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Sé mi invitado

Summary:

Shouto e Inasa empiezan esta extraña costumbre de invitar al otro a cualquier boda o evento que se les presente.

Notes:

En esta historia Todoroki Shouto es una mujer trans, es un headcanon.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Nuevo año y una invitación

Chapter Text

Año Nuevo

 

“¿Qué mierda?”, un rubio mira y juzga a la chica sentada a su lado; considerablemente ebria y actuando de forma en la que, estando en sus 5 sentidos, jamás se le ocurriría “¿Es en serio?”, su tono de voz es la combinación de una molestia característica e incredulidad genuina. 

 

La fiesta de fin de año en la que la mayoría de pro-héroes y, pues, también muchos contactos de éstos asisten cada 31 de diciembre; se había llevado a cabo hace un par de horas en aquel mismo restaurante, siguiendo el mismo itinerario de todos los años; con gran excepción de que uno de los héroes más importantes del país, si no es que era el más importante, aprovechó la ocasión para hacer público el compromiso con su pareja; otra heroína considerablemente reconocida en Japón; justo a unos metros de ambos jóvenes adultos ahora sentados a altas horas de la madrugada.  

 

Por supuesto que ellos dos ya sabían de antemano sobre aquello. Después de todo Katsuki y Shouto son excompañeros y amigos cercanos de los novios; un Izuku Midoriya hecho una bola de nervios había rogado la ayuda de ellos junto a Iida Tenya un par de meses atrás; en cómo debería hacerle la gran pregunta a su novia desde la secundaria, fue hasta gracioso ver como el héroe, Deku, quien había salvado el país y el mundo en diversas ocasiones; se le dificultaba algo tan común comparado a su trabajo de todos los días. Obviamente cada uno le había aconsejado… a su forma claro está… ‘¡Tienes que hacerla sentir muy especial, Midoriya, ten eso en cuenta!’ había dicho Tenya haciendo gestos bruscos con las manos, viejos hábitos que nunca mueren; ‘Tch. Pues ni se te ocurra hablarle estando igual de jodidamente sudoroso y temblando como lo estás ahora, o la vas a cagar’ agregó Katsuki rodando los ojos y de mal humor; ‘Sólo pregúntale y ya, ¿por qué es difícil?’, cuestionó Shoto; quien claramente era la que menos experiencia tenía del grupo.

 

Al final; la pedida de mano resultó siendo un éxito ya que el pecoso decidió hacerla discreta y privada para tanto él como para Ochako; ambos héroes decidieron que en el caso de tener que hacer pública su futura unión, lo harían en la fiesta de fin de año, y así fue. El anuncio tuvo una recepción positiva, ya que la mayoría de los presentes se alegraron por la pareja que terminó siendo el centro de atención por el resto de la noche.

 

 Fue entonces que una de sus queridas ex compañeras de preparatoria incitó a la hija menor de los Todoroki a que tomara más del sake que ofrecían debido a que ‘¡Heyyy, no todos los días nos enteramos de que Midoriya y Ochako se casan toma al menos un poco!’; teniendo como consecuencia la imagen frente suyo en estos momentos; una Todoroki Shouto completamente ebria, riendo y balbuceando cosas estúpidas y sin sentido. Katsuki piensa en cómo se vengará de ojos de mapache cuando se la vuelva encontrar, pero por ahora tiene que ayudar a su tambaleante amiga (a regañadientes.) 

 

“¡Estoy shola, sholitaaaa, sholaaaa! ¡¿Por quieeé?!”, lloriquea mientras se deja caer encima de la mesa del enorme restaurant.

 

“¡¡Dios, cállate!!”

 

Katsuki ha tenido suficiente. Una pena ajena por el bullicio causado por la mujer recorre su ser; está casi seguro de que si los miedosos del personal no supieran que ambos son héroes famosos e intimidantes los hubieran echado ni bien ella hubiera abierto la boca. De reojo también mira amenazadora a los pocos espectadores, cuidando de que nadie la grabe en un momento tan… ¿Vulnerable? Sí, vulnerable.

 

“De todas maneras, ¿por qué carajos estás triste?”, pregunta tratando disimular su curiosidad, observando como Todoroki aún seguía recostada en la mesa sin intenciones de responder sino de seguir balbuceando “Ay, no. No me digas que te gusta el maldito Izuku-”

 

El rubio se asusta ante la idea; no quiere lidiar con esas estupideces ahora mismo, ya es bastante con que ahora es el único que está ahí para ayudar en lo que sea que esté siendo testigo, no necesita triángulos, cuadrados o círculos amoroso en los que no quería estar involucrado. Para su buena suerte, la bicolor a pesar del estado en que se encuentra levanta su cabeza para mirarlo como si hubiera dicho la cosa más ilógica y tonta que había escuchado.

 

“¿¿Qué?? No. ¡Estoy muy muy muy feliz pooor Uraraka y Midoriyaaa, ya less tocaba, wuuuu!” Al ver que la chica está siendo 100% genuina; Katsuki deja de lado la teoría de un posible amor no correspondido y con eso la tensión acumulándose en su cabeza, antes de que pudiera hablar, Todoroki siguió: “¡¡Pero es que, es que también me siento sholaa!! ¡Tú no entenderíash!”

 

Chasquea la lengua, fastidiado.

 

“¡Pues, cómo mierda entenderé si no explicas nada de lo que dices, maldita mitad mitad!” sisea.

 

“¡Ya vesssh!”, señala ella con el dedo. “¡No lo entiendessss! ¡Alguien como shoo nunca tendrá algo como lo de eshooss!”, y vuelve a recostarse entre sus brazos cruzados mientras balbuceaba cosas que el otro no lograba ni pensaba descifrar.

 

“Ya, ya, ya. Deja de hacer una escena, que con suerte no te tendremos de noticia en esos putos magazines de chismes; voy a llevarte, pero solo por qué siendo una jodida adulta no sabes cómo moderarte con el puto alcohol. ¡Pero me debes una, eh!”

 

Cuando Katsuki está finalmente dispuesto a hacer el esfuerzo y levantar a su amiga; el ruido de la puerta del baño más cercano llama la atención de éste; ¿Alguien más? ¿A estas horas? ¿Será alguien del personal? Creía que todos estaban en la cocina. La gran mayoría se había retirado a eso de las 4 y algo; y los demás propusieron seguir la fiesta en otro lado; los recién comprometidos se fueron un poco antes; ya que querían pasar la mañana del primer día del año con sus respectivas familias, y de paso evitar la prensa con hambre de ser los primeros en saber y difundir los detalles de la futura boda. Ugh. Eventualmente sus demás compañeros se retiraron y cuando menos se lo esperaba; le habían dejado a cargo cuidar a la más joven de los Todoroki. Ah, sí, sin duda se vengaría. Esos infelices… Ahora, un poco sorprendido de que hubiese alguien más allí; mira atento quién está saliendo de los servicios preguntándose cómo es que no le vio entrar.

 

“Oh, hola, Bakugo…”

 

“¿Calvito?”

 

Quien salió del baño es nada más y nada menos que Inasa Yoarashi; excompañero del curso de recuperación de licencias que tomaron hace años en preparatoria; se habían topado y hablado con él en ocasiones después de que comenzaran su carrera como héroes profesionales; pero no era con la misma frecuencia con la que pasaba en los años de estudiantes. Katsuki no puede evitar pensar en que es un poco extraño encontrárselo ahora, sorprendentemente más tranquilo que lo que es costumbre; normalmente el volumen de su voz es una de las cosas que más destacan (y para Katsuki, irritan) del más alto cuando estaba en un lugar.

 

“Ah… incluso si ya no tengo ese corte; ¿me sigues llamando calvo? No estoy calvo, ¿sabes?” reclama acercándose al par; incluso su rostro, la forma de sus cejas, se ven más relajadas de lo usual. Katsuki se está asustando un poco; ¿a qué se debe esta repentina calma?

 

Sin dejarle decir algo; Todoroki, aún ebria habla primero levantándose de la posición en la que estaba antes para mirar al recién llegado.

 

“¡Calvo una vez, calvo para shiempreee!”

 

“… ¿Todoroki? … ¿Estás bien?”, pregunta Yoarashi sonriendo confundido.

 

“¿Si, mande? ¿Qué tiene?”, responde frunciendo el ceño lo cual lejos de ser intimidante como se esperaba; resulta ser gracioso. No puede evitar reírse ante el intento de parecer más seria.

 

“La imprudente tomó demasiado sake dulce y ahora está así…”, rodando los ojos explica Katsuki.

 

Viéndolo del lado positivo, quizás el presente podría ayudar a llevar a la mujer, en vez de tenerla que llevar el mismo; ella es más alta que él, pero más pequeña que Yoarashi, así que la ayuda del mastodonte no le haría mal; no es que dudara de su propia fuerza, claro que no, pero tiene que admitir que la fiesta de hace unas horas lo ha dejado cansado y por más que la actitud tranquila del otro lo esté medio perturbando, le vendría bien un poco de apoyo físico para llevarla.

 

“Ohhhh, el sake… Estaba muy agradable, también bebí mucho de ese, jajaja…”, mientras más habla Yoarashi, Katsuki más entiende por donde está yendo el asunto. No, no, no; piensa. “Es más, bebí tanto que tuve que ir al baño; y pues me quedé dormido ahí mismo, qué loco, ¿no? Jaja. Me desperté y resulta que la fiesta ya terminó… Qué lástima…”

 

“¡¡Carajo!!”, maldice el de ojos rojos llevando la palma firme a su rostro; derrotado. “¡¡TÚ TAMBIÉN ESTÁS EBRIO, MALDITA SEA!! Lo que me faltaba.”, gruñe cansado pasándose la mano por su cara pensando en qué demonios haría ahora. 

 


 

Con el cielo de madrugada poco a poco iluminándose por pronta la llegada del amanecer; el rubio conduce en silencio y con el ceño fruncido. La mujer bicolor y el hombre pelinegro siguen en embriagados en la parte trasera de su auto, a Katsuki se le había dificultado llevar por su cuenta a Todoroki ya que era quien más afectada se veía por el alcohol; arrastrando las palabras y gritando cosas sin sentido; Yoarashi, por otro lado, a pesar de que también no se encontraba plenamente consciente si podía moverse sin dificultades como tropezarse, por lo que Katsuki le mandó que le siguiera él mismo hasta el auto donde llevaría a los dos. El más alto le insistió en que podía regresar a casa él solo usando su quirk, el otro lo miró con mala cara y le dijo que no sería su culpa si se estrellaba con algo en el camino. Al final accedió asustado y se sentó al lado de una Shouto Todoroki que se reía por la más mínima cosa y balbuceaba oraciones apenas entendibles.

En el camino, ambos empiezan a quedarse dormidos mientras que una habla incoherencias y el otro responde de manera casual; y así manteniendo, de alguna manera, una conversación hasta ahora. En una luz roja, Katsuki golpea con el dedo índice el timón impaciente; escuchando de manera discreta la confusa conversación que tienen los pasajeros de atrás; hay un intercambio en específico que hace que el rubio se sorprenda levemente y arqueé una ceja; mas prefiere no interrumpir. La luz verde se hace presente de nuevo, por lo que avanza pensando en lo que acaba de escuchar; después de unos minutos gira y se estaciona brevemente. 

 

“Llegamos, calvo.”, se quita el cinturón y sale del auto dispuesto a ayudar al gigante a ingresar a su departamento; dejando a Todoroki quién finalmente ya había caído en los brazos de Morfeo. 

 

Invitado 

 

Abriendo los ojos en contra de su voluntad y más que nada porque el cuerpo le estaba rogando que se despertara; Todoroki Shouto examina la habitación en la que se encuentra, confundida al principio, pero casi de inmediato reconoce dónde está. El cuarto de huéspedes del departamento de Bakugo; el cual también ahora servía a la vez como lavandería; una de las lavadoras está prendida, enjuagando la ropa en su interior, el sonido de ésta es lo que la ha despertado; el reloj indica que son las 3 de la tarde.

 

Se frota perezosamente la cara, sintiendo un sabor horrible y amargo en la boca; las náuseas de la resaca empiezan a pegarle repentinamente, así que se incorpora en el futón dispuesta a salir de la habitación; fuera de la lavadora dando vueltas, logra divisar el sonido de alguien moviendo platos y sartenes. Con cuidado de no tropezarse; abre la puerta, arrastrando los pies y tambaleándose de tanto en tanto se dirige al lugar de donde proviene el ruido. 

 

Observa a su amigo dentro de la cocina compartida con el comedor, lavando un par de sartenes en el caño; hay un olor de algo recién preparado, pero Shouto no está segura de qué es; Bakugo cubre el plato servido con comida con su espalda. 

 

“Al fin te dignas a despertar, mitad mitad”, dice haciéndole saber que notó su presencia, ni siquiera voltea; mientras restriega con insistencia lo que parece ser algo pegado a lo que está lavando. “Siéntate de una vez; tengo algo para tu jodida resaca.” 

 

La muchacha se sienta en una de las sillas junto a la barra que sirve como comedor para la casa del rubio; paciente a que Bakugo terminé lo suyo. Cuando finalmente lo hace; él coge el plato que antes tapaba su silueta para ponerlo en frente de la bicolor. Ahí se encuentran una considerable cantidad de ciruelas encurtidas junto a un poco de arroz y unos palillos como cubiertos. Umeboshi, piensa Shoto; a la vez que toma los palillos. Come una y hace una mueca sutil para ella pero que no pasa desapercibida por el otro.

 

“Si no te gusta no me importa, es lo más efectivo para estas cosas”, suelta viendo como la chica se lleva otra ciruela a la boca con un poco de dificultad. “Además me di la molestia de ir al supermercado durante el maldito año nuevo para conseguir de esas, ¡¡Más te vale comer todo, ah!!”

 

Asiente, demasiado cansada como para protestar, no puede evitar pensar que creía que comer un bol de huevos crudos era la mejor opción para la resaca; debido a que lo ha visto muchas veces en películas y de hecho, lo ha aplicado las veces que ella misma tenía que encargarse del malestar. Mira de reojo al rubio que está chequeando su teléfono. 

 

“Bakugo.” suelta entre bocados Shouto.

 

“¿Qué?”, el mencionado levanta la mirada.

 

“Disculpa por lo que sea que haya hecho ayer…”, empieza titubeante, realmente no recuerda casi nada de la madrugada. Sólo vagas imágenes de Bakugo molesto y regañándola y alguien sentado a su lado en el auto de éste. “Y también disculpa que por mi imprudencia tengas que pasar el primero de enero teniendo que cuidarme; en vez de estar con tus padres-”

 

“No importa”, la para haciendo un gesto con la mano, interrumpiendo lo que estaba diciendo de manera sutil. “De todas maneras, el viejo y la bruja están de viaje; cosas de casados…”, pone los ojos en blanco por lo último: “Sobre lo de tu borrachera. Sí, sí fuiste un dolor de culo. Pero, al menos no vomitaste mi auto como otros. Eso sí, me debes una.”

 

“Hmn”, afirma Shouto con la boca llena.

 

El desayuno-almuerzo de la muchacha sigue en silencio, fuera del tecleo y notificaciones del celular del presente. Luchando un poco, Shouto avanza considerablemente la merienda servida; no le agradaba mucho comer frutas con arroz, pero si eso hacía que la irritante resaca se aliviará tampoco le haría el feo. El de ojos rojos hace un ruido repentino; como si se acordara de algo. 

 

“Hablando de casados.” dice. “Sobre la boda de Coletas y Mimi, ¿tienes el memorándum que mandaron sobre cómo teníamos que ir vestidos? Un imbécil en mi agencia se llevó el fax por accidente, y no tengo el archivo.” 

 

Cierto, Yaoyorozu y Jirou se van a casar ese mes; entre tantos días festivos no había notado que la fecha tan anhelada para sus dos amigas y excompañeras está a la vuelta de la esquina. Toma su teléfono, busca algo y aprieta mandándolo. El móvil de Katsuki suena de inmediato.

 

“Gracias.”, agradece tras recibir una foto de dicho memorándum. 

 

“Hmn.” responde Shouto mientras sigue comiendo y viendo el aparato; el otro toma eso como un ‘de nada’

 

Ambos vuelven a quedarse en silencio. Ver el memorándum le hace inconscientemente ver fotos de los días que había ayudado, junto a los demás, a las novias en organizar la boda. Habían decidido que sería algo más privado que cualquier boda común de prohéroes; la música sería una combinación de rock y clásica. Se cruza una foto que había tomado de Yaoyorozu, en el vestido que había elegido; en el momento sólo habían sido ellas dos y las mujeres de la familia de la novia en el vestidor, ya que las demás chicas estaban ayudando a Jiro a escoger algo acorde a la ocasión y que fuera de su agrado. Era un vestido hermoso; largo con un escote sutil y con mangas con encaje aparte del vestido en sí. La de cabello negro se había emocionado tanto al punto de las lágrimas; y le había pedido a la Todoroki que tomara una foto antes de que comenzara a llorar más. Después de eso la abrazó fuerte y le agradeció por estar presente en un momento tan especial para ella; Shouto había pensado que eran amigas y que es lo que debía hacer. Yaoyorozu era una chica dulce, y siempre estaba dispuesta a ayudar a Shouto en lo que sea que necesite, actuando de manera comprensiva en todas las ocasiones. Si no fuera por ella; Shouto nunca se hubiera dado cuenta de que era una mujer en realidad; ni tampoco hubiera dado los pasos necesarios para avanzar como una. Ayudarla en algo tan íntimo como su futura ceremonia era lo mínimo que podía hacer por ella. 

 

La chica sonríe levemente mientras sigue pasando las fotos; viendo los bouquets para las mesas y las flores para el local, la siguiente foto es una de la invitación; la cual parcialmente estaba escrita a mano por ambas. Antes de pasar de foto, la sensación de que estaba olvidando algo se apoderó de ella; frunce el ceño al no tener claro qué. Hasta que después de unos largos segundos lo recuerda: 

 

“Carajo.”, la maldición llama la atención de Bakugo quien la mira al instante. “Olvidé que Natsu me dijo que no podría ir.”

 

Una de las tantas cosas en las que había sido partícipe Shouto era una pequeña sorpresa que había planeado la del quirk auditivo para su prometida, la cual consistía en las chicas de la graduadas clase A y B, familiares de ambas y amigas cercanas del trabajo actuando como si estuvieran en la película favoritas de la del quirk de creación era Orgullo y Prejuicio, la veía al menos una vez en la semana, y Jirou estaba segura que le iba encantar dicha sorpresa; con ella invitando a bailar a su, para ese momento, esposa. 

 

El asunto es que, el compañero que Shouto había elegido para esto había sido Natsu, su hermano mayor. ¿Por qué? Porque Shouto no se caracterizaba realmente en ser buena en el ámbito de socializar con hombres; incluso si era una de las heroínas más reconocidas en el país y hasta fuera de éste, los pocos intentos de citas que había tenido ya sea para conocer a un nuevo amigo o a una potencial pareja habían sido un fracaso o mediocres si tenía suerte.         El problema con haber vivido toda su vida en la mira del ojo público, era el efecto de ser parte de la familia Todoroki; todo el mundo sabía sobre ella, cómo solía ser o sobre quién es su padre. Por eso, para ahorrarse todo el proceso irritante de conocer gente poco agradable haciendo preguntas poco agradables y saber si podía o no invitarles como sus acompañantes; prefería invitar a su hermano. Su hermano no la incomodaría como otras personas; además cuando quiso preguntar a sus excompañeros y amigos de UA todos le dijeron que estarían ocupados en otros aspectos de la boda, invitar a alguien de la agencia tampoco era una opción; ya que no es particularmente cercana con sus compañeros allí.

 

Había concluido que Natsu sería la persona que iría con ella; y él había aceptado feliz de que su hermana lo incluya en algo así. Todo iba bien hasta que nada fue bien; Natsu le había dicho después de navidad; que no podría estar presente esa noche, ya que a partir de la quincena hasta el fin de enero estaría ocupado con sus finales. Shouto le había dicho que no había problema, que encontraría alguien que la acompañe, dejando aliviado al mayor que estaba preocupado y apenado por plantarla así. Y por más que le había asegurado a su hermano mayor que podría arreglárselas; aquello está muy lejos de la realidad, en la cual encontrar a alguien que podría reemplazarlo en ese día es incluso más difícil que cualquier misión de alto riesgo. 

 

“Bakugo-”, la joven alza la mirada a su acompañante y empieza a hablar en un tono rogante.

 

“Ya te dije que Coletas me pidió ayuda con su propia sorpresa, aún sí quisiera no podría.” él contesta cortándole cualquier petición que tuviera en mente, esta no es la primera vez que se lo pide.

 

Shouto se cubre la mano con ambas manos y gime derrotada. 

 

“Tch, te rindes demasiado rápido.”, dice Bakugo en un tono burlón. “¿Qué pasó con el tipo de lentes?” pregunta arqueando una ceja.

 

Shouto parpadea lentamente; tratando de recordar aquella persona.

 

“El de asuntos internos.” 

 

La chica suelta un suave ‘Ahhh.’ ante la aclaración; el rubio carraspea esperando una respuesta. 

 

“Okada… Salimos a almorzar y cenar un par de veces, lo van a trasladar a Kyoto.” explica llevándose una bocanada de ración. 

 

“Bueno, igual y era demasiado aburrido.” replica Bakugo indiferente. 

 

Aburrido. Shouto no ha querido admitirlo, pero el rubio tiene razón. Si bien, es una persona agradable y muy respetuosa, las pocas salidas que tuvo con él fueron eso: aburridas. Shouto en su momento pensó que sería una buena idea darle una oportunidad intentar algo más que su relación de compañeros de trabajo con él, ya que ambos son de carácter calmado, sin embargo, a la hora de la hora, las conversaciones eran cortas y con más silencios largos que palabras en sí. Okada es una buena persona (y un muy buen trabajador), y por eso Shouto se siente culpable por pensar en él como alguien poco interesante. Después de todo, ella no es nadie para hablar, si las citas habían sido así también era en parte responsabilidad suya. 

 

Antes de que se pueda seguir hundiendo en la autocrítica, el otro chasquea los dedos.

 

“¿Y el de quirk de papel? El pelirrojo de la agencia de Mount Lady.”

 

“Hayashi. No.” 

 

No quiere siquiera recordar al hombre y cómo se había comportado en la única salida en persona que tuvo con ella. No fue una experiencia grata. 

 

Katsuki ríe por la cortante respuesta; acomodándose en su asiento mientras que se lleva una mano en su barbilla mirando hacia arriba.

 

“Okaay.” dice. “Sí te soy sincero, no tengo otras opciones en mente; En serio debes salir más, no te haría daño, eh.” 

 

Shouto se encoge viendo hacia abajo; ¿Salir más? Es decir, ella ya sale diariamente a trabajar, a patrullar… Incluso asiste a eventos que realmente no tienen nada que ver con su oficio porque la mayoría de héroes iban a éstos; tampoco le molesta para nada juntarse de vez en cuando con amigos como Midoriya y los demás. Sí se refiere a otros ámbitos pues… 

 

Quizás deba pagarle a alguien para que la acompañe a la boda de Yaoyorozu. Hasta ahora es lo menos complicado en lo que puede pensar; quizás alguien de la agencia o hasta alguien de internet. Para ella, es una buena idea; así se ahorra el proceso de intentar conocer y congeniar con alguien.

 

Cómo se estuviera leyendo sus pensamientos Bakugo baja la mirada para observar una pensante Shouto y cómo si súbitamente recordara algo se acomoda de nuevo para poder hablar mejor con ella; parece meditarlo antes de decírselo, pero después de unos largos segundos vuelve a hablar.

 

“¿No has pensado en pedirle ayuda al calvito?”

 

“... ¿‘Calvito’?”, Shouto lo mira confundida, luego levanta la mirada al techo tratando de tener una idea de a quién se está refiriendo; ¿Había alguien en su círculo de amigos o compañeros que fuera ‘calvo’? Tiene alguien en mente, pero esa persona ya no era tan cercana a ella cómo para pedirle tal favor y hace unos años había dejado ese estilo de peinado. “¿Te refieres a Yoarashi?”

 

“Ajá.” 

 

Ante la mirada inexpresiva de Shouto, pidiéndole sin palabras que se explicara. Bakugo gruñe poniendo los ojos en blanco por la personalidad despistada de ésta.

 

“¿En serio no recuerdas nada de ayer?”, pregunta con incredulidad genuina y en respuesta Shouto lo sigue mirando, esperando dicha explicación, Bakugo ríe brevemente. “Carajo, sabía que estabas borracha pero no tanto. Nos lo encontramos después de la fiesta de anoche.”

 

Ella se sorprende alzando levemente el ceño. “¿En serio?

 

“Sí, sí. Salió de los baños después de que todos se habían ido; lo llevé a su casa en el camino, estuvo sentado contigo atrás.”

 

La muchacha se lleva la palma de su mano a la frente mientras aprieta sus ojos cerrados; tratando de al menos hacer un porcentaje de memoria de lo que estaba hablando el rubio. Niega con la cabeza frustrada; en verdad no puede siquiera tener una imagen mental de aquello; es cómo si después de despertar hace un rato hubiese olvidado todo lo relacionado a Yoarashi y su borrachera. Bakugo se ríe y continúa mofándose:

 

“¡¡Debieron haberse visto!! ¡¡Parecían amigos de toda la vida!! ¡JAJAJAJA!”, finalmente rompe en una carcajada. “Bah, de solo verlos me daba náuseas y eso que no abuse del sake como ustedes… comprenderán-”

 

“En todo caso”, interrumpe Shouto, ahora avergonzada levemente. “¿Por qué lo invitaría a la boda? No nos vemos mucho, fuera de algunas veces en los patrullajes.” 

 

“Ah, no es por eso.”, refuta Bakugo, cambiando de expresión a su usual ceño fruncido; como si hubiera hecho memoria de algo en específico. “Sólo pensé, hey lo vimos ayer, y parece que aún tiene ganas de ser tu, eh, amigo; se ve del tipo que no le molestaría prestarse para estos favores, sabes. Además-”  

 

“¿Además qué?”, la curiosidad la invade con rapidez. “¿Qué cosa?” 

 

Como si se retractara rápido de lo dicho; se queja mientras vuelve a mirar, ahora enojado a la Todoroki. 

 

“¡Averígualo tú sola!”, se cruza de brazos. “¡Ya te he ayudado mucho! ¡Tómalo como consecuencia por no medirte con el puto alcohol, mitad mitad!" 

 

“No puedes decir algo como así y esperar que no quiera saber, Bakugo.”

 

“¿¡HAH!? ¿¡Dudas de mi buen juicio y criterio!?”

 

“No es eso-” 

 

“¡¡Entonces llama al tarado!!”, exige. “No te vas a morir intentando.”

 

Para Shouto, todo esto le parece completamente confuso. En primer lugar, ¿Por qué de tantas personas, Yoarashi-conocido por ser demasiado mucho en casi todo- sería una buena opción? ¿Por qué él estaría dispuesto a ayudarle? No sabe si Bakugo, pero al menos ella rara vez hacía el esfuerzo por mantenerse en constante contacto con el muchacho; la mayoría de sus interacciones después de haber terminado la secundaria se habían limitado a encuentros casuales y rápidos en eventos del trabajo de ambos que no pasaban a saludos y despedidas, y uno que otro patrullaje o misión que requería el apoyo de muchos héroes; y tampoco es cómo si pudieran hablar y ponerse al día con la vida del otro en éstas últimas. Si pensaba que pedirle el favor a alguien de su agencia es mucho, esto ya es demasiado. Sin embargo… 

 

“... ¿Tienes su número? -”

 

“YA TE HE AYUDADO MUCHO.” repite Bakugo. 

 


 

Como Bakugo no pensaba en darle el número de Yoarashi; recurrió a alguien más: Utsushimi, o cómo ella le había insistido en qué la llame, Camie. (Shouto aún no se acostumbraba a llamarla por su primer nombre.) Si bien, como es el caso con el mismo Yoarashi, y realmente no se encuentra muy seguido con ella en persona; es más fácil hablar con ella por mensaje; ya que la chica le manda diariamente memes por mensaje de texto y también vídeos por tiktok (el cual no tiene ni idea de cómo ni cuándo consiguió, pero por esta ocasión está agradecida de que lo hizo). Le escribió un formal texto. Se impacientó al ver que después de una hora no había respuesta de la rubia, así que abrió la aplicación de reels; y vía mensaje, ignorando el vídeo más reciente que le había enviado, le escribió; grata fue su sorpresa cuando la chica contestó en cuestión de segundos, feliz de que le respondiera con algo que no fueran reacciones de pulgares arriba y corazones.

 

Después de unos saludos y unas felicitaciones de año nuevo; y chismes de parte de Camie. Shouto se armó de valor para preguntarle sobre el número de Yoarashi.

 

 

“Por qué de Inasa?”

 

“Necesito llamarlo por el papeleo del rescate entre su agencia y la mía de hace un par de meses.”

 

Había mentido.

 

“Ohhhh claro claro ntp seguro lo perdiste, no?”

 

“Sí.”

 

Había mentido de nuevo.

 

 

“Formateé mi teléfono y perdí muchos contactos; no soy buena con los números.”

 

“Ayyyy sí te entiendo por eso estudié para heroína y no ingeniera lol, oki copia y pegalo bonita n_n” 

 

 

Acción siguiente Camie le dio el dichoso número; después de agradecerle por ello; procedió a añadir los dígitos en sus contactos.

 

Regresando al presente, en su departamento; Shouto mira el teléfono con una pizca de nerviosismo; había decidido llamarlo en vez de escribirle, parece lo más adecuado, había descartado casi de inmediato preguntárselo en persona; no sabe qué respuesta podría tener.

 

Por más que Bakugo había acertado con su intuición en la mayoría de las ocasiones; seguía sin entender poco o nada; por qué él de todas las personas, siente como si alguien hubiese contado un chiste que únicamente ella no entiende… Si tiene suerte y su ánimo no ha cambiado con el paso de los años, el muchacho declinará su petición con optimismo y amabilidad; un tono de voz ruidoso incluso. Inhala y exhala, presiona el ícono con un logo de teléfono y escucha el timbre mientras espera pacientemente.

 

Primer timbre. Nadie contesta.

 

Bueno, lo normal es que nadie respondiera al instante.

 

Segundo timbre. Sin respuesta. 

 

Se empieza a impacientar, es verdad que quizás el otro no esté contestando debido a que la llamada viene de un número desconocido; pero, por otro lado, Shouto quería que la rechacen de una vez y así tener un peso menos encima. 

 

Tercer timbre. 

 

El tono se corta y repentinamente se escucha ruido de fondo. 

 

“¿SÍ, DIGA?”, una voz que pareciera estar acostumbrada a hablar con aquel volumen tan elevado se hace presente. “¡Soy Yoarashi Inasa, Reppu! ¡Y FELIZ AÑO NUEVO!”

 

Ah, sí.’ dice internamente Shouto ‘No ha cambiado.’ Absorta en el pensamiento, no es consciente de que ha dejado al otro en línea. 

 

“¿¡Me escuchaaaaaa!? ¿Se equivocó de número?” 

 

Encogiéndose en su lugar decide finalmente hablar. 

 

“Yoarashi… Disculpa por llamarte”, puede escuchar un pequeño sonido de sorpresa del otro lado de la llamada, antes de ser interrumpida sigue: “Soy Todoroki… Todoroki Shouto.”

 

“¡TODOROKI! ¡FELIZ AÑO NUEVO!” exclama contento. 

 

“Feliz Año Nuevo.” devuelve el saludo Shouto. 

 

“¿Llamaste para saludar?”, pregunta el otro.

 

“No, de hecho, quería pedirte un favor… Lo siento.”

 

Yoarashi hace otro sonido; Shouto no tiene idea si es uno bueno o malo por lo que se queda callada, pasan unos segundos y al no recibir respuesta él vuelve a hablar. 

 

“¡No hay problema! ¡Dime! ¿Qué es lo que quieres pedirme?” 

 

La actitud positiva de Yoarashi abruma un poco a Shouto; se toma otro par de segundos y con determinación responde.

 

“Este mes, unas amigas de UA van a casarse…” titubeando piensa en cómo frasear lo que tiene en mente. “Ambas van a hacerse sorpresas la una a la otra en la ceremonia después… Y yo participo en una de ellas, y para esta sorpresa necesito a alguien que sea mi invitado y compañero.”

 

“¡OKAY!”, responde fugaz Yoarashi.

 

“¿Eh?”, perpleja por la rapidez de la respuesta, confundida no sabe qué decir. ¿Acaso acaba de aceptar? ¿Así de rápido?

 


 

Horas más tarde Shouto sigue sorprendida por la inmediata confirmación de Yoarashi. Un tipo con el cuál no había tenido interacciones fuera de la labor heroica hace mucho, había aceptado sin chistar ir a una boda con ella. Así sin más. Llamó esperando un no, pero poco sabía que tendría aquella respuesta. ‘¡Okay!’ toda esa llamada se siente surreal. 

 

Su teléfono vuelve a sonar, gruñe a la idea de que probablemente sea Yoarashi de nuevo, pero para su bien es Bakugo. Responde. 

 

“Hola.” 

 

“¿Y?” pregunta burlón, la posición de alguien que ha probado que tiene la razón. 

 

“Dijo que sí…”