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Uno de nosotros miente

Summary:

Luego de una década de matrimonio, Orihime acepta que ella no es el "amor de su vida" de su esposo. Pero lo que más le duele es la falta de sinceridad.

Notes:

Este fic fue escrito para la actividad Carta a Santa del Club de Lectura de Fanfiction en facebook.
!Esperamos haber cumplido la petición!
Feliz navidad adelantada.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cada vez que miraba las fotografías o recordaba los momentos que pasó junto a Ichigo antes de casarse con él, se sentía tonta e ingenua. ¿Cómo es que nunca se dió cuenta antes? El no la amaba, no de la manera en que ella esperaba. 

Por más que quería llorar, Orihime ya había derramado tantas lágrimas antes de encarar a su ex esposo que ahora solo sentía una opresión en el pecho y una emoción a la que aún no podía ponerle nombre. 

Tal vez todo había comenzado frente a sus narices desde hacía mucho años, quizá desde que los destinos de Ichigo y Rukia se cruzaron, pero ella no podía culpar a su amiga cuando esta ni enterada estaba de los sentimientos del Shinigami sustituto por ella. Al comprender aquello, Orihime  se culpó a si misma por darse falsas esperanzas y a Ichigo por alimentarlas. Que se hubieran casado no significaba que iba a ser para toda la vida, o que iban a amarla por siempre, si es que acaso Ichigo la había amado. Pero lo que más le preocupaba era su hijo, ahora pensaba en Kazui solo como hijo de ella, no de ambos; aunque tampoco podía ni quería prohibirle a su retoño ver a su padre. ¿Cómo iba a explicarle que ella e Ichigo estaban divorciados y por eso vivían con Urahara? 

Sin embargo, Kazui no era tonto, a sus tiernos diez años ya entendía más de lo que debía y sin querer husmeaba conversaciones ajenas; no era su culpa que los adultos no cuidasen sus palabras. Además, había notado el paulatino cambio de actitud de su padre hacia su madre, ambos lo querían y le demostraban su afecto, era solo que entre ellos ya no se demostraban cariño. Su madre estaba tan sumida en su duelo por separación que no notó todo eso, que su hijo también había aceptado desde hace tiempo que las cosas no eran iguales. 

Esa noche, Kazui dormía abrazado a Kon. Lo más difícil no fue decirle a Ichigo que quería el divorcio, sino darle la noticia a la familia que durante una década la acogió como una más de los suyos. Fue muy triste tanto como para ella como para su hijo, provisionalmente, Orihime tenía la custodia mientras llegaban a un acuerdo legal. Tanto pensar en ese tema le causaba insomnio, y todavía tenía muy fresco el recuerdo de la última vez que habló con Ichigo. 

Fue una tarde en la que todos estaban fuera de casa. Orihime estaba nerviosa, sentada en el comedor sentía que sus dedos estaban rígidos, como si no respondieran a su cerebro, la vista se le nublaba a medida que el tiempo avanzaba como una eternidad. Solo el sonido de la puerta abriéndose y la voz de su todavía marido la hizo tocar tierra. Respiró hondo y repasó lo que le diría, al inicio Ichigo pareció rehuir de la conversación cuando ésta se torno más sería, así que Orihime se lo dijo sin más titubeos. 

—Ichigo, quiero el divorcio. 

Esa era la última vez que Orihime se referiría a él con su nombre.  

—¿Por qué querrías hacer eso? —respondió él entre confuso e indignado.—Eres la madre de mi hijo. 

El corazón de Orihime crujió internamente. No la veía como su esposa, sino como eso que había dicho, solo la madre de su hijo. No había dicho ni siquiera compañera o amiga. Entrecerró los ojos conteniendo las lágrimas, y tomó valor para continuar. 

—Mi decisión ya está tomada.  

Su esposo la miró perplejo sin poder responder, como si le hubiese dicho que un nuevo enemigo les acechaba. 

—!N-no puedes hacer eso de un día para otro! —replicó Ichigo, nervioso. 

—!No me digas que puedo o no hacer! —Orihime explotó y de nuevo, el otro calló sin poder creer que le habían gritado—. Yo sé que no me amas, a lo mejor y siempre fui una amiga, no lo sé...—Las lágrimas escurrían por sus mejillas enrojecidas—. Solo quiero que seas sincero conmigo. 

Ichigo asintió, se lo debía, el mismo lo sabía, a veces cuestionaba el porqué se casó con Orihime. Ciertamente lo que sintió por ella no era ese tipo de amor romántico y apasionado, sino algo probablemente platónico; ahora la veía de nuevo como una amiga, aunque no notó que había dejado de demostrárselo. 

—¿Amas a Kuchiki-san? 

La pregunta de Orihime solo terminó por aclarar las cosas para ambos. Ichigo se dió cuenta que ya no debía postergar esa conversación, hacerlo solo causaría más daño. 

—Sí.

Jamás el silencio había Sido tan sepulcral. 

—Pero jamás te fui infiel, Orihime. 

«Pensabas en ella mientras estabas conmigo, y eso es traición», se dijo Orihime para sus adentros. Por más que Ichigo se arrodilló y le pidió perdón, ella no cedió. Ya no había vuelta atrás. Ese día fue el último que fingieron ser una pareja feliz, al otro, se despidieron. 

Ahora que volvía a pensar en aquello, Orihime entendió que se sentía decepcionada, a la vez se dió cuenta que era libre y podía comenzar una nueva etapa en su vida y ya no sería solo una ama de casa y una madre. Nunca se había quejado ni se arrepentía de haber tenido a su retoño o haber Sido esposa, solo quería volver a soñar y sentir que podía convertirse en algo más que eso; no todo era tan malo. Miró a su hijo y le acarició los cabellos antes de volverse a dormir. Mañana sería un día nuevo, aún había esperanza. 

Notes:

Bueno, no sabiamos que escribir, pero como te debíamos otro fic relacionado con este tema, decidimos que este es el preámbulo para el otro haha.
Ojalá que te haya gustado!
Btw, Orihime es un personaje que nos gusta mucho, sí, no somos super fans de la pareja, aunque no nos desagrada, tanto la continuación como otros fics relacionados con esta serie serán centrados en Orihime, en menor medida en Ichigo.
Gracias por leer!