Work Text:
El cómo Maverick y Rooster habían terminado cantando karaoke el uno con el otro era no extraño, sino más bien inesperado.
Maverick había organizado una parrillada con todo el escuadrón elegido para la "Misión Suicida" que terminó demostrando cuán tontos podrían llegar a ser Maverick y Rooster como para lograr explotar cada uno su avión en batalla, y las cosas habían ido bien entre las celebraciones, la comida y el alcohol… Fuera del hecho de que Phoenix y Bob terminaron prácticamente revelando a todos que están muy enamorados y probablemente en una relación secreta que sólo parece ser secreta para ellos y no para los demás del equipo; y así como el hecho de que Fanboy casi derriba el lavabo del baño de Mav, todo había salido bien.
Así que, conforme pasaron los minutos y las horas, todos se fueron retirando del hogar de Mav, todos... Excepto Bradley.
...
Mientras Maverick ya se encontraba recogiendo y ordenando cada una de las cosas que se habían caído al suelo, Rooster se encargaba de ordenar vasos y platos vacíos para limpiarlos después; a diferencia de los demás, él no se había embriagado ni un poco y al parecer Mav tampoco, lo cuál le sorprendía, puesto que lo había visto beber tres o cuatro servezas y aún parecían no tener efecto en él.
—Oh.
La voz de Maverick le hizo salir de su burbuja de concentración y orden a la hora de acomodar los platos y vasos por lavar. El mayor mueve algunas cosas, cables y aparatos electrónicos que Rooster hasta ahora había ignorando en la enorme sala en la que se encontraban.
Maverick se ríe un poco mientras se da la vuelta:—Olvidé que lo compré para ésta ocasión—. Rooster lo mira con atención, Maverick tiene un aparato en sus manos, y lo primero en lo que piensa es en un PlayStation 2.
—¿Y eso qué se supone que es?—, pregunta, más extrañado que curioso.
Maverick se muestra indignado:—¿En serio no lo sabes?—, alza una de sus cejas con aparente presunción y Rooster quiere reír debido.
Él balbucea un poco antes de murmurar:—¿Un PlayStation 2?
—¿Qué?—, la risa de Mav inunda el lugar—. ¡No!
Rooster ríe más por costumbre que por el hecho de que aquello le parezca realmente gracioso; es sólo que la risa de Maverick siempre le ha parecido contagiosa.
—Karaoke.
—¿Qué?
Maverick finge exasperación:—¡Es una máquina de karaoke!
Con las cejas fruncidas y una mueca de confusión en el rostro:—¿Eso es una máquina de karaoke?—, Maverick asiente, Rooster le mira por varios segundos:—, ¿De qué año...?
Pete tiene deseos de lanzarle la máquina al rostro:—¡Sólo soy ocho años mayor que tú!
Bradley para de reír y decide volver al tema:—Pero bueno, ¿Entonces...?—, el contrario alza ambas cejas—¿Para qué compraste una máquina de karaoke?
—Oh, pensé que sería divertido... Vendrían tú y los chicos así que pensé que podríamos comer, beber y cantar algunas canciones...— explica el capitán mientras gira el aparato entre sus manos, simulando examinarla.
Rooster guarda silencio y observa al contrario con atención, sus manos se sienten demasiado pesadas de pronto; mira el rostro de Maverick y ve una sonrisa apenas visible surcar en sus labios.
—La guardaré para la próxima vez—, murmura mientras parece sostener un enorme suspiro para sí mismo, sabiendo que una 'próxima vez' podría ser dentro de unos días o hasta incluso meses y aquello no sería sorpresa para él, puesto que Maverick, mejor que nadie, sabía que el ser piloto conllevaba no tener horarios fijos para coincidir una vez que se separaban cómo escuadrón.
Rooster parpadea dos veces antes de desviar su mirada momentáneamente hacia un lugar inespecífico de la sala; Maverick ya se encuentra desconectando los cables de su máquina de karaoke para aparentemente, comenzar a guardarla en su caja, lo que le hace pensar a Rooster que, en efecto, sólo la había comprado para usarla aquella vez... Con todos ellos.
Intentando no sonar tan nervioso cómo lo está, Rooster recoge la bolsa que Maverick había dejado en el suelo hacía varios minutos ya y comienza a tirar a la basura todo aquello en la mesa de centro que podía ser desechado; servilletas, sobres de salsas que Maverick compraba en ocasiones como esas y con mucha fuerza interna, carraspeó un poco antes de hablar:—Podemos usarla, sí quieres...—, murmura con tenue voz.
Maverick lo mira de pronto, con atención y curiosidad en su rostro:—¿Qué?
Rooster siente la mirada del contrario sobre él:—Karoke—, dice, casi de manera robótica—, podemos cantar karaoke juntos, sí quieres...
La brillante sonrisa que Maverick le dedica le basta para saber que no ha sido una mala idea el proponerlo—¡Okay!—, exclama el mayor mientras se apresura a tomar los platos y vasos que Rooster había dejado en la mesa apenas unos segundos atrás y eso hace recordar a Rooster que él no estaba juntando la basura en primer lugar—, sólo limpiemos un poco y podremos iniciar, ¿Te parece?
Rooster no responde, tan sólo se limita a apresurarse a recoger la basura con mayor rapidez; apenas son las nueve de la noche, pero no quiere que ninguno de los dos trasnoche demasiado.
…
Cuando Rooster regresa de sacar la basura Maverick se encuentra leyendo el manual de instrucciones del aparato que ya ha conectado a la televisión; silba una canción que Rooster no cree haber escuchado antes pero le gusta por como suena.
—Pensé que tú no leías manuales—, bromea Bradley mientras se sienta justo en el sillón de al lado, justo en el que Maverick se la había pasado durante toda la reunión porque era el único para una persona que tenía en casa.
Mav se carcajea—Sí, en realidad no soy muy fan de los manuales—, declara, cómo si Bradley no lo conociera lo suficiente—, ¿Pero qué hay de ti?—, pregunta y Rooster alza las cejas, confundido—, ¿No eres tú el fanático número uno de las reglas y los manuales?
Ahora es él quién rompe en risas:—Sí, sí, claro, dame eso—, masculla mientras extiende la mano hacia el mayor—, aunque ya no soy tan recto, ¿Sabes?—, tararea con un poco de orgullo mientras hojea el manual.
El azabache alza las cejas—¿Ah, no?
Rooster encuentra la sección que estaba buscando y de inmediato toma el control del aparato con la mano derecha—. Así es—, responde mientras oprime algunos botones y el menú de la máquina de karaoke aparece en la pantalla—, bueno, aunque tuve que estrellar un avión primero para aprender a ser un poco más rebelde—, y Maverick vuelve a reír.
—Una forma algo peligrosa de aprender a ser rebelde, ¿No crees?—, seguido de ello se deja caer cómodamente en el sofá.
—Nah... Lo hice por una buena razón—, susurra, pareciendo estar distraído con la televisión, pero mira a Maverick un segundo apenas:—, y volvería a hacerlo—. Murmura muy en bajo, centrando su completa atención en la televisión.
Maverick parpadea, casi incrédulo, sin saber por qué aquello le toma por sorpresa.
Una tonadita aguda resuena por la sala y la pantalla de 55" que tienen frente a ellos apenas le ilumina con degradados de azul.
—Ya está—, suelta Rooster con simpleza—, ahora...—, balbucea en bajo mientras vuelve a hojear el manual—, ¿Cómo se supone que elegiremos canciones?
Maverick se aclara la garganta con dificultad—Dice que debes actualizar el sistema.
El contrario finalmente alza la vista del manual—¿Es en serio?—, se queja en voz baja—, ¿Cuánto tomará esto?
Maverick se ríe por la poca paciencia que Rooster parece tener:—¿Quizá es una actualización para tener canciones actuales...?—, menciona con ligera diversión.
Rooster se ríe un poco:—Ese es un buen punto, a decir verdad...
Hay un sonido sordo apenas imperceptible en cuanto el control es dejado en la mesa de centro; la pantalla de actualización es lo único que se ve en la televisión ahora y el castaño se limita a cruzarse de brazos mientras se deja caer con aburrimiento en el sofá. Maverick mira unos segundos la televisión y suspira con ligera incomodidad, él tampoco es muy paciente; sus dedos comienzan a tamborilear un poco en el cuero del sofá en el que se encuentra, intentando hacer que la espera sea menos aburrida, pero sólo se vuelve más incómoda cuando Rooster le mira fijamente:—¿Quieres algo para beber?
Él alza las cejas y mueve la cabeza un poco, pensativo, cómo si dudase en responder—¿Aún tienes cerveza?
—¿Ahora sí quieres beber cerveza?—, se levanta del sofá con extrañeza.
Rooster se ríe:—Sí, bueno...—, balbucea y Maverick comienza a caminar rumbo a la cocina—, a la última persona que bebió con Hangman hasta perder la consciencia no le fue muy bien, no quería ser la próxima víctima.
Maverick detiene el paso:—¿Qué fue lo que hizo?
—Le dibujó un pene en el rostro...
Pete esperaba algo peor:—¿Eso es todo?—, casi se ríe—, en la Marina que te dibujen un pene después de una noche de tragos es prácticamente un juego de ni-...
—Un día antes de la ceremonia de graduación, con plumón permanente.
De pronto, ambos pueden oír los grillos en el jardín...
—¿Él hizo eso?
Rooster asiente lentamente, cómo recordando con dramatismo el momento:—El pobre tipo tuvo que lavarse la cara unas cinco veces con todo tipo de jabones y tuvo que llegar a la ceremonia con la cara completamente roja por la irritación...—, mira a Mav con una mueca de desagrado—, su foto es la peor de la generación.
Maverick le mira y luego ya no; su mirada viaja de Rooster hacia una parte inespecífica de su sala. Hangman era todo un enigma para él, era cómo si Chucky y el niño de "Mi pobre angelito" hubiesen Sido los conceptos principales para su creación, y Maverick estaba seguro de que sí existía un Dios, entonces él mismo estaba atemorizado de su propia creación.
El mayor carraspea, incómodo, ante la idea de alguna vez volver a invitar a Hangman a beber o siquiera a su casa:—Bueno, iré a traerte una cerveza... Ya regreso.
Los pasos de Mav se alejan pero no demasiado, Bradley aún puede oír sus pasos un poco silenciosos en la cocina; escucha cómo la nevera se abre y se permite cerrar los ojos un instante, aún no quiere dormir, pero de pronto, el ambiente tan tranquilo le da un poco de sueño.
—¡Tengo malas noticias!—, exclama Mav, y por el eco pequeño dentro de un eco mayor, asume que probablemente está con la cabeza asomada en el refrigerador.
—¿Qué pasa?—, Rooster se gira en su dirección, cómo si acaso pudiese verlo a través de las paredes.
—No quedan más cervezas frías, ¿Te importaría esperar a que se enfríen?
Rooster lo piensa unos instantes:—¡Claro! No tengo problema con ello, siempre y cuando no nos olvidemos y termines congelando cerveza, la última vez que hice eso terminé con el congelador hecho un asco.
—¡Sí, lo recordaré!—, exclama Maverick y vuelve a caminar por su cocina, cómo buscando algo.
Rooster le da una mirada breve a la televisión y la actualización apenas tiene un 82% de carga; continúa escuchando como Maverick camina en la cocina, oye las latas chocar entre sí mientras las guarda en el refrigerador y Bradley vuelve a cruzarse de brazos para dormitar.
De pronto, se da cuenta que no ha pensado en qué canciones va a elegir; y se pregunta a sí mismo qué clase de canciones elegiría Maverick... No sería capaz de elegir sólo canciones de los 80's, ¿O sí?
Rooster se ríe ante la posibilidad.
Aunque ahora que lo recuerda, Maverick se encontraba silbando una canción recién, quiere preguntarle cuál era, puesto que recién se percata de que nunca han escuchado música juntos.
Bradley se pierde en sus pensamientos, ha dejado de oír los pasos torpes en la cocina, y se ha olvidado de ver la televisión... ¿Qué canción era la que estaba silbando Mav?
Sin poder evitarlo, comienza a intentar silbar de la forma en que escuchó a Mav.
Lo pensó tanto como pudo y aunque la silbara similar a Maverick no podía recordar haberla escuchado alguna vez.
—Es una buena canción—, dice Pete, llegando de la cocina de pronto.
Bradley se sobresalta:—¡Carajo, me asustaste!
Sus cejas se alzan—Oh, lo siento.
El castaño se limita a negar rápidamente con la cabeza y se peina el cabello con impaciencia:—No te oí regresar—, masculla y ahora mira a Mav con atención:—¿Qué traes ahí?
El mayor sonríe un poco y alza un poco la bandeja entre sus manos:—Traje snacks—, anuncia con diversión:—por si quieres algunos.
Rooster se asoma de inmediato y ve un bowl con una mezcla de diferentes tipos de frituras y al lado un pequeño recipiente con salsa picante que Maverick compró alguna vez en México.
—¿Tengo que invitarte?—, pregunta mientras alza sus manos como si fuese un niño intentando arrebatar el bowl de entre las manos de Mav—. Avísame desde ahora, porque sino me comeré todo yo solo.
El mayor se ríe—Hm, tú come—, le da el recipiente de inmediato—, no tengo tanto apetito de frituras ahora.
Bradley ya está llevándose unas cuantas frituras a la boca cuando ve a Maverick con bastante burla en su cara:—¿Qué?, ¿Ahora vas a decirme que no comes frituras después de las ocho?, ¿Eres una rata de gimnasio?
Mav niega incluso con las manos mientras se deja caer en el sofá—¡Claro que no!—, asegura—, simplemente ya estoy lleno por la cena de recién.
—¿Lo estás?
—Lo estoy.
—Bien, pero cuando ya no queden cheetos de bolita no quiero que comiences a quejarte porque también querías.
El mayor se ríe mientras ve la televisión atento—Sí, claro, lo tendré en mente, gracias por la advertencia.
Bradley sólo tararea, ahora está demasiado ocupado merendando Doritos; después de comer tres frituras mira la televisión con curiosidad, la carga va en 95% ahora.
El castaño le da una leve mirada a Maverick, antes de tragar y después preguntar:—¿Qué es lo que planeas cantar?
Maverick pone ambos brazos a sus costados en el sofá, parece ponerse más cómodo y ríe un poco al pensar en su respuesta:—No lo sé, estoy intentando recordar qué canción es la que mejor puedo cantar.
Bradley casi se atraganta:—Eso es trampa—, casi gruñe—, pensé que lo divertido del karaoke era ver a todos cantar de forma horrible.
El azabache se carcajea al ver cómo Rooster escupe migajas sin querer, tiene los dientes de un anaranjado para nada disimulado gracias a los cheetos—. No lo sé—, tararea mientras tamborilea los dedos con cansancio—, ¿Quizá tengo deseos de dar un digno concierto...?
Hay una enorme carcajada:—Oh, en ese caso será mejor que traigas un bolígrafo contigo, porque de lo contrario no podré pedir tu autógrafo.
—Por supuesto—, Mav no lo mira, sigue atento en la televisión—, te daré los autógrafos que quieras—, sonríe—. ¿Te los tatuarás después?
—Quizá—, susurra, casi retante—. Eso depende de qué tan bueno sea el concierto.
Maverick finalmente se gira para verlo:—Será el mejor de tu vida—, y entonces le sonríe de la forma en que sonríe cuando le gusta presumir, de la forma en que sonríe cuando coquetea con chicas y Bradley casi se atraganta, pero no es debido a la risa.
De pronto, hay un ruidoso tintineo que anuncia que la actualización ha terminado.
—¡Oh, finalmente!—, exhala Maverick mientras alza las manos cómo si fuese un hombre que ha esperado 26 horas por un turno en el banco y Bradley quiere reírse, hacer alguna broma, pero no puede; aún está demasiado ocupado intentando fingir que su corazón no está latiendo cómo loco.
El mayor se apresura a tomar el control del aparato y comienza a presionar los botones para averiguar cómo funciona exactamente y mientras tanto, Rooster apenas puede concentrarse en limpiar sus dedos llenos de queso en polvo.
—Ahora vuelvo, iré... A tomar agua—, carraspea un poco, antes de levantarse.
Maverick apenas le presta atención y susurra un tenue "Seguro", mientras continúa oprimiendo botones.
...
Su primera necesidad es apoyarse en el fregadero.
—De ninguna puta manera, no, no, no—, masculla apresuradamente en bajo mientras se aferra.
—¡Rooster, ¿Puedes traerme un vaso a mi también?!—, exclaman desde la sala, y Rooster se sobresalta por los nervios.
—¡Eh.., seguro!
Necesita controlarse, necesita respirar con tranquilidad, olvidar el hecho de que ahora mismo está completamente solo con Maverick, apunto de cantar y pasar una extraña noche de karaoke con él y necesita intentar borrar de su mente el cómo sintió que estaban coqueteando.
¿Maverick estaba coqueteando con él?
Bradley se apresura a ignorar la sola idea:—Es imposible—, masculla mientras abre la llave del fregadero y comienza a lavarse las manos de forma descuidada, tiene los dedos amarillos por el queso y rastros de cheetos en las uñas que le provocan asco de pronto.
De pronto, escucha silbidos, de nuevo Maverick y esa canción... Recuerda que debe llevarle un vaso de agua también; sacude sus manos mojadas y con el restante de humedad que le queda se peina cómo puede.
No tiene los dientes amarillos, ¿O si?
Se molesta internamente por no tener un espejo en el cual verse; se pasa las manos por el cabello una última vez y se dispone a servir los dos vasos de agua.
...
Cuando regresa a la sala de estar Maverick ya se encuentra navegando por toda la lista de
canciones que tienen a su disposición—. Son más de dos mil canciones—, musita con asombro—, ¡La actualización valió la pena!—, tiene una enorme sonrisa en el rostro al decirlo y dicha sonrisa desaparece lentamente al ver a Rooster. El pelo húmedo y desaliñado es lo primero que llama su atención—, ¿Hm?, ¿Estás bien...?—, Maverick levanta su mano derecha y comienza a hacer círculos mientras señala su cabello, mira a Bradley con las cejas fruncidas suavemente.
—¿Qué ocurre?—, Bradley susurra, fingiendo estar desconcertado.
—Tu cabello...—, señala con la mano—, pareciera que acaba de pasar un huracán y solamente te atrapó a ti.
Y entonces Rooster se pone rojo hasta las orejas y cierra los ojos con fuerza, cómo si acabase de cometer el error de su vida; lleva ambos vasos de agua aún en las manos y tiene deseos de verterlos en sí mismo para acabar con su vergüenza; se muerde el labio inferior sin fuerza y susurra una maldición para sí mismo.
Sin embargo, la risa de Maverick resuena en toda la sala y Rooster vuelve a abrir los ojos, observa como el contrario deja el control remoto del karaoke en la mesa de centro y emprende camino hacia él sin dejar de sonreír.
—Ven aquí—, musita Pete mientras mueve un poco los brazos para hacerle ademanes a Rooster—, ven—. Murmura sonriente.
Rooster apenas camina dos pasos y ya se encuentran frente a frente. Maverick alza las manos y cuando ambos intercambian miradas, Rooster entiende el mensaje al instante: "Agáchate un poco", es lo que dicen los ojos de Mav, y Rooster lo hace.
Su corazón late con fuerza de pronto; agacha la cabeza un poco, apenas para que Maverick pueda tocar su cabello, y siente como los dedos del contrario ahora acarician su cuero cabelludo.
—¿Tienes calor o por qué te echaste agua en la cabeza?—, pregunta el mayor mientras peina con delicadeza su cabello—, ¿Quieres que baje la temperatura del aire acondicionado?
Y Rooster no sabe qué responder, está demasiado perdido en la sensación. Él no acostumbra agachar la cabeza ante nadie y tampoco acostumbra dejar que alguien toque su cabello.
—¿Es un poco a la izquierda o...?—, el mayor susurra, peinando su cabello en la dirección mencionada—, ¿A la derecha?—, ahora juega con su cabello—. Hm, creo que quizá te veías mejor despeinado...— él ríe y Rooster finalmente levanta la cabeza, sin verlo a los ojos.
Carraspea, mira a la televisión, a los cuadros aleatorios que Maverick colgó en la sala y los adornos pasados de moda que tiene distribuidos por todos lados—¿Qué decías sobre el karaoke?—, pregunta él, para desviar la conversación y fingir que no acaba de tener otra crisis romántica con respecto a sus sentimientos por quién fue el tipo al que creyó odiar por tantos años.
Maverick frunce las cejas ante la indiferencia pero igualmente se gira para ver a la televisión un momento:—Que tenemos un repertorio enorme para elegir... Más de lo que podemos cantar, diría yo. Y por cierto...—, se gira de nuevo hacia Bradley—, gracias—, sisea amistosamente mientras toma su vaso de agua.
—No es nada—, suspira el menor a la par en que le da un largo sorbo a su propio vaso.
Pete se apresura a dejar su bebida en la mesa—¿Quieres empezar tú o...?
Rooster niega con la mano mientras bebe casi la totalidad del agua de su vaso, pareciera que era un hombre que acababa de correr 23km en 2 minutos y necesitase hidratarse a cómo diera lugar. Maverick frunce las cejas un poco desconcertado por la actitud del contrario, pero aún así se encoge de hombros con simpleza y vuelve a tomar el control remoto.
—Inicio yo, entonces—, tararea mientras a la par en que teclea el control, comienza a caminar hacia el mueble en dónde se encuentra la televisión, para buscar uno de los dos micrófonos que incluía el karaoke.
Bradley sabe que no puede mantenerse actuando como un imbécil adolescente de trece años al que la chica que le gusta le acababa de prestar un bolígrafo y ahora, de la emoción, no podía ni hablar.
Aparta el vaso de entre sus labios y carraspea un poco para finalmente abandonar la bebida—Tomaré el otro micrófono desde ahora—, musita a la par en que se acerca a
Maverick para que el contrario le extienda el segundo micrófono.
—Aquí tienes—, susurra, hay un suave tono en su voz y Bradley intenta que sus dedos no se rocen al tomar el micrófono.
...
La primera elección de Maverick no fue una sorpresa para Rooster. Danger zone era una canción que describe muy bien a Maverick y hasta cierto punto, la imagen que Rooster tenía sobre él desde pequeño.
Cuando la canción termina, Maverick ya se encuentra claramente más animado que antes; sonriendo, casi orgulloso de haberla cantado casi perfectamente, y su sonrisa no se borra ni siquiera cuando ve a Rooster, aparentemente distraído en sus propios pensamientos mientras está encorvado al estar sentado, con su mano en la barbilla, totalmente concentrado, mirándolo fijamente, pero al mismo tiempo sin verlo.
Hay un nuevo tintineo por parte de la televisión, el cual marca el final de la sesión de Maverick.
—¡Woohoo!—, celebra el mayor mientras jadea un poco al intentar recuperar el aliento—. Llevaba años sin cantar una obra tan majestuosa cómo esa—, vuelve su mirada a la televisión—, ¡Uh, obtuve 2300 puntos!—, exclama emocionado mientras le señala la televisión:—, "Calificación: BUENA"—, lee en voz alta y sonríe complaciente—, está bien pero puede mejorar—, aún con la autosuficiencia en su voz.
Bradley sonríe tenuemente—Hm, aunque una calificación perfecta no habría estado mal, porque según recuerdo...—, se levanta de su lugar con su propio micrófono en mano, dispuesto a elegir una canción:— ¿No ibas a darme el mejor concierto de la vida?
Pete le mira, la sonrisa aún en sus labios; no aparta la mirada de Bradley ni siquiera cuando se deja caer en su lugar, aparentemente cansado—. Sólo fue la primera canción...—, susurra, con un tono que a Bradley le molesta, porque es el tono que usa cuando claramente quiere demostrar que él es Pete Maverick Mitchell y nadie es mejor que él.
—Hm, seguro—, tararea el menor mientras con el control remoto busca otra canción de Loggins—, te enseñaré cómo se da un concierto de verdad—, guiña el ojo, con toda la presunción del mundo en sus palabras y Maverick alza las cejas y abre la boca fingiendo sorpresa, casi realización.
—Me encantaría ver ese "concierto de verdad", chico—, susurra y de acomoda en su asiento, un poco más inclinado hacia el frente que antes, cómo cuando solía jugar videojuegos y se inclinaba hacia delante para tener mayor concentración.
Bradley ahora le da la espalda, Maverick no lo sabe, pero él ahora es todo nervios en su interior; sus planes no eran cantar en serio, sólo era divertirse un poco y bromear al cantar, pero ahora le ha prometido a Maverick un digno concierto para ver y teme por lo que sea que vaya a hacer.
Una simple opresión en un botón es suficiente para que de inmediato la música inicie y Maverick se ríe en cuanto reconoce la melodía.
—¿Footlose, en serio?—, pregunta entre risas el azabache y luego toma un sorbo de su vaso de agua.
Rooster simula bailar al ritmo de la música, fingiendo intentar animar a un público que no existe mientras Maverick sonríe y le mira atentamente.
Y cuando comienza a cantar, Maverick no puede evitar abrir la boca con asombro; el tipo es un jodido buen cantante, probablemente el mejor que ha escuchado jamás y prontamente el rostro de Maverick se vuelve uno de indignación falsa.
¿Cuándo fue que el niño que apenas y podía tararear para seguir el ritmo de su padre al cantar ahora resultaba ser muchísimo mejor que lo que él y Goose lograban juntos?
Es ahí cuando finalmente Maverick lo recuerda, recuerda aquella primera vez en la que volvió a ver a Rooster, en el Hard Deck, cuando le echaron del bar y él fue el único que no pudo escuchar a Rooster cantar y tocar el piano como Goose solía hacerlo.
Bradley canta de manera perfectamente sincronizada con el ritmo de la música, ni siquiera tiene que leer la letra puesto que aparentemente se la sabe de memoria, claro, porque todo mundo conoce Footlose de Loggins y Maverick acepta su derrota desde el momento en que Rooster se gira de nuevo para verlo y de manera burlona le canta mientras baila de manera un poco descoordinada.
Se carcajea apenas un poco y oculta la cabeza entre sus manos con derrota, cuando vuelve a levantar la vista la fija en el bowl con frituras que trajo para Rooster y de pronto decide que quiere probar algunas.
—¡Boo, presumido!—, abuchea de manera falsa mientras lanza algunos cheetos al contrario con diversión.
Y cuando la canción termina, Maverick le aplaude con emoción; la calificación que el karaoke le da a Rooster es un bien merecido "Perfecto" y Rooster le da una reverencia presumida al mayor.
...
Han pasado cuarenta minutos desde que iniciaron la sesión de karaoke, entre risas, bailes y bromas el uno con el otro, Rooster puede sentir que se ha relajado un poco más; siente que su corazón late de felicidad mientras observa y escucha atentamente a Maverick cantar Can't help falling in love with you, de Elvis y su felicidad no debería hacerlo, pero aumenta cuando Maverick le mira de vez en cuando.
Hay un montón de frituras en el suelo; frituras que Maverick le lanzó para abuchearlo, para celebrar o para simplemente jugar con él y Rooster está convencido de que él debe ser quién las limpie mañana, porque por supuesto que no dejará que Maverick sea quien lo haga.
Cuando la canción termina, Rooster aplaude lentamente, acepta que aquello ha sido el mejor concierto de su vida.
...
—Okay, ya es algo tarde, ¿Una última canción y nos vamos a dormir?—, pregunta Mav cuando Rooster finalmente ha terminado de cantar I think I love you.
Rooster apenas y le escucha, demasiado centrado en esperar a que el karaoke le diga su puntuación.
Hay un aullido de victoria de pronto:—¡Otro perfecto, bebé!—, exclama para sí mismo mientras bailotea y selecciona su nombre en la sesión.
Y Maverick sabe que Rooster lo hace para poder competir con los demás cuando puedan cantar karaoke juntos la próxima vez, ahora se arrepiente de haberle dicho sobre esa función, el tablero de puntuaciones definitivamente haría una realidad una competencia de canto entre el Escuadrón Dagger.
Rooster se gira para verlo ahora—. Perdón—, musita apenas cayendo en cuenta de que Mav le estaba hablando hacía unos segundos atrás—, ¿Qué decías?
Una sonrisa imposible de ocultar en sus labios:—Dije que ya es muy tarde—, le recuerda al contrario—, cantemos una última canción y vamos a dormir, puedes quedarte ésta noche—, ofrece mientras toma el control remoto para elegir su próxima y final canción.
Rooster parpadea, pensando en lo que acaba de oír—¿Ya es tan tarde?—, parece asombrado—, ¡Las doce!—, exclama al ver el reloj en su muñeca.
—Parece que recién comenzabas a divertirte en serio, ¿Eh?—, tararea el mayor mientras oprime el control con rapidez, buscando una canción en específico, Rooster exhala al sonreír; hay sudor que recorre su frente y parte de su cuello, sus mejillas están sonrojadas por el cansancio de cantar a todo pulmón pero apenas y lo resiente en su propio cuerpo, no le duele nada, no se siente incómodo—. Cómo sea—, balbucea Maverick mientras alza las cejas al encontrar la canción que buscaba—, ¿Quieres cantar una última canción conmigo...?
Y Rooster mira a la pantalla con curiosidad, su sonrisa se vuelve más amplia:—¡¿Hablas en serio?!—, exclama, emocionado y Maverick asiente a la par en que comienza a agacharse para mover la mesa de centro.
—Ayúdame con esto, por favor—, murmura con apenas un atisbo de esfuerzo mientras espera a que Rooster tome el otro extremo de la mesa para moverla del camino, al menos lo suficiente para que ambos puedan bailar sin problemas.
Finalmente Maverick vuelve a oprimir un botón y la enorme alarma de "DÚO/EQUIPO", se ilumina en la televisión, los micrófonos que tienen en sus manos se iluminan en colores azules de manera sincronizada.
—No sabía que podían hacer eso—, murmura Rooster mientras mira su micrófono, muy atento, y comienza a fingir que lo examina, pero la risita que Maverick suelta elimina la curiosidad de su cerebro, y sus ojos se enfocan en el contrario.
Es entonces cuando Maverick oprime finalmente el botón "OK" en el control remoto para dar inicio con la última canción.
Rooster simula dar saltitos cómo si se preparara para hacer ejercicio a la par en que la cuenta regresiva inicia en la televisión y por alguna extraña razón, se siente más nervioso que cuando escucha una cuenta regresiva para despegar.
Una vez que la pantalla se queda en blanco ambos aguantan la respiración unos segundos, y cuando la inolvidable sonata de Stayin' alive inicia, ambos comienzan a mirarse fijamente, esperando ver quién comienza primero a bailar.
Y para sorpresa de Rooster, Mav es el primero en invitarlo a bailar; la luz LED de iluminación fría en la sala de pronto no importa demasiado para ambos, el piso con decoración de maderas rectangulares ya no existe y se convierte en un piso de una típica disco de los 80s y Rooster sabe que no preferiría estar en otro lugar.
Sabe que no preferiría estar con alguien más, sino es con Maverick porque sólo con él se siente de esa forma, sólo con él no tiene ninguna preocupación al cantar Stayin' Alive con la peor voz del mundo; y Rooster anhela que Maverick sienta lo mismo por él, pero sabe que si no es así, tampoco importa, porque para él… Amarlo basta y sobra, mientras no vuelva a separarse de su lado.
...
Cuando la canción termina, ambos no se mueven de su lugar; los dos se encuentran jadeantes, con sudor escurriendo por sus rostros debido al esfuerzo al intentar hacer voces agudas al cantar, Rooster coloca sus manos en las rodillas, mientras agacha la cabeza, exhausto.
Hay un tintineo proveniente de la televisión y la pantalla se ilumina ampliamente anunciando su calificación, pero ninguno de los dos le presta atención, demasiado ocupados intentando recuperar el aliento, demasiado perdidos en el silencio abrupto, pero aún así sonrientes con la compañía del otro.
Rooster cierra los ojos unos segundos, intentando recopilar y grabar todo en su memoria, guardando el instante, el amor que siente por Maverick y de pronto, recuerda todo… Recuerda el pasado, recuerda cómo pasó grandes de sus momentos con su padre también con Mav, su mejor amigo; recuerda cómo de mal la pasó cuando su padre murió y cómo se rompió aún más cuando Maverick retiró sus papeles de la escuela de sus sueños, el enojo, la tristeza, la decepción, la traición en su corazón… Pero también recuerda cómo lo extrañó tanto tiempo, y el cómo volverlo a ver cambió su vida para bien y Rooster siente que sus ojos arden y no es a causa del sudor.
Abre sus ojos, con las cejas fruncidas por el miedo que sintió de pronto al recordar cómo casi pierde la oportunidad de vivir esos momentos con él; cómo casi lo pierde una vez más y posiblemente para siempre durante aquella misión que los unió de nuevo y Rooster siente miedo, miedo de perderlo otra vez por lo que sea que tiene deseos de hacer ahora, pero su miedo es mayor ante la idea de perder la oportunidad de decirlo.
Traga saliva de la manera más dolorosa que jamás ha experimentado y su boca se siente reseca; muere por un vaso de agua, pero su vaso ya está vacío debido a que ya lo ha rellenado tres veces desde que empezó el karaoke y cada vez que podía lo volvía a vaciar por completo, por lo que opta por robar un trago del vaso de Maverick.
El mayor le mira confundido, con una sonrisa extrañada en los labios, parece estar por decir algo, una broma sobre lo ladrón que y descortés que Bradley es por tomar de su vaso sin permiso, pero el contrario se adelanta:—Maverick—, le llama por su nombre, tan serio que el azabache olvida por completo la broma que tenía en su mente—, tengo algo que decirte—, masculla mientras se rasca la nuca nerviosamente apenas unos segundos—. Me he sentido de esta forma desde hace algún tiempo y no creo-...—, duda por un instante, cierra sus ojos e inhala aire con fuerza—, no creo poder soportarlo mucho más tiempo—, hay una expresión de dolor en su rostro, y Maverick teme por lo que sea que pueda decirle, su expresión se vuelve una preocupada que intenta ocultar detrás de una sonrisa nerviosamente atenta. Rooster respiro profundamente antes de continuar—. Yo… No creo que pueda vivir más sin ti, Maverick—, suelta las palabras cómo si de misiles en un avión de caza se tratase—. No—, se interrumpe, cerrando los ojos apenas un instante—, no puedo vivir sin ti, eres lo más importante en mi vida, Mav—, dice su nombre cómo si la sola idea de perderlo cruzase por su cabeza y le doliese en lo más profundo de su ser—, y no quiero seguir ocultando eso, simplemente ya no, yo-... No puedo, Mav—, masculla y finalmente se percata de que su rostro ya no está solo humedecido por sudor.
Rooster está llorando, de pronto todo luce tan horrible, el peso en sus hombros se fue pero regresó peor, su pecho se oprime y agacha la cabeza con profunda tristeza, no recuerda haber llorado así en años y se avergüenza de sí mismo, de lo que acaba de hacer, de lo que es, y lo peor es que siempre sabía qué conllevaría hacerlo, el decirlo.
Siente asco de sí mismo como nunca antes, y sus ojos comienzan a arder debido a lo apresurado que es al frotarlos para limpiar sus lágrimas, y Rooster intenta comprender cómo pudo tocar el cielo unos instantes e ir al infierno en menos de 5 minutos.
De pronto unas suaves manos le toman de los hombros:—¿Bradley…?—, susurra Maverick, cauteloso con su voz, cuidadoso debido a la preocupación por el contrario—, Bradley—, le llama una vez más y lo anima a incorporarse.
Rooster no quiere apartar sus manos de su rostro:—Lo siento tanto Mav, lo siento tanto—, masculla mientras intenta no verlo a los ojos.
—Bradley—, de nuevo aquel tono de voz dulce para con él—, no tienes que disculparte, Bradley—, le llama, anhelando que Bradley finalmente le mire—, por favor, mírame—, y el contrario apenas y puede hacerlo; Rooster tiene los ojos completamente rojos, humedecidos por completo de sus lágrimas y la tristeza inundando su pecho:—, no te disculpes—, y Maverick le da una de esas miradas por las que Rooster pierde el aliento siempre—. Por favor, ya no llores más—, susurra, y le mira con una expresión que Bradley no puede describir por completo.
Maverick apenas aprieta sus hombros un poco y Rooster puede sentir cómo su respiración apenas y puede mantenerse estable por el llanto—Lo siento, Mav—, balbucea, incoherente con sus propios pensamientos, con las miradas perdidas que le dedica y con los labios titubeantes aún por las irregularidades en su respiración.
Hay un momento silencioso en el que lo único que Bradley puede oír es su respiración agitada, Maverick ahora mueve sus manos hacia sus mejillas y le acaricia suavemente con el pulgar derecho, intentando tranquilizarlo, darle un momento para recuperarse, y Rooster cierra los ojos, dejando caer una última lágrima que había retenido sin saberlo.
—Rooster—, él no abre los ojos de inmediato—, ¿Estás mejor?—, un movimiento suave de cabeza es la única respuesta de su parte y Maverick suspira con tranquilidad; el mayor continúa acariciando su mejilla con ternura y Rooster no puede evitar apoyar su rostro en la mano del contrario—. Bien—, murmura Mav mientras Bradley abre los ojos suavemente—, yo también quiero ser sincero contigo-…
Las cejas de Rooster vuelven a fruncirse con dolor:—Lo siento Mav—, masculla.
Maverick se apresura a interrumpirlo—Por favor, déjame hablar—, pide con impaciencia—, Bradley, también quiero ser sincero contigo…—, hay un profundo respiro de su parte:—. Yo… Siempre he querido protegerte, he deseado lo mejor para ti, Rooster—, murmura, tan en bajo que Bradley cree que no podría escucharlo si tan sólo estuviesen dos pasos lejos—, tu padre era para mí cómo un hermano mayor y cuando él se fue yo-...—, su voz se quiebra unos instantes y Bradley entiende que el solo recordarlo le duele, así que intenta darle apoyo colocando su propia mano encima de la de Maverick y se apoya aún más en él—, no sabía qué hacer, yo nunca fui cómo él…, y mucho menos como tu madre necesitaba que yo fuese; era descuidado, terco, estúpido y-... Un sinfín de cosas más, pero quería lo mejor para ti, por eso hice lo que era necesario—, masculla, seguro de sus palabras:—, estuve ahí hasta que me lo permitieron tú y tu madre, no cómo un padre, eso es seguro, pero sí cómo un amigo en el que tú y ella podrían apoyarse—, Bradley lo mira, como si aún no entendiese del todo lo que él quiere decir:—, y fue por eso que no quise fallarte ni a ti ni a ella y cuando Carole en su lecho de muerte me pidió que te protegiera de un destino como el de Goose… Lo hice—. Susurra—. Y entonces nos separamos por tanto tiempo que yo-... Te extrañé tanto Bradley—, agacha la mirada por unos segundos:—, extrañé tanto de ti, y me dí cuenta de que yo-...
Los ojos de Maverick están enrojeciendo y su nariz se arruga un poco. Bradley se mantiene en silencio, cómo si verlo llorar fuese algo que nunca hubiese esperado, permitiendo que Maverick se tome su tiempo para continuar.
—No quería separarme de ti, nunca, la idea me aterraba, ¿Sabes? Pero el daño ya estaba hecho y tú ya no querías verme; te llamé, te escribí cartas a diario y nunca las respondiste, pero gracias a Ice yo pude saber cómo estabas, pude alegrarme de tus logros y desear que tus fallos no te dejasen caer; lograste todo eso solo, sin mi ayuda o la de alguien más—, susurra—, así que por favor, Bradley, no digas que no puedes vivir sin mí porque en realidad soy yo quién no pudo vivir por completo desde que se separó de ti—, una lágrima apenas rueda por su mejilla—. Yo-...—, Maverick cierra los ojos con fuerza apenas unos segundos:—, te amo, Bradley y quizá te amo desde hace más tiempo del que debería—, sonríe de forma apagada, apenas soltando unas pocas lágrimas y Rooster se separa de su agarre.
Ambos se miran en silencio de pronto, con las gargantas secas por el nerviosismo y Rooster se aleja apenas tres pasos para marcar distancia entre él y Maverick, se detiene entonces, se paraliza y parpadea, sin creer lo que acaba de oír, aún tiene los rastros de lágrimas en sus mejillas y Maverick se limpia el rostro con incomodidad de pronto.
¿Maverick acaba de decirle que también lo ama?
Y Rooster finalmente reacciona ante los hechos, hace una mueca de la cual Maverick normalmente se hubiese reído, como si fuese a llorar de nuevo, y corre a sus brazos, donde se siente seguro y cálido.
—Por favor, dime que no me estás mintiendo—, casi ruega—, dime que no estoy soñando, por favor—, Rooster quiere ocultar su cabeza en el cuello de Maverick, aferrarse a él hasta que amanezca y pueda convencerse de que la noche no será efímera en un sueño.
Maverick se aferra a él en el abrazo—¿Quieres que te pellizque para convencerte?—, pregunta, genuinamente intentando abandonar el llanto de la conversación previa.
Y Rooster se ríe, aliviado pero abrumado por haber llorado tanto apenas hacía unos minutos atrás:—Tenía miedo—, susurra—, tuve muchísimo miedo de que tú-... De que esto provocara que nos alejaramos una vez más y por mi culpa—, masculla.
—Creí que desde que te salvé de morir había quedado claro que nunca me alejaría de ti de nuevo—, susurra Maverick mientras acaricia la espalda de Rooster con suavidad, intentando evitar que vuelva a llorar de nuevo, dándole consuelo.
—Sí, bueno, en realidad eso es entendible, tenía más miedo de que pudieses sentirte incómodo por el hecho de que eras el mejor amigo de mi padre—, se separa un poco para ver al mayor a los ojos.
—¿Te refieres a mi edad?
Rooster niega:—Me refiero a que tuvieses la idea equivocada—, explica—, nunca te ví como figura paterna, Mav—, confiesa—, y por mucho tiempo llegué a pensar que tú podrías verme como un… Hijo o hermano menor incluso.
La cara de Mav se vuelve pálida por unos instantes:—¿Qué…?—, las cejas fruncidas—, ¡No, claro que no!—, la sola idea le aterra—. ¿Por qué-..., qué fue lo que te haría pensar algo así?
—No lo sé, a veces eres algo difícil de descifrar y yo-...
Maverick se apresura a interrumpir y mover las manos de manera agresivamente rápida:—Creo que eso es suficiente por hoy, ¿Entiendes?—, masculla—, sólo soy ocho años mayor que tú—, sisea, intentando olvidar el hecho de que Bradley alguna vez haya pensado algo así, ¿Ellos dos… Como un padre y un hijo? Nunca.
Pete estaba plenamente consciente de que él y Goose fueron cómo hermanos, lo sabía mejor que nadie, pero aquello no significaba que se sintiese cómo un padre sustituto para Bradley en algún momento y se dió cuenta de ello más que nunca el día en que notó el cómo Bradley le miraba cuando era un adolescente, Maverick nunca le dió señales equivocadas, pero Bradley sí, y muchas veces fingió no notarlas creyendo que aquello era probablemente una confusión debido a su edad; aún si ocho años no eran demasiado, cuando un chico de 16 años le miraba como si quisiera invitarlo a salir cada que le veía no significaba que Maverick, de 24 años en aquel entonces, fuese a aceptarlo.
El hecho de pensar en la posibilidad de que Bradley pensase en aquella extraña hipótesis le hizo preguntarse si los demás, es decir, las personas que formaban parte de su escuadrón pensarían lo mismo y el estómago se le revolvió ante el pensamiento, no sabe cuándo, pero empezó a darle la espalda a Bradley de pronto, demasiado sumergido en cosas que nunca cruzaron por su mente antes. Ni siquiera se da cuenta de que Rooster le llama.
Al menos hasta que hay una suave mano intentando tomar la suya.
—¿Sigues aquí?—, pregunta Bradley en un susurro, cauteloso, temeroso de que de pronto Mav haya pensado que aquella situación era rara sólo porque Bradley había abierto su estúpida boca.
Maverick suspira, no aparta su mano:—Sí, aquí sigo—, susurra y entrelaza sus dedos—, es sólo que pusiste una fea imagen en mi cabeza—, se ríe, intentando olvidar lo pesado en su corazón.
Rooster frunce las cejas:—Lo siento—, murmura.
Ambos guardan silencio varios segundos y se miran ocasionalmente, intentando comprobar qué deberían hacer ahora y Rooster comienza a sonrojarse conforme pasan los segundos, por lo que Maverick alza las cejas, confundido.
Una sonrisa se forma en sus labios:—¿Estás bien?—, pregunta con diversión en su voz.
Y Rooster hace una mueca:—Nunca nos habíamos tomado de las manos antes—, masculla mientras mira sus manos juntas:—, o al menos no de esta forma, y ahora, después de todo lo que dijimos yo-... No sé qué hacer—, confiesa—, aunque tampoco quiero que esto termine.
Maverick olvida sus preocupaciones de pronto:—Bueno, estimado—, aún no está preparado para sonar tan cariñoso—, me temo que tendremos que soltarnos eventualmente, mis manos sudan un poco, así que en pocos minutos esto se volverá asqueroso.
Rooster niega con la cabeza, tan nervioso como un niño de secundaria que ha conseguido su primera novia—, Mis manos son las que sudan demasiado—, declara con vergüenza—, las tuyas están bien.
Pete tararea, apenas una risita en bajo y el silencio vuelve a asentarse en la sala; el karaoke sigue mostrando su puntuación obtenida después de cantar Stayin’ alive como un dúo pero ambos siguen sin prestar demasiada atención a ello.
Es entonces cuando Maverick siente que debe decir algo aún si puede romper el momento de pronto:—Rooster, ya que hemos dicho todo lo que acabamos de decir—, el más alto le mira con toda la atención del mundo, como un niño prestando atención a un tema de lo más interesante—, quiero que sepas que yo estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para que esto—, murmura—, nosotros , funcionemos—, señala sus manos entrelazadas—, pero, ¿Estás seguro de qué tú quieres esto?
Bradley no lo piensa demasiado, le da un suave apretón a la mano del contrario y sonríe—. Literalmente me solté a llorar por ti—, hay una tenue vergüenza en su voz y Mav no se carcajea a pesar de la aparente broma—, así que sí, estoy bastante seguro de esto, Pete—, dice en voz baja, intentando saborear el sonido del nombre de Maverick.
El más bajo sonríe y asiente en señal de aceptación—Okay—, susurra y se acerca suavemente hacia Rooster, lo suelta, pero no tarda mucho en colocar ambas manos en los hombros del contrario y Rooster no puede ni quiere moverse al notar las intenciones de Maverick quien le da un suave beso en los labios, apenas logrando alcanzarlo de puntillas y Rooster mantiene los ojos cerrados incluso después de separarse.
—Okay—, suspira el castaño, abriendo los ojos segundos después, tan lentamente que Maverick le mira embelesado—, ahora en serio, necesito que me pellizques para comprobar que esto no es un sueño porque ahora mismo ni siquiera siento las piernas y yo-...
Mav le da otro beso rápido y se echa a reír:—Deja de ser tan lindo—, se queja mientras se aleja rápidamente, sabiendo que sino lo hacía no podría concentrarse en lo importante:—No importa cuánto te ame y quiera verte haciendo más de esas caras graciosas que tienes, pero ahora hagamos lo importante: Dormir. Podremos hablar de esto con más calma mañana, ¿Quieres?
Rooster asiente rápidamente mientras imita las acciones de Maverick de manera obediente; vuelven a acomodar la mesa en el centro de la sala, apagan la televisión sin antes ver su puntaje final en el karaoke. Maverick va a su cuarto a buscar algunas sábanas y almohadas para que Bradley no duerma tan incómodamente en el sofá y cuando se las entrega Bradley se despide de él con su suave y tierno beso en los labios.
Antes de dormir, Bradley se pellizca el antebrazo derecho y sonríe, convencido de que así debe sentirse estar verdaderamente vivo.
No sabe qué hora es, pero está seguro de que mañana al despertar lo primero que quiere hacer es besar a Maverick de nuevo y volver a decirle cuánto lo ama.
…
Cuando Rooster despierta a la mañana siguiente no es por su alarma, sino por un suave beso que recibe de Maverick.
—Roncas mucho cuando duermes, ¿Sabías?—, susurra Mav en cuanto Bradley abre los ojos, aún perdido en su recién despertar.
Rooster se sonroja hasta las orejas y vuelve a cerrar los ojos cuando se cubre la cara con ambas manos:—Lo siento—, murmura mientras Mav se ríe y se va rumbo a la cocina para empezar a preparar el desayuno para ambos.
Por primera vez en su vida, Rooster se apresura a levantarse justo después de despertar y corre a la cocina emocionado y cuando mira el refrigerador finalmente recuerda.
—Olvidamos las cervezas.
Maverick parpadea tres veces seguidas en señal de realización, ahora sin deseos de acercarse al refrigerador para fingir que ahora no tiene que limpiarlo por el posible desastre que hay en el congelador.
—¿Qué te parece si desayunamos fuera de casa?
Rooster sonríe y asiente con la cabeza lentamente mientras Maverick se acerca a él y le toma de la mano:—Realmente me encantaría.
[...]
