Work Text:
Desde la pérdida de JuanaFlippa, la relación entre ambos no ha sido igual.
Dentro de todo, lo suyo nunca fue un matrimonio completamente normal o saludable. Muy pocas veces –y por un bastante corto lapso de tiempo– llegaba a serlo. Pero aún así, habían aprendido a vivir con ello con tal de hacer que su hija viviera en un entorno lo suficientemente estable para ser feliz.
Al menos desde el punto de vista de ambos.
Pero todo eso cambió desde el primer instante donde la presencia de la pequeña simplemente se esfumó, llevándose consigo la estabilidad mental de sus progenitores, al igual que gran parte del amor que uno de ellos sentía por el otro.
Mariana estaba completamente fuera de sí.
Para él, nada había cambiado. Todo seguía completamente igual al día anterior. Su pequeña niña todavía recorría los boscosos senderos de la enorme isla junto a él, dando pequeños saltitos de alegría mientras le cuenta lo que tiene planeado hacer ese día con ella.
Lo suficientemente ido para evitar a toda costa la culpa que parecía carcomerlo cada vez más y más con cada segundo que pasaba.
Suprimiendo absolutamente todo.
( . . . )
Los primeros días desde la pérdida son algo extraños.
Mariana "completa" las misiones con tranquilidad, hablando y sonriendo dulcemente en dirección a la pequeña que ni siquiera está ahí. Le entrega herramientas, comida, pequeñas flores; todo tipo de regalos que simplemente quedan en el piso, inertes.
Pero para él, JuanaFlippa está agradeciéndole con uno de los pequeños carteles que siempre lleva encima, dando pequeños saltitos, siendo recibida con gusto y cariño incondicional.
Charlie lo observa con extrañez.
Y muy, muy en el fondo, también pena.
( . . . )
Una noche lo encuentra en la habitación de Flippa, agachado a un costado de la cama con las manos entre las sábanas que solían acurrucar y proteger el frágil y pequeño cuerpo de su niña.
Al inicio no lo nota, pero Mariana está cantando una pequeña canción de cuna, con la voz hecha un hilo y derramando varias lágrimas entre las blanquecinas sábanas. Sus ojos se ven tristes, cansados.
Perdidos.
Pero cuando nota su presencia, todos esos sentimientos parecen simplemente desaparecer de su rostro e incluso su lenguaje corporal cambia, transmitiéndole una extraña vibra de tranquilidad que le envía pequeños escalofríos por toda su espalda baja.
“She's sleeping...” Le murmura con una pequeña sonrisa, señalando la cama totalmente escasa de la presencia que Mariana podría jurar sigue ahí.
Charlie no puede evitar querer golpearlo hasta que aquella sonrisa que en su momento solía adorar desaparezca.
“Let's go to bed, Mariana.” Le responde toscamente, apoyando una de sus manos en su hombro con la poca gentileza que se permite tener en su presencia.
A Charlie no le importaba la culpa que su esposo sentía, de hecho estaba de acuerdo con que se sintiera así. Desde su punto de vista realmente todo había sido su culpa, no había sido ningún accidente.
JuanaFlippa había muerto por su culpa.
Se había quedado sin su razón de vivir gracias a la torpeza del idiota con el que aceptó casarse.
Aún así, algo en el fondo le decía que simplemente no podía dejarlo ir tan fácilmente. Una pequeña partecita de él que aún tenía fé en su relación, y en el hecho de que iban a poder recuperar a la niña.
Una pequeña partecita.
“She's not there, Mariana” Masculla notoriamente molesto por su actitud, apretando el agarre en su hombro.
“Shh, la vas a despertar” Lo regaña con un tono tranquilo mientras se levanta y se posiciona a su lado, cristalinos ojos oscuros fijos en algo que no se encuentra ahí. “Let's go”
Y Charlie no tiene ganas de pelear en ese momento, por lo que ambos simplemente van a descansar, uno tranquilo por haber hecho dormir a su hija, otro con varios sentimientos encontrados; por donde sobresalen la molestia y preocupación.
( . . . )
“Slime” Le llama la atención uno de los tantos días, pero esta vez con un tono algo preocupado. Se le ve inquieto.
Charlie deja de lado lo que está haciendo y le mira con una ceja encarcada “Yeah?"
“Where's JuanaFlippa?” Cuestiona con simpleza. Y Charlie no tiene idea de qué decirle.
Ha visto como se pone cuando alguien le pregunta cómo está sobrellevando su muerte; como sus ojos se llenan instantáneamente de lágrimas y su mirada se oscurece, mientras todo su cuerpo se tensa y está completamente listo para saltar a la defensiva ante cualquier otro tipo de comentario así.
Slime más de una vez ha tenido que ir a buscarlo por los constantes mensajes de ayuda, solo para llegar y encontrarlo temblando de manera incontrolable en una pequeña esquina, lágrimas cayendo por sus sonrojadas mejillas e incapaz de pronunciar una simple frase que no sea un roto "Perdóname".
Por lo que solo atina a murmurarle un
“Roier is taking care of her” con un fingido tono de desinterés, volviendo a lo que estaba como si nada.
Mariana parece bastante convencido con esa respuesta, por lo que simplemente asiente y vuelve a la habitación.
( . . . )
Una tarde, habían decidido ir a visitar a Quackity un rato, con la idea de distraerse y salir del entorno tenso del hogar que habían decidido comenzar a compartir un tiempo atrás, de donde también se negaban a salir desde el incidente, a menos que fuera estrictamente necesario.
Apenas van llegando, ambos notan como el de oscuros cabellos se encuentra fuera con Roier y Fit, charlando tranquilamente.
A unos pocos metros de ellos se encuentran los tres niños, correteando y jugando inocentemente.
Charlie no puede evitar imaginar a JuanaFlippa con ellos.
Mariana, por otro lado, parece alegrarse al verlos.
Cuando están lo suficientemente cerca para que todos noten su presencia, se saludan de forma amigable, preguntando qué tal se encuentran.
Ninguno de los tres hombres les preguntan sobre la niña en ningún momento, y Charlie agradece eso internamente.
Aún así, nota en sus caras algo de pena, cosa que le hace sentir patético.
Cuando los niños se acercan a saludar, Mariana se agacha a la altura de ellos, haciendo un pequeño gesto de saludo con una de sus manos.
“¿cómo están, niños?” Les cuestiona amablementeante ante tres pares de ojos curiosos. “¿les molestaría si Flippa se une a ustedes? Hace tiempo que no juega con alguien...” Suspira de manera melancólica, ganándose un par de miradas extrañadas de los otros progenitores, incluyendo su esposo.
“Mariana” Le llama la atención Quackity, acercándose a él. Charlie ruega que no diga nada estúpido. “Eh, yo creo que los niños ya deben ir a dormir, ¿no les parece, muchachos?” Su mirada se fija en los otros dos, quien luego de unos segundos de duda, asienten frenéticamente, haciendo pequeños sonidos de aprobación.
“They can play tomorrow, Mariana” Fit es el siguiente en hablar, siendo apoyado por Roier quien murmura un “Sí, Bobby ya tiene sueño, ¿verdad Bobby?”
El pequeño simplemente se acerca a él, escondiéndose detrás suyo.
Mariana se levanta y los mira con los ojos entrecerrados, dudando.
Pero al final solo asiente y le da la mano a su esposo.
“No se preocupen, podemos venir mañana” Mariana fija su mirada en él, esperando una respuesta.
“Yeah! Yeah, sure...” Responde rápidamente, rascándose la nuca y apretando el agarre en su mano ligeramente.
Todos parecen tranquilizarse ante eso y se despiden de manera algo incómoda, cada uno dirigiéndose a sus respectivos hogares.
Charlie no cree poder seguir soportando todo eso sin tener antes un ataque de pánico o ira, soltando todo lo que lleva guardando en contra de Mariana.
Necesita a JuanaFlippa con él.
Necesita que su esposo vuelva a ser el tonto que tanto amaba.
Necesita que su pequeña familia vuelva a estar unida.
Pero no está seguro de que eso sea posible a estas alturas.
