Work Text:
Dentro del cuarto de herramientas nadie los veía. Rodeados del bosque, a unos metros de casa.
—Siempre quise conocer el sabor de tus labios —musitó Neji que se separó un poco para tomar aire.
La mano de Hinata quedó a mitad de camino, alzada con la intención de taparse los labios. Neji le notó el ardor de una lágrima a punto de formarse en su ojo derecho.
—Es solo un beso, Hinata… —jadeó él, sus dedos limpiaron las huellas el labial rosa sobre sus labios.
Pero no era solo un beso, ella lo sabía, desde hace tiempo lo sabía. Neji tuvo muchas oportunidades, tuvo años enteros para reclamarla y lo hacía ahora que se iba. Su corazón palpitaba con entusiasmo y deseo pero su mente le escupía palabras hirientes.
—No es solo un beso —respondió ella, le devolvió la mirada— es nuestro. ¿Por qué ahora, Neji?
Un nudo se le atascó a él en la garganta. ¿Por qué? le preguntaba ella y él estaba falto de respuestas. La idea de perderla, de no verla, el impulso de retenerla era toda su explicación. Posó su mano sobre la de ella, la necesitaba para calmarse, su roce.
—Hinata —suspiró apesadumbrado —. Hinata. ¿Habría existido diferencia alguna? ¿Crees acaso que hubieran aprobado lo nuestro? ¿no tenías miedo? ¿No pesaba nada en tu alma? Algo siempre terminaba rasgando mi devoción. Mi prudencia no era más que una forma respetuosa de expresarte mi devoción. Permíteme siquiera esta vez sentirte como un hombre libre siente a una mujer libre.
La lágrima se liberó, recorrió en un hilo fino la mejilla de Hinata, Neji la atrapó entre sus labios y suspiros. Esa tarde no hubo piel que sus labios desconocieron.
