Actions

Work Header

Recuerdos

Summary:

Taiga esta atravesando una etapa dirá de su vida, lo único recuerdos valiosos aparte de su propia mente de las dos personas imponentes y que no están con él que conversa, es ese álbum fotográfico que anda perdido.

 

Flufftober Día 13.

Día 13: Álbum Fotográfico.

Work Text:

A veces piensa que hizo mal para merecer todo lo que le pasa. En el mismo año no solo se enfrenta con el fallecimiento de su madre, también estar suspendido de su equipo por lesión, tuvo dos meses pésimos en el restaurante que decidió abrir como una alternativa aparte del baloncesto y su ex-novio estaba apuntó de casarse luego de haberle mandando mensajes que le extrañaba. 

—Y ahora se me pierde el único álbum en donde tengo todas nuestras fotos. —Suspira agotado. 

Kagami Taiga tan solo añora volver a sus años de Seirin, ser un adolescente y su mayor preocupación era entrenar para poder ser mejor en el equipo, también sus calificaciones para poder jugar. Odia su vida, odia su suerte, odia su vida de adulto.

¿En que mente le cabe a un adolescente ser adulto? En la suya, pero se arrepiente de haberlo deseado. 

Había noches en donde se quedaba mirando a la ventana recordando a su madre, otras pasaba en vela mirando los mensajes de su ex-novio y algunas haciendo cualquier cosa para distraer su mente. En ocasiones se pasa por el restaurante para estar en la cocina como un chef más, eso no le molesta, antes le alegra y es que estar sin jugar-algo que ama- lo hace en cierta parte, sentirse como un inútil y odia eso. 

Entrenar o cocinar, dos pasiones que si no hace una si o si debe estar haciendo la otra. No le gusta estar sin hacer nada y peor en esos momentos de su vida, en donde no tener la mente ocupada es atormentando por sentimientos y pensamientos negativos.  

—Están las fotos que tengo con mamá y con… —corto de inmediato antes de seguir con la frase. 

Lo peor de todo su ruptura con su ex-novio, de por sí algo extraño, él nunca le dio razón exacta porque terminaron. ¿Quién de los dos falló? No sabe. Es que todo iba tan bien, hasta que un día llegó y sólo cortó con todo lo que tenían. 

Otra cosa que odia es haber eliminando la línea entre rivales a novios. Recuerda cuando lo vio la primera vez a los ojos, altanero en todos los sentidos y demostrándole que tanto alardeo por si mismo, No eran en vano. La primera vez que lo conoció, le dio la peor humillada en sus cortos años de vida, en aquel entonces. Aomine Daiki, su ex-novio, su rival y quien en cierta parte fue su motor a mejorar. 

La academia Tōō contra Seirin, recuerda ese primer partido como sí fuese ayer, recuerda esas ansias y emoción al conocer a quien perteneció a la generación milagrosa, recuerda como prácticamente le hizo papilla en esa vez y prometiéndose que le iba a ganar una próxima vez. 

Su celular vibra haciéndole salir de sus pensamientos, se siente en el suelo rodeado de “basura”; papeles, cajas, ropas y demás cosas que fue tirando mientras buscaba el vendido álbum. Tomo su celular y vio que era un mensaje de Kuroko.

 


Kuroko:
Kagami-kun, sé que la estas pasando mal, pero, ¿Podrías venir a la boda de Aomine, por favor? Confía en mi que sí vienes, entenderás un poco la razón de su actuar. 

 


Releyó el mensaje una y otra vez, pero no se creía lo que sus ojos leían. No podría creer que Kuroko, su amigo le pidiera semejante cosa imposible. Para NADIE es un secreto lo duro que le dio la separación, es que tener cinco años de relación y tan sólo ser votado sin razón alguna, es frustrante y feo. 

Después de calmar un poco su rabia que empezó a sentir, pudo responder el mensaje con un emojin; ojos y boca en una perfecta línea recta. No queriendo recibir llamadas y mensajes, apagó el celular, no sin antes mandar un mensaje de “Buenas noches” a su padre, que igual la pasa mal por la ausencia de su difunta esposa. Su padre le propuso irse a vivir con él, cosa que Taiga se negó. Vivir con su padre, es estar en la casa que compartió con su madre y recuerdos vendría a él que le pondría más triste de lo que se encuentra. 

—¿Qué paso? —se preguntó respeto a su antigua relación. Por más que su mente le diera vueltas, no entendía porque terminaron. 

Amaría volver el tiempo y no mirar a Daiki como algo más que rivales-amigos. 

Decidió seguir buscando ese álbum, pero ahora se topó con una camiseta de Aomine. Suspiro apretando la tela entre sus manos, ellos no vivían juntos, pero sí tenían planes de hacerlo en este año. Año que le termino, para ser más exactos hace seis meses todo acabó y hoy es la dichosa boda. En la casa del otro, dejaban algunas prendas de vestir, zapatos y cepillo de dientes en las ocasiones que se quedaban a dormir juntos en el hogar del contrario. 

No quería darle mente más al asunto, le cuesta aceptar y superar, pero es entendible cuando se le terminan sin ninguna razón aparente. 

Lo siguiente que se topó fue con una pulsera que su madre le regalo en vida, trago grueso y se obligo a no llorar. Cuando su madre falleció estaba en un partido, al finalizar fue que recibió la triste noticia en medio de la celebración al haber ganando su partido, toda su felicidad se esfumo y dio paso a un inmenso dolor. 

Dejó la pulsera y la camisa en el suelo, para luego ponerse de pie y dirigirse a la cocina. Debía cocinar, o si no otra vez se iba dejar abrazar por la nostalgia que sentía.

—Debo encontrar ese álbum —afirmó mientras se pone el delantal. 

Ahora no tiene a nadie para cocinarle, a veces lo hacia para Aomine y otras a su madre que le encantaba probar sus platillos, pero no podría dejarse consumir por aquellos recuerdos. 

—Haré tu plato favorito, Mamá —anunció a la nada y empezó a lavar algunas verduras. 


.          .          .

 

1: 15 AM.

Miro el reloj que tenía en su cocina como por enésima vez y suspiro. Estuvo sumergido en preparar plato tras plato, por varias horas. 

Su mente esta con su madre un momento y con Aomine otro, pero ambos polos le duele de solo recordar. Se dispuso a organizar y lavar todo de la cocina para volver a su labor de buscar el álbum en otro sitio. Se le hace imposible que él mismo lo haya perdido, duda que Aomine se lo llevará o que lo votará. 

Una ver terminado en su cocina, fue a recoger todo el reguero que formo en busca de aquel álbum y es frustrante no encontrarlo. Ese álbum conversa sus recuerdos en leído de fotos y mayoría de momentos bonitos, que teme algún día borrar de su mente; Su primer cumpleaños al lado de su madre, la primera foto con Aomine siendo novios, última navidad que paso al lado de su madre, la foto cuando tuvieron el último partido de Seirin contra la generación milagrosa antes de volver a estados unidos y miles de momentos más. 

Cuando organizó todo, fue a su habitación y la encontró limpia e impecable, tuvo las ganas de volverla un desastre con la excusa de organizarla y ocupar su mente, pero se siente muy cansado, no físicamente, si no mental y eso es más agotador. No tiene sueño, no sabe que hacer y la idea de un Aomine a estas horas estando casado con su prometida, tampoco le ayuda a encontrar tranquilidad. 

Considero la propuesta de su padre en irse a vivir con él, tal vez una temporada o mientras la soledad no le esté dando duro y toso volviera a su orden. Sabiendo que su madre jamás regresaría y Aomine no lo ama estando al lado de otra persona. 

Se tiro de espalda a su cama, rebotando su cuerpo un poco, cerró sus ojos forzando el sueño, pero no funcionaba. No obstante no abrió sus ojos y dejó que su mente navegará entre sus recuerdos. 

 


2: 45 AM. 

Seguía acostando en su cama, un rastro de lágrimas se encontraba seco en su rostro. Los recuerdos lo azotaron y su corazón se contrajo de dolor. El timbre sonaba con insistencia desde hace un buen tiempo, pero ganas no tenía en atender la puerta, además vio el reloj de mesa y le sorprendió la hora.

¿Quién viene de visita a semejantes horas de la madrugada?

Bueno, sus amigos son capaces de venir a esas horas, es más Aomine acostumbraba a visitarlo en altas horas de la noches. Pero sus amigos deben de estar en la fiesta esa y Aomine feliz con su nuevo matrimonio. 

Queriendo aunque sea un poco de tranquilidad auditiva, decidió ponerse de pie y atender la puerta. Sea quien sea, no lo recibiría de buena manera, estaba agotado de todo y a la vez de nada. Camino a paso muy lento mientras que el timbre sonaba con más insistencia.

«¿Cuál es el afán? » Pensó sin entender la insistencia del timbre, solo espera que por lo menos no sean malas noticias. 

Cuando llegó a la puerta, sin verificar quien era, la abrió y su expresión descolocado decía mucho de que no esperaba ver a esa persona tocando el timbre de su puerta con insistencia y a esas horas de la madrugada. Esperaba a cualquier persona menos a…

—¿Daiki? —dice sin poder creer lo que sus ojos presencia. 

Aomine se encontraba agitado y el traje desarreglado, tenia una mano en el marco de la entrada y la otra en su pecho como tratando regular su respiración. 

—¿Qué haces aquí? —preguntó cruzándose de brazos e ignorando el estado de ex-novio—. Deberías estar disfrutando de tu matrimonio, no estar aquí al frente mío y luciendo tan mal —señala, sin quitar su mirada en la azul eléctrica del otro. 

—Escúchame, Kagami —pide casi sin aliento.

—No. Mejor vete —espetó, no dejando que sus sentimientos ganarán.

—Solo un minuto —insistió, antes de que Taiga volviera a replicar. Agregó—: No me case. No hubo boda, todo era una farsa —contó lo más rápido que pudo. 

No oculto la sorpresa en su rostro al oír las palabras de su ex. De cualquier excusa que espero, esta era una, sin duda que no imaginó oír. Quería creerle, pero tiene su mente muy confusa debido a la información reciente. 

—¿Una misión? —indago con duda, mientras amusgaba. 

—Así es, pero no podía decirte —excusa encontrándose más calmado. 

Aomine se volvió policía, luego de tener una lesión y no pudo seguir practicando baloncesto de manera profesional. Al principio fue duro, su cambio drástico, pero a estas alturas su actual profesión hace parte de su vida. 

—No podía decirte. Tetsu, se enteró porque trabaja en otra división y la misión que me encargaron fue de que hablar en todos los departamentos de policía. Consistía en infiltrarme en cierta familia, conseguir información y pruebas, la mejor manera era el compromiso. Justo antes de dar el acepto, llego todo el operativo, di mi reporte lo más rápido posible junto algunas declaraciones a la prensa y aquí estoy, pero no podía decirte esto —explicó, sin tomar aire. Era mejor decirlo todo, antes de que Kagami le cerrará la puerta en la cara—. Debía hacerlo lo más creíble posible —agregó. 

Todo lo que escuchaba parecía salido de alguna novela, pero sabe como es el trabajo de su ex-novio, más no a ese punto. 

—Y esto es tuyo —extendió hacia Kagami, lo que es un cuaderno grande y gordo; el álbum.

No lo pensó mucho para casi arrebatarlo de las manos del moreno y abrirlo pasando las páginas de manera rápida. Sintió sus ojos arder, pero otra vez se forzó a no llorar. Tenía otra vez ese preciado recuerdo entre sus manos y no lo volvería a perder de vista. Posteriormente sintió como era abrazo con fuerza y una respiración muy cerca a uno de sus oídos. 

—Mis condolencias, Taiga. Lamento no haber estado ahí para ti, también por mentirte y terminar sin razón alguna —decía Daiki bajito contra el oído del otro. 

Bajo todas sus defensas y solo se dejo abrazar por Aomine, con un abrazo le correspondió y se dejo llevar, cerró sus ojos y se permitió llorar por primera vez. Es que fue tanto en tan poco tiempo, en verdad llegó a pensar que algo malo estaba pagando. En un momento su vida se vino abajo con varias cosas negativas, golpeando a la vez. 

Una mano de Aomine le acariciaba sus cabellos y la otra la espalda, mientras le decía algunas palabras a su oído. Llorar y ser abrazado, le ayudó mucho más de lo que se imaginó, se desahogó, permitiéndose dejar salir su dolor por todo y sentir la ausencia de su madre. Estuvieron en esa posición durante un buen rato, hasta que se separaron. Daiki acuno el rostro de Taiga entre sus manos, mientras lo miraba con mucho amor.

—Sé que hice mal en aceptar esa misión. Una que trajo consecuencias malas en nuestra relación, pero será la ultima que acepte en donde no pueda tenerte al tanto sobre lo que hago, así que volveré de cero y ganaré tu corazón y confianza de nuevo —afirmó besándolo en la mejilla. 

Podría ser atrevido, pero sabía la situación que los separa y por respeto no le beso en los labios. No, todavía no. 

—Simplemente dime porque te alejas y no me hagas pensar que ya no me amas o que hice algo malo —advirtió, apretando aquel álbum en su mano con ese temor de volverlo a perder. 

Dejó pasar a Daiki dentro del apartamento y sonrió a sus espaldas. No le iba aceptar tan fácil, pero le alegra que las cosas no fueron como se las imaginó. La pérdida de su madre, es una mujer que jamás iba a olvidar, pero sin duda tendría que aprender a vivir con ese dolor por muy feo y nostálgico que fuera no tenerla a su lado. Ahora solo desea que Aomine no lo vuelva a dejar de esa manera, porque no habría segunda vez y aquel preciado álbum fotográfico jamás se volviera a ir de su lado.

Fin.