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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 2 of Songfics
Stats:
Published:
2023-03-20
Words:
1,261
Chapters:
1/1
Comments:
5
Kudos:
49
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2
Hits:
473

Auto Rojo

Summary:

Eran las seis y un minuto, solo habían pasado cinco minutos desde que empezó a esperar y un solo minuto cuando empezó a quejarse de sus adentros por la impuntualidad de Lionel.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

"Te confesé que quiero meterte en mi cama, viéndote sonreír de placer.”

 

Seis de la tarde y el ‘idiota’ de Lionel no se presentaba: Pablo se encontraba apoyado contra la pared del predio como si fuera una prostituta de mala calidad, apretaba sus labios y movía su cuerpo inquieto, deseoso de que ese tiempo de espera se termine ya. 

Estaban en pleno diciembre, se acercan las fiestas y él ya se encontraba con su cuerpo pesado, luego de un entrenamiento exhaustivo sólo quería sentarse donde sea y terminar con el día. 

La espera le ponía de mal humor.

Eran las seis y un minuto, solo habían pasado cinco minutos desde que empezó a esperar y un solo minuto cuando empezó a quejarse de sus adentros por la impuntualidad de Lionel.

“Enano rabioso” sonaba en su mente cuando pensaba en ese hombre de Pujato, que odia y jodía con su personalidad, su apariencia y su forma de ser. “Enano rabioso y bipolar, pero así es como me encantás”.

Hablando de su hombre de Pujato, un auto rojo se modelaba ahí por la pista de entrada del predio, Pablo suspiró cansado, exhausto: sintiendo su cuerpo pesar por el hecho de ver lo que él consideraba “un hogar, su lugar de paz”.

Ese hombre frenó a unos metros de él y abrió la puerta del acompañante, para verlo en el asiento del copiloto con una sonrisa. — ¡Subite, morocha!

Todo el mal humor de Pablo se desvaneció y carcajeó para correr como una colegiala a la moto de cuatro ruedas y techo de su noviecito mayor y mala influencia: pero de una forma muy ‘ellos’. 

Se sentó en el lado del acompañante y mientras cerraba la puerta le dejó un beso en sus labios, el cual quería seguirlo pero el hombre se separó. — Ponete el cinturón, morocha. 

— Volve’ a llamarme morocha y te saco del auto y me pongo a manejar yo. — Dijo entre risas y amenazas ciertas Pablo mientras se acomodaba el cinturón de seguridad para luego relajarse en el asiento, Lionel tomó su bolso de entrenamiento y lo tiró hacia los asientos de atrás.

— Se quedan ahí hasta que estrenemos la máquina. — Pablo le miró curioso, para luego pegarle en el brazo. — Andamos enojone hoy, enano.

Pablo. — Ya me hiciste ponerme del orto vo. — No alcanzo a fingir su enojo que soltó una risa. — ¿A dónde vamo’? 

Lionel. — ¿A dónde querés ir? 

 

“Te prometí que sólo tocaría tus pies, si empañamos los vidrios está bien.”

 

Beso va, beso viene con cada semáforo en rojo que se terminaron engolosinado. Lionel tenía un delicioso problema mientras buscaba un lugar en la descampada ruta mientras estaba bajando el sol, pintando de naranja todo ese cielo brillante. 

Dobló, encontró ese lugar al costado de la ruta llena de ‘campo’, casi saliendo de la vida urbana: pudo ubicar su auto bajo unos tupidos árboles. 

Pablo apenas escuchó el motor del auto enmudecer que se levantó como podía para tirarse arriba de los labios de Lionel, golpeándose la rodilla contra la palanca de cambio. — Ay, la puta madre. — Se separó levemente de él para sobarse la rodilla, luego de unas carcajadas de Lionel, volvió a tirarse a sus brazos para matar esa risa con sus propios labios. 

— Pará, no te emocionés. — Se separó de él por momentos. — ¿No querés ir a la parte de atrás? La vamos a pasar mejor. — Le dio una palmada a sus piernas. 

Pablo bufó de nuevo, no quería ser interrumpido por cada cosa que pasaba entre los dos gracias al espacio tan reducido del auto, más no tuvo otra opción que pasar su cuerpo entremedio de ambos asientos, recibiendo una nalgada producto de Lionel y respondiendo con una patada como un caballo loco. 

Se sentó en los asientos traseros y Scaloni fue el que se aproximó con un tanto de dificultad pero pudo estar a su lado, sentándose y sin pensar atacar sus labios, inclinándose para recostarse ambos incómodamente en las sillas. Que claramente no estaban hechos para los amantes como ellos.

Sin mediar nada más, acompañado por los autos que bocineaban a lo lejos y los coyuyos que al ver como el sol bajaba hacían su gracia; dejaron que sus instintos más primitivos anden sueltos. Sujetándose y besándose para terminar despojándose de las ropas, todos sudados y saboreandose.

Era tanta la pasión y desesperación que tenían el uno con el otro, que hasta el rosario que tenía Pablo fue arrancado, haciendo que este se quejara sacudiendo: pero Lionel no pensaba en dar el brazo a torcer, solo atinó a reírse porque sabía que le gustaba cuando no le daba cabida a sus arrebatos de ‘enano bipolar’. Se dedicó a besar todo ese cuello donde antes era el cuerpo de cristo que lo protegía; ahora suelto solo para él, para pecar en un auto rojo al costado de la ruta. 

No se tomaron tanto tiempo para ser escuchados, la sonrisa de placer de Pablo en el movimiento sincronizado que hacían detonaba el corazón de Lionel: si venía algún policía para meterle una multa por exibicionista iba a ser bien recibida. No tenía intención alguna de parar y menos cuando sus gemidos, agudos y fuertes retumbaban todo el auto, sofocandolos con su propio calor y olor a sexo. 

Pablo tironeó de los cabellos cortos de Lionel, haciéndolo levantar su cabeza en un claro aviso que había llegado a tocar ese punto; ese enano era así, disfrutaba ser él el que arranque los cabellos de Lionel; y eso que el pujatense se moría por tomar cual riendas de caballo esos bucles preciosos que caían por su cabeza.

 

“Ahora hace calor, la música suena bastante bien

Te juré por mi amor que atrás la vamos a pasar mejor”

 

Mentira, todo era mentira. 

 

Ninguna multa por exibicionista era bien recibida… Ahora se encontraba Pablo bufando como un toro loco porque se le fueron los cien pesos que tenia bien guardado para comprarse algo para la cena de la noche, ahora no tiene más nada. 

— Todo porque a el señorito Scalo’ se le olvidó cerrar la ventanilla y do’ pendejo’ vieron tu ojete todo sucio. — Dijo mientras cruzaba sus brazos y se escondía en una campera de su pareja: la había pedido para ocultar la cara de vergüenza que le daba ahora salir a la calle. 

Scaloni se rio fuerte. — Es el precio a pagar tu calentura, payasito. — Recibió un golpe. — Además ni pendejos eran, tienen los huevos peludos como alfombra y vienen a llorarle al policía que me vieron de pasada cogiéndote. — Pero pese a la situación, Lionel no podía no reírse: que Aimar estuviese tan ofendido con ese rostro de cupido le hacía sentir que cada peso (que no era suyo) pagado valió la pena. 

— ¿Cuánto te costaba subir la ventanilla? dio’ mio. — Pablo se hundía cada vez más en la chaqueta sudada. 

— Cuanto te costaba a vos no gemir como chancho en un matadero. — Ya no había golpe que le doliera de Aimar, a este punto su brazo entumecido no respondía: en especial porque el corazón enamorado ignora el dolor, que cosas. — Para la próxima te busco un lugar más oculto. 

Pablo. — Dale, sí; seguí pensando que hay una próxima. 

Lionel no acotó nada más, no veía otra ruta de la conversación que volver a repetir lo pasado y demostrarle que siempre hay una próxima sobre su auto, aunque esta vez tengan que ver donde sacar los cien pesos que le multaron, porque ni el pujatense ni el payasito tenían más dinero en mano. 

Y eso que eran jóvenes futbolistas como para andar cortos de plata… 

Notes:

iniciamos la era fifiana y consigo un fic de mis papis tus papis los de la patria que nos ha dado dios

quiero confesar que esto nació porque andaba soñando con esta cancion de villa palma y scaimar, entonces al despertarme me vi tiktok y una hermana publicó un edit Scaimar ¡¡¡CON ESTA CANCION!! entonces dije, "MANOS A LA OBRA" y acá va <3

chaito, sé que se esperaba más pero bueno, el furbo es así ;)

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