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El paso del tiempo obligaba a la gente a crecer en muchos aspectos. En los niños, la altura era el más notable a simple vista. En adolescentes, aunque la altura permanecía notablemente similar durante los últimos años, la forma del rostro y el cuerpo denotaban madurez.
Si se tomara como ejemplo a Chung Myung, entonces el más joven de ellos sería el último en mostrar estos desarrollos en su cuerpo. Su rostro era notablemente redondeado, y sus hombros estrechos, pese a que sus músculos eran tan sólidos como el acero, ya que todavía terminaba de crecer. El anciano Hyun Young era consciente de este hecho, por lo que se aseguró de alimentar adecuadamente a este niño bendito para que se convirtiera en un adulto que pudiera desplegar su pleno potencial y siguiera trayendo fortuna a su Secta.
Entonces, el Chung Myung dentro de diez años no sería de la misma manera. Ese Chung Myung habría sido curtido através del entrenamiento autoimpuesto más opresivo que cualquiera de su clase, llevando a su cuerpo en desarrollo a adaptarse a las necesidades físicas que le exigió día tras día. El pozo de energía espiritual pura que habría acumulado sería suficiente para que los cultivadores dieran un paso atrás con precaución, sin contar los ojos feroces llenos de experiencia más allá de su edad.
En realidad, más que un joven adulto como lo fue Baek Cheon a esa edad, ese Chung Myung se encontraría más cercano a un inmortal que alcanzó la iluminación, por lo que su cuerpo no ha envejecido pero su alma cuenta historias de tiempos lejanos. Esa es la clase de metáforas y explicaciones sin sentido que surgieron cuando los jóvenes discípulos del Monte Hua se enfrentaron a una escena inimaginable. Delante de ellos, su joven e inocente Chung Myung había sido intercambiado por un bandido experimentado que decía ser él mismo del futuro.
El hombre, Chung Myung del futuro, se sentó con calma en el asiento frente al Líder de la Secta, bebiendo de la botella de licor que le presentaron como si no encontrara nada extraño en su situación. Baek Cheon, Baek Sang, Yu Iseol, Yoon Jong, Jo Gul, Tang Soso, e incluso Hye Yeon, habían sido llamados por petición de Chung Myung para ser de los pocos selectos que escucharían la verdad sobre la situación a la que se enfrentaban hasta que el efecto de este intercambio hubiera terminado.
Aunque les gustaría fingir que recibieron la información con tranquilidad, aceptando los hechos por lo que eran, preguntando por algunos datos y decidiendo qué hacer en consecuencia, la realidad distaba de esas ilusiones. Incluso los Sasuk, Baek Cheon y Baek Sang, se quedaron boquiabiertos frente a esta versión increíblemente poderosa de su hermano marcial más joven. Yu Iseol perforó con la mirada a Chung Myung, como si buscara los secretos del universo en cada uno de sus movimientos, absorbiendo cada trocito que podía obtener. Yoon Jong y Jo Gul intentaron comportarse frente a esta versión de Chung Myung que parecía ser inexplicablemente tolerante, queriendo dar la mejor impresión de sus yo más jóvenes a esta persona del futuro, pensando en la cara de sus yo mayores que seguramente se avergonzarían con las anécdotas que Chung Myung trajera a casa. Jo Gul no estaba haciendo las cosas fáciles, haciendo esa expresión estúpida de confusión y hablando con abandono de todo lo que le vino a la mente para consultar sobre sus vidas.
A pesar de criticar la disposición carente de moderación de Jo Gul, todos se encontraron aferrándose al borde de sus asientos para escuchar cada palabra proveniente de Chung Myung. Las manos de los mayores temblaban sutilmente de la emoción, ocultando los espasmos detrás de sus tazas de té. Nadie lo mencionó, incluso cuando todos eran conscientes de ello.
Las esquinas de los labios de Chung Myung se torcieron hacia arriba, estallando en una carcajada sin poder contener más su diversión.
—¡Vamos! No necesitan estar tan tensos —los animó entre risitas, inclinándose sobre la mesa hacia los rostros jóvenes que lo miraron expectante—. No recordaba que mis Sahyung y Sasuk fueran tan lindos. Ah, ojalá nunca crezcan...
La sonrisa en su rostro era la de un padre anciano que había visto a su hijo casarse y formar su propia familia, dándose cuenta de cuán lejos había llegado en la vida. Quizás, para un niño como él la diferencia fue significativa, pero para los mayores, una década de tiempo transcurrido no fue gran cosa.
Baek Cheon se encontraba especialmente aludido. —Chung Myung-ah, todavía eres más joven que yo.
Chung Myung parpadeó como un búho hacia su Sasuk. —Eh... ¿Pero no eres muy joven?
Yoon Jong casi deja escapar una risita. Baek Cheon parecía tan sinceramente confundido ante el comportamiento infantil de Chung Myung, quien lo miró de arriba a abajo, pareciendo a punto de contar con los dedos sus edades.
—No es una gran diferencia —le restó importancia con un gesto de la mano—. Todavía no han pasado por una guerra, así que los cuento como mocosos.
La sala se quedó en silencio.
—Chung Myung-ah, sé que esto puede resultar difícil para ti —intervino Hyun Jong, luciendo diez años más viejo—. Pero, por favor, te pido un poco de tacto al momento de transmitirnos la información sobre los eventos del futuro.
—No creo que sea necesario discutirlo, Líder de la Secta. Por supuesto, hay algunas cosas que me gustaría decir —agrega—. Pero, en general... Si es com ustedes, las cosas saldrán bien.
Una ola de calidez envolvió los corazones de los presentes. Chung Myung no es el tipo de persona que acostumbra verbalizar sus sentimientos. Es tacaño con sus halagos, casi tanto como lo es con las demostraciones físicas de cuidado. Tener a una persona como él reconociendo abiertamente la confianza que tiene en sus habilidades para proteger la Secta, cuando los conocía mejor de lo que ellos mismos lo hacían, era como un bálsamo para sus corazones.
Además, mi yo más joven debe de estar recibiendo la información importante en el futuro, pensó Chung Myung con un encogimiento de hombros. Ya que era Chung Myung el que los dirigía actualmente, no sería bueno poner demasiada presión sobre los hombros de estos niños.
Los corazones de dichos niños se hubieran hecho añicos si pudieran escuchar sus pensamientos.
—Ya que mi yo más joven no estará aquí para supervisar su entrenamiento, tomaré su lugar mientras tanto.
Yoon Jong habló en ese instante, sintiendo que debía de hacer algo cuando las palabras que más tenía se habían vuelto realidad.
—Pero Chung Myung-ah, estoy seguro de que nuestro Sasuk puede hacerse cargo del entrenamiento por el momento, ¿por qué no te tomas tu tiempo para hablar sobre el futuro con nuestros mayores?
Jo Gul asintió vigorosamente a su lado, una enorme sonrisa nerviosa contrayéndose.
—Así es, de todos modos acabas de implementar un nuevo método de entrenamiento, por lo que no debe de haber lugar para cambios en el corto plazo, ¡ah! —con un grito, Jo Gul bajó la cabeza para contener las lágrimas. Ambos pies acababan de ser pisados por las personas que se sentaron a su lado, Yoon Jong y Tang Soso.
Chung Myung no pareció inmutarse. —Está bien, déjenme observar el entrenamiento de mis Sahyungs por el día de hoy.
Y ojalá se vaya para mañana, pensaron con un estremecimiento.
—¿Qué tal si haces una demostración de tus habilidades? —sugirió Hyun Sang—. A los jóvenes les vendría bien observar a un experto en el manejo del estilo de la Secta para aprender de él.
Chung Myung estaba contento con esa evaluación, comenzando a torcer su columna para alzar su barbilla en ese gesto presumido que conocían demasiado bien. Incluso sus mejillas habían comenzado a adquirir un suave tono de rosa que los dejó sintiéndose consternados.
—Je, je, je —se rió en voz baja—. Ya que el mayor insiste, podría enseñarles una o dos cosas a mis queridos Sahyung.
Durante la tarde, Chung Myung se aseguró de llevar a los discípulos del Monte Hua a un lugar apartado, donde repasó las técnicas desde el nivel inferior hasta el nivel inferior. Desafortunadamente, no tenía un oponente contra el cual luchar para sacar a relucir algunas estrategias de batalla como le gustaría, aunque pasar a cada uno de los niños a la cancha para patearles el trasero tendría que ser reemplazo suficiente.
Esa misma noche, Hyun Young organizó un gran banquete para los discípulos, y en una sala apartada, un festín privado para los miembros que conocían la situación peculiar de Chung Myung. Exhaustos, los niños se atragantaron cona comida como si hubieran pasado meses en entrenamiento aislado sobreviviendo de suplementos.
Hye Yeon suspiró con anhelo al ver la ternera servida tan cerca de su alcance. En su plato, en cambio, sólo se podía encontrar arroz, lechucha y verduras cocidas.
—Oye, monje, ¿todavía eres un monje? —murmuró Yoon Jong con el ceño fruncido—. Parece que desde tu llegada, re has vuelto cada vez más...
—Por favor, basta.
Hye Yeon no pudo soportar la realidad.
—Ahh, así que es cuando todavía seguías esos principios —suspiró Chung Myung con ilusión—. Ahora eres como uno de esos, los grandes monjes de mis tiempos, bebiendo frascos de alcohol de un trago y camiendo carne como si no te alimentaran en Shaolin.
Qué tiempos, no es como si los mayores hayan cambiado en diez años, pensó Hyun Jong.
—Si-Siju, yo no...
—Vamos, ¿no es mejor abandonar esas pretensiones cuanto antes? Al final, tu voluntad no se pudo aferrar a los principios de Shaolin de todos modos.
Cada palabra fue una puñalada en el corazón del joven monje.
—¡E-eso y esto son cosas distintas!
—Chung Myung-ah, por favor deja de intimidar a Hye Yeon... —intervino Baek Cheon como un ángel caído del cielo—. Vamos, la comida se enfría.
—Está bien, mini Sasuk.
Con la boca llena, ahora los discípulos los Monte Hua y un monje se encontraban a salvo de Chung Myung. Si antes los jóvenes temblaban cuando la boca de ese bastardo se abría, ahora que se encontraba respaldado por los hechos del futuro que no podían discutir, se había vuelto insufrible. Sólo podían agradecer q las estrellas de la suerte que la primera víctima fue Hye Yeon, por lo que los demás pudieron ponerse en guardia antes de que fueran señalados.
—Chung Myung-Sahyung —llamó Tang Soso con suavidad—. ¿Cómo somos en el futuro?
Había una persona que no temía las evaluaciones del futuro. Esa era Tang Soso, quien tenía confianza en su capacidad para alcanzar a sus Sahyungs con su esfuerzo honesto.
—Hmmm —Chung Myung lo meditó por un momento, decidiendo la palabra apropiada para expresar los cambios que habían enfrentado através de la experiencia—. Son maestros espadachines.
Maestros, dijo la persona con estándares exorbitantes. La persona que podía escupir en el ojo de los mayores de otras Sectas sin arrepentimientos mientras los llamaba novatos en su propia materia.
Al ver las estrellas en sus ojos, Chung Myung sintió la necesidad de derribar su ego antes de que pecaran de orgullo. —Todavía tienen mucho por mejorar, ciertamente no han cumplido con los requisitos mínimos para alcanzar su propio estilo ni podría dejarlos en buena conciencia andar por el mundo sin supervisión.
Eso era porque Chung Myung se había vuelto extremadamente paranoico con la seguridad de los niños, pero ellos no necesitaban saber eso.
Baek Sang no parecía particularmente deprimido. —¿No lo dijo Chung Myung antes? Tenemos décadas para perfeccionar los aspectos básicos.
Hyun Sang inclinó la cabeza ante esa evaluación. Los niños se habían vuelto un poco sombríos ante el recordatorio de la cantidad de tiempo ridícula a la que continuarían sometiéndose a esa tortura llamada entrenamiento. Hyun Jong, por otra parte, miró con cariño en dirección a Chung Myung.
—Te has vuelto un gran maestro —elogió el Líder de la Secta—. Siempre lo has sido, pero parece que finalmente te has abierto a nosotros.
Chung Myung se sorprendió ante la evaluación acertada del Líder de la Secta. Pensar que, aunque se suponía que Chung Myung era varias décadas mayor que él, no podía emular el mismo aire de sabiduría que parecía rebozar. Quizás fueron las canas y la arrugas, meditó.
—El Líder de la Secta está en lo correcto —asintió—. Después de la guerra, estoy seguro de que éste Chung Myung tiene un par de cosas que decirles.
Esa sonrisa omnisciente, y un poco melancólica, no le convenía.
—Esperaremos —respondió Yu Iseol—. Podemos esperar.
Chung Myung fijó sus ojos en esos rostros jóvenes que lo miraron sin una pizca de reproche, sólo llenos de confianza en él, y lo que ahora puede reconocer como amor.
—Lo que dice Yu-samae es cierto —Baek Cheon añadió—. No hay necesidad de apresurar las cosas.
—De todos modos, no creo que haya algo de ti que pueda sorprendernos después de esto —bromeó Jo Gul, sin saber cuan equivocado estaba.
Chung Myung se rió de esta afirmación descuidada con un brillo travieso en sus ojos.
—Esperalo con ansias, Sahyung.
—Haaah, esto es como jugar con un león dormido —suspiró Tang Soso.
—Amithaba —murmuró Hye Yeon con tristeza.
—Estoy feliz de tenerlos como mi fam...
Chung Myung abrió la boca para decir algo más cuando una voluta de humo envolvió su cuerpo. Los discípulos se levantaron de sus sillas rápidamente, reconociendo el humo con el mismo que se tragó a Chung Myung antes de cambiar de lugar con su yo del futuro.
—Niños... —gruñó Chung Myung, con una voz mucho más aguda y joven—. Miren cómo son los jóvenes de hoy en día. Paso por tanto trabajo para criarlos, y en un par de años, creen que se pueden salir con la suya.
—¿Chung Myung-ah?
—¡Voy a hacer de sus próximos meses un infierno!
—¡Cá-Cálmate...!
—Oh, Sahyung, nunca he estado más calmado... —Chung Myung apretó los dientes—. ¿Se atreven a burlarse de mí de esta manera? ¡Me aseguraré de que nunca crezcan para ser de esa manera!
¿No es este cambio un poco...?
Pero viendo su apariencia...
Las mejillas regordetas estabas rojas, como si hubieran sido pellizcadas en múltiples ocasiones, y su cabello era un desastre, probablemente víctima de caricias un poco demasiado rudas.
Si tuvieran la oportunidad de conocer a un Chung Myung diez años más joven...
¿No sería la oportunidad perfecta para jugar con él?
Repentinamente envidiosos de sus futuros, se encontraron deseando que ese momento llegara, sin una pizca de remordimiento.
Chung Myung notó los ojos errantes que no se atrevieron a hacer contacto visual con ira. Si antes no iba a ser duros con ellos al no ser las mismas versiones que lo molestaron, ahora ese pedacito de consciencia había desaparecido.
—¡Definitivamente pagarán por esto!
—¡Aún no hemos hecho nada!
