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Mi amado secreto

Summary:

¿Qué le atraía de Yaten Kou? Absolutamente todo.

Work Text:

Prompt 29. Defecto que más amo 

Pairing: Rei x Yaten

—Sigo sin comprenderlo, Rei. ¿Qué rayos es lo que te atrae de esa diva? —soltó Minako por todo saludo, ofendida por la descortesía de mi novio de ni siquiera saludar a la distancia.

Habíamos quedado en almorzar juntas en Thais, el nuevo restaurante mediterráneo que había abierto en Ginza y Yaten se había ofrecido a llevarme antes de irse al estudio de grabación. Tenía un par de meses que habían comenzado los trabajos para su nuevo álbum.

Al arribar a Thais, decidió acompañarme hasta la recepción y, aunque prácticamente la mesa reservada con mis cuatro amigas allí sentadas se encontró a unos metros de la entrada, Yaten ni siquiera les dirigió la mirada, concentrándose en decir que me divirtiera y que me llamaría más tarde. Tras lo cual, dio medio vuelta y se fue.

—Yo tampoco lo entiendo, siempre es tan antipático. Reconozco que es guapo, pero la belleza no es todo en la vida ¿sabes? —concordó Serena, bebiendo de su malteada de fresa. Arrugué la nariz por lo dulce que parecía estar eso.

—Sí, buenos días también, amigas mías. Le daré sus afectuosos saludos a mi novio, gracias por pensar en él —respondí, tomando lugar en el asiento vacío al lado de Lita, quien divertida, se sonrió por mi sarcasmo.

—No les hagas caso, Rei, ya sabes que Serena y Mina siempre han sido así de sentidas. ¿No tuviste problema en encontrar el lugar?

La llamada a la concordia de nuestra siempre amable Amy viró el tema hacia otros asuntos más felices y nos dispusimos a disfrutar de nuestro Bruch. Tenía semanas que no nos habíamos visto, pues cada cual ya se ocupaba de sus estudios en la universidad en distintos campos y, como es natural, la charla no faltó.

Sin embargo, la pregunta inicial de Minako retornó a mi cabeza cuando, a la hora de haber comenzado a comer, un mensaje de Line timbró en mi celular.

«Ya estoy en el estudio. Seiya va retrasado con sus grabaciones como por una hora. No creo poder regresar a recogerte, pero puedo mandar un coche por ti. Avísame cuando termines con las revoltosas de tus amigas»

No pude reprimir una sonrisa al leerlo.

¿Que qué me atraía de Yaten Kou?

Absolutamente todo.

Sí, sí, era apuesto. Muy apuesto. Pero ese no era mi aspecto favorito.

Por sobre todas las cosas, amaba su vulnerabilidad. ¿Qué si él era vulnerable? ¡Por supuesto que lo era! Mucho más de lo que cualquiera pudiera pensar. Lo que sucedía, era que esa vulnerabilidad se hallaba escondida tras la máscara de frialdad y antipatía con la que siempre andaba por la vida.

En realidad, Yaten era inseguro, muy sensible, desconfiado, torpe en expresar sus sentimientos, ansioso y tímido. Y eso se traducía en su comportamiento errático y arisco con la gente a su alrededor, en su espíritu controlador e impaciente, en su temperamento hosco y voluble, en sus silencios prolongados, en su incomodidad en hablar o estar con personas, aunque ya las conociera.

A mí también me había costado conocer, entender y aceptar ese lado suyo que no mostraba fácilmente a los demás. Pero una vez que pude verlo, lo que parecían ser sólo defectos, eran más bien los aspectos que lo hacían único y valioso. Porque Yaten era más que una cara bonita. Su personalidad vulnerable era lo que conducía sus acciones. Y sus acciones, decían más que millares de palabras.

Si bien él no se sentía cómodo al hablar o convivir con personas que no eran de su confianza, siempre trataba de cumplir con su rol: ya fuera teniendo sus grabaciones y trabajos a tiempo y con la mayor perfección, ya fuera nunca faltando a sus compromisos, ya fuera esforzándose al máximo en cada cosa que hacía, ya fuera pagando la cuenta de Thais con antelación. Y bueno, de eso mis queridas amigas no se enteraron hasta el final de nuestro encuentro.

Y, aunque su timidez era confundida frecuentemente con antipatía, Yaten siempre estaba allí: donde iban sus hermanos iba él, donde iba yo iba él, cuando las chicas lo invitaron, nunca dijo sí, pero siempre asistió. Aunque no dijera nada, aunque pareciera aburrido, aunque no mostrara interés. Era su timidez en todo su esplendor.

Pero cuando lograbas adentrarte en el laberinto y traspasar la puerta secreta, un precioso ser se manifestaba ante ti. Yaten, en el fondo, cuando se mostraba sin barreras y sin prejuicios, era una persona atenta y cariñosa, leal y comprensiva, conversadora y con un gran sentido del humor. Una persona de la cual resultaba imposible no enamorarse.

Era una lástima que pocos pudieran tener el milagro de conocer ese lado tan encantador de él, pero a la vez, era especial y afortunado que yo fuera una de esas escasas almas que conociera y atesorara aquel secreto.

El secreto llamado Yaten Kou.

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