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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-03-29
Words:
2,273
Chapters:
1/1
Comments:
9
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21
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1
Hits:
176

Emoción privada

Summary:

La cena está servida pero en lo último que pudo pensar fue en la comida.

Notes:

Fecha: 14 de Marzo de 2016

Esta es la primera vez que escribí RockTerry, así que tengo un gusto especial por este fic. Originalmente lo posteé en ff.net pero le hice algunas modificaciones que consideré necesarias para postearlo acá, aunque lo importante de la historia sigue intacto. El título viene de una canción de Ricky Martín que casualmente estaba sonando en el lugar donde lo escribí y que siento que se acomoda a la historia.

Work Text:

—¡La cena está servida!

Terry se levantó de un salto de su cómodo asiento y lanzó el control remoto en el lugar donde había estado sentado luego de apagar la televisión, lo único que podría distraerlo lo suficiente como para esperar que la comida estuviera lista. Por lo general Rock rechazaba su ayuda, probablemente por su poca pericia, por lo que solo podía esperar su permiso para acceder a la cocina. Una vez que cruzó el umbral, habló al muchacho que se encontraba ajustando los últimos detalles de la comida tal y como era su costumbre.

—La última media hora ha sido tan torturante —Comenzó a decir, pero hizo una pausa al mirar el delicioso festín que le esperaba en la mesa. Eran varios de sus platillos favoritos servidos en diferentes platos como si fuera una especie de bufete—. Vaya, ¿pero qué es todo esto?

—No podía decidirme entre hacer hamburguesas y hot dogs, entonces preparé ambas cosas. ¿Y qué sería una hamburguesa sin unas papas fritas, cierto? Sé cuánto de gustan —contestó Rock, terminando de colocar las servilletas y un par de vasos. Hizo un gesto con la mano para indicarle que tomaran asiento en la mesa y Terry lo obedeció de inmediato, dejándose caer en la silla con la mirada fija sobre la comida y frotándose las manos en anticipación.

—¡Y no te equivocaste! Ahora, si me disculpas, voy a tomar uno de esos —dijo Terry, extendiendo una mano para tomar algo de la mesa, titubeando al no poder decidir qué comer primero.

Antes de servirse algo hizo una pausa y se giró a mirar a Rock quien sólo le respondió con una amplia sonrisa que se veía de todo menos sincera. Había algo extraño en él, comenzando con el hecho de que el chico se hubiera decidido a preparar una cena tan elaborada cuando no había nada particular que celebrar el día de hoy. Bajó la mano y se cruzó de brazos, resistiendo el impulso de tomar un hot dog y devorarlo a dos manos, queriendo indagar un poco más en esa sospechosa actitud.

—Espera un momento… ¿No será esta una táctica tuya para conseguir algo, o sí?

—Has dado en el clavo —replicó Rock riéndose un poco al ver a Terry tan serio, sobre todo cuando se trataba de la hora de la comida. Realmente estaba sorprendido de su deducción, ya había usado esa táctica antes con él, pero era demasiado despistado para darse cuenta. Por lo menos esta parecía la oportunidad perfecta para llevar a cabo su cometido—. Esperaba que tal vez pudiera hablar contigo. Ya sabes, una charla de hombre a hombre.

—¿Hombre a…? ¡Ah, claro! ¡Por supuesto! —dijo el mayor, acomodándose nerviosamente en su asiento y carraspeando con fuerza para romper con una tensión que sólo existía en su imaginación. Sabía perfectamente de lo que Rock intentaba hablarle y no le parecía para nada un asunto descabellado, después de todo, nunca había tenido que hablar seriamente de esas cosas con él, ni siquiera cuando era mucho más pequeño. Puso su mejor cara de seriedad antes de comenzar y miró a Rock directamente a los ojos, buscando verse como la figura paterna que seguramente necesitaba en un momento así—. Bueno, antes que nada tienes que saber que todos los cambios son normales, ¿te ha empezado a salir mas pelo en lugares extraños? Me he dado cuenta que el jabón de la ducha cada vez se llena más de vellos y estoy seguro que no puedo ser sólo yo.

Rock abrió los ojos de par en par, su postura antes relajada y serena reemplazada por una tensa y nerviosa por la sorpresa.

—¿Qué? No, no, creo que me has malinterpr…

—¡Tonterías! No tienes porqué avergonzarte de esas cosas —interrumpió Terry con voz potente y haciendo un ligero gesto con la mano para intentar calmar el evidente nerviosismo del menor, así como el suyo. Antes de dejarlo decir nada, continúo—. A mí me pasaba lo mismo a tu edad, de hecho, hubo una vez que ocurrió algo bastante asqueroso. Verás, era cuando Andy y yo vivíamos juntos y…

—¡Me gusta alguien! —gritó Rock al ver que las cosas estaban yéndose por un camino que era mejor no recorrer. El mayor guardó silencio ante la repentina noticia que no había podido anticipar ni aunque así lo quisiera. Ahora que Rock había logrado romper el hielo, pudo continuar hablando con más tranquilidad, agachando la cabeza y sonriendo ligeramente mientras parecía recordar algo—. Aunque más que gustarme, creo que estoy enamorado.

Un silencio sepulcral invadió la cocina de pronto, pese a que Terry casi hubiera jurado que el potente latido de su corazón podría escucharse por toda la casa y quizá algunos metros más a la redonda. Cada latido haciendo un sonido como quien pisa un vidrio y lo vuelve a pisar, un cristal haciéndose pedazos entre pulsos, producto de una desilusión enorme. Tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para que su rostro no reflejara lo que en verdad sentía por dentro, este no era su momento para hacer una vergonzosa confesión que ya tenía tiempo atosigándole.

Rock había crecido, se había hecho mayor y había dejado atrás a ese niño al que había decidido guiar, que terminó por convertirse en un joven adulto ejemplar. Sabía bien cómo cuidar de sí mismo y además de ocuparse de su trabajo de medio tiempo, se encargaba de algunas tareas domésticas, incluida la cocina. Era un muchacho increíble y estaba muy orgulloso de él, nunca se imaginó que llegaría a convertirse en alguien tan admirable y tampoco pensó que entraría en un debate mental tan intenso por no poder convencerse de que la clase de cariño que sentía por él era meramente fraternal. Rock era todavía joven y necesitaba de su apoyo, aventurarse a revelar que a veces desearía quererlo de otra forma muy seguramente resultaría siendo catastrófico para la relación que ya tenían como mentor y pupilo. Pero Rock acababa de revelarle que estaba enamorado de alguien y lo menos que podía hacer por él era escucharlo, aún si el desengaño terminaba por hacerlo pedazos.

—Vaya, eso es… ¡Eso es excelente, Rockie! —dijo con fingido entusiasmo y provocando que el chico levantara la cabeza al percibir una respuesta positiva—. ¿Quieres hablar más de eso?

—Si, pero deberíamos comer primero o la comida va a enfriarse.

Terry ya no sentía hambre, una enorme angustia se había apoderado del hueco en su estómago. Pero no era correcto desperdiciar el esfuerzo que Rock había hecho, así que tomó un hot dog para colocarlo en su plato y ponerle los condimentos necesarios. Miró la comida con una tristeza inusual y echó una rápida mirada a Rock que ya se había dispuesto a hacer lo mismo para preparar una hamburguesa. Se veía algo intranquilo, probablemente estaba por quitarse un gran peso de encima al hacerle esa revelación y para nada quería quedar mal con él, si se había dado a la tarea de preparar toda esa comida como preámbulo a una charla, lo más correcto era continuar con ella cuanto antes y así demostrarle que lo apoyaba. También sería una manera perfecta de descubrir quién había sido la afortunada que había conquistado su corazón, no recordaba haberlo visto hablar de nadie en particular y mucho menos se había aventurado a traer a ninguna chica a la casa. Tan sólo de imaginarlo comenzó a sentir celos y fue ese sentimiento el que lo hizo armarse de valor para ser el que retomara el tema.

—¿Y bien, de quién se trata? ¿Es una chica de tu trabajo?

—No, bueno… no es una chica —La mordida que Terry acababa de darle al hot dog en combinación con la respuesta casi le hizo atragantarse. Rock levantó la vista al verlo sufrir de un espasmo y cubrirse la boca con una mano para evitar echar fuera el trozo de comida. ¿A Rock le gustaban los chicos? ¿Cómo es que no se había dado cuenta antes? Terry se castigó mentalmente, pensando que realmente era un tonto por ni siquiera haberlo considerado. El menor pareció no darle mayor importancia a la extraña reacción y se apresuró a continuar—. Tampoco trabaja conmigo, a decir verdad, tiene mucha más edad que yo —como si fuera una pesadilla haciéndose realidad, otra nueva revelación apuñaló a Terry directo al corazón.

Tenía que estar bromeando. ¿También le gustaban los hombres mayores? Que tonto había sido al dudar de sus propios sentimientos, de haberse guardado el cariño tan fuerte que sentía por el joven, y ahora, por su incompetencia, alguien más se había encargado de conquistarlo. Ese podría haber sido su lugar si no hubiera perdido tanto tiempo disputándose mentalmente si lo que sentía estaba del lado del bien o del mal. El mayor masticó la comida en su boca con impaciencia y tomó una servilleta de la mesa para limpiarse los labios rápidamente, luego azotó ambas manos sobre la mesa para anunciar con voz potente.

—¡Eso no es un problema! —Rock lo observó con algo de desconcierto, sin comprender la exagerada reacción que Terry había tenido de repente y algo que pareció tomar al mismo Terry por sorpresa, pues enseguida se corrigió para volver a una posición más relajada y continuar hablando—. Quiero decir, está bien, no voy a juzgarte ni nada parecido. A veces no escoges de quien te enamoras —agregó con fingida tranquilidad, aunque no pudo ocultar esa pesadumbre en su voz mientras saboreaba la ironía en sus palabras, la cual resultaba más difícil de tragar que la comida en su plato.

—Si, tienes razón —contestó Rock tímidamente para después dar un mordisco a la hamburguesa en su mano y peinar hacia un lado los mechones de pelo que le caían directamente sobre los ojos.

Terry se sonrió levemente mientras lo miraba con ternura, tenía que reconocer que Rock había sido muy valiente al hacer tantas declaraciones difíciles juntas, aún si todas ellas le oprimían el pecho de manera tan abrumadora. Si lo quería tanto como creía, entonces apostaría por la felicidad del joven antes que la suya y tenía que demostrárselo a toda costa, antes de que la charla quedara sólo en un par de frases.

—Seguro es un buen chico, ¿verdad?

—Es un poco torpe pero es buena persona —replicó Rock con una sonrisa tenue, sin duda pensando en esa persona que era especial para él. Había una emoción palpable pero privada en sus palabras y por primera vez a Terry le hirió un poco sentir que había algo que no sabía de él, algo que ambos no compartían—, pero no estoy seguro de lo que él piensa. ¿Crees que debería decirle lo que siento?

—¡Pues claro! Nunca sabrás el resultado si no te arriesgas, así es la vida. Además, ¿quién rechazaría a un buen partido como tú? Yo no he entrenado a ningún cobarde, ¡eres una estrella de la casa Bogard! —De nuevo el mayor hizo uso de su lado más maduro al hacer lo que consideraba justo, mediante un consejo que al final le golpeó la cabeza como un roca. La fuerte ironía de sus palabras le hacía sentir un tanto hipócrita pues él mismo había ocultado sus sentimientos hacia Rock sólo por el miedo. Miedo a la reacción que pudiera tener. Miedo al rechazo. Miedo a no hacer lo correcto.

—Gracias. No creí que fueras a tomártelo tan bien —dijo Rock sonriendo ampliamente y cautivándolo por completo. Aún si Terry no estaba siendo completamente honesto, el ver la cara de Rock iluminarse ante su aceptación le hizo sentir bien. Aunque también le invadió de una inmensa amargura que se hizo difícil de contener—. ¿Estás… llorando?

—Ah —Terry estaba tan perdido en su propia miseria mental que ni siquiera se había dado cuenta que se le habían humedecido los ojos y derramado una sola lágrima, que bajó por toda su mejilla izquierda—, no, es sólo. Estoy un poco conmovido, tal vez.

—Terry, yo… No quería…

Terry negó con la cabeza limpiándose la cara con una mano.

—No pasa nada, es que me siento contento por ti. Te diré algo, si las cosas funcionan, tal vez puedas invitarlo a casa un día y así pueda conocerlo —Aunque la idea no le entusiasmaba demasiado, valía la pena hacer un sacrificio así por Rock. No dejaba de ser su figura paterna y para no perder esa perspectiva, se decidió a hacer un comentario apropiado aunque con su típico toque de humor—. Lo trataré bien, te lo juro. ¡Pero nada de encerrarse a solas en tu habitación!

—En realidad, me he adelantado. Lo he invitado a cenar esta noche —respondió Rock dedicándole una mirada enigmática y haciendo un gran esfuerzo por ocultar una sonrisa, no quería para nada arruinar el momento que se avecinaba y por el que tanto había estado esperando.

—¿Qué? ¿De qué hablas? Pero si la cena ya está… —Terry fue incapaz de continuar, no supo si fue la manera desordenada en la que las cosas no pudieron encajar en su cabeza, la mirada llena de brillo en los ojos de Rock o la sonrisa que poco a poco comenzó a dibujarse en su joven rostro, acrecentando ese atractivo que había aprendido a querer. O tal vez el súbito entendimiento de lo que el chico estaba intentando decirle, que aceleró su pulso de golpe a un ritmo rápido. Parpadeó varias veces e intentó abrir la boca para decir algo, pero se vió incapaz, temeroso de que se estuviera imaginando todo esto. El siempre valiente Terry Bogard estaba hecho un manojo de nervios controlados a voluntad por el joven lobo, él único capaz de provocar semejante reacción. ¿Acaso significaba…?

—El que me gusta eres tú.