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Przestrzen — taegi

Summary:

El espacio era frío y silencioso, pero estaban juntos y eso era lo importante.

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Taehyung y Yoongi se pierden en la inmensidad del espacio, sin tener posibilidades de sobrevivir

Notes:

Originalmente, este trabajo pertenece a la taegi week 2020 y fue publicado en Wattpad, bajo el mismo nombre y el mismo pseudónimo.

Ahora que es 2023, ha sido resubido porque finalmente le estoy poniendo orden a mi vida y esta historia tiene un peso importante para mí ♥

Adevertecias: muerte de personajes, pero en bonito y con sentimientos.

Work Text:

El sonido de los propulsores los acompañó fielmente hasta llegar a su destino final y, sin más, expiró con una última exhalación de hidrógeno líquido, dejando un tímido rastro de polvo multicolor, tan brillante como el de una estrella; después de eso, todas las luces en la cabina de operaciones parpadearon un par de segundos, antes de seguir el mismo destino que el motor y fallar por la falta de energía, dejando el interior de la nave en completa oscuridad.
Estaban solos, en la inmensidad espacial. El sistema de su nave había colapsado por completo, dejándolos varados y con mínimas posibilidades de sobrevivir.
Pero se encontraban juntos, y eso era todo lo que importaba.

 

La nave de Min Yoongi, su preciosa ARC-170 roja, los había llevado a un punto lejano en el Cuadrante Gamma, con la promesa de encontrar un planeta habitable, que contara con los recursos suficientes para sobrevivir. Necesitaban un lugar donde ellos dos pudieran aterrizar, pues estaban a miles de años luz de la Tierra y los niveles de oxígeno estaban al mínimo dentro de su caza estelar.
La cabina emitía señales de alerta que no podían ignorar, tenían poco tiempo para buscar una solución y aterrizar de manera manual. Al tener la mitad de los propulsores destruidos, era un movimiento peligroso para la pequeña tripulación de dos, pero era necesario.
Kim Taehyung estaba dispuesto a todo, con tal de salvar la vida de Yoongi.

Taehyung creyó, por largos segundos, que sus ojos le gastaban una mala broma.
Sentía que observaba a una foto panorámica y minimalista, con un fondo negro y un pequeño cuerpo celestial, de varios colores y luz propia, plasmado justo a la mitad de la toma. El resto era vacío, frío y silencioso espacio profundo.
Frente a ellos, se encontraba el planeta más diminuto que él —y Min Yoongi—, había visto en mucho tiempo. Tan pequeño que Taehyung pensó, por unos instantes, que no era más que una roca multicolor llena de vida que se burlaba de él.

 

No pudo describir la impotencia creciendo en su pecho, ni la desesperación apoderándose de su mente.
Un asteroide, pensó rápidamente, uno incluso más pequeño que el Asteroide B612.
Era bonito con todos esos colores en su corteza y sus pomposas flores creciendo por doquier, sin nubes en la atmósfera y con un pequeño lago que que se asemejaba más a un diminuto charco. Y, a pesar de toda esa hermosura, se sintió decepcionado.
Algiedi, el supuesto planeta frente a la nave, incluso cabría en la cabina si él y Yoongi se acomodaran y le dejaran un espacio para rotar. Taehyung bufó ante su razonamiento, su compañero lo notó y no pudo evitar que su frente se arrugara con preocupación.

 

Ni toda la belleza del planeta podía llenar el hueco en el pecho de Taehyung, ocasionado por el miedo y la desesperación que le provocaba la idea de quedarse sin oxígeno.
Yoongi lo miró en silencio, cansado y sintiendo sus párpados pesados, estaba quedándose dormido en el asiento de copiloto, teniendo una vista preciosa de su segundo al mando.
Detalló el perfil de la persona que siempre le había gustado, recorrió con su mirada a Taehyung, desde la barbilla hasta la punta de la nariz que se arrugaba, al igual que su ceño por la preocupación en su pecho.
El mayor decidió que, perderse en las pestañas tupidas y el brillo de los ojos de Tae, era la manera correcta de pasar el tiempo, hasta que el último de sus segundos se agotara. Esbozó una sonrisa, pensando que había sido la persona más afortunada en toda la galaxia, por haber vivido tantas aventuras al lado de Taehyung.
Con eso en mente, el pelinegro hizo fuerza para estirar su brazo y tocar el rostro de Taehyung, acariciando sus pómulos para llamar su atención.
Funcionó.

 

Con el corazón en una mano y dolor en su pecho, Taehyung despegó sus ojos del colorido planeta para encontrar los mismos tonos, de la corteza y de las flores, reflejados como un haz de luz en el rostro de Yoongi.
Sonrió con pena cuando se dio cuenta que los labios del pálido se habían pintado de rosa con el reflejo del color de las flores pomposas. Ya no quedaban reservas de oxígeno en la nave y, aún así, Yoongi continuaba viéndose radiante, precioso, como el día que lo conoció.

Cuando sus miradas se conectaron, Taehyung entendió que ya no podía hacer más, lo había intentado todo y aún así había fallado. Comenzó a respirar con pesadez, dando cortas inhalaciones y largas exhalaciones, más por dolor que por evitar gastar lo poco que les quedaba de oxígeno.
Yoongi nunca borró su sonrisa, tampoco retiró su mano de la mejilla del menor, pero el ritmo de su corazón comenzó a disminuir y sus pulmones comenzaron a fallar.
—Está bien, Tae —susurró cuando sintió una lágrima llegar hasta sus dedos, era imposible que cayeran por la inexistente gravedad, pero se mantenían flotando alrededor y reflejaban el brillo del planeta, creando diminutos arco iris dentro de las gotas.

 

Taehyung sintió abrumación en el alma, no quería perder lo más importante en su vida. Sentía pánico, impotencia y temor, todo al mismo tiempo que Yoongi comenzaba a perder fuerza en su mano, dejando de acariciar su rostro.
—Yoonnie... —sollozó, siendo él quien ahora tomaba el rostro del otro entre sus manos, acercando sus frentes—. Te prometo que hallaré la manera de arreglar esto, solo no me dejes, por favor.
Lo último lo dijo con la voz quebrada, casi en un hilo de voz que por poco el mayor no escuchaba. Yoongi se dio cuenta, los pulmones de Taehyung estaban perdiendo la vida también.

 

—Está bien, Tae —repitió, susurrando con una voz que era opacada por el llanto de Taehyung, aumentado, poco a poco—. Te amo...

Eso bastó para que Taehyung hiciera más audible su pena y su dolor, no encontró las palabras para responder a Yoongi aunque sintiera con intensidad el mismo amor por él.

 

Sintió su corazón morir cuando el pulso de Yoongi dejó de existir, siguiendo el mismo camino que la nave en la que habían vivido miles de aventuras, explorando el universo entero, hasta llegar a ese rincón donde ya no había salvación.

 

El menor no dejó de repetir lo mucho que amaba a Min Yoongi, y, abrazado de su cuerpo, dio un último suspiro con el nombre de la persona que amó atorado en sus labios, dejando que su alma escapara de su cuerpo, perdido en el infinito espacio sideral.

 

Ambos quedaron bajo una fina gama de cientos de colores, como si los espectros de luz los estuvieran despidiendo y deseándoles un buen viaje, en silencio, por el resto del cosmos infinito que no terminaron de conocer.
Desde el planeta de mil colores, las flores fueron testigos silenciosos del descenso de dos almas que se amaban. Tal vez en otra vida se reencontrarían y culminarían su amor bajo las estrellas más brillantes del universo.