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Destiel Stories

Summary:

Distintos universos en donde Castiel y Dean terminan juntos.

*Solo finales felices*

Notes:

Este fic es una colección de escritos que se subirán de vez en cuando, no tiene limites de palabras y se centrara en el Destiel con menciones de otras parejas.

¡Disfruten y comenten!

Si desean un escrito con alguna palabra, sean libres de comentarla.

Chapter 1: Huellas amadas

Chapter Text

Cuando Dean se vio por primera vez en el espejo luego de haber resucitado, pudo darse cuenta de la marca de las mano de quien lo salvó, una huella que a pesar de los años no se iba y a pesar de que no quería aceptarlo, no quería que se desvaneciera, le encantaba, solo que el porque de ello se encontraba muy escondido en su inconsciente.

Sam era capaz de darse cuenta como Dean veneraba esa marca y sonreía inconscientemente cada vez que la tocaba o la veía, exactamente como ahora.

—¿Otra vez viendo la huella de Castiel?

Dean tapó la marca rápidamente con su camisa de franela y trató de ocultar el rubor de sus mejillas.

—Solo veía que a pesar de que Cass ha curado mil veces nuestros cuerpos, su mano sigue en mi brazo. —Desvió la mirada y salió de su habitación hacia la cocina del Bunker.

Sam levantó una ceja cuando lo vio pasar, se acomodo en el marco con los brazos cruzados y soltó un suspiro. —¿Cuando entenderá que gusta de Cass? —hablo para si mismo.

Sam sabía que Dean tenía un prejuicio con respecto a que le gustara un hombre, no había problemas con los demás, eso era claro al ver la buena relación que mantenía con Charlie, pero cuando se trataba de él, era distinto y todo es fue gracias a su padre, el cual se encargó de quitarle su libertad de amar a quien quisiera.

Cuando Dean tenía apenas 16 años y Sam 12, recuerda ver como Jhon golpeaba a Dean por encontrarlo besando a un chico de la escuela y es que Dean estaba saliendo con él, porque ya desde aquella edad sabia que era bisexual, pero Jhon se enojo tanto y le dijo que era una terrible desgracia y vergüenza para él, aquello provoco que Dean siempre buscara hacer que su padre cambiara aquella mirada y también se reprimiera de amar a quien quisiera.

[...]

Castiel había llegado al Bunker hace unos días y extrañamente pasaba más tiempo con Dean, si bien siempre estaban juntos, ahora el tiempo era más extenso que antes y eso le hacía sentirse muy excluido a Sam.

¿Acaso había hecho algo mal para que lo excluyan de esa manera? Esa pregunta rondaba en su cabeza sin descanso, él también quería ser incluido y participar en lo que estuvieran haciendo o involucrados ambos hombres.

[...]

—Sam está sospechando algo, lo noto realmente raro. — Dean tomó la mano de Castiel acariciándola con su pulgar.

Castiel fijó sus ojos en Dean y se acercó sentándose a horcajadas, ya que Dean se encontraba acostado en la cama, tomó las manos de Dean entrelazando sus dedos, lo cual sonrojo levemente a Dean.

—No tengo problemas en que le digas lo que sucede.

—Es más difícil que eso Cass, sabes como me costó salir del Closet y proceder a declarar mis sentimientos ante ti.

Acarició la mejilla de Dean haciendo una pequeña mueca con sus labios. —Sam te aceptará, siempre lo ha hecho, esta vez no será diferente —sentenció el ángel apretando la mano que sostenía la de Dean, como una forma de dar fuerza y convicción—. Él nunca podría despreciarte.

—Pero papá…

—Tu padre era un imbécil.

El silencio entre ambos reino y a los minutos Dean rió levemente. —Que boquita, ángel del señor. —Bromeó levantando sus cejas.

Castiel se acercó al oído de Dean besando su lóbulo.—Ángel de Dean Winchester —susurró y se acercó a besarle.

—Castiel y Dean quiero que me incluyan en…

Tanto Dean como Cass miraron a Sam que se había quedado callado en el umbral, vieron como cerraba la puerta el menor y caminaba por el pasillo.

—¡Al fin carajo! ¡No más tensión sexual!

Escucharon que gritó Sam a lo lejos y tanto el cazador como el ángel sonrieron.

—Te dije que estaría feliz.

Dean asintió besando la mejilla del ángel. —Esta vez tuviste razón. —Volvió a besar su mejilla— Cass, vuelve a dejar tus huellas en mi cuerpo.

—¿Aunque quede como una quemadura? —cuestiono no estando seguro de lo que pedía.

—Aunque quede como una quemadura, amo tus huellas.