continuar con la reunión. Al parecer Batman fue el primero en dar su reporte y por eso se sintió con la libertad de irse. Clark fue el segundo, si todos notaron que realmente quería hablar con Batman, nadie lo mencionó en su presencia.

Está bien, encontraría a Batman en Gotham y hablaría con él, tal vez incluso le lleve algunos de sus sándwiches favoritos de su tienda favorita, un poco de café no vendría mal. Tendrían una conversación tranquila y arreglarían lo que sea que tenga a B tan tenso. Era un plan que nunca fallaba.

Lo encontró saliendo de la ciudad en la bati-moto, rebasando el límite de velocidad, Clark quiso negar con la cabeza pero sabía que eso no haría efecto en B. Le sorprendió lo diferentes que eran, Clark podría regañar a Batman y el encapuchado lo ignorará, pero Batman podría evitar el contacto físico y Superman se arrastrará a él para pedir su perdón por lo que sea que haya hecho. El costo de enamorarse de su misterioso amigo...

Oh, los sentimientos. Esa cosa de la que Batman jamás habla. Clark es más abierto al respecto, incluso Hal es más abierto al respecto. Batman huye de esa clase de conversaciones, si es que alguna vez está presente cuando sucede.

Clark pensaba en detenerlo allí mismo, pero escuchar su fuerte respiración y su ligera comunicación a través uno de los auriculares que siempre llevaba puestos lo hizo preocuparse un poco, sonaba más que furioso.

— Abre las rejas, estoy por llegar — B gruñó al recibir respuesta —. No me importa, estoy bien. Solo abre la maldita reja, por favor. No, nadie me ha visto.

Clark decidió seguirlo, subiendo más allá de lo necesario cada vez que creía que sería visto infraganti. Seguir a Batman no había sido su mejor idea, pero...

Batman se detuvo en la mansión Wayne, dejó su motocicleta estacionada en las escaleras de entrada y bajó rápidamente. Cuando Clark iba a bajar para hablarle, Batman pateó las puertas de entrada con violencia. Superman retrocedió un poco, anonadado por la intrusión tan repentina del Caballero Oscuro en la propiedad de Bruce Wayne, se preguntó qué había hecho el empresario para molestarlo tanto. 

Clark esperó en el aire lo que parecieron horas. El amanecer estaba cerca cuando finalmente se percató de que la motocicleta había desaparecido de la entrada, se preguntó en qué momento Batman se había ido, pero se distrajo al ver la luz del sol saliendo en el horizonte. Mierda, debía volver a Metrópolis para ir al trabajo.

Escucha el balcón de la mansión abrirse un momento, al centrar la vista, encuentra a Bruce Wayne saliendo a fumar por un momento. Cubierto por una bata de seda roja, Wayne contuvo la respiración y siseó con dolor al agarrarse el costado donde estaba la costilla rota. Lo escaneó de nuevo, y esta vez sí pudo jurar que su corazón se saltó un latido. 

La costilla de Wayne estaba rota de nuevo, la fisura que debería estar medianamente curada estaba abierta de nuevo, una maldita costilla rota de nuevo.

Santo cielo, ¿qué le sucedió? Hace unas horas estaba mejor que ahora. ¿Batman había hecho esto?

Clark no quería creerlo, no podía creerlo. Batman era un buen hombre, Batman luchaba por la justicia a su manera, era un héroe. 

Pero Bruce Wayne estaba en su balcón en una mañana fría, agarrándose el torso mientras fumaba un cigarrillo y limpiaba algunas lágrimas que escaparon de sus ojos. El corazón de Clark se rompió cuando Richard, Dick, salió al mismo balcón con su pijama de Superman puesto, y abrazó a Bruce por la cintura.

— Por un momento creí que esta noche no lo lograrías, Bruce — dijo el niño, con gran preocupación en su dulce voz.

Wayne apagó el cigarrillo, no parecía querer molestar a Dick con el humo. Su brazo pasó por los hombros del chico, devolviendo el abrazo a su manera, no podía hacer mucho con una costilla rota y nuevos moretones en su piel.

— Oye, estoy bien — el adulto sonrió, lo que hizo pensar a Clark que Dick no tenía idea de lo graves que eran sus heridas —. ¿Cuándo no lo he logrado? Sabes cómo son las cosas. 

Dick asintió, separándose de Bruce solo un poco para verlo a los ojos — Lo sé, ¡pero cada noche es más peligrosa que la anterior! Si perdiera a alguien más yo...

Clark se llevó una mano al pecho, conmovido por la voz quebrada del chico, Bruce también pareció tocado por su sentimiento.

— Hey, hey. Está bien, sabes que no me perderás, ¿verdad? Te lo he dicho muchas veces, no necesitas preocuparte por eso. Yo me encargaré del peligro, tú encárgate de estudiar. 

Dick pareció relajarse cuando Bruce revolvió su cabello, un poco de la tensión desapareció de los hombros del chico que regresó adentro luego de unas cuantas palabras más. Una vez que Dick estuvo de regreso en su cama, Bruce volvió a sisear de dolor por un momento, Clark pudo ver un trabajo médico simple pero cuidadoso bajo la bata. Clark lo vio regresar a su cama y caer dormido de repente, casi tan profundamente que ningún ruido podría despertarlo. 

Clark se marchó a casa, pronto debía estar en el trabajo. Sabía que sus pensamientos lo acompañarían por todo el día, pero realmente trató de hacer su trabajo. 

Lois llegó no mucho después y, discretamente, le pidió que dejase de mover la pierna como un tonto nervioso, que terminaría por causar un terremoto en el edificio.

Esperó y esperó con impaciencia hasta que el reloj de la pared marcó las seis en punto. Tomó su chaqueta y su portafolios y corrió hacia las escaleras, donde subió a la terraza y cambió su vestimenta. Necesitaba llegar a la Atalaya y disipar todas sus dudas. 

Al ingresar, pudo verlos a todos sentados en la sala de conferencias, manteniendo una conversación sobre cuál película de Volver al Futuro era mejor. Batman estaba en su asiento, de brazos cruzados y una mirada perdida en la mesa, mirada que solo levantó cuando Clark entró en la sala.

— Llegas tarde — fue todo lo que dijo Batman.

Clark se rascó la nuca, incómodo — Lo siento, yo—

— No importa — Batman se levantó, acabando la conversación cuando puso las manos sobre la mesa, cortando la charla del grupo —. No he querido decir esto aquí, delante de todo el equipo, pero es necesario. Todos debemos marcar límites, pero sobretodo, respetarlos. 

El rumbo de la conversación no le estaba agradando a Clark, por alguna razón. 

Diana, Barry, Hal y Arthur compartieron miradas confusas, temiendo al ver la creciente tensión entre los dos líderes que no apartaban la mirada el uno del otro.

Batman continuó — Superman, se te ha visto rondando por Ciudad Gótica sin reportarte conmigo antes ¿tienes algo que decir?

Hal siseó por lo bajo, intercambiando una mirada con Barry, ambos tentados en irse en ese momento. 

Superman se cruzó de brazos — Disculpa, Batman, pero creo que hacer esto no es necesario.

— Yo me encargo de mi ciudad, Superman. No veo una razón para que aparezcas en ella cuando se te da la gana.

— Bueno, no veo cómo eso te afecta. Sabes que no hago nada malo.

—...Mira, los límites están por una razón. 

— Oh, ¿en serio? Así que conoces de límites. 

Diana y Arthur se miraron estupefactos, Barry incluso se ahogó con su propia saliva. Batman estaba...anonadado, si es que el silencio significaba algo. Al fin de cuentas, su expresión era ilegible detrás de la máscara. 

— Tienes cinco segundos para arrepentirte — advirtió el caballero oscuro.

— ¿Y si no quiero?

Hal decidió que era el momento perfecto para intervenir — Uhm, ¿chicos?

— Superman, no estoy bromeando. 

— ¿Y quién dice que yo sí lo hago? Tal vez no quiero disculparme, B. Tal vez ni siquiera quiero seguir tu estúpida regla.

El silencio reinó por debajo de la respiración entrecortada de Batman. Superman creyó que se excedió un poco, pero estaba comenzando a enfurecerse. La imagen de Bruce Wayne resistiendo los sollozos en el balcón de su mansión cruzó por su mente un momento, las llamas de la molestia se reavivaron en él. 

Batman aún no había sido capaz de responder cuando Superman continuó. 

— Tal ves ni siquiera quiero seguir siendo amigo de una persona tan violenta como tú. Discúlpenme. 

En un silencio sepulcral, Clark se retiró de la Atalaya. No sabía bien cómo continuarían las cosas a partir de ahora, pero sabía que no podría dar marcha atrás. 

Batman no lo perdonaría fácilmente, ¡y no quería ser perdonado! No quería tener nada que ver con alguien que lastima a civiles inocentes. Incluso si es la persona que le gusta, no puede permitir que su enamoramiento esté por encima de sus valores.

Batman era...un dios a los ojos de Clark, pulcro, imperturbable la mayor parte del tiempo, invencible a pesar de su humanidad. Aún no podía entender cómo es que alguien así podría herir a alguien tan débil como Bruce Wayne, pero la posibilidad existía. 

No olvidó los viejos rumores acerca de una relación secreta entre el príncipe de Gotham y el vigilante de la ciudad, tampoco olvidó la forma en la que Batman ignoró el tema por completo cuando Hal lo sacó a relucir en una reunión, en lugar de refutar su alocada teoría. El pecho de Clark se estrujó aquella vez al pensar en la posibilidad de que Bruce Wayne sea el amante de Bats, ahora era una posibilidad. 

Con la ansiedad creciendo dentro de él ante la posibilidad de que Batman sea la persona que atenta contra Bruce Wayne, Superman se sentó en un árbol a las afueras de la mansión Wayne a esperar.

No sabía bien lo que esperaba realmente, tal vez quería ver si Batman iría esta noche y podría detenerlo, tal vez podría hablar con Bruce Wayne y todo tendría una explicación racional. 

Escaneó la mansión, solo se encontraba el mayordomo. No habían señales ni de Bruce ni de Dick.

Esperó un par de horas en las que aprovechó la oportunidad para pulir un artículo en su teléfono. Ignoró las llamadas de Batman en su comunicador de emergencia y mantuvo sus sentidos puestos en la propiedad Wayne.

Al cabo de tres horas, escuchó otro latido en la mansión, uno que atribuyó al joven empresario. Clark se levantó de la rama en la que estaba acostado, sorprendido de no haberlo visto ni oído llegar a la propiedad. 

Bruce Wayne caminó de un lado al otro dentro de su oficina en el segundo piso, Clark vio cómo el mayordomo tocaba la puerta antes de abrirla sin esperar una verdadera respuesta.

— Maestro Bruce, ¿qué lo tiene tan preocupado? El joven maestro Dick llegará pronto y sabe lo que pasará si lo ve tan nervioso.

Bruce se detuvo por un segundo, luciendo miserablemente triste e inquieto — La cagué, Alfred. La cagué monumentalmente.

— Si no está en su traje, no veo qué puede ser tan malo...

— Hice que él se molestara, no sé cómo ni cuándo, pero debiste verlo, parecía querer arrancarme la cabeza.

Clark se preocupó aún más, ¿Batman había ido a verlo esa noche? ¿Lo había amenazado?

El mayordomo, Alfred, no parecía preocupado — Maestro Bruce, ¿está seguro de que esto no tiene que ver con un asunto de la Liga? Usted no es el único que se frustra con esas cosas.

— No lo entiendes, Alfred. Esta vez el problema soy yo, siempre soy yo. Me odia.

Alfred no cambió mucho su semblante, pero Clark pudo sentir su respiración ralentizarse cuando colocó su mano en el hombro de Bruce con suavidad — Maestro Bruce, no veo posible esa situación. E incluso si así fuera, ¿por qué sigue haciendo esto? ¿Por qué se tortura así a usted mismo?

Clark esperó lo que le pareció una eternidad, Bruce tardó en responder, pero cuando lo hizo, fue más firme que el metal — Porque lo amo, Alfred. Lo amo tanto que no puedo evitarlo. Duele, sin duda, pero las cosas iban tan bien que no pensé...no quiero rendirme aún. 

Clark no pudo soportarlo más, ¡nadie estaba haciendo nada por Wayne! ¿¡Acaso el mundo se había vuelto loco!?

Él también ama a Batman, incluso con sus problemas y su brutalidad, pero no permitiría que Bats lo lastimara si es que realmente pudiera hacerlo. Batman no puede herir a Superman, pero puede herir a Bruce Wayne, puede herir a un civil, y eso va en contra de todo en lo que Clark cree. Debe detener esto.

Se asoma a la ventana de la oficina, Bruce Wayne está de espaldas mientras Alfred puede verlo claramente detrás del vidrio, las cortinas estaban abiertas de par en par. El mayordomo se aclara la garganta, momento exacto en el que Bruce Wayne voltea para ver al mismísimo Superman fuera de su ventana, esperando a que la abra.

El multimillonario luce conmocionado, casi sin palabras. Alfred se excusa diciendo que los dejará para hablar a solas, pero Clark puede verlo a través de la pared una vez que se va, llevando consigo una escopeta que sacó de detrás de un cuadro estratégicamenge posicionado junto a la oficina de Wayne, santo cielo...

Si Batman daba miedo, el mayordomo de Wayne lo daba mucho más. 

Bruce parece salir de su estupefacción un momento, se acerca a la ventana con cierta desconfianza, casi sin poder creer lo que sus ojos ven.

Superman intenta poner su mejor sonrisa, esa que encanta a todo el mundo (menos a Lex Luthor) y señala el cristal que los separa. Bruce lo abre lentamente, vacilando.

— ¿Superman? — Pregunta el hombre con cautela, aún algo incrédulo de su presencia allí. 

— Señor Wayne, ¿tiene un minuto?

Bruce lo deja entrar finalmente. De nuevo tiene el maquillaje negro corrido por sus ojos, como si hubiera pasado su mano sobre sus párpados. Clark vuelve a cerrar la ventana detrás de sí, es muy tarde y afuera está fresco, Bruce no viste nada más que una vieja camiseta oscura y un pantalón de seda que seguramente usa para dormir, incluso está descalzo.

Ya no puede ver esa confianza con la que Wayne suele desenvolverse ante el mundo, ahora solo ve a aquel joven huérfano CEO de una empresa que conoció por televisión hace años. Bruce lo interrumpió antes de que pudiera decir algo.

— Sé por qué estás aquí. 

Clark tragó duramente — ¿En serio?

— Si es por lo que sucedió en la Atalaya...

— Señor Wayne, no. No tiene que hablar de eso si es duro para usted — el hombre pareció a punto de llorar de nuevo, Clark sintió que debía decir algo para calmar sus miedos —. Entiendo que no está en su mejor momento, y que está mayormente...herido, pero...

El hombre levantó una mano, deteniendolo — Espera, Superman. No, no tienes que hacer esto ahora, entiendo que estabas molesto pero no es para tanto.

— ¿No es para tanto? Pero...Señor Wayne, no lo entiendes. Batman, Batman es el problema. 

La mirada de Wayne volvió a ser dolorosa, ¿por qué le afectaba tanto a Clark? Quería abrazarlo. 

— Oh...así que Batman.

Superman asintió, lastimosamente — Sí. Batman es...

— Violento. 

— Sí.

— Inestable.

— A veces.

— Un peligro para la sociedad. 

— Yo...yo no sabría decirlo, pero...

Bruce suspiró, sus hombros estaban caídos — Lo entiendo, yo...no quería llegar a este punto. Lamento haberme convertido en un problema, prometo mejorar, solo...por favor, no vuelvas a enojarte.

— ¿Qué? — Superman estaba sin palabras — Bruce, no. ¿Cómo puedes decir que eres el problema? ¡El problema claramente es Batman! ¡Tú eres una víctima! ¡Él debe pagar!

— No lo entiendes, Superman. Batman y yo somos lo mismo, estamos igual de traumatizados, somos igual de peligrosos. 

— Pero Batman es...Batman es mi amigo, mi mejor amigo en todo el mundo. O al menos lo era.

Bruce se mordió el labio inferior, parecía querer preguntar — ¿Y qué cambió?

— Yo...lo siento, sé que esto es horrible pero, yo me enamoré de Batman.

Los ojos de Wayne se abrieron con sorpresa, su respiración se contuvo en sus pulmones. Clark continuó hablando — Me enamoré de él y, sé que puede desagradarte esa idea, pero a mis ojos, Batman era la persona más increíble y honesta del planeta. Fue un golpe muy duro para mí saber que él...es quien realmente es. Por eso no puedes compararte con él. 

Bruce Wayne se abrazó a sí mismo, sus ojos se llenaron de lágrimas que se negó a dejar caer — Yo...entiendo. Lo siento, Superman. Lamento haberte decepcionado, sé que no te dije mi identidad secreta antes, al inicio fue por desconfianza pero luego...luego me di cuenta de lo roto que estaba, y me pareció mejor dejar eso tras la máscara. 

Clark tuvo que asimilar sus palabras durante un segundo — Espera, ¿qué? 

Bruce levantó la vista, encontrando sus brillantes ojos azul cielo con los azul marino de Clark — Sé lo peligroso que es Batman, lo sé porque llevo eso dentro mío. No estoy orgulloso, me lo repito cada día. Simplemente lo hago porque alguien tiene que hacerlo, Gotham es un lugar donde los fuertes se imponen y alguien tiene que imponerse ante los corruptos. No podía hacerlo como Bruce Wayne, no como una persona, pero sí como Batman, como un símbolo. Se me fue de las manos, lo admito, pero estaba funcionando...a veces olvido que no todos los lugares son Gotham, que Batman- que yo, no seré bienvenido en todos lados.

Clark se quedó inmóvil por un momento, Bruce caminó lentamente hacia la puerta, listo para marcharse como un hombre derrotado — Espere, señor Wayne...¿B?

Bruce se detuvo con el pomo de la puerta en la mano, se dio la vuelta para mirar a Clark con cierta molestia y dolor. Clark pudo reconocer la molestia en esa mirada que creyó conocer como la palma de su mano.

— ¿No dijiste suficiente, Superman?

Clark cubrió su propia boca con su mano, impactado. ¡Él conocía esa voz irritada!

— ¡Santa mierda! ¿¡Batman!? ¿¡Bruce Wayne es Batman!?

Esta vez, fue el turno de Bruce de gritar — ¿¡De qué mierda estás hablando!? ¡Por supuesto que lo soy! ¿¡No te basta con romperme el corazón y ahora buscas confundirme!?

¡Clark pudo haber pasado por alto muchas cosas, pero conocía ese grito enojado que normalmente iba dirigido a Barry!

— Yo...no puedo creerlo.

— ¿A qué mierda estas jugando ahora? - Bruce, Batman, lo vio con recelo.

— Es...una larga historia. Te vas a reír en realidad.

Bruce no se rió.

Sentado en su cómoda silla de oficina, Bruce se frotó el puente de la nariz, irritado.

— ¿Estás diciendo que creíste que Bruce Wayne estaba sufriendo en una relación abusiva con Batman, y por eso despreciaste a Batman?

— Yo ¿sí?

Bruce suspiró, levantándose de su silla para estar frente a frente con Clark.

— Eres un idiota, Superman. 

— Clark.

—...Clark, eres un idiota.

El kriptoniano se frotó el cuello con nerviosismo, avergonzado — Lo sé, lo sé. Es solo que, todo parecía cuadrar...Lo lamento, B. Si lo hubiera sabido, todo esto se habría evitado.

Bruce negó — No es tu culpa. No del todo, al menos...Espera. ¿Clark Kent?

Superman sonrió — El mismo.

— Oh...

— Lo siento, B. Lo arruiné. Te considero mi amigo, pero no retiro lo que dije acerca de mis...sentimientos. Batman me cautivó, no lo niego, pero es quién es debajo de la máscara y sus valores y las largas charlas casuales en las vigilancias y sus gestos hacia cada miembro de la Liga lo que terminó por despertar sentimientos más profundos en mí...Y no me molesta que golpees a los malos, yo también lo hago, aunque un poco más suave.

Bruce sonrió, wow. Su sonrisa era mucho más hermosa de lo que Clark se imaginó, era una sonrisa verdadera de su Bats. 

— Clark, a veces eres más tonto que Hal.

— Auch, lo merezco.

— Pero...— Bruce pasó sus brazos alrededor del cuello de Clark, acercándolo peligrosamente — Eres terriblemente lindo, y dulce, y encantador.

Superman sintió el calor subir por su cuello mientras posaba sus manos sobre la cintura Bruce, estaba un poco emocionado — Oh, wow. Esos son...muy buenos cumplidos.

— También eres terriblemente fácil de hacer sonrojar. Eso me gusta. Gracias por intentar protegerme.

Clark rodeó la cintura de Bruce, esta vez con más confianza — Gracias por perdonar mi idiotez. Prometo preguntarte la próxima vez que Batman te moleste con esas heridas.

Poco a poco, se fueron acercando hasta que sus narices rozaron. Bruce suspiró entre labios, alternando su mirada entre los enamoradizos ojos de Clark y sus carnosos y atractivos labios. Clark también lo estaba esperando con ansias.

Cuando finalmente unieron sus labios, sintiera la tensión de tres años desvaneciéndose en el anhelo del momento. Sus labios encajaron a la perfección, ellos dos encajaron.

Casi sin aliento, Bruce se recargó contra el escritorio a su espalda. Clark pudo oír su corazón y el del multimillonario danzando a un ritmo acelerado, y le encantó.

— Bruce, yo...

— Oh, santos batmans.

Ambos se separaron para ver al pequeño Dick, con su traje de Robin puesto y su máscara en mano, de pie en la puerta abierta. Clark se maldijo a sí mismo por no haberlo escuchado llegar.

— Dick — Bruce se apresuró a intentar hablar con él —, esto...uhm.

Dick, casi rebotando de la emoción, escapó de la oficina para dirigirse hacia el piso de abajo, gritando a todo pulmón — ¡Alfred! ¡Alfred! ¿¡Superman será mi nuevo padrastro!?

Clark escuchó una vaga afirmación del mayordomo a lo lejos y rió, Bruce volvió a acercarse, más apenado de lo que Clark jamás lo había visto.

— Lo siento, él realmente te admira.

Clark plantó un corto beso en sus labios, tomando a Bruce por sorpresa — Él también te admira. 

Se quedaron así por un rato, abrazados en lo que se acostumbraban a recibir ese calor que tanto anhelaron en silencio, sintiendo el cuerpo del otro entre sus brazos.

De repente, Bruce rompió el silencio — Sabes que tendremos que explicarle todo este lío a la Liga, ¿verdad?

Clark tarareó — Mmh, se burlarán de esto por meses. Pero está bien — besó la frente de Bruce, extasiado por finalmente poder hacerlo —, todo sea por poder tenerte a mi lado. Ahora vamos, B, debes descansar para curar esas heridas.

— Dios mío, acabo de aceptar ser cuidado por ti, ¿no es así?

— Totalmente, y prepárate, tendrás largos periodos de recuperación. No te dejaré ponerte en peligro hasta que esa costilla vuelva a sanar.

— Santo cielo...