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Más allá del mar (Beyond the sea)

Summary:

Colección de relatos centrados en Jotaro y Marina, desde que se conocieron hasta que se casaron.
Day 1: Water

Notes:

Este relato participa del #jotawifeweek2023

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Agua (Water)

Chapter Text

Las claras aguas del mar se mecían en su viaje a la costa, animadas por el viento fresco de la brisa matutina. El sol se reflejaba sobre aquellas pequeñas olas, permitiendo que se vean a simple vista las algas que se encuentran en el fondo del lecho. Mientras, las gaviotas cantan con su característico sonido, buscando el preciado alimento.

Por el muelle, una muchacha caminaba con paso dubitativo aunque con prisa. Observando una anotación hecha en una punta de papel de revista, buscaba una embarcación en específico. Después de haber ido hacia el lado contrario, encontró el número correcto. Sólo allí se disipó el temor de haberse equivocado al escribir, o de que la nave hubiera zarpado ya.

El nombre del yate podía leerse claramente del flanco estribor: Jolyne.

La mujer tomó aire de llamar a la tripulación, y aprovechó para revisar su maquillaje y aspecto general. Hacía muy poco tiempo había decidido cambiar su look, por consejo de la estilista que le profetizó que el cabello corto dominaría los años 90´s. Específicamente, en rostros angulosos como el suyo, lo más apropiado era una cómoda melena al estilo Diana de Gales. Por otro lado, la profesional se sintió desconcertada cuando su cliente le pidió llevar su tono de cabello natural al rojizo. Estando en Miami, las mujeres competían por cuál lucía una cabellera más rubia y una piel más bronceada, pero nada de esto le interesaba a la muchacha, que reafirmó para sí misma su elección. 

Después de llamar varias veces y no recibir respuesta, decidió entrar. Bajó hasta el camarote del yate, y logró encontrar al capitán de dicha embarcación.

Se trataba de un hombre joven de musculosa negra y pantalones claros, al cual su gran porte lo hacía sentirse incómodo en una silla giratoria sin duda muy pequeña. Su rostro estaba parcialmente cubierto por una gorra blanca. Haciendo gala de su aburrimiento, lanzaba aviones de papeles al techo del camarote, los cuales quedaban sujetos en los intersticios del techo de machimbre. 

—P-perdón, yo… 

—Bienvenida, Clarice … —saludó el hombre bajo la gorra blanca.

—No me llamo Clarice —respondió la joven, algo desconcertada. —Me llamo Marina. —Extendió su mano. —Marina Diamond, Universidad de Miami. Me dijeron que le informaron de mi visita. 

—Ku…. Jotaro Kujo —respondió el capitán al saludo, alzando su gorra pero sin tomarla de la mano. En Japón, no era costumbre estrechar la mano de alguien, sobre todo si se trataba de una mujer. Sin embargo, la forma en que ella se presentó con aplomo, fue lo que más lo tomó por sorpresa. Para su propio desagrado, Jotaro provocaba un efecto en el sexo opuesto que hacía que las chicas se pusiesen algo… intensas, por decirlo de alguna forma, lo que lo hacía dudar al darle confianza a las sureñas. Entonces, prefería mantener la distancia. —¿A quién hiciste enojar en la universidad, para que te enviaran aquí? —preguntó el hombre. La mayoría de los fotógrafos de la ciudad estudiaban con la aspiración de entrar en el mundo del modelaje, y de no lograrlo se convertían en infames paparazzis  apostados en Bahía Vizcaína. 

—A nadie. Me interesa especializarme en fotografía de naturaleza. Entonces, pedí que me contactaran con un profesional del área. Aunque, para tener un Ph usted parece algo…

—¿Rústico? ¿Amargado? ¿Japonés?

—Joven. O quizás sólo tiene buenos genes, doctor —bromeó, sin lograr una sonrisa en su interlocutor. 

—Temo que le han gastado una broma, aún no soy doctor. Si es cierto que planeo presentar mi tesis el año entrante, pero me está llevando más tiempo de lo que suponía.

—Comprendo. Me ha pasado algo parecido. Mi primer proyecto fue acerca de la hotelería sustentable. No fue muy atractivo y lo reprobé. Reconozco mi responsabilidad, debí haber elegido lo que realmente deseaba hacer… y no hacerle caso a las ideas de mi prometido.

“Prometido”. Esa última palabra resonó en la mente del joven. Aquella muchacha tenía toda la apariencia de ser la clásica chica correcta de la familia. Pero Kakyoin también la tenía, y escondía una personalidad transgresora, así que no podía fiarse de las primeras impresiones. Decidió indagar más y preguntó:

—¿Y eso es…?

—Ciclo natural de apareamiento de los delfines en la bahía de Miami. —La muchacha se apoyó contra la estrecha pared del Yate y sacó una libreta. —Verá, me interesa documentar investigaciones que tomen a la biología desde el paradigma pro-ambientalista. Fue cuando me refirieron con usted. A pesar de su modestia, doc… señor Kujo, su fama lo precede. Dicen que es el mejor estudiante del período, y que tiene cartas de recomendaciones listas para presentarse en cualquier instituto científico. 

—¿Y no le hicieron una advertencia sobre mi carácter?

—Por supuesto. Pero, no me dejo llevar por la opinión de la gente. Entonces… ya que hemos presentado credenciales… ¿Qué dice, puedo acompañarlo en su recorrido? Prometo aprender a timonear, y no ser una carga. Palabra de scout.

La muchacha volvió a sonreír, esperando esta vez sí ganar la simpatía de su futuro compañero de navegación. Si iban a pasar tanto tiempo juntos, debían llevarse bien.

—Por mí, no hay problema. Esta embarcación es un préstamo de la Fundación Speedwagon, así que en ocasiones debemos reprogramar los recorridos. Por otro lado, como ve es bastante pequeño. Deberá dormir en la litera debajo de la mía, espero no le resulte tan incómodo como a mí, señorita Diamond.

—No se preocupe. Me adapto al poco espacio, ya ve —contestó, abriendo sus brazos que tocaban las paredes del camarote.

—Lo decía por su prometido. Como usted esperaba un hombre de otra edad, tal vez se sienta incómodo.

—Como dije, no voy a hacerle caso esta vez. Además, no es su asunto.

Por primera vez, Jotaro sonrió. Sí, la muchacha era agradable, debía admitirlo. Parecía una posible buena compañía, sobre todo los días de tormenta donde la ayuda siempre es apreciada.

—Muy bien, en ese caso, salimos a la mañana temprano hacia la reserva. La espero con su equipo a las ocho en punto, Diamond.

—Aquí estaré, Kujo.

Marina volvió a extender su mano, y esta vez logró que el hombre correspondiera al saludo como era debido. Al contacto con su propia piel, la palma de la muchacha se sintió suave, cálida pero ante todo, reconfortante, lo que desconcertó y agradó por igual al joven biólogo. Jotaro Kujo todavía no lo sabía, pero después de este viaje, colocará en esa misma mano un anillo de casamiento . 

Notes:

¡Hola a todos! Mi nombre es Vicky Yun Kamiya, y este es mi primer relato en relación a un week en Jojo´s en Twitter. ¡Me siento muy emocionada!
Antes que nada, terminé de ver Stone Ocean y sentí la necesidad de ver más sobre esta pareja que es tan poco trabajada, esperaba que DP pusiera mas cosas pero estuvieron bien tacaños, jajaja. Pero, buscando en el fandom en inglés, encontré algunas cositas y dado que en mi otro fic de Jojo´s no puedo dedicarle mucho espacio a Jotaro por la línea temporal, decidí tomar este reto.
Debo confesar que el corte de pelo de Marina no me gustaba, entonces empecé a buscar referencias de este corte de pelo ya que el color pelirrojo fue muy popular en los 9o´s y me encontré con un personaje que amo: Dana Scully. Pero, para la fecha del fic no había salido aún Expedientes X, así que decidí referenciar a este primer capítulo a otro gran ícono (y en el que basaron a Scully por cierto): Clarice Starling, de "El silencio de los inocentes", interpretado por Jodie Foster. Este fic transcurre entre 1991 y 1992 así que sí entraba en la línea de tiempo.
Por otro lado, quise rescatar algo de esa tensión sexual que tenían Mulder y Scully (mi primer ship) y que sin han visto la serie, podrán leer las referencias que hice en este capítulo.
Por cierto, el título del fic es un tema de Bobby Darin, que reversionaron varios cantantes, incluído Robbie Williams.
Un abrazo y dejen comentarios por favor.
Vicky Yun