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A Raíz De Aquella Cita: ¡Itachi “necesita” casarse!

Summary:

Itachi nunca pensó que en aceptar esa cita a ciegas, iba ser la raíz de miles de cosas posiblemente buenas o malas para el futuro de su vida amorosa.

 

Flufftober del día 01 al 05.

Notes:

Sinopsis del Capítulo:

Itachi no quería, pero por cumplirle el capricho a su amigo y así disminuir la presión social, al final acepto tener esa dichosa cita a ciegas.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Capítulo 01: Pésima Cita |Día 01: Cita A Ciegas

Chapter Text

Itachi Uchiha es doncel de veinticuatro años, un Jōnin retirado de ANBU, no hace mucho. Tener pareja, no es algo que considere una prioridad en su vida, es más a veces piensa que es algo innecesario y distritico en su labor como ninja. 

—Casarte y tener hijos —dijo su madre emocionada. 

Nunca fue en contra de sus padres, pero la reciente insistencia de que “casado e hijos” sumándole su retiro en definitiva como Shinobi, le estaba empezando a fastidiar. 

—Mamá —la llama sonando lo más neutral posible y de paso ocultando su irritación—. El hecho que me case y llegue a tener hijos, no voy a renunciar a ser Shinobi, estaré inactivo, pero no voy a dejar algo que tanto amo —aclaró bebiendo el ultimo sorbo de su té —, si me permiten, me tengo que retirar. 

Antes que le detuvieran, salió de la casa lo más rápido que pudo. Pase a que su madre le dio muy duro la distancia de Itachi, al final su primogénito se independizó con la excusa de “Tener su propio espacio” en parte es verdad, pero por otra fue para darse una tranquilidad mental sobre la presión de “casarse” y él no quiere. 

Itachi recuerda haberse involucrado con un varón de Sunagakure y otro de  Kumogakure, pero ninguno paso a algo serio. El de Kumo quería una vida libre llena de aventura y aventura, eso a Itachi no le gusto. El de Suna quería tenerlo en su total control, como si fuese una más de sus marionetas y eso tampoco le término de agradar. Tampoco era cuestión de querer o no, es más bien que Itachi renunció a tener algo serio. 

—Soy muy exigente o soy insoportable. —Suspiro disminuyendo su paso en camino a su propia casa dentro del barrio Uchiha. 

En verdad lo había intentado, pero nunca le salen bien las cosas. También se involucró con dos de su misma aldea, pero mucho menos resultó. Además no comprendía porque medio mundo tenia ese afán de casarse y tener hijos, a Itachi le encanta los niños, pero no quería tenerlos para complacer al resto. Es consciente que muchos ven como a un trofeo al conseguir el par de los hermanos Uchiha, porque sí Sasuke Uchiha su hermano menor también nació siendo un doncel y esta en una posición igual o más firme que su hermano mayor con sus dieciocho años. Agregando que Itachi y Sasuke comparten casa, este último también salió volando de casa por ese misma presión hace un par de meses. 

Itachi quería casarse, pero más adelante por ahora desea tener una relación estable, en donde el otro no le haga menos por ser doncel y sobre los hijos podrían esperar en un futuro, solo se ausentaría en los primeros años de vida, pero luego volvería a sus misiones, ¿es tan difícil de entender? Al parecer para todo el mundo sí. Es increíble que su hermano menor, era el único quien le comprendía y apoyaba al tener su misma o similar ideal, aunque Sasuke en definitiva no quería tener hijos.

—No puede ser. —La irritación que sintió abandonar cuando dejo la casa de sus padres, volvió a él al ver a su mejor amigo discutiendo con Sasuke. 

Apresuró su paso para así llegar lo antes posible en la escena. Su mejor amigo, Shisui Uchiha es otra persona que ha insistido que “Tome matrimonio” y en algún momento también incluye a Sasuke para que según el mayor: “No quede solterón como su hermano mayor” .Itachi esta cansado de hacer entender a los demás que lo dejen en paz, pero no escuchan, no comprenden.

—¡Es lo mejor para Itachi! —demandó Shisui alzando su voz.

—¡No fastidies la vida de mi hermano! —Sasuke respondió de igual modo. 

Solo falta poco para llegar, pero la discusión llego a los oídos de Itachi y en menos de nada se posición en medio de los dos.

—¿Pueden parar de una vez? —cuestionó hastiado.

Sasuke suspiro, mando una mala mirada a Shisui y entró a la casa. 

—También me gusta verte —expresó un sarcástico Itachi hacia el menor. En verdad no esta para nada de buen humor—, Y ahora qué. Deja de estar molestando a Sasuke, sabes que tiene un carácter particular —reprochó a su amigo cruzándose de brazos. 

Shisui solo torció sus labios, se preocupaba por Itachi, pero siente que este no valora que los demás velen por su bien. 

—Yo solo quiero lo mejor para ti —excuso un poco derrotado—. Y no me voy a disculpar con el pequeño demonio —se apresuró a decir, reflejando seriedad en su expresión facial.

—Esta bien, gracias, pero yo solo sé que es lo mejor para mi. Y lo de Sasuke, ya déjalo así —definió, no queriendo alargar más el asunto.

Ninguno de los dos cruzaba sus miradas por diferentes motivos; Itachi solo quería ir y acostarse un rato, Shisui por su parte si o si quería comentarle sobre la propuesta que tenía, o mejor dicho, el plan que hizo junto a los padres del mismo Itachi. En parte Shisui entendía un poco la posición de su amigo, más eso no lo considera suficiente como para dejarlo tranquilo y los comentarios malintencionados de otros clanes llegaban a los oídos del clan Uchiha, Itachi lo sabia y le es indiferente, pero lo que es los viejos de Uchiha le parecen algo inaceptable que un doncel a sus veinticuatro años no hayan ni conseguido una pareja estable. 

—Itachi —llamo captando toda la atención del nombrado. Lo miraba con exagero cansancio, era una clan indirecta para que lo dejará en paz, pero Shisui por primera vez iba ser caso omiso—. Organice una cita par…

—No —corto tangente.

—Es un ninja de Iwagakure. Pertenece a los Kamizuru que es un clan directo y hermano del Namikaze. Dicen que es un varón con buena reputación y estabilidad económica, no lo conozco, pero pertenece al programa de citas a ciegas del cual yo… —Desvío su mirada, sintiendo el feroz Sharingan activo de su amigo encima de él—…yo te agregue. Ahí no están fotos, solo datos básicos y apellidos, ni nombres, para que las citas a ciegas sean más emocionantes y además él esta en condición de mudarse a otra aldea en el caso que su pareja lo desea. Esa programa fue creado por la misma Mizukage y los demás kages lo aprobaron. Es más para esas citas tienen que pasar por la aprobación de los líderes, el Hokage-sama dio su visto bueno en recibir a tu cita y del mismo modo el Tsuchikage aprobó la salida de su ninja. —Término de contar todo lo más rápido y entendible posible. 

Decir que Itachi estaba molesto era poco, ¡Estaba furioso! Y por primera vez Shisui quiso arrepentirse de su decisión. Involuntariamente paso de Sharingan a Magenkyou, tenso su mandíbula y volvió sus manos puños, Sasuke al sentir el chakra tan disparado de su hermano salió a ver que pasaba y supo que Shisui le comento lo mismo que le dijo a él hace momentos. Shisui no se movía, solo esperaba el ataque o algo por parte de Itachi. 

Poco a poco Itachi se fue calmando, sin hacer daño a nadie. Pensándolo mejor, esa idea de la cita a ciegas no sería tan mala después de todo, era como lidiar dos objetivos en un solo movimiento, la presión familiar-excluyendo a Sasuke- y la social, lo tienen asfixiado. Había escuchado sobre ese tal programaba Shinobi de citas a ciegas; solo debían a asistir a dicha cita y a otra salida más. Sinceramente, sin conocer a ese varón, ya le caía mal y aseguró que todo iba a salir del asco.

Itachi inhaló y exhalo varias veces para terminar de tener la paz que hace rato no ocupaba en su ser. 

—Dime la fecha, hora y lugar —acepto a malas ganas.

Con esa decisión dejo a un Shisui alegre, junto a un Sasuke confundido y molesto. 

>>>>>>>>>…………….

El día de la cita a ciegas llego. En todo el camino al lugar, Itachi sintió que lo seguían varias presencias de chakras que conocía muy bien; Shisui, Izumi, Kakashi, Sasuke, Naruto, Obito, Rin y Yamato. Agradecido que su padre no haya mandando a nadie para su vigilancia, pero solo fue momentáneo al ver uno de los guardias de su padre encima de un techo. 

—Esto será un largo día. —Se masajeo la sien, empezándose a sentir otra vez irritado. Así era su humor últimamente; irritado y molesto. 

Una vez que llegó al lugar; una cafetería dirigida por un integrante del clan Yamanaka. Solo había venido ahí un par de veces, la atención y el menú es bueno, pero no lo frecuentaba por su poco tiempo. 

 

“Es un chico que tiene una manilla del color azul cielo.”

 

Esa fue la “enorme” descripción que le dieron para hallar a su cita. Entro a la cafetería en donde visualizo a tres chicos con vestimenta casual y una manilla en su muñeca color azul. Itachi reconocía que es algo prejuicioso, en estas situaciones su intuición siempre fallaba. 

Su vista se centro primero en el joven de rubio cabello largo atado en una coleta alta, teniendo algo de cabello suelto atrás de su nuca y un largo mechón tapándole un ojo, su perspectiva de ese chico fue: un idiota por completo. Ese chico estaba jugando con un extraño pájaro blanco, hablaba y creaba otras cosas con una masa blanca que salía de sus palmas.

 

«Que extraño sujeto, es un idiota. No puede ser él.»  pensó Itachi apartando su vista.

 

Analizo rápido a los otros dos y sus conclusión fue peor que en el primero; un total dolor de cabeza y el otro un desgraciado. Así que los descartó a los tres; tenía planes de irse, perder esa cita y a la final seguir soportando la presión social-familiar. Pero no tuvo tiempo en darse la vuelta para irse, cuando alguien le agarro del brazo. 

—¿Eres un Uchiha de la cita a ciegas? —preguntó una chica sonriente, haciendo que Itachi la mirará extrañado, pero aun así asintió—. Que alivio, he abordado a todos los chicos que entran con zapatillas negras —contó riendo nerviosa.

 

«¿Zapatillas negras? Que indicaciones tan vagas.» Ya con ese pensar, sentía que su cita iba en mal a peor.

 

—Soy una de las encargadas de reunir a las parejas de citas a ciegas. En este caso siempre se le da al varón una hora con unos minutos más para que su llegada sea primero y el doncel llegue después —comento entusiasmadas, ante la mirada molesta de Itachi por ese énfasis, pero se reservo—. Sígame y te llevaré a tu cita.  

No digo nada y solo siguió a la chica que seguía hablando hasta por los codos. Cuando se detuvieron, Itachi solo maldigo al llegar a la mesa del chico que estaba jugando con la extraña masa. 

—Joven Kamizuru y Joven Uchiha, espero que tenga una amena cita. Mi trabajo aquí término. —Y así como hablaba de rápido, de ese mismo modo se retiró del lugar. 

Itachi se sentó al frente del chico que por cierto, no le miraba para nada bien y podría jurar que se encontraba igual o más fastidiado que él mismo.

—Escucha, no quería tener esta cita a ciegas, así que no te hagas ilusiones, hum —habló el de Iwagakure. Tosco y molesto, no iba a suavizar su manera de expresar solo por estar al frente de un doncel. 

—Estamos igual. No creó que haya alguien suficiente para tener una relación y eso te incluye a ti, ninja. —En las palabras de Itachi había algo de molestia y ofendido, aunque esto último no sabe el porqué. 

—¿Disculpa? —Soltó una falsa risa—. Lo dices porque no me conoces, hum —presumió igual de ofendido. 

—No necesitó conocerte, ni me interesa hacerlo —respondió tangente. 

La conversación o mejor dicho, la discusión no siguió porque se acercaron a tomar la orden y ambos hicieron una mueca al ver que fue la orden del contrario. Según ese programa de citas juntaba a las personas que más cosas tenían en común, pero desde sus personalidades y ahora sus gustos, son MUY distintos. 

—Yo detesto lo dulce —opinó asqueado el chico rubio.

—Yo aborrezco el café —hizo saber Itachi, activando su Sharingan al sentirse amenazado por la subida de chakra por parte de su cita. 

Itachi ama el dulce y aquel chico ama el café. 

—Por cierto, Uchiha Itachi, es mi nombre completo —se presentó solo por educación. No quería seguir cruzando palabras con la persona al frente suyo. 

—Kamizuru Deidara, artista y Shinobi reconocido —presumiendo como casi siempre le gusta hacer y más delante de ese molesto doncel. 

—Ja, artista —soltó sarcástico—. Si lo de antes es arte, es horrible. 

—¡¿Horrible?! —Alzó su voz ofendido dando un fuerte golpe en la mesa— ¡Horrible son tus ojos rojos del demonio! —insulto con la fuerte intensión de ofenderlo.

Deidara esperaba alguna reacción negativa, pero lo que consiguió fue una risa por parte de Itachi. Una risa fresca y sincera, dejando a un Deidara algo descolocado, pero de inmediato se recuperó y arrugo su entrecejo.

—No le veo la gracia, hum. —Se cruzo de brazos, tragando grueso. Le parecía una de las sonrisas más bonitas que haya visto.

—A mi sí —afirmó —. Me causa gracia que la gente me subestime por ser doncel, también que me teman o simplemente como tú, se empeñan a ponerle apodos despectivos a mis ojos, pero eso no me afecta, todas y cada una de esas situaciones, me acostumbre —contó borrando su sonrisa. 

Algo en Deidara le hizo sentir mal, pero recordó que Itachi insultó su arte y se le paso. Antes de que Deidara volviera a tomar la palabra, la orden  llegó a la mesa, aunque solo llego la del doncel. Itachi pidió un chocolate frío, una porción de postre de arequipe y unos dangos junto a la salsa dulce que los acompañe, Deidara se asqueó de ver tanto azúcar en la mesa.

—Lo voy a comer yo, no tú. —Itachi le dedico una mirada de muerte activando su Sharingan, no le gustaba que otros estuvieran cuestionado sus gustos azucarados. 

 

 «Que diga algo sobre el aspecto físico y lo meto en un Genjutsu.» pensó un Itachi escudriñando al varón con su roja mirada. 

 

Deidara por su propia paz decidió no agregar nada. Nada que no moleste a su cita.

—No he dicho nada, hum —se defendió.

—¿Y? —Sus aspas negras de sus ojos giraron con violencia—. Tu mirada habla por sí sola.

Y ahora sí no agrego más nada, a lo poco que llevaban de “conocerse”, Deidara se dio cuenta que su cita estaba un poco molesto e irritado. 

«Claramente no es culpa mía, hum.» Descartó esa opción, puesto que antes de saber que aquel chico era su cita a ciegas, se le notaba algo cansado y no físicamente. 

Lo que Deidara pidió llego unos segundos después, ya que se habían agitado su pedido; un té de frutos rojos y una ensalada agridulce junto a una porción de helado de vainilla. Algo más ligero que el pedido de Itachi. Ambos empezaron a comer su orden en silencio, ninguno quería tomar la palabra para iniciar una nueva conversación.

Lo cierto es que Deidara tampoco quería venir a dicha cita, solo que su mejor amiga le insistió que asistiera. Deidara estaba bien con su arte y servir a su aldea, aun recuerda la época que se iba a fugar de su aldea, es más ni siquiera es de ahí, solo que el Tsuchikage lo adoptó y crio, le tiene cariño, pero no lealtad a la villa en general. Actualmente esta siendo presionado para que consiga un esposo o esposa, algo que Deidara no quiere, ni considera necesario. 

—Sabes —llamo la atención del doncel, quien le miro sin muchos ánimos—, no quería venir a esta cita, además que consideró que las citas a ciegas siempre terminan mal —comentó empezando a jugar con lo que resta del helado.

—Vaya, estamos en las mismas —concordó, mirando al ultimo dango con curiosidad—. Entonces debo suponer que a ti, te metieron en ese programa de citas, sin consultarte como en mi caso.

—Exacto, hum. —Suspiro. 

Desde ahí el ambiente tomo un rumbo algo mejor. Deidara empezó hablar sobre las continuas pretendientes que su mejor amiga-y hermana de crianza-, le presentaba para que tuviera una cita. E Itachi le contó sobre el hostigamiento que vivía el día a día por estar soltero. Ambos rieron por sus anécdotas y pasaron un buen momento, tanto así que fue algo refrescante para salirse de la rutina, de paso reducir el estrés de todo ese asunto. 

Algo que Itachi le agrado de Deidara es que nunca toco el tema de la genética o las mezclas entre clanes, tampoco sobre matrimonio, ni nada. Lo que hablaron fue cosas de su labor como Shinobi, historias de sus antiguas citas o parejas, cosas algo cómicas y si llegaron a tocar los temas de matrimonio e hijos, fue para dar su punto de vista. Itachi estuvo encantado que Deidara compartiera su ideología. 

Por parte de Deidara estaba fascinado con Itachi, este nunca se puso alardear sobre su físico o su capacidad como ninja y según Deidara sí tiene de que presumir. Su conversación se baso en temas básicos y otros que tenían en común, fue relajante hablar con Itachi.

Después de todo aquella cita a ciegas, no fue tan mala como se pinto desde un inicio. Cuando la cita culminó, los dos salieron del local, la cuenta de lo que consumieron era cargada a dicho programa de citas a ciegas, así que ninguno tuvo que pagar nada. Los dos decidieron ir a caminar un rato, mientras que Itachi mostraba algunos locales y sitios que a Deidara le parecían curiosos, llegando a la final de todo y antes que cada uno tomará su rumbo, Itachi creyó necesario aclarar algo. 

—Tu arte no es horrible, es extraño y único, pero bonito —aclaró Itachi, mientras se alejaba de Deidara. 

En cierto modo eso fue como una disculpa a su estilo que Deidara aceptó en silencio. Itachi no pudo ver la reacción de Deidara, porque las palabras que salieron de sus labios fueron dándole la espalda al varón y no vio la expresión de sorpresa en Deidara, como este ultimo tampoco presencio el leve color rosado en la mejillas del doncel.

Y así, aquella primera cita a ciegas que ninguno quería asistir, concluyó de una manera inesperada para ambos, pero satisfactoria.  

Continuará….