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¿Celos?

Summary:

Mabel no quería una despedida de soltera, por sorprendente que pareciera, ella estaba bien con una noche de peliculas, caramelos y confesiones; pero en su lugar estaba bebiendo con cuanta chica vivia en el pueblo, preocupada por las relaciones de sus amigas y cuestionandose la suya propia. Los celos no eran tan importantes en una relación ¿o si?

Notes:

N/A: Inyectense un poco de insulina porque hice algomucho fluffy el siguiente fic jsjsjsj, también solo un poco OoC. Dicho esto disfruten.

Gravity Falls no me pertenece y agradezco eso, pues no puedo ni concluir mis fanfics xD

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

─Pacífica ...─ Volteó a su dama de honor quien solo rió entre dientes, cerrando la puerta tras de sí al ver a las dos chicas que traían un par de esposas afelpadas y una baraja de castigos.

─Si les decía que no me amenazaron con secuestrarte el día de tu boda, no podía arriesgarme─ Se excusó la rubia dando unos pasos hacia adelante ─Aparte prometieron que sería algo sencillo, solo nosotras tres comiendo algunas golosinas y quizás un par de… ─recibió una mirada sospechosa por parte de Mabel, pero sus otras dos amigas (quienes habían reabierto la puerta) se abalanzaron sobre ella.

─No tienes que preocuparte de nada Mabs, Grenda y yo planeamos la mejor despedida de soltera y lo mejor es que será aquí en la mansión de Pacífica─ Candy hizo un ademán señalando todo el espacio que tendrían en el Lobby. ─Imagina, la fuente de chocolate ahí junto con los chupitos─

─ ¿Eh? Pero yo no…─ Contestó la rubia ante el entusiasmo de Candy, pues le habían prometido algo tranquilo, y ella solo había preparado chocolate para las 4- en exceso 5 personas que posiblemente vendrían. Pero sus planes fueron destruidos por Grenda, quien abría la puerta a amigas mutuals de la universidad y algunas habitantes de Gravity Falls.

─Creí que nunca nos abrirían─ Exclamó Wendy con un pequeño barril de cerveza.

─Oh no…─ Comentó Pacífica asustada por lo que se avecinaba por haber aceptado algo que la novia en un principio había negado. Mabel mientras tanto escuchaba a su amiga decir que tendría que disfrutar su última noche de libertad y que no aceptaría un no por respuesta.

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Mabel sonrió ante el ofrecimiento de rellenar su vaso con alcohol, tal fiesta parecía sacada de sus más salvajes fantasías adolescentes, pero por alguna razón no se encontraba del todo cómoda, pues si bien la comida, iluminación, música y compañía era buena, la conversación no era lo que ella llamaría agradable.

─ ¿Y cómo van las cosas con Guideon? ─ preguntó a Chui quien acababa de contar una extraña historia con una escoba y crema de cacahuate, y realmente quería quitar esa idea de su mente.

─Ni me hables de él, ha estado cortante porque yo le hable de mi ex Edmund y de cómo siempre sentía ese espíritu de aventura a su lado─ Comentó Candy tomando un gran trago de cerveza ─Pero es que él no paraba de hablar de “Mary”, “Mary traía comida a casa de mis padres”, “Mary hacía unas exquisitas palomitas acarameladas” “Mary solía despertarme todos los días con textos bonitos” Pues lo siento por tener un semestre que salvar y libros que acabar─

Mabel se quedó en silencio, frunciendo el ceño al pensar en sus ex novios, ninguno podría ser comparado con su futuro esposo, y ahora que se percataba nunca lo había hecho, simplemente no había punto de comparación entre él y sus anteriores intereses amorosos. Y aunque muchas veces habían peleado por puntos de vista, todo se resolvía tarde o temprano ya fuere con teoría o práctica, demostrando quién tenía razón; mientras que él nunca le había hablado de alguna o algún ex, y ahora que lo pensaba le parecía curioso el nulo conocimiento que tenía de sus anteriores relaciones.

─Así son los chicos─ continuó con la charla Grenda, quien mantenía un codo sobre la mesa conectando su palma a su cachete ─Por eso lo mejor es demostrar quién manda y enseñarles que no eres una propiedad exclusiva de ellos, eso yo hice Marius─

─ ¿Propiedad exclusiva? ─ preguntó Mabel mientras que llevaba una botana a su boca, recordó algunos libros que había leído años atrás.

─Si, lo hacen para inflar su ego, y creer que son quienes mandan en la relación, es algo sano supongo… ─ Comentó Courdoy

─¡Mabel! Te encontré─ exclamó Pacífica, desde que la locura se desató había estado tratando de evitar que su casa fuera destruida. ─Tu teléfono no ha parado de sonar─

Lo había dejado en el bolso de Pacífica por si es que“sucedía algo” pues sus amigas serían capaces de romperlo, echarlo en una jarra de cerveza, perderlo, o en los peores de los casos cancelar la boda una vez estuviera lo suficientemente borracha.

─Debo contestar─ Se apresuró a decir mientras salía disculpándose en el camino de las chicas que bailaban al ritmo del stripper.

─Perdón─ cerró la puerta tras ella contestando la llamada ─Las chicas organizaron una despedida de soltera sorpresa, y hay mucho ruido y pues… bueno no creo regresar a casa, no creo que me dejen hacerlo. Pero bueno de todas formas, Pacífica me iba a acompañar al salón así que al menos le ahorraré el viaje ─

─Oh… ya veo, era inevitable, solo procura descansar bien pues mañana tienes que despertarte temprano o todos los sermones de tus tíos serán en vano─ con solo escuchar su voz pudo imaginarse la sonrisa torcida que surcaba en sus labios.

─Ni que lo digas, esta mañana el tío Stan me volvió a llamar preguntándome si realmente estaba segura ─ colocó la punta de los dedos recordando algunas de las veces que su tío había dado “otras opciones” después de decirle sobre la boda.

─ A mi Sixter me mantuvo en la mira todo el tiempo que estuvimos en el laboratorio, si las miradas matasen ya estaría 6 metros bajo tierra─ escuchó una leve risita junto con “o él lo estaría” entre dientes.

─ ¡Oh… no! no quiero ser viuda antes de la boda─ rió ante la idea, notando como Candy se asomaba por la puerta.

─ ¿Volverás? El “policía” tiene un par de esposas preparadas para ti─ Exclamó Candy desde la entrada de la mansión.

─Estoy en una llamada─ la castaña hizo un ademán de silencio.

─ ¿Policía? ─ rio ligeramente el chico al otro lado de la línea ─Siempre creí que te gustaban más los chicos malos─

─Je je…─ la risa nerviosa de la chica no se hizo esperar ─Si, pero…─

─Déjala disfrutar su última noche de libertad, antes de estar toda su vida atada a ti ─ “Candy…” Pensó Mabel al escuchar a su amiga decir semejante cosa. Se notaba que el alcohol esa noche no había sido su amigo, ya que sabía que en cualquier otra situación se mantendría callada. Pero la persona que la salvaría de la asiática fue Wendy, quien la jaló hacia adentro justo a tiempo.

─Bueno, te dejo tu “última noche de libertad” que a partir de mañana tendrás que resignarte a pasar toda tu vida conmigo─ por suerte no se lo había tomado a mal.

─Por el contrario tu tendrás que sufrir mis pies fríos cada noche─ colocó ambas manos en el celular como si con ello pudiera estar más cerca de él.

─Oh no~ cuánto voy a sufrir─ se notaba que el drama era su pasión. ─ Entonces Tu tendrás que sufrir mis manos calientes en tu abdomen por los días─

─ ¡Bill!─ Exclamó riendo, imaginándome yendo al trabajo con su esposo atado por la cintura, ya que con él cada frase podría ser literal.

─Bien, bien, te dejo disfrutar la noche, creo que Dipper mencionó algo de Calabozos, Calabozos y más Calabozos─

─Tú también tienes que madrugar mañana eh~ no lo olvides─

─ O Podría hacer que la noche dure hasta que acabemos la partida─

─La última vez que hiciste eso casi sacrifican a Toby Decidido en el volcán para que el sol volviera a salir─

─Oh~ si buenos tiempos─

─Solo no lo hagas─

─Te prometo que esta noche no haré eso…─

─¿Esta? ¿Eso? ─ se quedó un momento callado esperando respuesta, pero sabía que no lograría más, en cada partida contra Dipper su magia salía a la luz tarde o temprano ─Bueno está bien, solo no alteres mucho la realidad que nos vaya a impedir casarnos─

─Dalo por hecho─

Se despidieron con un suave beso a través de la línea. Y Mabel volvió al ruedo. Aunque esta vez parecía que la fiesta había terminado, al entrar notó como cada una de las chicas buscaba sus pertenencias y el Stripper se volvía a vestir.

─ ¿Qué ocurre? ─ comentó la chica al llegar a los sillones a donde Pacífica se había sumado. Tomando su lugar Grenda quien despedía a cada una de las invitadas, dándoles unas pequeñas bolsitas en celofán como conmemorativos.

─Es obvio que acabamos─ Contestó Wendy dándole un vaso de agua a Candy ─Queríamos una noche de diversión no arruinar tu matrimonio─

─Pero si no arruinaron nada─ comentó un poco sacada de contexto.

─Tu novio escuchó que otro(s) hombre(s) se desnudarían frente a ti, es obvio que ahora viene a terminar la fiesta ardiendo en celos─

─Ah… pues dijo que podía pasar la noche aquí y que mañana nos veríamos para la ceremonia─

─ ¿En serio no parecía estar celoso? ─ preguntó Pacífica, quien estaba segura que si Dipper estuviera en la misma situación ya hubiera estallado.

─No, de hecho, parecía muy tranquilo─ comentó recordando los planes que le había dicho que haría.

─¿Y estas segura que no te está vigilando ni nada por el estilo?─ Comentó Candy haciendo un ademán de misticismo.

─No podría hacer eso, Dipper se encargó de proteger la mansión ante cualquier indicio de magia o sobrenatural, es una zona segura… ─ Contestó la rubia tratando de tranquilizar a su amiga, pues si bien le parecía raro, también tenía que darle algunos puntos al demonio.

Mabel jugó girando su anillo de compromiso. ¿Acaso eso era tan inaudito no ser celada?

─Y si está con alguien más─ Soltó una Wendy ebria.

─Me dijo que estaría jugando con Dipper─ contestó Mabel.

Las chicas se quedaron viendo mutuamente ante la idea que se les cruzó… ¿Y si esa persona era Dipper? No, no, no, ¡eso era prácticamente imposible! Esos dos tenían una gran rivalidad, pues el rubio representaba todo lo que el castaño creía que estaba mal, pero teóricamente, desde que Mabel había servido como mediadora entre ambos habían desarrollado una amistad agridulce, casi competitiva. La piel de Pacífica se puso pálida ante la conversación mental que parecía tener con las tres chicas. Rápidamente mandó un mensaje de texto y llamó, pero fue ignorada y en su rostro pareció haber una especie de iluminación y conexión de ideas.

─C…creo que sería mejor que te lleve a tu casa ─ comentó Pacífica con una extraña sonrisa surcando sus labios.

─Pero si me quedo te ahorraría que mañana vayas por mi… y…─

─¡Vamos…!─ Ordenó mientras tomaba las llaves de su auto aqua y Mabel se tomaba de golpe la cerveza que aún tenía en su vaso

Las piernas le temblaron cuando bajaron del automóvil, casi habían muerto en más de una ocasión por la velocidad en la que iban, pero al final habían llegado sanas y salvas. Pacifica avanzó frente a la castaña quien podía notar los celos en toda su expresión, sintiendo cómo poco a poco la bebida hacía efecto.

─ ¡Mason Pines! ─Exclamó al entrar a la habitación abriendo los ojos como platos al ver a su novio.

─ ¿Qué pasa Pas?─ volvió a bajar la sudadera que estaba a punto de quitarse y revelaba parte de su abdomen para según él “poder jugar en serio”, aunque esto último ella no lo sabía, y había sido razón suficiente para girar sobre sus talones con los ojos cristalinos, quizás lo mejor sería gritar o armar una escena, pero… no podía... solo quería estar sola.

 

Dipper maldijo por lo bajo, ¿ahora que había ocurrido? Salió de la habitación tras ella. Él se había ofrecido para acompañar a su futuro cuñado luego de saber sobre la pequeña fiesta sorpresa, quería mantenerlo en vigilancia… aparte era todo un reto jugar con él aquel juego de mesa. Nunca había esperado que las cosas terminaran así con su novia.

Finalmente se quedaron solos los comprometidos.

─Oh… Shooting Star~ volviste─ comentó el rubio poniéndose de pie, pisando el papel cuadriculado usado.

─ ¡Tú no me quieres! ¡¡Tu no me celas!!─ gritó la chica a punto de llorar, creyendo que por fin la bebida se le había subido a la cabeza.

─ ¿Ah? ?¿A qué viene eso? ¿Quieres que…? ¿te cele? ─ Alzó una ceja ante la extraña petición.

─ ¡Si! Sabías que estaba viendo a otros hombres y no te sentiste ni una pizca de celoso─ Exclamó sintiendo como su lado racional le gritaba al oído que se callara.

 

─ ¿Solo por eso? Pero… ¿Por qué me sentiría celoso? Si te celara por cada humano en paños menores sin importar el género nunca podríamos ir a la playa o parques acuáticos y nos quedaríamos en casa cada verano muriendo de calor. ─De alguna forma eso tenía sentido─ Aparte, sé que me amas lo suficiente como para protegerme de tu familia, y que cualquier cosa que esos humanos te puedan dar yo te lo puedo ofrecer de mejor calidad─

─ ¿Ah? ─ su ego le impresionó, si bien tenía cierto grado de razón, ya que era totalmente su tipo ya fuere en físico o mentalmente. Eso había sido demasiado. ─Pero si en algún momento ─

─ Mira, ¿Estarías dispuesta a perder lo que tenemos por un simple mort… chico listo del que no sabes nada? ─ Alzó una ceja ante lo absurdo que sería eso.

─No, pero y si…─ la chica jugó con sus dedos sintiendo como el alcohol se iba reduciendo de su sistema

─Nada de “y si” nunca podrás encontrar alguien como yo─ colocó ambas manos en su cintura, haciendo que le mirara a los ojos ─Y yo tampoco podría encontrar a alguien que me complementara tan bien como tu─

La distancia entre ambos se acortó con un ligero beso en los labios.

─Ahora vamos a dormir, que mañana será atareado… aunque si prefieres saltarnos la boda no estoy en contra─

─Bill…─

─Si, si, lo que sea, formalidades humanas…─

El chico se acostó al lado de ella abrazándola contra su pecho y aspirando sobre su coronilla. Qué locura, ¿Qué no la celaba? Por supuesto que no, claro que en algún momento lo había hecho, pero aquello era un tanto inútil y autodestructivo, lo había notado cuando cada día su boca tenía una laceración nueva. Él tenía el poder de destruir a cada bastardo que se le acercase, pero también sabía que si llegaba a hacerlo todo por lo que habían luchado se perdería para no volver, y eso le detenía... o mejor dicho fue el momento en que entendió lo que significaba él para ella y lo patético que era sentir celos de seres inferiores a él; había sido algo difícil, y aún practicaba no salirse de control, pero también había sido la piedra angular para pedirle matrimonio.

Recordó la pequeña piedra de matices azules que descansaba en el anillo de compromiso. Recitando y recordando un fragmento de sus votos para el día siguiente. «Y si en algún momento ya no me quieres a tu lado, bastará con destrozar la piedra y nunca jamás podré volver a hacerte daño» y vaya que era cierto, pues con esa acción le sería imposible regresar a esa dimensión, y quedaría condenado a vagar en completa soledad por siempre.

Sonrió aferrándose a ella, ¿Cómo podría alargar la noche si el día siguiente sería el más feliz de su vida? Ahora ella sería suya hasta que la muerte los separara… si es que lo llegaba a hacer…

Notes:

Esto salió por la canción de Stalker tango… si, fue algo interesante la divagación, creo que fue en la parte de “Youll never meet another me” porque en el video lo traducían como “Nunca conoceras a otro como yo” y fue como de a “Entonces porque sentirías celos de los otros si sabes que nadie te llegará a los talones”, luego recordé que los celos es esta pareja casi siempre son bien deliciosamente enfermisos por parte de él, y fue como de a “NEL esta ves no considerará a los simple mortales competencia” jsjsjsjjs y esto salió. Creo que de lo único que podría tener celos es que los chicos podrían morir con ella, pero vamos, es un fic. Siempre hay solución, para la eternidad o para la muerte. Ford aprueba este mensaje con una mega pistola buaajajajajaja.