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El Chico Nuevo de Hogwarts

Summary:

Percival Graves es elegido para ir hasta Reino Unido, más específicamente a Hogwarts. Allí conocerá a un sombrero, al director, a los hermanos Scamander, y tendrá la mayor crisis existencial por uno de ellos: Newt Scamander, el hermano menor de Theseus que acaba de empezar Hogwarts.

Work Text:

La llegada de Percival Graves a Reino Unido era, hay que admitir, un experimento tentativo de los directores. La escuela donde estudiaba, Ilvermorny, se había propuesto hacer un intercambio de estudiantes con Hogwarts, pero todavía había incertidumbre y vacilación sobre la adaptación, entonces hicieron una reunión con todos los profesores, eligiendo al estudiante que creían seria más apto para el papel; que creían era lo suficientemente bueno como para ser un conejillo de indias. Ese estudiante resulto ser él, y apestaba. Sabia que no debía de haber sido un buen estudiante y ser el oído comprensivo de sus profesores, ¡ahora se tenía que ir del maldito país!

A pesar de sus quejas, Percival sabia que era el candidato perfecto. Se iba a ir este año (si las cosas salían mal, solamente tendría que aguantar algunos meses para poder irse) y en lo largo de su trayecto en la escuela se había destacado por superar cualquier reto, como cualquier estudiante decente de la casa Wampus. Pero no significo que este contento con el resultado, o con sus padres por haber aceptado mandar a volar, literalmente, a su único hijo. Sin embargo Percival lo acepto con gracia, mirando con ojos inexpresivos mientras escucha al director, Armando Dippet, darle la bienvenida mientras revolotea en su oficina, ofreciéndole un sombrero que está en lo alto de una estantería.

Que, para su sorpresa, le comienza a hablar.

—Hm, esto es sorprendente.

—¿Ah?

—Tienes las características de las cuatro casas, muchacho. Tienes la valentía de un Gryffindor, pero también la justicia y la lealtad de un Hufflepuff. La inteligencia de un Ravenclaw y la determinación de un Slytherin. ¿No estarás lleno de sorpresas, joven?

—Vaya… ¿eso es bueno? —Pregunta, sin saber de que hablaba el sombrero en su cabeza.

—Lo es, lo es. ¿Tienes alguna preferencia?

—No conozco nada de Hogwarts, así que supongo que no, no tengo ninguna. Aunque Hufflepuff suena divertido por su complejidad. Es como un trabalenguas, ja.

 —…sí, sí, lo puedo ver. La justicia es bastante fuerte, quizás esta casa te enseñe la paciencia que necesitas para mantener el control. ¡Decidido entonces!

—¿Qué?

Entonces el sombrero grita: «¡Hufflepuff!», sin dejarlo procesar lo que acaba de pasar. El sombrero es sacado de su cabeza, haciendo que Percival tenga que parpadear por la repentina luz. Él se gira hacia Armando, la única persona que ha conocido desde que piso el país.

El director solamente se encoge de hombros.

 


 

Resulta que su estadía en Hogwarts es pacífica, hasta que ya no lo es.

Logro hacer amigos en la casa donde fue seleccionado. Al principio fue un poco incomodo, ya que el director hizo toda la ceremonia en su oficina, sin darle el aviso a nadie más que los profesores sobre el alumno de intercambio. Entonces, cuando Armando Dippet lo dejo solo, después de enseñarle como poder hacer aparecer la puerta (que estaba escondida en una pila grande de barriles), Percival tuvo que inhalar y exhalar, armándose de valor para entrar de cabeza en un territorio desconocido. Eso, según su poco conocimiento de las casas meses después, fue un acto bastante Gryffindor.

Se le asigna una cama en el dormitorio de séptimo año. Y allí es donde conoce a Theseus Scamander, uno de sus compañeros de cuarto. Era un simpático chico de cabello castaño y ojos azules, que le dio la bienvenida cálidamente. Parecía bastante alegre, para exasperación de sus otros compañeros.

—Ha estado así desde que su hermano fue calificado en Hufflepuff —Se quejo un alumno de último año un día, mientras estaban en el comedor, y Theseus alargaba el cuello para ver en algún otro lugar de la mesa.

Su amigo se estiro tan atrás en su silla para intentar mirar que, si no fuera por Percival y sus rápidos reflejos (su padre le había hecho entrenar desde joven para ser un próximo auror, como el resto de la generaciones pasadas de su familia), Theseus habría caído de espaldas. Él solamente arqueo las cejas, mirando interrogante al otro chico.

Theseus le agradeció, y comenzó a despotricar sobre lo absolutamente devastado que estaba por ser siete años mayor que su hermano menor, que ese año recién había comenzado Hogwarts. Percival no le hizo caso, terminando su almuerzo con tranquilidad e ignorando el repetido monologo que comenzó su amigo.

Pero no puede evitar desviar sus ojos, mirando a un pequeño pelirrojo de ojos avellana y piel pecosa, que parecía solitario mientras picoteaba lo que había en su plato. Sabia que ese niño era el hermano menor de Theseus, y no por primera vez, se pregunta el porqué nadie se le acerca.

Lo descubre, para su absoluto horror.

Era un día normal, con Percival siendo rechazado por Theseus cuando este le dijo que tenia que ir al baño («¡No somos chicas, Percival! Ningún hombre va al baño de la mano de su mejor amigo»). Aburrido, Percival comienza a deambular por los jardines. Es entonces cuando lo ve: Newt Scamander siendo arrinconado por niños más corpulentos (y que se veían un poco mayores), uno estaba agarrando algo entre sus grandes dedos. El niño parecía bastante desesperado, pero no saco su varita para hechizarlos. Al contrario de él, los demás si tenían sus varitas afuera, picando lo que sea que se retorcía en las manos de uno de los chicos.

Eso era mucho más que injusto, y Percival frunció el ceño ante el claro acoso que estaba presenciando. Miro alrededor, pero los cabrones se habían asegurado que no hubiera nadie. No sabia la razón, pero Percival presentía que, aunque alguien hubiera estado mirando, nadie se hubiera acercado a detener nada.

Con furia creciente se acercó al grupo, pero se negó a usar su varita en algo tan insignificante como estas basuras. ¡Mira que intimidar a un niño de primer año!

—¡Oigan! —les grita, mientras se acerca dando zancadas—. ¿Qué creen que hacen?

Todos se voltean sobresaltados, y Percival se percata de sus túnicas. Eran cuatro chicos; uno era Ravenclaw, dos de Gryffindor, y, sorprendentemente, uno de Hufflepuff. No recordaba el nombre del ultimo, pero se sintió bastante herido y sintió esta intimidación como algo personal. ¿Acaso no eran las características de su casa: Justicia, lealtad y paciencia?, el Wampus dentro de él gruño descontento y disgustado por la hipocresía que resultaba ser.

—Es solo un Hufflepuff —Se burlo el Ravenclaw, sonando bastante arrogante mientras relaja el agarre de su varita. A pesar de la clara desestimación a su casa, el chico Hufflepuff rodo los ojos.

—Solamente es el tonto de intercambio —Le responde este mismo, y Percival quiere reventarle los dientes a su propio compañero de casa.

—¿Por qué no te vas, eh? —dijo un Gryffindor, quién tenia algo agarrado entre sus dedos. Dando una mirada rápida, se encuentra con un extraño palito verde, que parece tener vida propia, balaceándose desesperadamente en el aire—. Esto no te incumbe, vete a la mierda, quieres.

—¡Suéltalo! ¡Le harás daño!

Es la primera vez que escucha la voz del hermano de Theseus, y ciertamente no le agrada su tono angustiado. Mientras habla, es imposible para Percival no hacer una mueca, mostrando sus dientes como amenaza.

—Hazle caso al niño; suéltalo ahora.

Todos se ríen, mirándose divertidos ante el tono mandón y rotundo de su voz.

—¿O qué? ¿Nos iras a acusar con tu mami?

—Para que sepas, mi madre es una excelente auror, junto con mi padre. No quiero hacer esto por las malas, de verdad.

—No creo que tus papis estén aquí para protegerte, tampoco al bicho raro. ¿Por qué lo defiendes? Solamente míralo, el pobre idiota tiene que hablar con ramas chillonas para tener un poco de vida social —Le respondió el otro Gryffindor, apuntando groseramente con el dedo a Newt, quién parecía absolutamente aterrorizado mientras seguía mirando a la pobre cosa que colgaba.

Percival se da cuenta, entonces, que los ojos avellana de Newt están llorosos ante los chillidos que provienen del extraño palo verde, que parecía estar sufriendo terriblemente, intentando sacar su delgado y frágil brazo de los dedos apretados.

Y eso es todo; Percival Graves lo pierde completamente.

«La justicia es bastante fuerte, quizás esta casa te enseñe la paciencia que necesitas para mantener el control», había dicho el sombrero. Y, ahora que lo piensa, había una razón por la cual lo dijo: Su magia. Desde siempre Percival ha sido un mago poderoso, y, en ocasiones, no sabia como controlarlo. Sus padres estaban orgullosos, pero a la vez preocupados, ya que cualquier emoción fuerte puede causar un descontrol total en su entorno, o en si mismo. Entonces, su padre lo entrena como un auror; lo entrena para poder canalizar su magia y aprovecharla al máximo; lo entrena para que respire y se concentre sin explotar en una reacción. Vivir sin reaccionar era difícil, más cuando en la adolescencia todo era causa de alguna emoción y reacción. Pero Percival logra caminar sin tambalearse.

O al menos así fue por muchos años.

—Te dije que lo soltaras, ¿acaso estas sordo?

Su lengua puede ser rápida para lanzar hechizos, pero su cuerpo, la magia que corre por sus venas, es muchísimo más rápida.

Con un manotazo en el aire y la tierra temblando bajo sus pies, los cuatro chicos caen al césped mientras aprietan sus gargantas con dedos desesperados. De rodillas intentan tomar aire, pero a pesar de dar bocanadas de aire, ellos no hacen ningún ruido. El Gryffindor que estaba agarrando a la criatura verde estaba cerca, así que, para sacar un poco de frustración, le patea el estómago. Solamente porque puede, y porque el Gryffindor era un imbécil que creía que podía lastimar a esa pobre ramita temblorosa, que, por alguna razón, sabia estaba asustado de que le desgarraran el brazo.

Percival mira a los chicos, que empiezan a llorar después de unos segundos sin poder respirar. Sí, tal vez no era lo más doloroso que podía hacer con su magia, pero ellos están desesperados, quizás pensando que van a morir. El pánico y el genuino miedo en sus ojos es suficiente para que Percival vuelva a estar sobre sus pies.

Y él vuelve a caminar sin tambalearse.

—Agradezcan que el crucio es una imperdonable —les dice cuando la tierra deja de temblar, y ellos pueden volver a respirar, con sus rostros pálidos y casi morados—. Ahora, salgan de aquí. No los quiero volver molestar a nadie, ¿me entienden?

—Estas… —responde entrecortado el Hufflepuff, tomando otra necesaria bocanada de aire y viéndolo con terror—…estás loco.

Es lo ultimo que escucha del cuarteto, ya que todos se van corriendo apenas pueden ponerse de pie con las piernas temblando.

Percival no es afectado por sus palabras, de todas formas, no venían de alguien quien realmente le importara. Hace un ruido con su lengua y se voltea a ver dónde estaba Newt, quién parece aun apunto de llorar, mirándolo fijamente. Parpadea y mueve las manos en un estado frenético, sin saber qué hacer cuando la primera lagrima cae.

—¡Wow, wow! ¡Cálmate chico! —dice, sabiendo más sobre peleas con hechizos sin varita que sobre como consolar a la gente—. Lamento si te asuste, no pasa nada, ¿sí?

—Salvaste a Pickett.

La voz asombrada de Newt no parece encajar con sus ojos llenos de lagrimas y sus cejas fruncidas hacia arriba.

—Salvaste a Pickett —repite, sin creerlo, y suelta un sollozo desgarrador—. Les dijiste que… que lo soltaran. Tú, tú realmente lo dijiste…

Percival se queda de pie, vacilante ante como actuar.

Recuerda entonces a su madre, quién era posiblemente la mujer más firme y aterradora que conocerá jamás, pero a la vez era cálida. Cuando lloraba después de caer y lastimarse, a veces asustado de su propio descontrol de su magia, su madre lo abrazaba. Lo rodeaba con sus brazos, empujándolo a su pecho. Ella diría cosas tontas, como, por ejemplo, el paso a paso de hacer un pastel al estilo no-maj, o le contaba historias divertidas, como la vez que un novato (que resulto ser después su esposo) intento impresionarla con bombones derretidos (ese día el calor estaba fuerte, y su padre no se le ocurrió lanzar un hechizo para dejarlos frescos).

Así que empuja a Newt a su pecho, rodeándolo con sus brazos, y le comienza a hablar sobre Ilvermorny, sobre su casa; el Wampus. Y, cuando se queda sin historias que contar, comienza a hablar como hacer un pastel al puro estilo de un no-maj.

El palito verde aparece entre el cabello desordenado de Newt, acomodándose para escucharlo también.

 


 

Finalmente dejaron de molestar a Newt (los muy imbéciles volvieron a acercarse, y Percival se pregunta si acaso en sus pequeños cerebros no procesaron bien su ultima amenaza) después de que le hiciera una llave con sus propias manos al Ravenclaw que se creía superior por usar el color azul de su casa; una casa llena de genios, uno de los cuales él, aparentemente, era. El Ravenclaw fue arrogante hasta que termino en el suelo, chillando que lo soltara porque le dolía el brazo. Tampoco se quedó con ganas de lanzarle un hechizo al Huffluepuff, y el pobre chico termino vomitando babosas por días, escondido vergonzosamente en la enfermería después de haber vomitado sobre una chica que le gustaba. También hechizo a los dos Gryffindor, de paso.

Afortunadamente, Theseus nunca se entero del acoso que sufrió su hermano menor, así que no hizo mucho escándalo, más allá de mirar sospechosamente a Percival, preguntándose las repentinas maldiciones que le habían caído al cuarteto de matones. No hizo ninguna declaración, por lo que Theseus solamente se encogió de hombros y siguió su vida. Lo que no pudo ignorar fue como su hermano menor parecía haberse apegado a Percival, siguiéndolo a todas partes dentro del castillo como un patito perdido. Lo encontró adorable, pero no menos extraño, y le hizo la ley del hielo a su amigo por un tiempo.

Lo cual fue contraproducente, ya que Percival se encontró pasando más tiempo con Newt, quién parecía avergonzado cuando su hermano se acercaba a ambos en los pasillos, y pareció aliviado cuando Theseus dejo de aparecer.

Percival se entera que el extraño palito verde, el cual Newt llamo Pickett, era un bowtruckle. Fue una charla interesante, y Percival estaba maravillado por las criaturas, y por los ojos avellana del niño, que parecían resplandecer en un juvenil entusiasmo.

Es en navidad, y Percival se encuentra quedándose en Hogwarts, sin manera de volver a ver a sus padres en EE.UU. hasta que termine el ciclo escolar. Podría hacerlo, ya que sus padres no eran precisamente pobres y podían permitirse un viaje de ida y vuelta o pedir favores para poder usar un traslador internacional del gobierno Inglés, pero Newt le cuenta que se quedara para cuidar al unicornio enfermo que encontró casualmente en el bosque prohibido, y algo dentro de su pecho lo hace rechazar la amable propuesta de sus padres cuando lo invitan a volver a Estados Unidos.

Él alega que no quiere ir y venir, y sus padres lo aceptan a regañadientes.

Cuando Theseus se está despidiendo de él, le dice en voz muy baja:

—Cuida bien de Newt.

Y Percival lo intenta lo mejor que puede, a sabiendas de que le era complicado cuidar a otro ser humano.

Pero cree que Newt pudo haber tomado su protección de manera equivocada.

Estaban en la cama de Newt, comiendo cosas que robaron de las cocinas cuando sucede. Resulta que la habitación del niño estaba secretamente conectada con las cocinas, y los elfos domésticos fueron amables con Newt. Percival no pudo evitar pensar que, tal vez, Newt pasaba mucho tiempo en la cocina, hablando con los elfos (su teoría empieza cuando ellos no parecieron sorprendidos por ver al niño, más bien estaban sorprendidos por verlo entrar con alguien más).

El silencio era cómodo, y Percival se tira contento hacia atrás, cayendo boca arriba y esparramando su largo cabello por la almohada. Estaba feliz; tenia una buena compañía y su estomago estaba lleno. Cierra los ojos, tarareando para sí mismo una canción que escucho de un hijo de no-maj (o muggles aquí en Reino Unido). Entonces, no ve la pequeña sombra que se alza sobre él, más bien, siente cuando Newt se sube a horcajadas arriba suyo.

Entreabre los ojos, viendo entre sus pestañas lo cerca que estaba el niño. Sus ojos avellana lo miraban fijamente, y Percival cree que quiere un abrazo, así que vuelve a cerrar los ojos y descasa su mano en su espalda, empujándolo hacia su pecho. No era raro que Newt solamente lo mire cuando quiere abrazos (él era malo expresando lo que quiere), así que Percival no esta preparado para sentir al niño tensarse en un esfuerzo de no derrumbase sobre él.

Ahora abre los ojos, intrigado y un poco alarmado por la resistencia.

—¿Newt?

El niño aplana los labios, y desvía brevemente la mirada. Percival acaricia un poco su espalda, esperando que eso sea reconfortante. Parecía que Newt quería decir algo, pero los nervios se lo estaban tragando vivo. Estaba considerando volver a usar la técnica de distracción su madre, cuando Newt toma toda la valentía que un niño de once años puede tener en una inhalación brusca por su nariz.

Él se lanza hacia delante y estampar sus labios sobre los de Percival.

Es una presión temblorosa de labios, y no sabe si llamarle a eso un beso, pero Percival no puede catalogarlo de otra manera. Y, mierda, Newt Scamander lo estaba besando.

Un niño de jodidos once años, hermano menor de su amigo, lo estaba besando. Y él se iba a ir en unos cuantos meses, graduándose para ir a la academia de aurores.

Percival quiere morir justo en este momento.

Cierra los ojos, apretando los labios, dejándolos inmóviles sobre la feroz presión de Newt. Vuelve a tambalearse, y su magia hace levitar los platos vacíos.

Inhala y exhala suavemente, sin moverse en lo más mínimo.

¿Qué se supone que haga?

Al menos, el niño parece entender rápidamente (aunque para Percival fue una eternidad) y se aleja, cayendo torpemente al otro lado del colchón.

Newt esta rojo hasta los orejas, casi haciendo desaparecer sus pecas. Percival lo encuentra lindo y adorable, pero no de la manera romántica, y definitivamente no de manera (que le lancen un crucio si alguna vez lo piensa) sexual. Era un niño, por el bien de Merlín, no podía pensar en su pequeño amigo de esa manera.

—Newt…

—Lo siento —murmura rápidamente, apenado y jugando con sus pulgares.

¿Cómo decepcionas a un niño ingenuamente enamorado?

—Yo… uh, ¿desde cuándo tú…?

—No lo sé, ¿meses?

—Entiendo. Sabes… sabes que no vas a conseguir nada con esto, ¿verdad? —Intenta decir suavemente, pero hace una mueca cuando cree que lo que dijo de forma bastante antipática.

Newt parece hacerse más pequeño de lo que es, sin levantar la mirada.

—Sí.

Percival no tiene más palabras, y se siente sucio. ¿Hizo algo para que Newt se sintiera de esa forma?, quizás fue demasiado cariñoso, o, o tal vez fue su protección bastante (había que admitir) sobreprotectora y asfixiante que lo hizo desarrollar esos sentimientos, ¡como el síndrome de Estocolmo! (¿eso tiene sentido?). ¿Quizás fue que él era la única persona que parecía tratarlo bien y de forma decente?, ¿quizás sea solamente un fugaz enamoramiento…? No, Newt le acababa de decir que fueron meses, no podía invalidar sus sentimientos de esa forma. ¿Hizo que el niño se sintiera así por tantas semanas, por tanto tiempo?, Theseus lo iba a matar si alguna vez se entera.

Cree que esta cayendo en espiral, y no sabe como romper el círculo que parecen ser sus pensamientos.

No sabe que había cerrado los ojos, hasta que siente la vacilante y pequeña mano de Newt en su brazo, y tiene que subir sus parpados para fijarse en el niño a su lado.

—Estas haciendo flotar los platos —Dice calmadamente, pero con ojos llorosos y su cara sonrojada, apuntando hacia los platos. Que, efectivamente, seguían flotando.

Percival inhala y exhala otra vez, relajándose; los platos, lentamente, vuelven al colchón.

«Cuida bien de Newt», le había dicho Theseus. Y Percival quiere preguntarle como actuar ahora, como cuidarlo de su primer rechazo romántico; como cuidarlo de romper su pequeño corazón, que no debería sentirse así por un chico que esta a un paso de ser un hombre.

—…estoy bien —vuelve a hablar Newt—. En realidad, tampoco esperaba… nada. Te vas a ir pronto, ¿no?

La declaración es un nuevo puñal en su pecho. Porque sí, su estadía en Hogwarts se acortaba rápidamente, y tenia que volver a Ilvermorny para graduarse correctamente.

Percival, se da cuenta como una epifanía tardía, extrañaría Hogwarts. No, no extrañaría a la escuela, solamente extrañaría a los hermanos Scamander. Por lo cual no debía de sentirse tan abatido, ya que podía seguir en contacto a través de cartas.

Suspira, volviendo a fijar su mirada en el niño, que ahora lo miraba abiertamente.

—¿Quieres un abrazo…?

El niño se vuelve a lanzar hacia él, pero ahora sus labios están demasiado altos como para volver a besarlo. Y eso estaba bien, ya que Percival no podía encontrar la fuerza para volver a rechazarlo por segunda vez.

Los brazos de Newt ni siquiera pueden rodearlo por completo, así que solamente se aferra a sus costados.

Mientras acaricia el cabello rojizo y desordenado de Newt, Percival cierra los ojos, pensando que ellos estarían bien, que esto no afectaba en nada su relación. Que él no tendría que irse a su país natal, lejos de Hogwarts y perdiéndose los años que a Newt le quedan en la escuela. Perdiéndose cada cumpleaños, cada navidad, cada nuevo descubrimiento sobre las criaturas mágicas que tanto le gustaban a Newt.

De repente, ahora comprende a Theseus y su actitud reacia a irse de Hogwarts.