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Summary:

Julián se encontraba frustrado debido a sus pocos minutos como titular en su club pero, gracias a un amigo y unas cuantas caricias pudo darse cuenta de que las cosas buenas iban a llegar.

Chapter 1: ¿Desde hace cuánto?

Chapter Text


Eran las diez de la noche, Julián se encontraba dando vueltas en la cama. Estaba frustrado, había jugado su equipo y nuevamente no lo tuvieron en cuenta.

Él sabía el potencial que tenía y lo útil que podía llegar a resultar estando en la cancha pero, su confianza y autoestima no eran de acero. Cada día se sentía peor.
Su técnico lo llenaba siempre de elogios ¿por qué nunca lo metía en los partidos? Quizá había algo mal en él, quizá su rendimiento ya no era el mismo y necesitaba enfocarse más... a pesar de que era el primero en llegar a los entrenamientos y el último en irse.

Su casa se sentía vacía, hace algunos meses había terminado su última relación y era en estos momentos en los que extrañaba tener algún vínculo cercano, podría desahogarse o distraerse si tan solo tuviera a alguien con él.
Normalmente cuando estaba triste o melancólico hablaba por llamada o mensaje con Enzo, pero en la actualidad sabía que el menor tampoco la estaba pasando bien en su nuevo club y no quería molestarlo pese a que ahora vivían mucho más cerca. Ya organizaría luego para hacer una juntada.

Una vuelta, dos, tres. Un suspiro.

Agarró de nuevo su celular y vio que Lisandro estaba conectado ¿y si le hablaba a él? Desde que lo conoció se dio cuenta de que el defensor era una persona muy tranquila(no como en la cancha) y centrada, quizá podría ayudarlo o darle algún consejo para sobrellevar la situación actual en su club.

Julián
Hola Licha!

Licha
Hola lindo ¿todo bien?
Hoy me preparé para verte y terminé puteando a un pelado
Después me sentí mal porque ten hag es pelado también, fue muy confuso :/

Julián
Justo de eso quería hablar aaaa
Perdón que te joda pero necesito hablarlo con alguien, sé que mañana tenés partido así que si estás ocupado te dejo

Licha
Pero no podes decirme todo eso y después esperar a que me vaya sin escucharte, Juli
¿Querés que vaya? Pero dejame dormir ahí porque me daría paja tener que volverme

Julián
¿No te jodería? por favor vení
obvio que podes quedarte

Licha
Bueno ya voy saliendo si me lo pedís así
Ponete lindo
Muak

 

"¿Ponete lindo?" murmuró Julián sentándose en la cama, había notado que últimamente Lisandro lo trataba de manera más melosa aunque todavía no tenía tanta confianza con el mayor como para soltarse y seguirle el juego, sentía que le faltaba un pequeño empujón para que se suelte por completo, siempre le pasaba lo mismo con las amistades. Con Enzo a veces jodían tratándose como si fueran novios porque les resultaba divertido, luego del mundial logro llegar a ese punto de confianza con algunos más ya que todos eran sueltos. Sin embargo Licha siempre se mantuvo al margen no queriendo sobrepasar el límite.

 

____________

 

El timbre sonó y Julián fue rápidamente a abrir la puerta, era consciente del frío que hacia afuera así que no quería que el mayor lo putee por hacerlo esperar

—Hola Juli —Saludó Lisandro, adentrándose en la casa luego de dejar un beso en la mejilla del menor— ¿tomamos mate? —preguntó con una sonrisa suave mientras le extendía una bolsa con pancitos.

—sí, dale. —Sonrió agarrando la bolsa y le indicó que lo siga para dirigirse a la cocina.

Que el mayor llegue a su casa hizo que el ambiente de alguna forma se sienta más cálido, más hogareño. Supuso que ese era el efecto de Licha. Cuti alguna vez lo habría nombrado así. De repente una duda se instaló en su cerebro.
Mientras el agua se calentaba pudo observar cómo el cuerpo de Licha se tensaba al preparar el mate.

—¿estás bien? —preguntó Julián acercándose para subirse a la mesada.

—me había olvidado de que vos tomas mates dulces —comentó desanimado pero su mirada cambió al ver al menor sentado. Sonrío nuevamente— no importa, hoy serán dulces solo porque sos vos.

—y porque es mi casa y se hace lo que yo quiero —bromeó el delantero, balanceando sus pies.

Julián se estremeció cuando el defensor apoyó una mano en uno de sus muslos e hizo una leve presión.

—sí, pedí cualquier cosa y yo te la doy, Juli.

Había una tensión leve en el ambiente, Julián pudo ver un destello raro en la mirada de su amigo y tragó saliva. Iba a contestar cuando el silbido de la pava se hizo presente, llevándose la atención del teñido. Julián hizo un leve puchero.

—¿Tomamos acá o vamos a otro lado? —preguntó Lisandro volviendo a usar el tono animado y suave de siempre.

—acá —contestó sin moverse del lugar y vio como el contrario acercaba una silla.

Estuvieron hablando trivialidades un rato largo(muy largo) hasta que Lisandro, notando que el menor no iba a sacar el tema por si solo, decidió preguntarle por el gran elefante en la habitación.

—¿Cómo te sentís en tu club actualmente? ¿Cómo estás, Juli? —la última pregunta la hizo más suave.

Julián soltó un suspiro y contestó. Sabía que en algún momento debería hablar del tema —siento que mi confianza se está rompiendo, entiendo que hay jugadores mejores en mi equipo, antes podía soportarlo más pero ahora que salimos campeones pensé que iban a confiar más en mí y en todo mi potencial pero al parecer todo lo que logré no es mucho... siento que si no sirvo después de haber ganado el mundial no hay manera de que lo logre en otro momento. —le dio un sorbo al mate vacío y miró sus propias manos— te juro que yo estoy dando todo de mí, no sé qué es lo que pasa, no sé que estoy haciendo mal—murmuró, su voz tembló al final de la frase.

—Juli, mirame —habló suave Lisandro, quitando el mate de las manos ajenas para reemplazarlo con las suyas y poder entrelazar sus dedos, Julián lo miró, con los ojos brillosos.—actualmente, sos uno de los mejores jugadores del mundo, desde que te vi jugar supe que ibas a llegar lejísimo y mirá, saliste campeón del mundo junto al capitán —relataba con una sonrisa leve, tratando de transmitirle algo de la admiración que sentía— tu rendimiento jamás, escuchame —apretó el agarre— jamás fue bajo, siempre diste todo de vos y puedo asegurarte de que incluso ahora te estás sobreexigiendo. El problema no sos vos, es el técnico y su incapacidad de conectar dos neuronas. Dame la orden y te juro que quiebro a toda tu competencia en ese club horrible.

Lisandro dijo con dureza lo último, su ceño en algún momento se arrugó y Julián tuvo que soltar una risita suave, desconcertando al mayor.

—de verdad muchas gracias por decirme todo esto —murmuró, soltando las manos ajenas para refregar sus ojos— gracias también por venir pese a que es tarde y mañana tenés que jugar, me sentía muy solo y me preocupaba derrumbarme y no poder volver a rendir cuando tenga que entrenar.

Apenas terminó de hablar, sintió como el mayor se ubicaba entre sus piernas para darle un abrazo. Julián le correspondió, apoyando su cabeza en el pecho del contrario. Luego de unos segundos dejó salir todas sus preocupaciones y tristezas en forma de lágrimas mientras era reconfortado con caricias en la espalda y palabras lindas susurradas en su oreja.
No se había dado cuenta hasta ese momento de lo mucho que había aguantado, se obligó a ser fuerte creyendo que era parte del trabajo, que tenía que aguantar sin expresar disconformidad porque sabía que comparando su situación con otras ajenas, él era realmente afortunado. Ahora se daba cuenta de lo mucho que estaba lastimándose.

Licha esperó paciente a que Julián se componga. Nunca detuvo sus caricias, por momentos hasta dejaba besitos en la cabeza del más chico.

Una vez que sintió el cuerpo del menor más relajado lo separó con cuidado para limpiar sus mejillas.

—¿mejor? —preguntó luego de dejarle un besito en la frente. El delantero tenía el rostro sonrojado y los ojos junto a sus labios estaban hinchados debido al llanto, lindo.

Julián asintió, ladeando su cabeza hacía la mano del mayor que se encontraba en su mejilla haciéndole caricias. —me dio noni —soltó de manera aniñada, arrepintiéndose al instante. Esa expresión la usaba con su anterior pareja, una vergüenza lo inundó, Enzo lo empezaría a cargosear así que se estaba preparando para la gastada de Licha.
Nunca llegó.

—¿sí? vayamos a dormir entonces, lindo —contestó de manera natural, alejándose para ordenar un poco la cocina— yo ordeno, no te preocupes. Vos anda a lavarte la cara.

El mayor lo miró sonriendo mientras se arremangaba para poder lavar algunas cosas que Julián había dejado previamente porque no tenía ánimos de hacerlo. Su corazón se aceleró un poco, intentó ignorar el nuevo sentimiento y la calidez que le transmitió el contrario bajando rápido de la mesada, para irse a acomodar la pieza.
Los detalles que hoy había tenido el defensor con él estaban haciendo que se sienta raro, no sabía si era porque estaba necesitado de contacto físico y cariños o si realmente había algo más. Se sentía un poco confundido pero la sensación no le desagradaba para nada. Licha lo estaba mimando y eso a él, le encantaba.

 


 

 

—Juli, ¿Dónde me dejaste las frazadas y almohadas? no las encontré en la sala —preguntó Lisandro desde la puerta. No queriendo invadir el espacio contrario.

—no preparé nada —murmuró Julián dándose cuenta de lo que había hecho inconscientemente— vení —habló un poquito más fuerte pero aún con algo de vergüenza, levantando las mantas del otro lado de la cama. Lisandro lo miró y soltó una risita.

—Permiso —dijo entrando al cuarto para luego acomodarse al lado del menor— Buenas noches lindo. —sonrió amplio, cerrando los ojos.

Julián lo miró atento, aprovechó para escanear todo su rostro con un poco de esfuerzo debido a la poca luz que entraba desde la ventana, deteniéndose en los labios carnosos del defensor, por instinto relamió los propios.

oh.. tenía tantas ganas de besarlo, su compañía le había hecho tan bien, su corazón ahora se sentía tan liviano y cálido. tragó saliva aceptando lo que sentía y suspiró.

—Licha. —llamó bajito.

—¿hm?.

—gracias por venir, me siento mucho mejor ahora que pude sacar todo eso de mi cabeza, me estaba haciendo muy mal.

—no me agradezcas, te aprecio muchísimo y si puedo ser de ayuda para vos yo estoy encantado, ahora trata de dormir ¿sí? Yo estoy acá con vos

La voz contraria fue suave como de costumbre pero Julián todavía no estaba satisfecho, sentía un picor que le estaba fastidiando.

—Licha...

—¿Qué pasa bebé?

"Listo" pensó Julián, ese apodo había sonado exquisito y fue dirigido hacia él, de repente su corazón latía muy rápido, muy fuerte, estaba ansioso.
Se acomodó en la cama y se animó a preguntar:— ¿me das un beso?.

Lisandro se removió y abrió los ojos, si la luz hubiese estado prendida quizá Julián hubiera notado la oscuridad de los mismos.

—por dios Julián, ya te dije que podés pedirme lo que sea. —contestó y relamió sus labios para luego apoyar su mano en la mejilla del menor.

Sus labios se encontraron de manera cuidadosa, Julián se sorprendió de manera grata al notarlos tan suaves y no pudo evitar entreabrir la boca para buscar más profundidad, el sabor de la pasta para dientes se sentía fresco y lo hizo sonreír. Lisandro lo estaba besando con amor mientras le acariciaba la mejilla. Sus lenguas danzaban tranquilas. De repente se mareo por la cantidad de cariño que transmitían las acciones del defensor.
Una lamparita se encendió en su cerebro y terminó separándose.

—¿desde hace cuánto? —preguntó suave, acariciando las mejillas del mayor.

Licha rápidamente se sintió expuesto, quizá hoy había sido muy obvio.
—me llamas la atención desde que te vi en un partido de river y me enganché en la copa américa cuando te conocí mejor—contestó con tranquilidad y aprovecho para dejar un beso en la mano ajena. —Pero no te preocupes, si querés solo podemos hacernos compañía cuando lo necesitemos, no quiero que te sientas presionado a tratar de tener algo serio, somos amigos, no tiene que cambiar —agregó sonriendo.

—me gusta eso que propones —tarareó el menor y se acercó para besarlo nuevamente, soltando un quejido cuando noto la necesidad con la que fue correspondido.

Lisandro lo rodeó por la cintura, apegándose al cuerpo contrario, el beso había escalado y tuvo que detenerse cuando empezó a tener más calor del que debería. —Perdón, vamos a dormir mañana tengo que levantarme temprano —explicó repartiendo besos en el rostro ajeno.

—un ratito más, Licha —se quejó Julián sacudiendo suavemente al mayor, por cómo salió su voz, se notaba que estaba haciendo un puchero.

—solo besitos —aclaró Lisandro para luego dejar picos en los labios ajenos, notando como el menor sonreía. —vas a ser mi perdición —murmuró abrazándolo con fuerza para luego volver a besarlo hasta que el menor quedara satisfecho.

A Julián se le había ido el sueño.
Así como se le fueron las dudas y preocupaciones sobre su actualidad. Seguiría trabajando con todo su esfuerzo sabiendo que ahora había alguien en quien podría sujetarse cuando quiera y necesite descansar.