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Después de días, las noticias de los canales deportivos ya no mostraban en loop las imágenes de los homenajes y de los partidos amistosos de la Selección en Argentina. Los jugadores ya habían vuelto para jugar en sus respectivos clubes, dejando atrás la euforia vivida en esos días y volviendo de a poco a la rutina. Lo que para Pablo significaba dedicarse a fondo a los entrenamientos del sub 17 que estaban por jugar el Sudamericano, aunque él no iba a viajar a los primeros partidos. Quería quedarse un tiempo en Buenos Aires después de andar de acá para allá.
Claro que siempre había noticias de las que hablar en los programas sobre fútbol, y si no había las inventaban, y más tan cerca de él inició de la Libertadores y con la noticia de que Argentina podría ser sede del mundial sub 20. Noticia por la que escuchó nombrar su nombre, ya que algunos erróneamente suponían que él suplantaría a Mascherano como técnico, otro invento.
Así que la falta de imágenes de la selección no se debía solo a que habían pasado los partidos. Tenía que ver también con que ahora había otra noticia que cubrían a todas horas los programas y que tenía en vela a los hinchas de un club en particular. Boca Juniors había echado al técnico faltando casi una semana para su debut en la Libertadores.
Como decían en todos los programas, era algo que se veía venir , pero aun así remarcaban que no dejaba de ser un papelón . Cosa con la que él no coincidía del todo, desprolijo , podía ser, pero a veces las cosas no se daban de la mejor forma y si era necesario cambiar de técnico mejor ahora que en medio de la Libertadores. Pero por suerte nadie pedía su opinión, como si estaban haciendo con todos los deportistas a los que entrevistaban, sin importar ni el motivo de la nota ni el club del que sean.
Por lo general no le daba bola a lo que pasaban en la tele, pero como se había acostumbrado ya al bullicio del trajín de estar con el seleccionado la dejaba de fondo para que haga ruido. Así que le era difícil no seguir el único tema que parecía importarles a todos los periodistas deportivos. Y a su pesar tenía que admitir que un poco interesante estaba la cosa.
Para el sábado la sub 17 ya había disputado y ganado su partido debut en el Sudamericano contra Venezuela, ganando 4:2. Pablo esperaba que haya algún que otro comentario cuestionando su ausencia en el partido, porque siempre, aun cuando salían las cosas bien, estaban los que le buscaban el pelo al huevo. Pero no, al parecer nadie le había dado mucha importancia a esto, porque la noticia desde el viernes era que el Tata Martino, él hombre que sonaba como futuro DT del conjunto Xeneize había rechazado la propuesta de ser el técnico del club después de haber aceptado reunirse con el consejo del fútbol.
Y esa fue la última noticia concreta, la última información real, que circuló en la tele sobre quién sería el técnico de Boca, a partir de ahí el consejo del futbol parecía manejarse con un hermetismo extremo, nadie tenía idea de a quién llamarían, y todo eran especulaciones.
Los nombres que sonaban, algunos lo hacían reír del disparate que eran, iban desde Sampaoli hasta Tevéz, todos habían sido nombrados por algún periodista que tiraba el nombre por tirar, porque estaban tan perdidos que no sabían. Y cuantos más nombres decían más se aseguraban de quizás tener la primicia por casualidad, de poder decir luego “yo dije que iba a ser este” . ¿El supuesto técnico que ellos postulaban no tenía experiencia? No importaba, “mirá Scaloni” se justificaban todos. Y a Pablo le daba un poco de bronca que lo usen de ejemplo a Lionel, porque no habían entendido nada. No era una cuestión de falta de experiencia, que Scaloni tenía en realidad, era que Lionel había demostrado estar más que preparado para ser DT de la Selección y seguir usándolo de ejemplo era negar un poco eso. No todos podían lograr lo que logro él. Pero anda a que lo entiendan estos , pensó.
Solo en dos puntos coincidían la mayoría de los programas. El primero, que había una información del perfil de DT que se buscaba que váyase a saber cuán cierta era, pero que todos repetían como un mantra. Se estaba buscando un técnico que no sea del riñón (no más exjugadores del club) de Boca, que tenga trayectoria y al parecer hasta experiencia trabajando con selecciones, por algo se había considerado a Martino. El segundo, que era Román el que se estaba encargando del tema, él solo, para que no se filtre más nada después del no del primer técnico consultado.
De lo primero Pablo no tenía ni idea, pero lo segundo le parecía totalmente posible, no hacía falta conocerlo a Riquelme para pensar esto, bastaba con tener una idea de su historial con los medios, pero para él que no solo lo conocía, sino que era amigo , estaba seguro de que Román se estaba encargando personalmente.
Mientras tanto, los nombres de los supuestos técnicos elegidos seguían variando.
***
Para el domingo todo parecía haber cambiado, la victoria de Boca ante Barracas, con un plantel que había jugado como hace un tiempo no se veía, despertó la duda, al parecer, de sí el técnico interino no debía a continuar en su cargo. Como si ganarle a Barracas siendo Boca fuese prueba de algo y no algo que tenía que suceder.
Pero eso no fue lo único que cambió el domingo, Pablo estaba lavando los platos después de cenar y ver el partido de la sub 17, otra victoria, cuando sonó su celular. Se secó rápido las manos con un repasador para ver quién era y atender. Cuando vio el nombre se sorprendió, pero no dudo en contestar, era Román.
—¿Qué haces enano?— lo saludo Riquelme.
— Todo tranquilo por acá— le contestó Pablo, por el tono de vos presentía que no lo llamaba porque quería saber como andaba.
—Me alegro— le dijo Román, sonando sincero solo para después decirle— disculpa, pero no tengo tiempo para charlar largo.
Pablo no entendía muy bien por qué le aclaraba esto, si era él el que lo llamó en primer lugar, pero tampoco le iba a preguntar. Si estaba corto de tiempo, mejor que vaya al punto.
—No pasa nada, decime nomá— le contestó.
—Me imagino que estás al tanto de las noticias— dijo su amigo, y no hacía falta que aclare de cuáles. De repente empezaba a presentir el motivo de la llamada y mucho no le gustaba.
— Sí, te están haciendo laburar por lo que ví— lo cargó intentando mantener el tema en ese tono. No tenía ganas de meterse en lo que sea que estaba pensando Román.
— Yo siempre estoy trabajando, no cómo vos— se defendió— ¿No tenés que estar en el Sudamericano?— le preguntó.
—No se te escapa una a vos eh, menos mal que estás ocupado— le respondió.
—¿Pero paso algo que no fuiste? — preguntó y antes de que le conteste dijo— No me digas que es cierto eso de que agarraste la sub 20.
—Pasó que me quería quedar acá y Diego también es el DT— contestó un poco fastidiado—no te puedo creer, sabía yo que ya iban a decir esa boludez— se quejó.
—Bueno no te calentes, podía ser y tenía que preguntar— le contestó Román.
—¿Tenías que preguntar?— le preguntó descreído y sin poder ocultar la impaciencia— ¿Para qué llamaste Román? No me vas a decir que para ver cómo andaba, con los quilombos que debes tener ahí— le dijo refiriéndose a situación del DT de Boca por primera vez.
—Sí estuviste viendo las noticias, habrás escuchado los nombres que andan circulando— siguió la charla Román sin responder a su pregunta.
—Sí, y escuché cada cosa— contestó Pablo, sin ganas de meterse en el mundo Boca.
—Estoy al tanto, te diría que no mires más la tele porque es al pedo, el nombre cuando este no lo van a tener— le comentó Riquelme.
Pablo no entendía para qué le decía esto, pero había un nombre en particular de los que andaban circulando, que le llamaba la atención y, ya que podía, quería saber cuanto de cierto había.
—¿Te puedo preguntar algo?— le preguntó.
— Vos pregunta, pero veo si te contesto— recibió como respuesta.
—Dale boludo— le dijo y preguntó— ¿Es cierto que puede ser José?— el nombre de Pékerman era uno de los tantos que habían sonado.
Por un momento se escuchó un silenció del otro lado de la línea y Pablo dudo de que vaya a recibir una respuesta hasta que Román contestó.
—Sí, es cierto eso— dijo con un tono más serio— y por eso te llamaba.
No hacía falta que aclare a qué se refería con eso porque Pablo había estado escuchando las noticias, pero igual si Román le quería proponer lo que él pensaba que le quería proponer se lo iba a tener que decir.
—Mirá Román, vas a tener que ser más claro porque no te estaría siguiendo a dónde querés ir— le dijo.
—Es simple Pablito— empezó y lo que dijo a continuación no era nada simple— sí estuviste siguiendo el tema, sabrás que los forros estos a José le achacan la falta de experiencia en clubes y la edad— comenzó a explicarle Román.
—No— lo interrumpió Pablo viendo a dónde iba— sabes que le tengo un cariño inmenso a José, pero lo que sea que me estés por proponer, te juro que no me interesa.
Lo que decían en los medios era que en caso de ser Pékerman seguro tendría que ir con un cuerpo técnico que le haga la segunda.
Se escuchó un suspiro del otro lado.
—¿Me podés dejar que te cierre la idea por lo menos?— le contestó Román un poco cansado.
—¿Para qué? Si lo que me vas a decir es que sea el segundo de Pékerman, deja paso— dijo Aimar molesto.
—Para un poco Pablo— le contestó— ¿Lo podés pensar al menos?— le preguntó sin intención de negar que eso era lo que le estaba pidiendo. Lo estaba llamando a él, Pablo Aimar, para ser parte del nuevo cuerpo técnico de Boca Juniors. Se había vuelto loco. Y él no podía creer que esto le pase dos veces.
—Es una locura, ‘stás loco— le hizo saber y escuchó que Román se rió— ¿De qué te reís boludo?— le preguntó enojado.
— Dale, ¿me vas a decir que lo de ustedes no era una locura también?— le preguntó refiriéndose obviamente al mundial— y mirá lo lindo que les salió.
—No es lo mismo eso— le contestó— y también tuvimos suerte— agregó intentando no darle argumentos a favor.
—No me vengas con eso, que no te lo crees— dijo Román— que hay suerte en eso sí, como en todo, pero les fue bien porque tenían una idea clara— continuó— y porque tenían al mejor del mundo y no lo dejaron jugando solo.
Pablo se sintió aún más frustrado porque la lectura de Román era correcta y no tenía nada que objetarle.
—Soy de River— dijo de repente porque no se le ocurría algo mejor.
— Yo de Boca— le contestó Román — y que yo sepa eso nunca nos generó problema— y aunque no lo veía sabía la cara que debía estar haciendo Román “boludeces, no” .
Si se sentía frustrado antes, ahora se quería morir. La carta del club, que era la más obvia para todos, no iba a funcionar con Román. Por años habían jugado en los clubes que eran clásicos rivales, siendo uno el 10 de River y el otro el 10 de Boca. Eso no había sido un inconveniente para que se den un abrazo en la cancha, a la vista de todos, al terminar un superclásico. Ni para que se coman a besos cuando nadie los veía. Rivales, no enemigos y esas cosas que decían en las notas de El Gráfico .
—No— dijo — no acepto, busca a otros que debe haber varios que quieran.
—Hay, pero como vos no— le contestó Román— pensá que si te lo estoy pidiendo a vos por algo es.
— Es una mala idea cabezón, haceme caso— le dijo.
—No lo es, fuiste un excelente jugador, el trabajo tuyo con las inferiores es bueno, venís de ganar la copa del mundo— empezó a enumerar— es más de lo que pueden decir muchos, podés ser técnico del equipo que quieras con eso, y que casualidad que acá en Boca necesitamos uno y tan cerca de que empiece la Libertadores.
A diferencia de Román, Pablo nunca había ganado una Libertadores, era algo a lo que se había resignado hace tiempo.
—No es así de fácil— dijo— ¿Yo DT de Boca? Estás en pedo boludo, y además no puedo estoy con la selección ¿O te olvidas?
—Vos no, Pékerman— lo corrigió— vos serías parte del cuerpo técnico, ni hace falta que estés todos los partidos. Si José viene trae a su gente, quiero tener uno yo que sea de los míos .
Por algún motivo que Román de por hecho que de aceptar Pablo sería “de los suyos” lo puso de mal humor.
—¿Para qué para meter mano en las decisione’?— preguntó molesto.
Las malas lenguas decían que era Román el que armaba el 11. Pablo quería creer que era mentira, no por el cariño que le tenía a su amigo, sino porque Riquelme sabía de fútbol, y de elegir él los jugadores suponía que pondría a los que jueguen mejor, y eso no era lo que reflejaban algunos de los titulares de Boca.
—Pablo te voy a pedir, porque sos vos , que no me salgas con eso, ¿puede ser?— le contestó, sonando frustrado por primera vez en lo que iba de llamada.
Ahora era el momento de Aimar de suspirar.
— Disculpame, tenés razón— le dijo.
— No pasa nada— le aseguró— pero ¿me podés hacer el favor de pensarlo?— le preguntó.
— Me estás poniendo en una situación re chota— se quejó Pablo.
—No, te estoy llamando como también estuve hablando con otros, nada más— le contestó.
—Sí tené tantos nombres elegí a uno de esos y listo— dijo Aimar sin entender la necesidad de complicarse buscándolo a él— yo ya te dije lo que pienso.
Pero si algo tenía Román es que era bastante terco. Y él lo sabía por eso no se sorprendió cuando este le dijo
—Pensalo ¿sí?, total tenés tiempo— y agregó— hablalo con Scaloni si necesitas, no hay drama.
— Obvio que lo voy a hablar si necesito— dijo molesto de que Román le aclaré eso— laburamos juntos, ¿cómo no le voy a decir?.
Román suspiró como si Pablo no hubiese entendido a lo que iba y dijo
—Bueno Pablo, estamos charlando, ¿sí? Descansa— y antes de que él pueda responder corto.
Pablo no pensaba aceptar la oferta ni de casualidad. Si Román había perdido la cordura o se le habían ido las ambiciones por las nubes, era problema de él. No había que tener muchas luces para saber que ser del cuerpo técnico de Boca no era solo pensar en lo táctico, era poder bancar el mundo Boca. Más si eras cercano a Riquelme como sería su caso de aceptar. Él conocía sus limitaciones y no estaba interesado en probarlas. Le diría que no todas las veces que sea necesario.
Aun así, sabía que tenía que charlarlo con Lionel, aunque sea solo por contarle, pero no tenía ganas. Un poco por lo de la sub 20 y otro poco por miedo a que le diga que acepte.
***
Volvió a hablar con Román el martes y no llegaron a nada.
—Mirá, ya te dije yo que no— le decía Pablo por la que sentía era la vez número 100.
—Ya sé, pero no lo estás considerando de verdad— le contestó Román.
—¿Y cómo sabes eso?— le preguntó molesto, últimamente se molestaba rápido
—Te conozco— fue su respuesta.
— Además, algo importante como esto no se arregla así por llamada— le dijo ignorando la respuesta anterior.
—Tiene que ser por llamada porque si nos llegamos a juntar se va a saber y no se puede saber, lo sabes— le contestó— disculpa que no te lo pueda ofrecer caminando por la playa — le dijo gastándolo.
Pablo puteó internamente a Lionel por contar la anécdota de las mil versiones, como le decían ellos, en todos lados. Como Román no estaba ahí, pero si lo podía escuchar aprovechó y lo puteó a él.
— Uh , anda a cagar boludo— le dijo y corto la llamada.
***
El miércoles la cosa se puso interesante, por lo menos para Aimar, que no podía terminar de creer lo que estaba escuchando. Dicen que la curiosidad mato al gato, pero ya que era uno de los pocos que podía sacarse la duda marcando un número aprovechó y llamó a Riquelme.
El tono sonó por unos minutos hasta que atendió.
—Pablo— lo escuchó decir.
—No me digas que el tapado es Almirón— le dijo Pablo.
—Hola, ¿no?— le contestó Román— ¿No te dije yo que no veas TyC Sports?— le preguntó.
— Eso lo están diciendo en ESPN, en TyC siguen con que es Martínez o Herrón— le contestó boludeandolo, aunque la precisión de qué técnico postulaba cada canal era acertada.
Escuchó una risa del otro lado.
—Estoy enterado, pero gracias por la información— le contestó sarcástico.
—Román decime que no es Almirón— le dijo. Aunque era de River, la idea de que un técnico con la carrera de Almirón dirija un equipo del calibre de Boca era tristísima.
—La verdad, fue una casualidad que llegue hoy cuando se iba el plantel, que lo enganchen estos y como yo me quedé saquen conclusiones— le contó.
—¿Entonces no es?— le preguntó.
— No te puedo decir ni a vos— le dijo— pero ahora que está acá capaz lo llamo.
—Están pasando un audio tuyo donde le tiras flores— le dijo y sonó con más mala onda de la que quería.
Del otro lado escuchó un ruido que le decía que Román estaba tomando mate.
—¿Qué te calienta Pablo?— le preguntó— si vos no me estás diciendo que sí— le dijo, pero igual le preguntó— ¿Y sí es? ¿Tan malo te parece Almirón?
Pablo sonrió porque le dió gracia que Román le pregunte eso, quería decir que no estaba confirmado. No era Almirón.
—Veintiséis días duró en el ELCHE — le contestó.
—Ahora todos se saben la trayectoria del tipo, ¿no te digo yo?— se quejó Román— apaga la tele Pablo y habla con Lionel— le dijo y cortó.
Esa misma tarde decidió llamar a Scaloni, no porque Román se lo haya dicho, sino porque un poco quería comentarle a alguien la situación.
Lionel se había vuelto a España para pasar un tiempo con sus hijos antes de tener que volver de lleno con la Selección en junio.
Habían estado hablando obvio, pero después del tema de la sub 20, todo estaba al menos un poco tenso. Era una boludez, a él ni le interesaba ser DT de la sub 20, estaba bien así. Pero con el cambio de sede a Argentina del mundial todo cambiaba, ahora el equipo que no había clasificado podía participar por ser del país organizador. Y estaban sin técnico por la renuncia de Mascherano.
Ante esta situación el nombre de Pablo había sonado, es más, había sonado cuando al plantel le empezó a ir mal antes de perder. Pero todos estaban conformes con Mascherano y, por su parte, Aimar estaba bien como estaba.
Al final todo se había solucionado fácil, bastaron dos charlas con Scaloni y Messi para que Mascherano afloje y al parecer ni había presentado la renuncia formal, por lo que eso de la renuncia fue más drama televisivo que otra cosa. Aunque la angustia de los pibes, reflejada en los videos llorando en la cancha del día que perdieron, si había sido real. Y la pequeña discusión con Lionel también.
Decirle discusión era exagerar, pero la charla sobre la situación de un plantel sin DT que tenía que jugar un mundial no había sido una fiesta. A Pablo le molestaba la falta de prolijidad que se había tenido con un seleccionado que cuando él había entrenado se lo había tomado con la misma seriedad que cuando se incorporó al cuerpo técnico de la Selección mayor. Y también que al parecer Lionel estaba empecinado en que siga Mascherano antes de que se encargue él “Es por una cuestión de continuidad” le había dicho. Pero Pablo sentía que había algo más además de eso, de que se trataba seguía sin saberlo.
Marcó el numeró y como era de esperar, Lionel atendió enseguida.
—Pablo— le dijo sorprendido— ¿Cómo andas?— le preguntó y antes de que pueda responder siguió—¿Paso algo?
—Hola Lio— lo saludo— no, todo bien ¿Qué tiene que pasar algo para qué te llamé?— le preguntó.
Del otro lado se escuchó una especie de risa mezclada con un suspiro. Últimamente, provocaba esa reacción seguido en la gente.
—No, Pablo— le contestó— pero tampoco es que estuviste muy hablador desde la última vez que nos vimos— le dijo.
En eso tenía razón, así que no se lo iba a discutir.
—Tenés razón, disculpa, anduve con cosas— le dijo.
—No pasa nada— contestó Lionel.
—En realidad pasó algo, bah, pasar lo que es pasar, no, pero si te tenía que contar algo— le dijo.
—Decime, te escucho— respondió Scaloni.
—¿Tené tiempo?— le preguntó— porque es medio largo, pero no es importante.
— Dale, tengo un rato— le aseguró.
—Bueno, no sé si estuviste siguiendo las noticias sobre los clubes de acá— empezó sabiendo que Lionel probablemente algo sabía, pero no tanto como él— pero, ¿viste lo de Boca?— le preguntó.
—¿Lo de qué rajaron a Ibarra a días de la Libertadores?— le preguntó Lionel.
Tampoco para que lo diga así de brusco pensó Pablo.
— Exactamente eso— le contestó.
— Ví eso, pero no mucho más la verdad— dijo—ah y lo de Martino, se deben estar haciendo un festín en los programas de allá.
No te imaginas, pensó Pablo.
— Y viste cómo son— comentó.
Lionel parecía tan desconectado del tema que era como tener un golpe de realidad. De repente contarle sonaba fuera de lugar.
Pero obvio, obvio, que Lionel iba a hacer la única pregunta que era difícil de contestar sin mentir y que era el punto de la cuestión.
—Che, vos que por ahí sabes por Román— empezó y nada bueno podía salir de esa oración— ¿y qué onda lo de José, es cierto?—le preguntó— porque intente comunicarme con él para aconsejarle que no se meta en esa, pero no tuve suerte.
Bueno, al parecer por lo menos en esto estaban de acuerdo. En que Román se había pasado tres pueblos con considerar a Pékerman.
—Justamente por eso te llamaba— le contestó.
—¿Hablaste con José?—le preguntó.
—No, con Román— dijo, del otro lado, Scaloni hizo un ruido como diciendo “aja” para que le siga contando— y te vas a cagar de risa con lo que me dijo, me ofreció a mi ser el técnico de Boca, bueno no a mí a José, pero conmigo en el cuerpo técnico— le contó de la forma más atropellada posible.
Del otro lado de la línea no se escucharon risas, sino silencio.
—Seguís ahí Lio— preguntó después de un minuto.
— Sí es que — hizo una pausa— vos en el cuerpo técnico de Boca ¿Román se acuerda que vos saliste de River?— le preguntó en joda.
—Quiero creer que tan gaga no está— se río Pablo.
— Pero para, decime qué te dijo, de dónde sacó la idea— le dijo.
—Su lógica es que a Pékerman le cuestionan la edad y que no es DT de clubes— empezó a explicar.
— Sí, lo de la edad es medio una forrada, pero en sí no se equivocan— acotó Lionel.
—Por eso dicen que necesitaría a alguien más joven al lado— siguió explicando.
—Ahí entrarías vos— dijo— pero ¿por qué?— le preguntó.
—Esto no tiene mucho sentido— se atajó— pero según Román yo era buen jugador, después con las inferiores de la selección no me fue mal, y bueno soy parte del cuerpo técnico de la selección que ganó el mundial— dijo— ah y el único equipo grande de Argentina que busca DT es Boca y está por empezar la Libertadores que para ellos es lo que cuenta .
Escuchó que Lionel se río y pensó por fin alguien que entiende que es un disparate.
— Tan equivocado no está eh— le contestó Scaloni para su sorpresa.
—Decime que me estás jodiendo— dijo descreído.
—No, a ver, qué la idea de llamarte a vos para Boca es por lo menos rara, te la concedo— le contestó— pero lo que dice de tu carrera es cierto.
—Dale Lionel, te estoy contando esto porque quiero una opinión seria, para boludeces ya lo tengo a Román— se quejó.
—Estoy siendo serio, como jugador eras excelente y como técnico también lo sos, podrías dirigir lo que quieras— contestó Scaloni con total seguridad.
—Todo menos a la sub 20 en el mundial, al parecer—dijo y al instante se arrepintió. No quería hablar del tema, y él solo lo había sacado.
—Pablo, vos no querías dirigir a la sub 20— escuchó decir a Lionel.
— ¿Y vos cómo sabes eso? Ni me preguntaste qué quería, corriste a llamar a Mascherano que los dejó tirados a los pibes después de la derrota— le reclamó enojado y no pudiendo evitar ocultar la bronca que le dió el mal manejo de Mascherano en la situación.
Pudo escuchar que Lionel se paraba de dónde sea que esté para comenzar a caminar. Cómo cuando en una reunión sobre la Selección llegaban a un punto difícil de tratar.
— Lo sé porque te conozco — contestó como si fuese algo incuestionable— no tener problema en hacerte cargo de la sub 20 y querer dirigir la sub 20 son dos cosas distintas.
— Dale Lionel, dejate de joder, es má’ fácil que me digas que preferías a Mascherano ahí y listo en vez de esto— dijo frustrado del tema y de que en realidad Scaloni un poco de razón tenga.
— ¿Y sí prefería a Mascherano en la sub 20 cuál hay Pablo?— le preguntó Scaloni sonando cansado.
¿En serio le preguntaba? Para Pablo era simple, Mascherano se había manejado como el culo y había renunciado cuando quedaron afuera de la clasificación del mundial en vez de quedarse a bancarla con los pibes, por lo menos tenía que tener la altura de no volver.
—Nada, pero no ponga' excusas— le contestó porque era al pedo decir todo eso.
—Mirá no quiero hablar de esto, pero no me estarías entendiendo— empezó a decir Lionel.
— Ah, no, te entendí perfecto — lo interrumpió molestó.
— A ver, voy a ser claro— dijo — a vos no te quiero en la sub 20.
— Me di cuenta — volvió a interrumpir.
—Te quiero en la Selección conmigo— siguió Scaloni— y no podés estar con las dos selecciones y la sub 17 y esta clasificación que se sacó de la galera el Chiqui Tapia no me parece meritoria para que dejes tu laburo con la mayor que es importante.
Aimar se quedó callado. Dicho así tenía un punto, al final no era capricho de que Mascherano siga por seguir.
—¿Pablo seguís ahí o estoy hablando al pedo?— preguntó.
—'stoy—dijo.
—No te pido que estés de acuerdo conmigo— siguió Lionel— y capaz es egoísta o te parecerá una boludez, pero funciono mejor si te tengo al lado, nada más y nada menos. Entonces ¿Estamos bien?— preguntó.
—Obvio que estamos bien— respondió sin dudar— aunque en eso de que funcionas mejor conmigo…— comenzó a cuestionar Pablo solo por discutir.
—Pablo— lo interrumpió Scaloni— haceme caso que es así, no me lo discutas porque vas a perder. Ahora, volviendo al tema ¿Qué pensas hacer con Boca?— le preguntó.
—La verdad no tengo idea Lio, decir que no— contestó.
— Ya sé que me vas a decir que estoy loco, pero te diría que lo pienses— dijo Lionel.
—¿Qué pasa no era que me querías con vos y no sé qué?— le preguntó medio en joda.
— Dale no seas boludo, obvio que te quiero conmigo— dijo— pero la idea de que te sumes a Boca, lo que tiene de rara lo tiene de buena también.
Eso se podía aplicar a la mitad de las ideas que se le ocurrían a Román, pensó Aimar.
— Es Boca, no es joda— le contestó — hay que bancársela.
— Pero tendrías el respaldo de Román— comenzó Lionel.
—Y el odio de los que no lo quieren— siguió Pablo.
— Y el respeto y cariño de la gente porque contribuiste en traer la copa Pablo, no te olvides— dijo— la verdad que la pensó bien Román.
—Ay, dios obvio, que a vo' te iba a parecer una buena idea si comparten el mismo nivel de locura— contestó.
—No te hagas que a vos seguro lo de la Libertadores te tienta y eso si es una locura — le dijo Scaloni.
Y tenía razón, obvio que lo tentaba ¿A quién no? Y Román sabía esto. Pero siquiera pensar en contribuir a qué Boca gane otra Libertadores lo hacía sentir como mínimo extraño.
— Y es la Libertadores — contestó.
Escuchó el ruido de llaves y después como si cerrasen una puerta.
— Voy a tener que cortar Pablo— dijo — me gustaría seguir hablando pero tengo que pasar a buscar a los chicos por el colegio.
—Obvio, no hay drama— contestó, dándose cuenta de que allá ya debían ser un poco más de las seis— mandale saludos de mi parte.
—Dale les mando— dijo— y con lo de Boca, lo que sea que decidas sabes que contas conmigo.
— Gracias Lio por todo, de verdad— le agradeció.
— No agradezcas— contestó— ¿Y puede ser que llames más seguido, no solo cuando te ofrecen ser DT de Boca?
—¿No tenías que cortar?— lo cargó.
—Hacete el boludo nomás, chau Pablo, estamos hablando ¿Sí?— dijo Lionel que genuinamente estaba apurado y cortó la llamada.
Y apenas terminó la llamada, Pablo ya extrañaba escucharlo.
***
El jueves por la mañana Pablo no prendió la tele, pero aun así no pudo evitar cruzarse con el video de Román saliendo del predio de Boca para decirle a un periodista de TyC Sports “¿El buzo que tengo es azul o gris? Dejen de mentirle a la gente” .
Esta vez fue él el que lo llamó.
—Blanco— dijo Pablo apenas Román contestó la llamada.
—¿Quién? ¿Qué cosa?— le preguntó confundido.
—El color del buzo que tenías puesto, no es ni azul ni gris, es blanco eso— le aclaró.
—¿No te dije que no mires esos programas?— le preguntó con molestia.
— Qué queré si está por todos lados el video— se defendió.
Escuchó como Román suspiraba, pero no sonaba molesto, sino conforme.
— Y bueno, me tenían los huevos llenos pasando esos videos viejos— se quejó.
—¿Cómo salió el partido?— le preguntó Pablo acordándose del video.
—Y todavía no empezó, es hoy a la noche —le contestó Román como si él no supiera cuándo jugaba Boca.
— Ya sé boludo, el de los pibes en el predio te decía— le aclaró— ¿No dijiste que los estabas mirando?
— Ah eso, ganaron— contestó Román—¿Hablaste con Lionel?— le preguntó.
—Sí, pero no te pienso contar lo que me dijo— contestó.
—Bue, tampoco te lo iba a preguntar, eso es entre ustedes— se atajó Román— a mí me interesa que me digas sí aceptas.
— Ya te dije lo que pienso— empezó Aimar.
— Dale Pablo— lo interrumpió— espera al partido de hoy ¿puede ser? Y después de eso lo hablamos— le dijo y corto.
***
El debut en la Copa Libertadores de Boca contra Monagas terminó 0:0 y con el conjunto Xeneize jugando con dos menos. Por otro lado, la sub 17 le había ganado a Perú. Se las había ingeniado para ver los dos partidos que habían quedado en horarios superpuestos.
Román lo llamó el viernes, para ese entonces, aunque Pablo no entendía muy bien qué lógica usaban, en TyC Sports decían que seguía Herrón.
—Pablo, disculpa que recién tengo un rato— lo saludo Román.
—Pensé que no me ibas a llamar después del partido de ayer— lo cargó Pablo.
—No digas boludeces, ¿Lo viste al partido?— le preguntó.
— Sí, jugaron mejor esos últimos minutos que eran nueve que gran parte del partido— dijo.
Pudo escuchar que del otro lado de la línea Román se rió.
—¿Algo más?— le preguntó.
— ¿De verdad querés que te diga?— le preguntó Pablo que tenía un par de cosas para decir.
—Y, por algo te estoy llamando ¿No?, Decime— le dijo Román.
Y era raro pensar en hablar sobre fútbol con él porque hubo una época de pibes en la que, cansados de tener que responder sobre sus clubes todo el tiempo, casi no hablaban de fútbol. Pero ya no eran esos pibes, había tantas cosas que ya no hacían, desde enfrentarse en la cancha los domingos hasta dormir juntos la siesta. Ahora, al parecer, hacían esto, lo que sea que fuese.
— El pibe Langoni está muy bien— empezó— lo sacaron muy rápido para mí gusto.
— Es su primer Libertadores— dijo Román — se lo notaba cansado.
— Los remates esos al arco en el primer tiempo fueron de no creer— siguió Pablo, tres intentos de gol y ninguno había entrado, parecía joda.
— Sí, ni me digas— contestó y sonaba como si opinara lo mismo que él.
—Ahora lo de Ramirez titular no se entiende ya— dijo Aimar— y no me digas que es porque le tenés aprecio.
Como era de esperarse ese comentario a Román le molesto.
—¿Estuviste revisando notas viejas? ¿De verdad Pablo?— le preguntó.
Obvio que había buscado, pero no lo iba a admitir. Lo primero que salía al buscar información sobre Ramírez era una nota a Román en un programa, el graph decía " tengo debilidad por Ramírez " Pablo pensó de vuelta en eso de quién armaba realmente el 11 en Boca y cerró la pestaña.
— Que yo sepa vos me pediste que opine— dijo intentando desviar la conversación.
—Bien que cuando Scaloni llama a Mascherano para que vuelva a la sub 20 nadie lo acusa de amiguismo , ¿De vuelta a la sub 20 el tipo que no la pudo hacer ni clasificar? No me jodas, Pablo— le contestó sin vueltas.
Y aunque tenía un poco de razón, fue como si le metieron un dedo en una llaga. No tenía por qué hablar de esto si ni le interesaba el cargo.
—Mira Román, sí tanto querés a un gallina para romperle las bolas a los de River y a medio Boca llama a Gallardo— le dijo cansado.
—Pablo, no seas boludo— le contestó Román y él pensó que le iba a discutir pero dijo— a Gallardo lo quiere el Chelsea, me extraña que no lo sepas vos que no apagas la tele por más que te lo pida.
No pudo evitar reírse.
—Sos un boludo— le dijo.
—¿Y del equipo algo más?— preguntó.
—Les falta idea de juego, no es un mal plantel pero con el juego individual no haces nada— dijo sincero.
—Ajá— contestó Román— por eso estoy buscando un técnico viste.
— Dale boludo — dijo— entiendo porque lo querés a José, podría funcionar, dándole más minutos a los pibes obvio.
—¿Y vos Pablo?— le preguntó.
— Sinceramente, no me veo— se sinceró.
Se escuchó un suspiro.
—¿Te acordás cuando me jodías con que algún día íbamos a jugar juntos en Estudiantes de Río Cuarto?— le preguntó Román.
Obvio que se acordaba, hasta había dicho que con ellos dos ahí hasta iban a subir de categoría.
— Me acuerdo— dijo— vo’ habías estado de acuerdo que era la única forma de volver a jugar juntos.
Ni Román iba a ir nunca a River, ni Pablo a Boca.
— Y al final no lo hicimos— le dijo.
— Capaz la pifiamos los dos ahí— se rió Aimar porque era más fácil pensarlo así, como un chiste y listo.
—¿Te puedo volver a llamar mañana Pablo?— le preguntó.
— Dale, cabezón descansa, mañana hablamos— le contestó y cortó.
***
El sábado a la tarde Román lo llamó de nuevo por última vez.
— Román— dijo Pablo.
—Pablito— contestó— disculpa, pero estoy corto de tiempo.
— No pasa nada, hablamos cuando puedas— dijo como si fuese él el que llamó.
—No, mirá te tengo que explicar algo— dijo— y te pido que no me interrumpas.
—Decime— dijo.
— Es muy probable que hoy a la noche comience a circular que el técnico es Almirón— empezó— pero eso no está cerrado todavía.
—Para Román ¿Entonces es o no es?— preguntó Pablo.
—Te estoy diciendo que es una posibilidad, hay que tener a alguien para el partido de mañana y de ser él está— explicó.
Almirón técnico de Boca, aun siendo de River, Aimar se imaginaba que muy bien no iba a caer entre los hinchas. Pero sabía mejor que decirle esto a Román, de todas formas él seguro ya lo sabía.
—¿Y por qué me decís esto a mí?— preguntó sin entender.
— Porque de no ser Almirón, la segunda opción es Pékerman— dijo— José está dispuesto a firmar, pero sin vos se complica un poco, ¿me explico?
— Sí, me quedó claro hace varias llamadas, ya— contestó medio molesto.
—¿Te puedo pedir un favor? — le preguntó — no me digas sí te decidiste o no, pensalo, tenés hasta mañana a la mañana— dijo— si decidís que sí, llámame, no importa lo que digan en la tele de Almirón, y no te voy a pedir que te presentes al mismo tiempo que José. Puede ser a tu tiempo, eso se ve, pero necesito un sí para eso.
— Román— empezó a decir frustrado.
— No, no me digas nada— le interrumpió— pensalo bien si querés o no, y cuídate Pablo— dijo y cortó.
Para la noche del sábado la intriga respecto a quién sería el nuevo técnico de Boca parecía haber llegado a su fin.
Pablo hacía zapping por los canales de deporte que titulaban de distintas maneras la misma noticia, Jorge Almirón era el nuevo DT del Club Atlético Boca Juniors.
Imágenes, de Almirón y sus pasó por otros clubes acompañan la noticia en algunos programas, imágenes de Román en otros. Mientras, los periodistas se festejaban entre ellos por haber acertado al técnico y otros ya comenzaban a cuestionar la decisión. El nombre de Pékerman ya no sonaba, había pasado a ser parte de esos que se habían dicho y eran humo. Si supieran pensó Pablo.
De repente, el panel comenzó a hablar de Almirón y los desafíos próximos de Boca en la Libertadores. Por algún motivo comenzaron a pasar imágenes de las seis veces que Boca había salido ganador, tres de esas con Román como jugador, que aparecía sonriente con la copa y sus compañeros tanto en las imágenes del 2001, como en las del 2007.
Quizás era por la nostalgia de ver algo que a él nunca se le había dado. Por pensar en poder formar parte de quienes lograron darle esa alegría a la gente. O simplemente para no dejarles la última palabra a los periodistas una vez que podía.
Tal vez eran una combinación de las tres juntas y otras cosas más.
Lo único certero es que Pablo tomó una decisión, agarró su celular, y llamó a Román .
