Chapter Text
Enid no era del tipo de persona en dudar en pedir ayuda, siempre tenía dificultades para entender ciertas cosas y nunca le vio el lado negativo de hacer entender su bloqueo mental.
Ahora, con dieciséis años, recién recibida como alfa (Esther estaba decepcionada, ya había logrado convencer a varias manadas de un posible matrimonio con el alfa heredero de cada uno), Enid realmente no disfrutaba de necesitar atención de su mate, algún omega, para sobrevivir.
Nada ayudaba, todo empeoró cuando la luna la unió a una humana, una psíquica de visiones de cuervo, una Addams, Wednesday.
Aquella noche donde se abrazaron por primera vez, mientras ambas eran retenidas en la enfermería, se confesaron, quizá fue la tranquila atmosféra o simplemente el cansancio cuando empezaron a sincerarse. A la mañana siguiente, al despertarse abrazadas en una cama de hospital, se dieron su primer beso. Y el resto fue historia.
Claro, Enid estaba profundamente enamorada de Wednesday, quien siempre la sorprendía con veladas románticas, citas exóticas (podía pasar de ser un simple picnic a desenterrar tumbas por diversión), cartas de amor y muchos más gestos que gritaban cuán enamorada Wednesday estaba de ella.
Su relación era tan hermosa, con solo un año saliendo, ambas ya no podían esperar para mudarse juntas una vez se graduaran. Ambas dormían en la misma cama, intercalando cada noche de cama; ambas compartían las comidas, sentándose tan cerca por mere necesidad; ambas lograron sentarse juntas en clase, enviándose cartitas, toqueteándose mucho (los profesores estaban hartos de llamarles la atención, ahora ni se molestaban en decirles algo), inclinándose cerca para hablarse en susurros; ambas salían siempre de la mano; ambas confiaban en comunicarle a la otra sus pensamientos, sus sentimientos, sus problemas y ayuda.
Ayuda. Gracioso cómo Enid estaba evitando ser ayudada.
El único que sabía de esta necesidad era el confiable Thing, él le aconsejaba todo el tiempo sincerarse con Wednesday para llegar a un acuerdo del cual ambas podrían sacarle provecho.
Thing le había prometido lealtad a los Addams, ahora en especial a Wednesday, y tener que ocultarle algo se sentía como traición, pero también tenía lealtad por Enid, entonces se sentía perdido. Él hizo lo posible por comunicar la necesidad de Enid con simpleza, alentando a Wednesday para iniciar contacto físico, pero nunca diciéndolo directamente.
Él estaba tratando de cumplir su rol de amigo.
Sin embargo, él no quería ver a Enid tener otro ataque de ansiedad por reprimir su naturaleza. Ya había sucedido un par de veces, cada vez iban aumentando y a Thing le dolía ver a su amiga sufrir en silencio.
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Wednesday supo que algo estaba pasando cuando se dio cuenta de lo distante que estaba Enid, esta normalmente haría algo para tratar de tocarla, poco a poco dejando de ser rechazada, pero ahora era como un espejo de su propia actitud.
No evitó preguntarse si era Enid imitándola para hacerla reflexionar o simplemente algo la estaba atormentando. Lo primero lo descartó de inmediato, Enid tuvo su monólogo sobre cuán egoísta Wednesday podía ser y esta aún había aceptado sus términos, nunca se molestó ante eso, es más; apreció su sinceridad, aunque ya lo sabía por compartir habitación por tanto tiempo.
La única opción disponible era la segunda. No ayudaba escuchar a tiendas las conversaciones constantes entre la chica y el apéndice, donde él siempre repetía que debía decirle, que debía dejar de reprimirse y cosas así.
Wednesday se le quedó mirando, tomando nota mental sobre su expresión decaída y su actitud ansiosa, mirando a todas partes, golpeando su bolígrafo contra el escritorio, su pierna rebotando de arriba a abajo y su incapacidad de mantenerse quieta en su asiento. La psíquica tuvo las ganas de estirar la mano para poder tocarla, mas no podía.
Se retuvo, prestando mínima atención en clase, el profesor hablaba de algo que ella ya sabía. Solo hablaba cuando preguntaba algo, extrañamente ella lo decía por memoria y no para competir con Bianca.
Su novia no estaba actuando como su usual yo, eso la estaba inquietando. Como ver colores brillantes o escuchar risas en vez de lloriqueos cuando amenazaba.
Haría cualquier cosa por descubrir qué estaba pasando.
Esa misma tarde y noche, Enid se quedó muda en la habitación. Sentada en su cama, reproduciendo algo en su laptop con la mirada perdida y jugando con sus dedos como si estuviera tratando de distraerse de algo.
Wednesday tampoco dijo nada. Thing la regañó. Ella lo amenazó. Así siguió su nueva rutina, para su desgracia.
Entender las emociones humanas era algo que nunca lograba descifrar. Su preocupación la comía por dentro, aun acallando la vocecita en su cabeza.
La insensible Wednesday Addams estaba exasperada por la actitud infernal de su novia.
Miró por encima de su hombro, fue recibida por la misma escena y apretando los puños, se prometió investigar en los libros de los Nightshades. Traería a Enid a su normal yo.
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1. (ADVERTENCIA: ESTA PARTE SE DESCRIBE UN ATAQUE DE ANSIEDAD.)
Enid lo sintió.
Sintió cómo empezaba a resonar sus latidos en sus oídos. Sintió cómo su cuerpo temblaba. Sintió cómo se formaba un nudo en su garganta. Sintió cómo lágrimas amenazaban con salir.
Estaba sufriendo otro ataque de ansiedad.
Ya perdió la cantidad de veces de las que lo sentía.
Su cabeza dio vueltas, llenándose de inseguridad por no ser suficiente para Wednesday. Por no poder proteger adecuadamente a Wednesday. Por no poder darle suficiente a Wednesday. Por no poder amar con la misma intensidad a Wednesday. Qué desperdicio de hombre lobo era. Su mate no tardaría en dejarla para siempre, en arrebatarle el corazón para matarla.
Enid se sintió como en la marea. Las olas intentaban llevársela y ella solo quería flotar, se dejaría arrastrar hasta el fondo. Se hundiría por la falta de Wednesday, su lobo se saldría de control hasta ser asesinada por su propia furia.
Era como querer fumar a cada segundo, con su pecho apretado y su mano intentando agarrar un cigarrillo, empero este se caería al vacío, arrastrándola para que nunca lo deje.
Enid no podía ver. En su mente, se repetían todos los insultos de su madre en las vacaciones, diciéndole constantemente lo débil que era, lo poco alfa que era por nunca mostrar dominancia y recordándole que morirá sola porque su mate no aguantaría a un ser consumido por la sumisión.
La verdad es que Enid se sentía impotente como potencial pareja, en un millón de vidas creyó que alguien realmente estaba dispuesto a amarla. Wednesday fue el sujeto en cuestión, dándole toques tan adictivos, dándole un vicio por sus palabras poéticas, dándole anhelo de sentirla todo el tiempo.
Wednesday era como un fantasma cazándola. Su toque tibio, apenas un roce para alimentar su amor. Sus labios tan fríos, como besar a un cadáver. Sus abrazos tan satisfactorios, como ganar un premio luego de esforzarse tanto. Wednesday le daba, le entregaba todo de ella, esperando nada a cambio.
Su temblor empeoró conforme sus silenciosos sollozos salían. Su bolígrafo terminó partido en dos, llamando la atención de su compañero de banco, quien no dudó en llamar al profesor ante su pobre estado.
"¡Profesor, creo que Enid está teniendo un ataque de ansiedad!" Él informó, no sabiendo qué hacer con ella.
Yoko, que estaba detrás, frunció el ceño preocupada.
El profesor de inmediato envió a Enid afuera, le dio permiso de irse al baño o su cuarto para calmarse.
Enid no dudó en irse a su cuarto. Atravesó los pasillos con sollozos audibles, corriendo como si su vida dependiera de ello.
Se dirigió a su colorida cama, cayendo de cara y amortiguando sus sollozos mezclados con gemidos en busca de aire. Terminó rodando, quedando en la posición de feto, sin rastro de estar calmándose.
El aroma de Wednesday la calmó solo un poco, pero no era suficiente porque ella no estaba ahí. Thing, que no solía acompañar a la pelinegra a clases, se acercó.
"Estoy bien" mintió antes de que él empezara a cuestionarla, su voz ronca y raspando el interior de sus cuerdas vocales le provocó un estremecimiento, hundiéndose en la tela suave debajo de su rostro.
Él decidió brindarle apoyo en vez de abrumarla. Acarició con delicadeza una de sus manos, dándole un apretón de vez en cuando.
Enid empezó a controlar su respiración, su divagación pasando por momentos vividos con su novia, la calma llenando su pecho. Fue enderezándose de a poco y suspiró al sentir sus pulmones recibir oxígeno nuevamente.
"Me iré al balcón para calmarme. No quiero que me interrumpan, por favor" pidió y dejándole un suave apretón de manos, se separó de él. Al ponerse de pie, se mareó momentáneamente, caminando hasta la ventana dividida en colores y al poner un pie en el balcón, jadeó contenta.
El tiempo pasó volando. La brisa abrazaba su piel. El cielo le dejaba un espectáculo. Las nubes se movían despacio para comprobar si estaba bien. Empero… su lobo rugía por Wednesday, rasguñaba por la atención.
Y Enid lo ignoró. Dejó que la noche la helara, contemplando el cielo nocturno. No podía esperar para que sea luna llena y poder aullarle todas sus preocupaciones.
Wednesday la estuvo mirando desde que Thing le avisó dónde estaba. Él no dio detalle sobre el ataque de ansiedad, mencionó que estaba abrumada y que quería estar sola.
Wednesday no podía evitar revisar si seguía ahí. Ni siquiera pudo dormir hasta que la escuchó entrar nuevamente.
Enid se le acercó, dejando un fantasmal beso en su cabeza y al minuto la escuchó acomodarse en su cama. Wednesday se durmió, siendo abrazada por la sensación de ser amada.
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2. (LEVE MENCIÓN DE PELEA ENTRE LOBOS, SANGRE Y HERIDAS PROFUNDAS).
Cuando llegó la luna llena, todos los hombres lobo fueron liberados en el bosque, donde todos aullaban en sincronía a la hermosa luna.
Enid estaba inquieta. Su lobo interno tenía el anhelo de matar, de poder sentirse a cargo porque su parte humana se negaba a cederle sus deseos.
Sus feromonas causaron gruñidos de desafío entre su manada. Ella soltó un aullido doloroso a la luna antes de abalanzarse contra el lobo más cercano. Si mal no recordaba, era Chris, un beta que pasaba por desapercibido al ser inexperto.
Él soltó un quejido sorprendido, cayendo sobre su espalda con una alfa gruñendo como animal lastimado. Ella no dudó en empezar a arañarle, mordiendo su hombro y bíceps, ni siquiera dándole tiempo de reaccionar. El resto de la manada empezó a aullar más fuerte, aún no podían regresar a su forma humana, lo que complicaba buscar ayuda.
Cada uno se interpuso, siendo empujados una y otra vez. Enid estaba fuera de control.
Incluso se metió en una pelea bestial con el líder, que duró hasta el final de la luna llena. Ella estaba tan cegada de angustia que siguió atacándolo cuando este empezaba a ser humano. Algunos de la manada de inmediato fueron a buscar ayuda y el resto se quedó para sacarla de encima.
Enid huyó al bosque cuando empezó a escuchar un alboroto, su audición sensible la obligó a buscar refugio. Mientras más corría, más el sonido iba aumentando, ella gruñó con toda su fuerza, pero eso no cesaba el estruendo.
Aulló angustiada, derribando un árbol y posteriormente apoyarse contra él. Cuando dejó de sentirse amenazada, empezó a destransformarse, llorando contra el tronco.
'Mate. Necesito. Mate. ¡MATE!' su lobo siguió gimiendo. Enid sintió su piel erizarse ante la brisa abrazadora del amanecer. Se envolvió a sí misma en busca de calor, acariciando con cuidado al tronco destrozado frente a ella.
Sus emociones eran como si hubiesen estado embotelladas por años, rompiendo el frasco y regresando a tomar el control. La presencia de Wednesday empeoró todo, pero no quería alejarse.
Se culpó a sí misma por ser tan sensible, tan necesitada, tan omega cuando debía ser alfa.
Cuando era un pequeño cachorro, ilusionada por enlobar a sus tiernos doce años, ilusionada por correr con su manada y aullar a la luna para ser respondida; siempre se preguntó cómo sería pasar de humana a lobo.
Ella creció escuchando los huesos quebrándose, la ropa rompiéndose y los gruñidos. Ella sabía que podría doler un poco, pero estaba dispuesta a sentir cualquier cosa con tal de enlobar, quería escuchar a su mamá por fin dándole cariño.
Lastimosamente, ni en su duodécimo ni en su decimosexto cumpleaños pudo convertirse. Siempre se encontraba con esos ojos juzgadores, todos en su manada empezaron a mirarla con desprecio, como si sus garras ni colmillos eran suficientes para realmente prometer un puesto fiable como cabeza en la manada.
Todos pensaron que era una omega inútil. Se burlaron de ella, muchos no la dejaron conocer a los nuevos cachorros (se le había prohibido acercarse a ellos para no esparcir, cito las palabras de Esther Sinclair, su mala suerte de lobo tardío que nunca llegaría a dominar una manada o siquiera encontrar a su mate por ser una decepción) y fue echada en cualquier lugar que pisaba en San Francisco.
Se encerró en su habitación por días, tomando únicamente agua y escapando al bosque para gritar. Fue en esa semana en la que su padre interrumpió en su cuarto, ofreciéndole consuelo y convenciéndola para ir a Nevermore, escuela para marginados, prometiéndole que encontraría una manada para aprender a adaptarse.
Ni los hombres lobo en el internado querían acercarse a ella. Hablaban detrás de su espalda, recalcando lo sinvergüenza que era por andar diciendo con orgullo que era hombre lobo cuando no podía transformarse, ni intimidar a nadie con las garras coloridas y colmillos de bebé.
Tener habitación propia por un tiempo le ayudaba a desahogarse, derrumbándose en la silenciosa soledad del gran cuarto. Caía arrodillada apenas cerraba la puerta, lloraba todos los días por los constantes pensamientos de autodesprecio.
El día en que conoció a Wednesday, se había quedado toda la noche llorando por última vez, sabiendo bien que tenía que fingir todos los días a partir de mañana. El rechazo frecuente de Wednesday la dislocaba al punto de querer partir a la mitad a la chica con un bisturí para saber qué mierda pasaba con ella.
Wednesday la cautivó desde siempre. Se distrajo con Ajax porque sabía que un día llegaría a su dormitorio y estaría vacío, porque Wednesday no hacía amigos, porque Wednesday era una bandida, huyendo de cualquier ser humano al no soportar ser acorralada por la novedad.
Fue grata sorpresa seguir con ella durante el resto del semestre, a pesar de la discusión que la llevó a dejarla por unos pocos días. La distancia la ayudó a darse cuenta que quizá se había sobrepasado con sus palabras ("Usas a todos para lograr tu objetivo"; "Podríamos haber muerto por tu estúpida obsesión"; "¿Quieres estar sola, Wednesday? Quédate sola") y en parte la entristecía saber la aún desconfianza de la chica para mentirle descaradamente. Enid estaría más que contenta con ayudarle en lo que fuera. No había necesidad de mentirle para lograr arrastrarla a su investigación.
Se dio cuenta de que Wednesday la miró herida varias veces mientras mantenían la distancia. Thing se escabullía a menudo para visitarla, diciendo que estaba a nada de quedarse con ella, pero Enid no se lo permitió, Wednesday estaba desconsolada; Enid quería que tuviera apoyo.
Wednesday durante esa noche parecía haberse dado cuenta de su error. Poniéndose enfrente de Enid para protegerla, aun significando ser atacada por el traidor de Tyler. Enid se sentía cálida cuando pensaba en cómo Wednesday la tocaba, manteniéndola cerca.
Recordó lo preocupada que estaba cuando un Thing vendado corrió a ella, diciéndole todo lo ocurrido en la segunda noche de su partida momentánea (ella en cualquier momento inventaría una excusa para volver. ¡Ella estaba ahí primero, de todos modos!) y no dudó en empacar sus pertenencias, hablando con temor, huyendo de la habitación a la propia. Recordó el latir de su corazón cuando Wednesday se negó a poner una cinta divisoria entre ambas partes.
Enid cayó en las riendas del amor. El baile más peligroso del mundo, un sentimiento más fuerte, una deliciosa sensación. Aquel sentimiento del cual Wednesday parecía ser inmune, ni siquiera se molestaba en atraparlo, este pasaría por su lado, esperando el día en que ella le deje fundirla. Oh, Enid siempre deseó poder entrar al corazón muerto de Wednesday, poder llenarla de sus propios colores y enseñarle otra cara del mundo para mantenerla a su lado.
Haría lo que fuera por su mate. Y eso implicaba abstenerse de sobrepasar sus límites con el contacto físico, Enid estaba sufriendo por la abstinencia definitiva, y no le importaba porque haría que Wednesday se sienta cómoda con ella.
Wednesday se acercó corriendo a ella, la envolvió en su abrigo rosado y se acomodó a su lado. Wednesday se quedó con ella mientras Enid lloraba con todo su corazón, ninguna habló de lo ocurrido después. Enid lo agradeció.
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3.
Enid nunca sentía que pertenecía a algún lugar, toda su vida escuchó esa clase de comentarios. Ella no era más que la oveja negra, la decepción de la familia.
A ella le habían dicho que era alfa cuando era cachorro y de repente todos empezar a decirle omega por no comportarse como su naturaleza le declaraba.
A Enid nunca le gustó ver el abuso que sufrían los omega en la manada, cómo los tenían para procrear y nunca se tomaban un minuto en tratarlos como seres humanos. Por eso, los ayudaba en secreto, entablando conversaciones con ellos cuando todos los ignoraban a menos que estén en celo.
Enid se hizo dos promesas desde que era un tierno cachorrito curioso: uno, nadie a su cargo volvería a tratar a los omega como si no merecieran vivir, ellos se encargaban de casi todo y los alfa tomaban su crédito cuando casi ninguno se quedaba con sus cachorros porque iban con otra pareja para tener más; y dos, si su mate era omega, le trataría con todo el amor del mundo. No dejaría que pensara menos de sí, haría lo que fuera por mantener su autoestima moderada.
Su mate no era específicamente una omega, Wednesday era humana, por lo que técnicamente era beta; pero al ser su mate, dentro suyo habrían algunos comportamientos de omega. A Enid le encantaba presenciarlo. Verla hacer un nido, verla resfregarse contra su ropa, verla siendo posesiva con ella, sentirla cerca cada vez que pasaban por los pasillos, sentirla dejarle caricias o besos y a veces someterse cuando Enid entraba en celo. Sin embargo, ella nunca se aprovechó de su novia, quería tener el consentimiento absoluto y que no fuera apresurado.
Eran adolescentes. Podían cometer una idiotez, incluso si sabían que pasarían el resto de sus vidas juntas porque eran el hilo rojo de la otra y lo sabían.
La amaba tanto, no había razón para alguna vez dudar de ella. La rubia amaba con intensidad inmensa, sacrificaría cualquier cosa valiosa por mantenerla a salvo. No dudaría ni una vez antes de saltar a protegerla, no pensaría antes de matar a cualquier intruso, no dejaría que nadie la arrebate.
No sabía qué haría sin ella. No podría vivir sin verla, sin escucharla, sin tocarla, sin olerla, sin escuchar au máquina de escribir, sin escuchar sus murmullos nocturnos con Thing, sin apreciar su obsesión por lo macabro. Enid no sobreviviría sin Wednesday y era un hecho.
Apreció a la chica durmiendo al otro lado del dormitorio. Su pose rara de un muerto en un ataúd. Su respiración lenta, el pecho moviéndose como una pluma liviana. Su hermoso rostro relajado, seguramente disfrutando de alguna pesadilla.
Retuvo su instinto de acercarse, no quería molestar y mucho menos ser apuñalada por una daga de plata (Enid podía sentirlo. La plata era una amenaza para cualquier hombre lobo y la verdad no le sorprendía que Wednesday vaya en contra de las normas) por no poder contenerse.
Es que Wednesday era su perdición. Le sorprendió que no fuera un pecado capital, con sus tantos pecados.
No importaba. Con mirarla de lejos bastaba.
Podía imaginarse esa mirada lúgubre, el iris marrón rozando el potencial negro. Su mirada suavizándose cuando la veía, el destello de estrellas brilando contraluz. Sus ojos siguiendo cara movimiento suyo, como si estuviera hipnotizada.
Wednesday negaba con su alma parecerse a sus padres, pero no quitaba el hecho de lo parecida que era a Gomez, siempre observándola, buscando una excusa para rozarla, murmurándole en italiano y dejándole halagos cortos. Enid lo apreciaba, sabía lo fuera de comfort que era para ella.
Si Wednesday confiaba en ella para empezar a ser así, entonces Enid debería decírselo.
No es como que Wednesday le vaya a decir el peor insulto del mundo, ya sabían pasado esa etapa. Además, Enid estaba segura que tendría un paro cardíaco si volvía a escucharlo.
"Veo que mi hábito se te ha pegado, Enid" declaró el demonio en persona. Enid sonrió, sin inmutarse por su repentina voz.
"¿Qué puedo decir? Aprendí de la mejor" se encogió de hombros, mirándola con corazones en las pupilas.
"Usualmente duermes apenas te acuestas, ¿hay algo que te esté molestando?" Wednesday empezó a incorporarse.
Enid suspiró. "No, estoy bien" prosiguió a mentir.
Mientras Wednesday pudiera seguir ajena a su anhelo, podrían seguir juntas. Nadie, nunca, parecía cómodo con su necesidad de toqueteo, todos se apartaban del asco.
Wednesday era diferente, porque alejaba a quienes se confiaban con conocerla apenas días o a casi todos. Sus excepciones eran su familia, Eugene y por supuesto, Enid.
Había algo acerca de ser tan exclusiva para ella, era como sentirse en las nubes, mirando hacia abajo con aire de suficiencia. Estaría acostada en un sillón reposera, tomando jugo de mango con Thing a su lado, usando gafas de sol a juego y riéndose de los mortales bajo sus pies.
Wednesday la hacía sentir como un híbrido entre vampiro y hombre lobo. Viviría infinitos milenios por ella, con tal de tenerla cerca.
Enid había encontrado a su mate, a su persona, y no la dejaría ir nunca. No sería una decepción para Wednesday, le mostraría su lealtad frente a un grupo de omegas dispuestos a tirarse encima de ella, miraría fijamente sus ojos obsidiana marrón y se perdería en ellos, sin importarle los aromas dulces. Le mostraría que podía protegerla si la estaban inmovilizando, se tiraría encima de más hydes, se ganaría cicatrices de victoria conforme ambas se miraran.
"Enid" su novia la trajo de vuelta a la realidad "eres una terrible mentirosa. Dime qué te ocurre y dame nombres" la chica se fue acercando a la mitad del dormitorio.
Enid se enderezó, su cara haciendo una mueca al darse cuenta de lo obvia que era. Wednesday solía decirle que tenía el corazón en mano, que era fácil darse cuenta de sus emociones.
"No es nada, en serio" apaciguó, siendo demasiado cobarde como para mirarla.
"¿Tiene algo que ver conmigo?"
"¡No! Bueno, en parte sí, ¡pero no es nada grave! ¡En serio!"
"¿Estás por entrar en celo? Pensé que ya habíamos quedado de acuerdo con que te ayudaría."
Enid gimió y negó con la cabeza. "No, no es por eso" volvió a repetir y sin embargo, no le dio más explicación, como si no fuera importante.
Verla a un paso de distancia, que si quería, podría estirar la mano y tocarla, atraerla en un abrazo, dejarse derretir-
Enid frunció el ceño y bajó la mirada. El anhelo nuevamente apretaba su pecho, como si quisiera asegurarse de que se sintiera en alerta.
"Es un defecto, ¡pero no te preocupes! Lo estoy controlando para no incomodarte" se sintió orgullosa de poder afirmarlo en voz alta.
Wednesday, en cambio, se le quedó mirando incrédula. "¿Y eso es?"
"Mira, no quiero que te alejes de mí por esta mierda, olvidemos esto, ¿sí? Todo está bien" hizo un ademán, esperando notarse desinteresada, a pesar de sentirlo carcomer sus órganos.
La mirada que sintió fue suficiente para hacerla sentir como cachorro regañado, hizo un puchero, sus ojitos brillando y sus manos juntas en su regazo.
"Dilo" hasta Thing lo articuló desde el escritorio.
Hizo varios intentos de dejar salir algún sonido, fracasando miserablemente.
"¡Está bien!" Accedió con inseguridad "desde que fui un cachorro, siempre tuve como ese, eh, ¿sentimiento? De querer más contacto físico, nunca podía cansarme y cuando no lo obtenía, empezaba a entrar en pánico. Mi papá me contuvo todos estos años, él nunca creyó que algo andaba mal conmigo como el resto del mundo. Cuando ingresé a Nevermore o cualquier escuela en sí, todos solían rechazarme por no poder controlar mi impulso. ¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos? Cuando intenté abrazarte, fue un impulso, y cuando lo rechazaste por tanto tiempo fue haciéndome añicos. Se podría decir que tengo la piel hambrienta, mi lobo se inquieta cada segundo que no obtengo contacto, ¿entiendes? Soy una decepción de lobo, y lo peor es que lo intento, en serio intento Wednesday; y solo termino más desesperada. Esa es mi verdad" finalmente confesó, aún sin atreverse a mirarla, ya podía visualizarla yéndose.
Pero al no escuchar nada, pensó que quizá Wednesday estaba preparando un monólogo para terminar con ella. Su corazón se hundió, su lobo gimió desesperado por la idea de ver a su mate irse, dejándola en el pasado, dejando de amarla por ser tan imperfecta.
Se tiró en su cama. Si se iba ir, no quería estar despierta para soportar el proceso quieta.
Wednesday, por su lado, no sabía cómo consolarla. El contacto físico no era su fuerte, eso se sabía, sin embargo, su novia estaba desesperada por ser tocada. No iba a permitirle más sufrimiento.
Quería decirle que no había problema, que lo soportaría por ella. Se distrajo mirando sus facciones, ver a esta reencarnación de un ángel sentada, esperando su respuesta, esperando saber si aún la amaba.
Wednesday era muchas veces asociada como hija de Lucifer (lo cual no podía ser más erróneo. Gomez, a pesar de sus muchas habilidades, era un hombre vulnerable y definitivamente no se atrevía a matar a alguien, para eso estaba Morticia) y a pesar del halago, ella muy dentro suyo tenía un espacio vacío para llenarlo de la esencia de alguien.
Alguien que terminó siendo Enid. Ella llenó su vida de colores (más allá del monocromático negro), llenó un espacio que si no estuviera ella, no le vería el sentido a seguir (su maldición familiar pegaba fuerte). Enid hizo que quisiera conocer más combinaciones nauseabundas, hizo que quisiera ser amada.
¿Cómo podría transmitírselo?
Se acercó con suma cautela y sin pensarlo, se sentó en la cama colorida. Enid se estremeció al sentirla.
"Enid" empezó, suavizando su voz "habría apreciado saberlo cuando empezamos a salir formalmente. Nuestra relación es de dos personas, si no comunicas tus deseos, no puedo mantenerte satisfecha. Por lo tanto, me gustaría que me informes en este momento algo más para poder mantener tu cordura decente."
Enid soltó una pequeña risita. "Es lo único, además, haces un gran esfuerzo por nuestra relación, simplemente no quería forzarte porque, ya sabes, no te gusta ser tocada."
Wednesday dio un corto asentimiento, sus ojos se tornaron oscuros. "Tienes razón, aborrezco la idea de ser tocada" citó y Enid esperó al rechazo "no obstante, no me molesta cuando se trata de ti. Has esparcido una pigmantación dolorosa en mi corazón, me es imposible pensar en rechazarte o verte ser amenazada por alguien que no sea yo. Cara mia, la marca que has dejado en mí es indeleble."
"¿Cara mia?" Enid preguntó, sintiéndose mejor al escucharla abrirse.
Wednesday hizo una pausa, frunciendo el ceño al analizar sus palabras. Ella no- imposible, ella no acaba de-
Oh, mierda.
"¿Qué estás diciendo? Me parece que tu estupidez te ha conducido a la sordera" gruñó.
La rubia empezó a reírse histérica ante la cara de disgusto de su novia. La amaba tanto.
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+1. (MENCIÓN DE ABUSO FÍSICO INFANTIL).
Enid se removía incómoda en el asiento del quad. Había escogido una mesa alejada, solo para sí misma.
Tenía un presentimiento que quizá tendría algún ataque de ansiedad nuevamente y no quería llamar la atención. A sus espaldas, seguía sintiendo las miradas de sus amigos perforar su espalda.
Sabía que todos estarían pensando que se le pegó el comportamiento de Wednesday, en vez de acercarse a preguntar qué pasaba. Sin embargo, estaba bien, tenía una mamá a la que no le importaba a menos de hacer algo beneficioso para la manada.
No pasaba nada si sus amigos preferían darle espacio.
Jugó con la comida, pinchándola con lentitud, apoyada en su puño izquierdo. Estaba preocupada por poco y nada.
Estaba exagerando.
No valía la pena.
Cuando se despertó esa mañana, Wednesday le dejó una nota diciendo que estaba en la biblioteca investigando y que si no la veía en el almuerzo, que fuese a buscarla. Dicho y hecho, Enid fue con toda la emoción a buscarla, solo para regresar con manos vacías.
Su novia tenía esa manía de volverla loca, de hacerla preocupar y de querer buscarla en todas partes. Claramente, estar con un Addams implicaba estar involucrados en acciones ilegales, misteriosas y sobretodo peligrosas.
Y Enid no podía esperar menos.
Apenas terminó de leer la pequeña nota, se dio cuenta que al lado de la firma "WA" había un rastro del labial negro con la hermosa forma de su boca. Enid había chillado, sonrojándose del amor.
Sabía que Thing seguramente se había salido con la suya. Amaba a esa mano, se encargaría de mimarlo cuando lo vuelva a ver.
Pero incluso sabiendo que estaba yendo de libro en libro, Enid no podía dejar de preocuparse. ¿Y si encontró a otro Tyler? ¿Y si estaba siendo inundada de un pésimo coqueteo? ¿Y si decidía que este chico de cara borrosa la complacía mejor que Enid?
Su tenedor cayó con un ruido sordo. Sus ojos brillaron ámbar de solor imaginar a alguien cortejando con consentimiento a Wednesday. Se aferró a la mesa de madera, inhalando y exhalando agitada.
Gran parte de su vida, todos en su manada se encargaron a enceder a esa vocecita en su cabeza. La cual causaba estrés, ansiedad, tristeza y muchos ataques ya sean de ansiedad o de pánico.
Su vocecita se alimentaba de sus inseguridades, la llevaba al colapso. Y sabía bien que era imposible arrancárselo.
Solo quería que parara. Y Wednesday era la única que podía calmarla, sin ella era un alfa, un animal descontrolado.
Esther le había dicho múltiples veces que se comportara como alfa, que avergonzaba a toda una manada importante en San Francisco por no poder aguantar no ver a su mate. Esther estuvo a punto de golpearla varias veces, si no fuera por Murray.
Enid revivió el último encuentro antes de escaparse a la mansión Addams esa madrugada y donde por el resto de su vida podría llamarlo casa.
Esther había estado histérica porque nuevamente Enid se negó a tener sexo con un omega en celo de la manada, de una de las familias más cercanas a loa Sinclair. Empezó au sarmón sobre cómo se arrepentía de haberla tenido, enumerando todos sus errores, gritándole la decepción que era y finalmente golpeándola. Fue una cachetada, que terminó en patadas en su vientre y entrepierna, Esther gruñía enojada mientras la maltrataba.
Enid se quedó tirada ahí, sollozando mientras era observada en silencio por el resto de su familia. Murray la cargó con cuidado hasta su cama y lloró con ella, dando todo de él por consolarla. Aprovechó cuando él le tendió su celular para escribirle desesperada a su novia, teniendo consciencia de que su papá leía todo. Él la ayudó a escapar, dejándole en claro que la vería para el fin de semana en Nevermore y se dieron un largo abrazo antes de partir.
Recordó cómo fue recibida por el olor a enojo de Wednesday, quien no se apartó de su lado en todo el camino, brindándole todo el apoyo emocional como solamente un mate podía.
Se tranquilizó de solo pensar en ese momento tan íntimo, con Wednesday rodeándola como si estuviera protegiéndola del mundo en una burbuja. Era un recuerdo precioso para ella.
Y su ausencia la golpeó como Esther en esa noche.
"Enid" hablando del rey de Roma.
"Wednesday" saludó volviendo a su aura normal "¿Cómo estás, querida? Fui a buscarte en la biblioteca y no estabas" puchereó.
"Estuve en la biblioteca de los Nightshades. Tuve que tomar medidas extremas" le replicó con suavidad, sentándose a su lado con movimientos calculados.
"¿Qué estás investigando?" Su cuerpo se dirigió para enfrentarla, dándole toda su atención.
Wednesday tarareó. "Solo estoy investigando tu especie. Soy tu novia, ¿no? Me parece justo poder saber tus cambios hormonales" declaró, repasando el libro que estaba leyendo mentalmente.
Enid se derritió. No había manera de que se esté enamorando aún más de esta chica.
"Realmente quiero abrazarte" confesó con las pupilas dilatadas, inclinándose más cerca.
"Realmente quiero que lo hagas" concedió Wednesday. Enid envolvió su cintura, apoyándose en su pecho, justo debajo de su mentón. Wednesday se tensó al principio, aliviándose al reconocer el perfume dulce. No pudo corresponder del abrazo por incertidumbre, pero apoyó su mejilla encima de su cabeza para arrullarla.
Enid suspiró contenta.
Esto es lo que quería tanto y Wednesday finalmente se lo estaba dando.
No estaba segura de si esto era el paraíso o el infierno, pero estaba enredada en la telaraña de Wednesday. Y realmente no estaba pidiendo ayuda, solo quería permanecer ahí, para siempre.
