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Do you confess

Summary:

Jeongin, que está en formación de sacerdote, se encuentra con su amigo de la infancia, Chan, quien hace demasiadas preguntas.

Pronto se da cuenta de que hay muchas cosas en su vida que nunca ha podido experimentar antes.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Desde que Jeongin tenía memoria había pasado sus tiempos libres acompañando a su mamá en la iglesia. Ella daba clases a otros niños, a parejas o hacía voluntariado en la comunidad y Jeongin junto a sus hermanos jugaban con los otros niños y niñas que también visitaban casi todos los días. El pequeño patio afuera del lugar, dónde los adultos siempre se reunían a charlar un momento después de la misa los domingos, ya era prácticamente un segundo patio de juegos para los chicos que estaban siendo criados bajo los ojos de Dios. 

A pesar de la familiaridad, el último domingo de junio del 2007 se mantenía en la mente de Jeongin cómo uno diferente: recordaba tomar notas bajo la mirada atenta de su madre, extremadamente consciente de que tenía que poner atención a la ceremonia para su primera comunión. También recordaba burlarse de su hermano mayor al comer dulces justo al salir, cuando el otro no podía. Y por último recordaba cómo su madre lo llamó mientras él intercambiaba cartas de Pokémon con sus compañeros de la escuela. 

— ¡Má! ¡Haewon estaba a punto de cambiarme un Shadow Lugia! — se quejó mientras se acercaba a dónde la mujer estaba hablando con alguien más. 

— Innie, no seas grosero con la señora Bang, por favor. — respondió mientras lo tomaba del brazo para acercarlo. Fue hasta entonces que notó que la mujer con la que su mamá hablaba, la señora Bang, estaba también con dos de sus amigos: Hannah, una niña de su edad, y Chan, un niño unos cuantos años mayor. 

Jeongin sonrió automáticamente, aunque se sentía avergonzado de estar junto a su madre frente a ellos le alegraba ver a sus amigos. 

— ¡Hola! — Les saludó. — No los había visto, uh, ¿les gusta Pokémon? Tal vez no es un juego de niñas. 

— ¡Claro que me gusta! — interrumpió Hannah, levantando la voz casi a gritos. 

— ¡Sólo preguntó, Hannah! No le grites a Innie. — dijo el mayor rodando los ojos, logrando que se le calentaran las orejas a Jeongin al escuchar como su amigo lo defendía de la chica. 

— Innie, de hecho no pueden jugar ahora, querían despedirse de ti. 

Jeongin miró a la familia con confusión. Se veían cada domingo en la iglesia, eran vecinos, incluso iban a la misma escuela y Chan no tenía problema en hablarle a pesar de que él tenía 10 años y Jeongin apenas tenía 7. Se verían el siguiente Lunes, ¿para qué despedirse? 

La señora Bang y su madre se alejaron un poco para dejar a los tres niños hablar. Hannah se encogió de hombros. 

— Mamá dijo que vamos a irnos a la playa por un tiempo para que Chan pueda nadar mejor y para que yo no tenga tanto frío en invierno y para que aprenda inglés. — dijo la niña, sonando más emocionada con cada palabra. 

— ¿A la playa? 

— Nos mudamos a Australia. — Aclaró Chan. 

— ¿Es una playa? ¿Como la isla Jeju? — preguntó Jeongin aún confundido. — Cuando fuimos en navidad mi papá dijo que se llamaban vacaciones. 

— No Jeongin, vamos a vivir en otro país muy lejos de aquí y no nos vamos a volver a ver. 

— ¡No digas eso! ¡A mamá no le gusta que digas eso! — le reclamó su hermana, dándole un golpe en el brazo. 

— ¡Pero es cierto! Todos se van a olvidar de nosotros  

— ¡Chan! — Exclamó Jeongin intentando llamar su atención. Cuando por fin lo logró se sintió grande aún siendo muchos centímetros más bajo que su amigo. — Yo no me voy a olvidar de ustedes. Lo prometo. 

Jeongin también recordaba que, cuando por fin se fueron, ambos de los chicos Bang le dieron un inseguro abrazo de despedida. Y casi podía sentir cómo si el de Chan estuviera incompleto.