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Don't marry him

Summary:

Harry esta apunto de casarse con el hombre perfecto. Theo era atractivo, inteligente, divertido y uno de los amantes más apasionado con el que ha estado. En retrospectiva, era el mejor candidato para establecerse, entonces ¿Por qué sigue sintiendo que esta a punto de cometer el peor error de su vida?

Chapter Text

Cuatro palabras y el corazón de Harry se detiene.

Por más aire que aspiraban sus pulmones, no parecía ser suficiente se sentía como como si alguien lo hubiera golpeado con una bludger en el estómago una y otra vez. Su cerebro está aturdido y trabajando tan lento que no podía procesar las palabras pronunciadas por Theo. Su cuerpo se paraliza, se siente mareado con el corazón apretado, fuera de su propia piel. Tuvo que parpadear más de una vez, solo para comprobar que lo que está viviendo no era producto de su imaginación, que no era un sueño del tipo que tenía meses posteriores a la guerra que lo hacían despertar gritando hasta desgarrar su garganta y con una cantidad vergonzosa de sudor por todo su cuerpo.

Cuatro palabras.

El tiempo se detiene, podría haber transcurrido un segundo, un minuto o quizás una hora, y la incertidumbre no cesaba. De pronto, aquel momento se había convertido en el más aterrador de toda su vida.

¿Cómo fue tan estúpido como para no ver las señales?

Theo fue tan obvio con las pequeñas insinuaciones, las conversaciones hasta las tres de la mañana donde de lo único que hablaba era de tradiciones y compromisos, el pequeño lío de nervios en el que se había convertido horas antes de aparecerse en la madriguera para su almuerzo dominical con los Weasley y la forma ansiosa con la que tocaba el bolsillo izquierdo de su abrigo cada vez que uno de los presentes terminaba de comer.

No debió sentir un escalofrío recorrer su columna vertebral cuando vio a su pareja de no más de dos años sacar una cajita de terciopelo negro de su abrigo y arrodillarse ante toda su familia con un hermoso anillo, pronunciando cuatros palabras que lo aterrorizaron en cuanto salieron de lo boca de Theo.

Pero lo hizo.

Su corazón se aprieta en cuanto se da cuenta que todos esperan una respuesta, quiere hablar, quiere decir algo pero no puede, su boca está tan seca que la lengua se le pegó a su paladar. Quiere extender uno de sus brazos y acariciar los castaños cabellos de Theo, para darle algún tipo de consuelo, pero permanecen estancados en el mismo lugar.

"Harry ¿Te encuentras bien?"

Harry traga. Escucha la voz de Hermione a lo lejos, pero realmente no es consciente de ella, es más parecida a un eco que va desapareciendo con el viento.

Harry solo asiente sin poder dejar de ver el anillo. Era hermoso, un aro de color dorado con incrustaciones de diamantes del mismo tono de sus ojos perfectamente ubicados alrededor del anillo. ¿Cómo era posible que algo tan hermoso como aquella sortija pudiera lucir igual que una cadena alrededor de su cuello?

Se siente horrorizado en cuanto cae en cuenta de la comparación, pero no se arrepiente de ella.

Puede sentir la mirada de todos alrededor, esperando una respuesta, la que decidirá su futuro. Levemente despega su mirada del anillo para buscar a sus amigos en medio de la multitud. Espera conseguir algún tipo de consuelo en las miradas cálidas de Ron y Hermione, pero lo único que consigue es decepción al ver la misma cara anhelante y de preocupación que tienen todos los demás.

"Harry" dice Theo suavemente, casi como un susurro pero lo suficientemente vívido como para capturar la atención del moreno.

Sus ojos se posan al rostro de su amado y traga con fuerza el nudo de su garganta. Theo estaba pálido, casi enfermo, su mirada había perdido su juventud y alegría que solo hace unos momentos tenía, era como si tan solo en unos cuantos minutos hubiera envejecido diez años. Sus hombros estaban tensos y su mandíbula apretada. Los ojos de Theo decían mucho y a la vez nada, podía verlo luchar internamente a través de sus pestañas tratando de no mostrar algún tipo de vulnerabilidad ante la falta de respuesta de Harry. El estómago de Harry cae cuando se da cuenta de todo el sufrimiento que hasta haciendo pasar a Theo.

La habitación estaba en completo silencio, a tal grado de que si dejaba caer un alfiler en el suelo el ruido del metal contra el viejo piso de madera se escucharía por toda la casa. Era inquietante y frío, por decir lo menos.

Sabia que se estaba comportando como un idiota, solo había dos respuestas, pero no estaba seguro de cuál era la correcta.

Su bilis subía por su garganta y unas inmensas ganas de vomitar lo invadían con solo el pensamiento de decir que sí. Pero sí decía lo contrario, sabía que Theo lo dejaría y Harry había perdido a tantas personas durante la guerra que no estaba seguro de poder soportar otra más.

No quería.

El peso del futuro tanto suyo como el Theo recaí en sus hombros. No había tenido ese tipo de presión desde que la guerra finalizó.

Si. No. Si. No

Las manecillas del reloj retumbaban en su cabeza.

Si. No.Si. No

Él era el único que podía arruinar o mejorar su vida.

Pero. ¿Qué respuesta mejoraría su vida y cuál la arruinaría?

Los labios de Harry se separan, trata de decir algo pero no sale nada, lo intenta de nuevo pero obtiene el mismo resultado,  las palabras se quedan atrapadas en su garganta.

Cada vez sentía más presión en su espalda. Harry toma una respiración profunda y cierra sus ojos por un momento, tratando de olvidar lo que sucede a su alrededor, despeja su mente y trata de llegar a una respuesta. Su mente le dice que debe aceptar, que Theo es lo mejor que le ha pasado y que no puede dejarlo ir, pero su corazón...su corazón le dice todo lo contrario. Fue una lucha interna consigo mismo tan abrumadora que lo hizo sentir mareado.

Harry vuelve abrir sus ojos y comete el error de observar de nuevo a Theo. Sigue de rodillas pacientemente, la línea de su mandíbula sigue apretada, sus ojos siguen igual de apagados, y se siente culpable pues no se cree con el derecho de hacerlo sentir miserable después de todo lo que hizo por él, todo lo que soportó,

Theo no merece eso. Y por eso y más no podía hacerlo.

Tenía que decir que no.

No podía casarse, no con Theo.

Por cual fuera la razón de su decisión, tenía que decir que no

¡Harry, tienes que decir que no!

"Yo..."

Theo hace un ruido, que se parece al de un animal herido cuando Harry abre la boca por primera vez, se inclina un poco más de cerca, tan ansioso y miserable por lo que fuera a decir, el agarre de la cajita se vuelve más fuerte y las fosas de su nariz se ensanchan provocando que su respiración salga ruidosa y arritmia.

El pecho de Harry se eleva y cae a un ritmo inconstante, abre la boca, tratando de pronunciar una simple palabra.

"No", es lo que piensa ferozmente, saborea la palabra en la punta de su lengua, pero esta no llega a salir de su boca al ver esos ojos color avellana llenos de tanto amor y devoción que no supo qué hacer con ellos, entonces dice:

"Si"