Work Text:
Cuando Kuroo pudo realizar sus trabajos universitarios, se dio el lujo de ir a Miyagi para visitar a Kageyama quien se encontraba en temporada de vacaciones y luego entraría a la acalorada etapa; exámenes últimos, más trabajos, examen de admisión a la universidad y concentrarse en los entrenamientos para el ultimo torneo de las nacionales del voleibol.
Tetsurō paso por todas esas fases en el último que fue a las nacionales, así que se imagina como debe estar Kageyama.
Al llegar a Miyagi se dirigió a la casa de su familiar, en donde se iba a quedar los días que pasaba en la localidad. Tobio no sabe sobre su visita y así lo considera mejor; una sorpresa, le haría bien.
—¡Llegaste temprano! —exclamó su familiar recibiéndolo con una abrazo y haciéndose a un lado luego para que entrará a la casa.
—Digamos que tenía ansias de venir a verlo —confiesa recibiendo un golpe en la cabeza— ¡Eso dolió!
—Te lo mereces, sólo vienes cuando vas a ver a tu chico, pero yo soy inexistente en tu vida —reprochó cruzándose de brazos.
—Sabes que no —contradice con una sonrisa en sus labios.
Y sí le gusta visitar a su familia en Miyagi, pero más para ver a su novio: Kageyama Tobio.
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Al día siguiente Kuroo le escribió a Kageyama para saber donde estaba, sin decirle que se encontraba en Miyagi. Un extrañado Tobio le contesta diciendo que esta corriendo por cierta zona, Kuroo sin pensarlo se dirigió hacia dicho lugar. Una vez llegó la cara de sorpresa en Kageyama fue digna de tomarle foto y ponerla en fondo de pantalla.
—¡Sorpresa! —Se acerco hacia Kageyama, envolviéndolo en sus brazos quien le correspondió aun estando asombrado.
—¿Cuándo…?
—Ayer —respondió cortando la pregunta del otro—. Quería darte la sorpresa.
—Y lo hiciste —confirmó Tobio mirándole a los ojos, pero luego centro su vista en cualquier punto menos en su pareja.
Kuroo soltó una risa, antes de conocer a Tobio se llevo una impresión algo pésima de su persona, pero después del famoso partido de la “Batalla del basurero” es donde todo cambio. Tetsurō descubrió que Kageyama es una persona reservada, tímido y en muchos sentidos asocial, le cuesta mucho expresar las cosas como son y cuando lo hace mayormente es malinterpretado. Cada una de las cosas que descubrió al conocer a Kageyama, ahora las adora y entiende a su novio.
—Me alegra. —Solo deposita un beso en la mejilla del menor, sabiendo que se rehúsa a este tipo de muestras en público. Pero ese simple gesto fue suficiente para hacer que Tobio se le subieran los colores a su rostro.
—Faltan cinco minutos y termino. —Trató de soltarse para seguir con su entrenamiento.
—No te excedas —advirtió dejándolo libre, quien solo asintió.
Esa fue la primera advertencia, en verdad Kuroo se preocupa de como su novio exagera con los entrenamientos.
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—Puedes entrenar después —propuso Kuroo corriendo al lado de Tobio.
Segundo día que ve a Kageyama y este ultimo lo único que hace es entrenar sin parar, lo acompaño desde temprana en su rutina y luego se puso a correr junto a él.
—Sé que debes entrenar, pero también debes cuidarte —aconsejo.
—Mañana podemos salir a una… —Bajo la velocidad de su trote y se aclaro la garganta—… cita. Tendremos una cita —término de decir como fuese lo más difícil de pronunciar.
A Kuroo se le hizo tierno eso de Kageyama, pero aun así su preocupación es latente. Ya esta sería la segunda advertencia de que tuviera más cuidado y otra vez fue ignorado.
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Hoy iba a ser su cita, pero Kageyama insistió que debía de completar la rutina de entrenamiento. Es más en esos tres días que lo veía, nunca lo vio tomando un cuaderno para estudiar, sabe que Tobio no es el mejor en cuento al estudio, pero sí se dedica a ello puede sacar calificaciones considerable. Suspiro, al verlo como hace unos nuevos estiramientos.
—Descansa al menos unos cinco minutos, no vayas y te lesiones —advirtió al ver como Tobio tensaba mucho sus músculos y no tenía pausa alguna.
Sonrió porque recuerda sobre los rumores de cierto dúo en Karasuno, fue testigo de como entrenaban ese par hasta agotar su energía-que parece no tener-, tuvo la oportunidad de jugar con ellos y estaba feliz por ser espectador de esas fases, pocas, pero las presenció.
Otra parte de Tetsurō admira la dedicación y persistencia en ser cada día mejor que posee su novio, pero también le hace preocupar. No puede dejar de vueltas a su mente sobre una posible lesión. No importa el talento y las ganas que tengas, el cuerpo tiene un limite siempre, puede que las personas estén dispuesta y rompa esos limites, pero esta seguro que su Tobio necesita más tiempo para poder romper sus propios limites.
¡Se va a volver loco! No solo lo quiere, también se preocupa por él y peor cuando este no le hace caso a sus advertencias.
—¡Ah! —La voz de Kageyama hizo activar todas sus alertas. Se puso de pie lo más rápido posible, dirigiéndose hacia su novio que se encontraba en el suelo con una expresión de dolor.
—¿Dónde es dolor? —preguntó Kuroo revisándolo con su mirada, si encontraba algún punto que le indicará el punto de donde se lastimó.
—La rodilla, desde ayer sentí una molestia y ahora empezando con la sesión de saltos, a la segunda no pude sostenerme —explicaba tratando de disimilar su dolor, pero las muecas que hace y su pierna izquierda (el lado de la rodilla lastimada), era su contradictorio.
—Tob…
—¡Lo se! —admitió interrumpiéndolo, teniendo su rostro rojo de la vergüenza.
No tenía que escucharlo una cuarta vez, lo sabía; Kuroo le advirtió y él no hizo caso.
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Después de dos horas en el trascurso de ir a un médico, la espera, la revisión y otros tiempos, por fin llegaron a la casa de Tobio. Quien le abrió la puerta fue la hermana de Tobio, al principio se mostró sorprendida por la presencia de Kuroo y luego enojada con su hermano, ya que ella también le advirtió sobre su excesivo entrenamiento.
Kuroo ayudó a Kageyama en acomodarse en la cama y juntando varias almohadas alrededor de la rodilla para que pudiera tenerla en una posición cómoda y no le dolería.
—Nuestra cita en tu habitación —comentó algo divertido Kuroo, recibiendo la mala mirada del otro.
—Igual es sólo culpa tuya, hermanito —interrumpió la hermana de Tobio, antes del que el ex-capitán de Nekoma replicará lo mismo.
—Quería mejorar algunas cosas que falle la otra temporada —se excuso, cruzándose de brazos y volteado su rostro hacia la ventana en donde normalmente mantenían algunos pájaros rondando.
—Todo a su tiempo y moderación —replicó la mayor de todos los presentes—. Llame a papá y mamá, dijeron que mañana temprano enviarían dinero para las medicinas y demás cosas, también que te cuidarás y pensarás en que universidad vas a ir, o si no ellos escogerán una en el extranjero. —Soltó un suspiro, para luego retirarse de la habitación.
Tetsurō solo tuerce sus labios, sabe que su novio no quiere ir a la universidad, tan sólo quiere dedicarse a jugar voleibol y ser un profesional en dicho deporte. Se siente en una parte de la cama, teniendo cuidado de no mover mucho para no molestar la rodilla del otro.
—Irás al extrajeron a estudiar algo que no quieres y además te prohibirán jugar voleibol, ¿Quieres eso? —Kageyama negó con su cabeza, ahora mirándolo fijo a sus ojos—. Entonces elige una carrera de alguna universidad de acá en Japón y seguirás jugando al Voleibol, luego te convertirás en profesional y sobretodo, debes tener más cuidado con tus entrenamientos —sugirió sonriendo, esa mirada gatuna que tanto le gusta al de Karasuno, la vio en esos momentos más dulce y solo para él.
Las palabras a Tobio no le salieron, solo pudo asentir, sintiéndose feliz por tener a Kuroo a su lado.
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Al día siguiente Kuroo llego temprano a la casa de Tobio, en donde fue recibió por su cuñada quien él dio una copia de la llave y agradeció que lo cuidará, ya que ella no puede estar presente en dos días enteros por temas de trabajo.
Cuando llegó a la habitación de Kageyama, estaba despierto mientras miraba un partido de voleibol por la televisión de si habitación. A veces Tetsurō se preguntaba que tanto hace Tobio, cuando no es nada relacionado con el Voleibol o simplemente busca algo que sí este relacionado con su deporte favorito. Igual tocó la puerta antes de entrar y lo saludo una vez que recibió el permiso.
Una vez que Tetsurō se sentó en la cama al lado de Tobio, preguntándole como se sentía y sobre como paso la noche con su rodilla. La respuesta fue obvia; durmió poco al no encontrar una posición que no lastimará tanto su rodilla y los contantes interrupciones al sentir alguna molestia en su lección.
En esta oportunidad Tetsurō y Tobio sí pudieron besarse como es, uniendo los labios con el otro, sin la posibilidad de ser interrumpidos o que Tobio retrocediera al sentir que los estaban observando con ojos juzgadores.
—Rodilla lastimada —recordó Tobio separándose del beso, al sentir como las manos del otro estaba acariciando de más.
—Por no escucharme —regaño, pero dibujando esa sonrisa gatuna que tanto lo caracteriza.
—Solo quiero mejorar. —Volvió a excusarse como ayer.
—Y me alegra eso, pero todo con moderación, Tobio. —Dejó que el nombrado apoyará su frente en su pecho, posteriormente alzo una mano y empezó acariciarle sus cabellos.
Una de las cosas que más disfruta hacer, es acariciar los cabellos de Tobio. Siempre que lo hace son suaves y desprende un aroma agradable.
—Cuando te fuiste, mi hermana insistió que me lavará el pelo —comentó como algo casual.
—Huelen rico. —Inclinó su cabeza hacia delante para así, su nariz estuviera más cerca a los cabellos de su novio.
En una de sus conversaciones, Tobio le mencionó sobre su habitó de cuidarse el cabello debido a su hermana. Desde que tiene uso de razón, ella siempre le lavaba los cabellos y él cuando creció opto por ese mismo gusto, sin ser del todo consciente, por eso anoche cuando ella cruzo la puerta con un balde con agua, toallas y demás cosas, no pudo negarse. Es muy aficionado al voleibol, pero también admite que pasar un tiempo en el baño mientras se dedica a sus cabellos, es entretenido y a raíz de eso paso más tiempo con su hermana, así que tiene dos puntos positivos.
El resto del día Tetsurō se la paso cuidando a su novio, robándole uno que otro beso y contando las cosas que no pudieron por vía chat. También le ayudo a ponerse de pie y hacer unos estiramientos(recomendados por ele doctor) para que se entumiera al estar siempre en una posición, preparó comida; el plato favorito de Tobio y lo consintió dándole Yogur.
Los cuidados no eran muchos, solo asegurándose de que Tobio no se moviera tanto o estar pendiente de que no se levantará, también que se tomará sus medicinas y ayudarle hacer los ejercicios de la terapia en casa.
Ese mismo día paso la noche en casa de Tobio, no quería dejarlo sólo y además pasar la noche al lado de su novio, es estar más tiempo a su lado.
A Kuroo le gusta como a medida que avanzaba su relación, Kageyama se mostraba más abierto con su persona; habla más, le cuenta las cosas que le incomodan y le agradan y juntos otros pequeños y grandes detalles que no pasaban al principio de su relación. Eso sí, Kageyama no es un chico de sonrisas y es algo que le cuesta mucho hacer, pero las muestras de cariño dicen más que mil palabras y una sonrisa.
—Me duele la espalda —se quejó Kageyama tratando de estirarse un poco, pero por un movimiento malo, le causo dolor en su rodilla.
—Te hago un masaje —sugirió alzando ambas cejas, pase que no fue con segundas intenciones, soltó una risa al ver la expresión de sorpresa en su novio.
—¡Solo un masaje! —advirtió apuntándolo con un dedo.
—Bien, Bien, Bien, aunque sí quieres algo má… —Y no termino al sentir una almohada en su rostro.
En otra ocasión le devolvería el Almohadazo, pero considerando su rodilla lesionada, así que solo la dejó a un lado y soltó una risa recibiendo otra almohada.
—Te aprovechas porque estas lesionado —acusa esquivando una almohada.
—Hay que sacarle ventaja —admite con cierto toque de diversión y maldad en su voz.
Otra cosa que ama Kuroo de Kageyama, es la transparencia que tiene al decir las cosas y en su actuar. Después de cesar el ataque de almohadas por parte de Kageyama hacia su novio.
Luego Kuroo ayudo a Kageyama para que se moviera un poco y así poder situarse detrás del menor para empezar hacerle el masaje en la espalda.
Una vez que empezó a realizar el masaje, Kageyama tuvo curiosidad sobre como era la vida universitaria y el mayor encantando inicio su relato sobre los cambios que si o si tiene, el ambiente social y muchos otras cosas tanto positivas como negativas.
En realidad ese día la pasaron agradable y tranquilos, también es que ellos fueran una pareja muy movida. Pase a sus personalidades algo opuestas y tan distinta a la del otro, se complementan bien, y saben sobrellevar el ritmo del contrario.
Y aunque Kageyama no lo dijera a voz alta, aprendió la lección: Tener más cuidado con sus excesivos entrenamientos. También que a raíz de eso su novio le cuido y pasaron más tiempo juntos, cosa que ahora llegando a pensar mejor dudaba que pasará al estar tan concentrado en sus entrenamientos. Así que Kageyama aprendió otra lección: No todo en la vida es Voleibol y hay más cosas a su alrededores que son maravillosas, por ejemplo; su novio, Kuroo Tetsurō.
Fin.
