Work Text:
Flox tenía cinco años y había logrado apartarse de la vista de absolutamente toda hada y adulto responsable de Fairy Oak.
O, al menos, eso creía ella mientras usaba sus témperas de colores para pintarrajear los barcos pesqueros, ya una amante del dibujo a tan temprana edad, pero sin ninguna práctica real; todo aún por descubrir. Por lo tanto, se limitó a llenar de líneas aparentemente aleatorias la popa entera de una embarcación, oyendo mientras contemplaba su obra una risa ahogada tras de sí.
Casi se desmaya al ver al Capitán observándola.
“¿Sabes, pequeña? Igual, podríamos dar a esos dibujos una historia, ¿qué te parece?”
Nunca una idea le había parecido tan brillante a la joven brujita.
Todo el mundo se había despedido ya del Capitán, pero Flox tenía algo más que decir.
Con el corazón en un puño (el mismo con el que sujetaba sus pinturas) se dejó caer en el puerto y comenzó a pintar.
Dejaría una buena historia dibujada y, si el mar se la acababa llevando, esperaba que llegara al Capitán, de una forma u otra.
