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La vez que se dio cuenta de que su rubio compañero de equipo no era un absoluto patán idiota, fue semanas después de que lograran superar con un éxito bastante cuestionable la prueba de la campana y se convirtieran de hecho en un equipo.
Como ya se está volviendo una rutina, ambos se quedan hasta mucho después de que el “entrenamiento” en equipo o las “misiones” se han terminado, si es que se le pueden llamar así a los abismalmente decepcionantes enfrentamientos con esa chica de cabello rosa bajo la “atenta” mirada de su supuesto sensei, y a lo que llaman “rangos D”, respectivamente.
Es durante uno de sus combates “fuera de horario”, ya prácticamente diarios para este punto, que el idiota de alguna manera se las arregla para superarla, derribándola al suelo y cayendo encima de ella, restringiéndola por completo con su cuerpo, ambos boca abajo y él sujetando sus dos brazos contra su espalda.
Esto por sí mismo hubiera sido lo suficientemente indignante como para expresar su absoluto enojo, antes de que él siquiera pensara en jactarse de su victoria, pero un dolor agudo la invade repentinamente, tanto que no puede evitar el gemido de dolor que suelta. Algo que él inmediatamente interpreta como que la situación se ha salido de control, porque en un instante ya la ha dejado ir, más bien disculpándose profusamente.
Uno de los shuriken que quedaron dispersos de un momento antes durante este mismo combate se ha incrustado en su pierna, que ya está sangrando profusamente. Antes de que incluso pueda empezar a preocuparse, él ya la ha ayudado a voltearse.
Seguidamente, y con una mesura realmente desconcertante, comienza a sacar gentilmente el arma, haciendo todo lo posible por no empeorar su herida, tratando también de mantener su pierna inmóvil tanto como puede. Ignora deliberadamente sus quejidos, y para cuando finalmente ha logrado quitar el shuriken, uno de sus clones, que ella ni siquiera se dio cuenta de en qué momento creó, ya le está entregando una botella de agua.
Él la recibe y la abre con una expresión de absoluta concentración, una que ella nunca antes ha visto en él, ni creía que fuera capaz de tener, y entonces un deseo repentino de tener su Sharingan para poder grabarlo para siempre en sus recuerdos la asalta. Es totalmente inexplicable, no tiene idea de dónde vino eso o por qué, pero afortunadamente no tiene que pensar más en su creciente duda existencial por mucho más tiempo, porque él ya está vertiendo el agua en su herida.
Una vez que él claramente considera que es suficiente, comienza a limpiarla con una gasa que en algún momento debió recibir de alguno de sus clones, con tanta suavidad que casi la hace llorar, porque nadie además de su madre alguna vez la ha tratado así.
Luego, con otra gasa envuelve cuidadosamente su pierna, pero ella desesperadamente no quiere que el momento se termine, y una vez que ha terminado, en contra de todo lo que alguna vez pensó que haría, ella se aferra a una de sus manos, impidiendo que se aleje de ella.
Tal vez él entiende las implicaciones de este único gesto, o tal vez no tiene idea, pero obedece sin cuestionar y le da una pequeña sonrisa. Una que no es burlona, o astuta, o victoriosa, sino completamente genuina. Una pequeña sonrisa que le hace dudar de una gran parte de sus convicciones, a saber, que jamás se dejaría distraer por un chico como todas esas chicas tontas de la academia. Ugh… esto no puede estar pasándole a ella.
Siente que está a punto de empezar a sonrojarse, pero afortunadamente él decide que ha sido suficiente de estar en el suelo, y con toda la gentileza del mundo (está bastante segura de esto), la levanta cargándola, cuidando de no arruinar sus vendajes sorprendentemente bien hechos, si debe decirlo.
Ni siquiera se le ocurre preguntar a dónde piensa llevarla, o preocuparse por todas sus cosas, porque el silencio es bastante agradable, pero cuando se da cuenta de que no se está dirigiendo al complejo de su Clan, no puede evitar suspirar de alivio.
Sólo por hoy, piensa. Sólo por hoy realmente no quiere estar sola.
Cuando llegan a lo que debe ser el edificio de apartamentos en el que vive, siente una gran indignación en su nombre. ¿Cómo es que puede soportar vivir en un lugar como este?
Porque probablemente no tiene otra opción, ¿no es así?
De alguna manera, se las arregla para subir las escaleras sin agitarla demasiado, lo que es bastante sorprendente porque nunca imaginó que tuviera la condición física para eso. Luego, justo cuando están a punto de llegar al último piso, crea un clon de sombras que se adelanta a ellos, probablemente para abrir su puerta, lo que nuevamente la deja sorprendida, por su gran capacidad de planificación, algo a lo que nunca le había prestado atención.
Cuando finalmente entran en su apartamento, de hecho se maravilla al ver que, al contrario de lo que esperaba, todo está bastante ordenado y limpio.
Él la baja suavemente y le ayuda a sentarse en una de las sillas que rodean la pequeña mesa, en medio de lo que sólo puede describir como la extraña combinación de una sala de estar, comedor y cocina.
Sabe que debería decir algo, cualquier cosa, porque tal silencio de ella no es normal, pero toda esta situación la ha dejado sin palabras. No sabe qué pensar de la absoluta amabilidad y consideración que él le ha mostrado hasta ahora, a pesar de la manera tan ruda en que ella siempre lo ha tratado. Realmente no cree que haya hecho algo para merecerlo.
Él le pregunta si está de acuerdo con cenar ramen, y es sólo entonces que se da cuenta de cuánta hambre tiene, que ni siquiera se le ocurre protestar. Al principio cree que él va a poner a calentar agua para hacer ramen instantáneo, pero cuando ve que no es así se le ocurre que él nunca deshizo a esos clones de sombra en el campo de entrenamiento, lo que nuevamente, la deja asombrada.
Efectivamente, segundos después de que llegara a esa conclusión, él le explica que ya envió a sus clones a conseguirles ramen de ese puesto del que tanto habla, y se disculpa por no haberle preguntado primero por sus preferencias, pero ella está tan desconcertada que le dice que no importa. ¿Cómo es que todos, incluyéndose, han pensado que él no es inteligente?
Es decir, seguro que es ridículamente resistente en el entrenamiento, y que es bastante impredecible, pero ¿siempre ha sido así de intuitivo? ¿Así de capaz de planificar sobre la marcha?
Se da cuenta repentinamente de que sí, de hecho es por eso que es el único oponente decente que ha tenido en años.
Para cuando sus clones llegan con el tan ansiado ramen, ella está repasando cada interacción que ha tenido con él, descubriendo que todo este tiempo lo ha estado subestimando, dejándola con una sensación de profunda vergüenza. Piensa que le debe al menos una disculpa por eso, pero no tiene idea de por dónde podría incluso empezar.
Él reparte los recipientes, se sienta frente a ella y da su agradecimiento, pero no empieza a comer de inmediato. Tardíamente se da cuenta de que está esperando a que ella también lo haga. Ella corresponde, pero una vez más siente que su comprensión de él ha sido desafiada.
Está gratamente sorprendida de descubrir que el ramen de hecho es bastante bueno, y casi puede entender por qué tanto alboroto, pero lo que realmente le importa es el momento en sí. Todo es tan agradable y tan cálido, como hace tanto no ha podido tener, y eso la llena de una nostalgia y anhelo tan desgarradores…
Y entonces está llorando.
Él de inmediato salta preocupado, le pregunta qué está mal y trata de revisar su herida, pero ella sólo lo abraza. Se está permitiendo ser vulnerable frente a otra persona por primera vez en casi 5 años, y es tan liberador.
Cuando él se da cuenta de que no hay peligro real, se relaja y le devuelve el abrazo, acariciando suavemente su cabello, algo que la hace llorar aún más, porque nadie más lo ha hecho desde esa noche.
Se quedan así durante lo que parecen horas, pero realmente sólo han sido algunos minutos, él la deja ir hasta que ella se aleja primero y afortunadamente no le hace más preguntas, porque de nuevo se está cuestionando que tan firme es su resolución de no dejarse… distraer… por un chico.
En todo caso, piensa, de alguna manera tiene que restaurar a su clan, ¿no es así?
Mejor que sea con alguien que ya la trata con tanta… dulzura.
Una vez que han terminado de cenar, él la deja usar el baño primero, pero ella le dice que no está tan segura de poder bañarse sola, lo que la deja preguntándose qué estaría haciendo ahora mismo si de hecho estuviera sola.
Él, por supuesto, se sonroja ante las implicaciones de su respuesta, y aunque promete que no verá nada, ella decide que será mejor si se baña por la mañana, una vez que la herida ya no sea tan reciente.
Después de que él termina de bañarse la ayuda a cepillarse los dientes, y una vez que él también lo ha hecho, la ayuda a cambiarse. Es sólo hasta ese momento que se da cuenta de que él es de hecho más grande que ella, tanto de complexión como de estatura, pues lo que él usa como pijama a ella le queda nadando, pero es mejor que dormir con la ropa de entrenamiento puesta.
Cuando llega el momento de finalmente ir a dormir, que a pesar de que aún es bastante temprano les han enseñado a aprovechar cualquier oportunidad para descansar, él ya ha arreglado su saco de dormir para las misiones en el piso junto a la cama en su habitación. Ella está a punto de dirigirse allí, pero él la conduce a su cama, porque, por supuesto, Uzumaki Naruto tenía que ser todo un caballero detrás de toda esa actitud idiota.
Él le desea buenas noches, y ella casi duda en responder, pero sintiéndose audaz por una vez, desafiándose a sí misma, también lo hace, lo que la deja sintiéndose ilógicamente eufórica.
Mientras siente que el sueño la invade, tiene un último pensamiento bastante… poco sensato:
Uchiha Naruto suena bastante bien.
