Work Text:
Prompt 17. Beso en la mano
Pairing: Minako x Taiki
Si hubiere que determinar el momento exacto en que Minako cayó en la tentadora red llamada Taiki Kou, la rubia actriz señalaría la noche en que se estrenó su primera puesta en escena con ella como protagonista: «Antígona».
Al término del último acto de la tragedia griega, el telón cayó y el público ovacionó de pie. La Aino se había sentido eufórica al escuchar la reacción y constatar, al subir el telón nuevamente, a la multitud aplaudiendo sin descanso.
Nostálgica, pensó en todos aquellos años que trabajó sin descanso por ese breve momento y fue imposible que sus ojos se anegaran en lágrimas.
Y mientras todos los actores efectuaban la clásica reverencia en agradecimiento —incluyéndola—, sus ojos se percataron de la presencia de Taiki al pie del escenario, en la primera fila. La expresión que leyó en su faz reflejaba una especie de orgullo y la actriz no pudo evitar apreciar que sus mejillas se calentaban.
Luego, cuando los actores volvían al camerino, Taiki la interceptó en el pasillo y le entregó un enorme ramo de peonias.
—«¡Ay tumba! ¡Ay, lecho nupcial! ¡Ay, subterránea morada que siempre más ha de guardarme! Hacia ti van mis pasos para encontrar a los míos» —repitió el diálogo climático del personaje encarnado por la guardiana del amor—. Fue una presentación magnífica.
La rubia plasmó una radiante sonrisa ante la felicitación y recibió gustosa el rosáceo arreglo floral.
—Gracias, Taiki, son hermosas. Me alegro de que hayas disfrutado la obra.
—Y yo me alegro de haber venido. Tu actuación fue grandiosa, de verdad. Y mira que mi catálogo de obras presenciadas es sumamente vasto.
—Y también eres sumamente odioso —señaló la chica, rodando sus añiles por la vanidosa presunción.
—Y tú una joya.
Minako había contenido la respiración cuando, sin preverlo, el mayor de los Kou tomó su mano derecha y se la llevó a los labios, depositando un casto beso en su dorso. Aquel sencillo gesto había bastado para hacer latir vigorosamente su pecho y arrebatarle las palabras que pudiera haber dicho.
A año y medio de aquello, la Aino estaba segura de que ese acto caballeresco y dramático de Taiki Kou fue el culpable de encandilar a su corazón y volver a ponerlo a latir.
