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Leia estaba maldiciendo.
No había podido escapar de la persecución del destructor imperial, y Darth Vader la había capturado y llevado a la deshonrosa Estrella de la Muerte.
Luego un oficial imperial cualquiera la había intentado torturar con un droide sonda para sacarle información acerca de la localización de la base rebelde.
No había tenido éxito, por supuesto, pero ahora parecía que era contraproducente, pues Darth Vader la estaba llevando al puente de la Estrella de la Muerte.
Leia: ¿Que es esto?, ¿me vas a ejecutar frente a tu tripulación?
Darth Vader: No sea tan impulsiva, Princesa, o tu planeta pagará las consecuencias.
Así, Darth Vader arrastró a la princesa al puente.
Mientras todo esto pasaba, una nave con el aspecto de un carguero corelliano común, de nombre Halcón Milenario, ingresaba en la bahía de aterrizaje de la estación.
Los soldados de asalto rodearon la nave…
Ya en el puente de la Estrella de la Muerte, Leia había querido demostrar un mínimo de orgullo pese a la situación, no dejándose intimidar por el desagradable Gobernador Tarkin.
Leia: Gobernador Tarkin, debí figurarme que usted sostenía la correa de su fiel perro Vader, noté su maloliente olor a cuervo carroñero en cuanto me trajeron a bordo.
Tarkin: Jejeje, encantador hasta el final, no sabes lo difícil que me ha resultado ordenar que te quiten la vida.
Leia: Me sorprende que haya tenido el valor de asumir esa responsabilidad.
Vader, en secreto, estaba divertido por el intercambio de puyas entre Organa y Tarkin, divertido por lo inútil que era en realidad.
Tarkin: Princesa Leia, antes de que os ejecuten, me gustaría que me acompañases en una ceremonia que demostrará el verdadero poder de esta estación, ningún sistema estelar se atreverá ahora a oponerse al poder del Emperador.
Leia: Cuanto más fuerte sea su opresión, más sistemas estelares se le escaparán de las manos.
Tarkin: No en cuanto hayamos demostrado el poder de esta estación y, en cierto modo, tú has determinado la elección del planeta que será destruido en primer lugar.
Tarkin caminó hacia el gran ventanal de la nave.
Tarkin: Dado que os resistís a decirnos la localización de la base rebelde, he decidido probar el poder destructivo de esta estación en vuestro planeta de origen, Alderaan.
Leia se alarmó.
Leia: ¡No!, Alderaan es pacífico, no tenemos armas, no puedes…
Tarkin la interrumpió.
Tarkin: ¿Prefieres otro objetivo?, ¿un objetivo militar?, pues revélanos el nombre del sistema.
Darth Vader en ese momento le hizo una señal sútil con los dedos a Motti, quién asintió, llevando la mano a su bláster discretamente.
Leia fijó la vista en su bonito mundo natal, para luego mirar al suelo y decir un nombre.
Leia: Dantooine, están en Dantooine.
Tanto Darth Vader como Tarkin sabía que estaba mintiendo, pero el primero no dijo nada y el segundo solo soltó un gracioso suspiro.
Tarkin: Bien, ya ves, Darth Vader, lo razonable que es.
Tarkin se volvió hacia Motti, que estaba expectante.
Tarkin: Sigan con el plan previsto, hagan fuego en cuanto estén a tiro.
Leia se alarmó cuando escuchó eso.
Leia: ¿¡QUE¡?
Antes de que Tarkin pudiera responder, Vader dejó de agarrar a Leia por el hombro, liberándola de su agarre.
Y, después de eso, pasó algo que nadie esperó.
Motti sacó su bláster y le disparó a los encargados del panel de control del láser de la super arma, impidiendo su utilización e, indirectamente, salvando a Alderaan.
Ningún soldado en el puente pareció reaccionar ante eso, el único que reaccionó fue Tarkin, que se puso a gritar histérico.
Tarkin: ¿Que significa esto, Motti?
???: Aquí no hay ningún Motti, Gobernador Tarkin.
El sujeto que hasta ahora había estado tomando la identidad de Motti se quitó lo que parecía ser una máscara y, debajo de la misma, había un chico de ojos azules y cabellera dorada.
El chico se deshizo de su uniforme imperial y, debajo del mismo, había una túnica blanca.
Tarkin: ¿Quién eres tu?
???: Soy Luke Skywalker, de Tatooine.
Tarkin se impactó cuando escuchó eso.
Tarkin: ¿Sky…walker?
Después de esas palabras, Tarkin se impactó cuando comenzó a asfixiarse de repente, pero ningún soldado tomó represalias contra esa acción, otra vez.
El culpable de esto era Darth Vader, que con su mano levantada estaba usando la Fuerza para que Tarkin se asfixiara.
Tarkin: ¿¡VA…VADER…QUE SIGNIFICA…ESTO!?
A Tarkin cada vez le costaba más respirar, pero Darth Vader no tenía intenciones de bajar su mano.
Leia estaba tan asombrada como Tarkin, tanto que no había celebrado aún la salvación de su planeta.
Tarkin: ¿¡ES ESTO UN…GOL…GOLPE DE…ESTADO!?
Darth Vader: No, Gobernador Tarkin, esto es solo algo nuevo, el comienzo de un nuevo sistema.
Luke: No estamos robando esta estación para presionar al Emperador, sino porque es una fuente de recursos colosal.
Leia se asombró aún más ante esto, aún sin poderse creer la situación que estaba frente a sus ojos, ¿acaso estos sujetos habían tomado el control de la Estrella de la Muerte para desmantelarla?
En la bahía de aterrizaje, un sujeto con una armadura rara estaba saliendo de la misma, y detrás de él venía una guerrera a la que los soldados reconocieron, era la antigua Tercera Hermana, Reva.
???: ¿Cómo se siente volver al Imperio?
Reva: Es una situación rara, yo ni siquiera sabía que los otros Inquisidores estaban muertos y que sus últimos restos habían sido pisoteados por el propio Imperio, y ahora me entero de que el Imperio construyó estas cosas…me he perdido mucho.
???: Cierto, pero eso se acabó, ya es tiempo de volver a la acción.
Soldado: Bienvenido a la Estrella de la Muerte.
???: Gracias, pero dejemos las formalidades a un lado, necesitamos ir al puente, lo antes posible.
Soldado: Entendido, ¡adelante, escuadrón!
En ese momento, un humano vestido como un contrabandista y armado con un bláster bajó de la nave, junto con un wookiee y un mandaloriano.
Todos ellos llevaban datapad con puntos rojos, posiblemente fijando objetivos que eliminar.
???: Han Solo, Chewbacca, Mando, a vosotros os corresponde la eliminación de todo pro-imperial en la estación, afortunadamente somos gran mayoría, exijo eficacia en este punto.
Din Djarin: ¡Recibido, nos veremos cuando esto acabe!
Din Djarin se abrió paso entre los distintos niveles de la Estrella de la Muerte, bláster en mano y usando su mochila propulsora para avanzar más rápido entre un nivel y otro.
Han Solo y Chewbacca alzaron sus armas y comenzaron a correr a otro sector de la Estrella de la Muerte con objetivos que limpiar.
Han Solo: ¡Vamos, Chewie!
Chewbacca simplemente rugió, con ganas de querer matar a aquellos que se atrevieron a esclavizar su planeta.
Reva, en cambio, se sumó a la avanzada del sujeto de la armadura rara, siendo ambos seguidos por el escuadrón de soldados de asalto que los había recibido en la bahía de aterrizaje.
Disparos de bláster se oyeron por toda la estación no mucho después, pero Tarkin no tenía tiempo para preocuparse por eso, después de todo se estaba ahogando.
Darth Vader: Me decepcionas Tarkin, tan sádico y soberbio que eres, pero no fuiste capaz de encontrar nada sospechoso en el cambio de asignaciones a la Estrella de la Muerte justo para este día, poniendo soldados de la Legión 501, el Escuadrón de la Muerte y otras unidades leales a mi, ni te diste cuenta de la pequeña infiltración que Luke hizo.
Tarkin: ¿¡QUIÉN ES ÉL!?
Darth Vader: Luke Skywalker es mi hijo Tarkin, pero eso ya lo sabes.
Tarkin apretó sus dientes con frustración, si, sabía quién era antes Darth Vader, y esa persona tenía el mismo apellido que Luke.
Luke: Hoy es el gran día, padre.
Darth Vader: En efecto, por fin ocurrirá el surgimiento que llevamos tiempo planeando.
Leia se impactó aún más cuando escuchó a Luke llamar padre a Vader, no podía creer que el mayor monstruo del Imperio, aquel que era más máquina que hombre, hubiese tenido un hijo con alguien.
Darth Vader soltó a Tarkin, que comenzó a respirar, desesperado por aire luego de que Vader le cerrara la garganta tanto rato.
Tarkin: ¿De que estáis hablando?, ¿que comenzará hoy?
???: Un nuevo orden.
La voz se escuchó y luego el sujeto de la armadura rara, Reva y otro pelotón de soldados de asalto apareció en el lugar.
Tarkin: ¿Más invitados?
Darth Vader: Y tanto, este es mi otro hijo, Álvaro Skywalker.
Álvaro: Gracias por la presentación papá, pero no es lo que necesitamos en este momento.
Luke: ¿Han, Mando y Chewie han empezado ya su parte?
Álvaro: Así es, y ahora queda por hacer la nuestra.
Luke, Álvaro, Vader y Reva miraron a Tarkin con cara de pocos amigos, y la que más temió Tarkin fue la máscara de acero inexpresiva de Vader, sabía que lo que el ex-ejecutor imperial podía hacer, y sabía que no era agradable.
Vader fijó su mirada en él, habiendo leído su mente.
Darth Vader: Oh, puedes estar “tranquilo”, aunque el lado oscuro me incita a destruirte, no lo haré.
Álvaro levantó su mano y una gran corriente de Rayos de la Fuerza salió disparada hacia Tarkin, que gritó antes de caer inconsciente.
Tarkin: ¿QUE LE PASÓ A MOTTI?
Darth Vader: Si esa es tu única preocupación, entonces te diré que era aún más irrelevante que tu.
Luke: Solo buscábamos su piel, una buena máscara, ¿no lo crees?
Tarkin maldijo antes de caer inconsciente, momento en el cual Álvaro cesó su ataque y pasó a mirar al pelotón de soldados de asalto que había ido tras él en su camino al puente.
Álvaro: Llevarlo a un TIE, poner el piloto automático y aseguraos de que explote en el espacio con él dentro.
Los soldados asintieron, cargando el cuerpo inconsciente de Tarkin y llevándolo a la bahía de aterrizaje, donde procederían con las órdenes.
En ese momento, los cuatro representantes de la Orden Skywalker miraron a Leia, que se había mantenido en silencio durante todo el inicio del ataque, claramente en shock, un shock que pareció terminar cuando supo que era el centro de atención.
Leia, sin fiarse, se puso en guardia, pero los demás le indicaron que eso no era necesario.
Leia: ¿Que váis a hacer ahora?
Reva: Seguir adelante con nuestro plan, por supuesto.
Luke dió un paso en frente y se acercó a Leia.
Luke: Tienes que elegir, Leia Organa, o te unes a nosotros o dejaremos que vuelvas a Alderaan.
Leia rápidamente dijo que quería volver a Alderaan, dejando en claro que nunca trabajaría con Darth Vader y que su lealtad seguía estando con la Alianza Rebelde.
Todos asintieron y Luke y Reva la llevaron a una lanzadera en un hangar, pero antes de que la nave pudiera salir en dirección hacia su planeta natal, Leia le dió una última advertencia.
Leia: Quiero que sepas, Luke, que vuestro intento de crear un nuevo orden no servirá de nada, tenemos la intención de restaurar la República y lucharemos contra quién haga falta.
Luke: Te aseguro que podremos triunfar, el Imperio es el cáncer de la Galaxia y nuestro objetivo prioritario, pero también creemos que la República no es la solución.
Reva: Lucharemos contra la Rebelión para reafirmar esto de ser necesario.
Luke: Y lo cierto, Leia, es que la Rebelión tiene una gran desventaja, mayor de la que siquiera puedes imaginar.
Leia no respondió ante eso, simplemente se dió la vuelta y subió por la rampa, pero antes de subir por completo, le dirigió una última mirada a Luke.
Leia: Veamos cual de los dos modelos políticos es la verdadera salvación.
Luke solo dió un leve asentimiento y, después de eso, Leia entró en la nave y emprendió el vuelo, feliz de que estos desconocidos e, irónicamente, Darth Vader hubieran evitado la destrucción de Alderaan pero consciente de que ahora había otro potencial enemigo al que enfrentar.
Cuando la nave se fue, Reva y Luke comenzaron a caminar hacia el puente de nuevo, con una sonrisa en sus rostros.
Luke: Francamente, creo que muchos aliados suyos se rendirán al captar la desventaja real de la Rebelión.
Reva: Hubo una vez en la que la perseguí, no ha cambiado nada desde entonces, y yo sigo pensando que se busca ella misma los problemas que tiene.
Luke: Tiene gracia, yo pienso igual, y eso que no hemos impedido que se fuera pese a que conoce todas nuestras intenciones.
Reva: Le hemos dado una falsa esperanza, eso es todo.
Luke: La Guerra Civil Galáctica terminará antes de lo esperado.
Reva se rió, totalmente de acuerdo con las palabras de su amigo y compañero, para luego caminar tranquilamente junto a él de vuelta al puente.
En el puente, Álvaro empuñó su sable láser, y luego miró a su padre con una sonrisa.
Álvaro: Ahora que todo se ha encarrilado, me sumaré a la batalla en esta estación, no quiero que ningún pro-imperial esté vivo para cuando lleguemos.
Álvaro encendió su sable de luz y salió de ahí a gran velocidad, mientras que Darth Vader lanzó un suspiro mecánico y luego dirigió su vista al frente.
La nave en la que estaba Tarkin explotó frente al gran ventanal y eso lo hizo sonreír, una hormiga menos a la que ejecutar.
El Almirante Piett, un soldado leal como pocos a Vader dentro del Imperio, se acercó al que seguía siendo un comandante supremo.
Almirante Piett: Tenemos el control de la estación, ¿cuál es su ruta, señor?
Darth Vader: Ponga rumbo al punto de salto que Álvaro nos indicó, nos vamos a las Regiones Desconocidas.
A partir de ahora, ya no era más un imperial, y nadie en la estación lo era salvo los desdichados cuyas vidas estaban siendo cortadas en este momento, se sentía raro pero ya no se tiraría para atrás, lucharía por el nuevo orden, hasta disfrutar la muerte de aquel que había osado esclavizarlo.
Darth Vader: Por cierto, el mensaje sorpresa para Obi-Wan Kenobi fue enviado con éxito, ¿cierto?
Almirante Piett: Así es señor, el Jedi ya debe haberlo escuchado en estos momentos.
Darth Vader sonrió detrás de su máscara, había disfrutado viendo la desesperación en el rostro de Obi-Wan mientras éste observaba la imagen que le había enviado, con Álvaro, Luke y él juntos.
Darth Vader: Entiendo, eso le hará saber que ahora está más solo que nunca.
Por supuesto, Obi-Wan era otro de los objetivos de la Orden Skywalker, pero había otros progresos que realizar antes de poder tener su venganza.
La Estrella de la Muerte arrancó sus motores y desapareció del sistema Alderaan, con rumbo a las Regiones Desconocidas.
Al día siguiente, en el despacho del Emperador Palpatine
Darth Sidius no estaba furioso, eso sería demasiado amable en comparación a como realmente está el emperador en estos momentos.
Darth Sidius: ¡NO PUEDE SER, ESTO SIMPLEMENTE NO PUEDE SER!
No solo su preciada super arma había sido secuestrada por el otro Lord Sith de la Galaxia, a quién creía tener subyugado, y sus poderosos hijos, sino que para colmo de males los mandalorianos habían regresado con mucha fuerza y la molesta Bo-Katan había asestado un golpe letal a las guarniciones imperiales cercanas.
Y el mayor aliado imperial, el Clan Hutt, había sido traicionado por un tal Boba Fett y, ayudado por Ahsoka Tano y un escuadrón de la todopoderosísima Orden Kendai, liderado por el kesuriano Tai, éste había derrocado a Jabba y, tras tomar el poder, había ejercido eficazmente un bloqueo de las rutas comerciales en esa parte del borde exterior, cortando un suministro crucial para el Imperio en el proceso.
Por si todo esto no fuera suficiente, en Kashyyyk, un regreso triunfal de Tarfoll, líder de los Wookiees durante las Guerras Clon, había alentado una insurgencia total de los wookiees, que, con su renovado ejército, lograron la independencia de su pueblo y la completa destrucción del Escuadrón Imperial de Kashyyyk.
La Rebelión aún seguía activa, pero había pasado a un segundo plano luego de que el Imperio sufriera semejante cadena de ataques simultáneamente, las cuales claramente estaban relacionadas.
Y eso era lo que más enfurecía a Palpatine, que había pagado su exceso de confianza de la peor forma posible.
Y en este momento, un inoportuno Mas Amedda surgió y le entregó un holomensaje, para luego salir de la habitación, claramente sin querer tratar con el emperador.
Hasta el mismísimo Palpatine se estremeció cuando el mensaje se reprodució.
El mismo mensaje se reprodujo en toda la galaxia, y tanto los imperiales como la Rebelión pudieron escucharlo:
A todos los mundos del Imperio y la Rebelión, les habla el Consejo Supremo
La resistencia será inútil, el nuevo orden se alzará
La paz total a esta galaxia llegará
¡COMIENZA LA ORDEN SKYWALKER!
