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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-04-17
Words:
1,147
Chapters:
1/1
Kudos:
68
Bookmarks:
3
Hits:
286

Una temporada en la playa

Summary:

Reo conoce a alguien extraño en su trabajo temporal

Notes:

Jamás pensé que subiría esto aquí, pero necesito subir cada cosa que tengo para llegar a esos 1000 fics nagireo

 

No me juzguen

Work Text:

Reo prefería pensar que el calor le estaba jugando una broma a su cerebro, no quería aceptar la realidad de que alguien fuera capaz de entrar a su tienda con una cantidad casi ilegal de globos decorados, y dos paquetes grande de cheetos en las manos, acercarse al mostrador y extenderlos a su dirección.

—Reo ¿Quieres ser mi...?

—No.

Aunque la respuesta del Mikage fue inmediata y sin duda alguna, una sonrisa amable se formó en su rostro, viendo como el otro solo suspiraba, dejaba los cheetos en el mostrador y buscaba donde atar los globos donde no estorbaran.

—Así que de verdad viniste a hacerlo... —Reo volvió a hablar, tocando las bolsas de frituras como si de un objeto extraño y nuevo se tratara.

No es que Reo no hubiese comido una de esas bolsas en algún momento de su vida —prefería evitar esas calorías innecesarias—, solo jamás creyó que pudieran unirse junto a un intento de confesión.

—Sí, te dije que me gustabas —Nagi respondió, atando y desatando donde sea que ponía los globos, porque o tapaban la mercancía de los estantes, o hacían casi imposible el paso del pasillo.

Reo solo pudo suspirar con algo de ternura que no le gustaría admitir.

Cuando se entero que visitaría una zona playera en sus vacaciones se emocionó, cuando se entero de que era para trabajar a medio tiempo su buen recibimiento cayó.

Las excusas baratas de su padre fue algo como "Sirve para que ganes experiencia de la vida, siempre es bueno es gran vendedor" y "Eres atractivo", definitivamente, la segunda tenía más sentido para atraer clientes, especialmente chicas bonitas y encantadoras.

Aunque hasta ahora lo único que había conseguido atrapar, había sido a Nagi Seishiro, un chico enorme de mirada apagada y comportamiento absurdamente tranquilo.

Y la razón por la que estaba ahí ahora, era porque Reo había tenido lastima y le mostró algo de decencia humana.

La tienda donde trabajaba Reo era grande, como productos para playa de un lado, peceras de diferentes especies para otro, ropa en el fondo, incluso algo de comida y bebidas típicas para una salida.

Sin embargo, no tenía nada para revivir un cactus en su arsenal, eso fue lo que le tuvo que decir a Nagi la primera vez que vino con una pequeña maceta.

Y Reo podía considerar fácilmente que las cactus solo existían para estar por ahí, y ser ignorados; pero Nagi le mostró algo completamente en cuestión de segundos.

Veía la pequeña maceta como si su perrito que cuidaba de él desde niño hubiera escapado para no volver jamás.

No faltaron muchas preguntas para descubrir que en efecto, esa pequeña cosa había sido la compañera de vida de Nagi por un bien tiempo.

Y no existió ningún auto control en Reo para moverse de inmediato para regarlarle un pequeño reemplazo. De todas formas, él se sentía más por el albino, pero un chico enorme, callado, y sin moverse del mostrador, con una mirada perdida iba a asustar a cualquier ser humano.

—¿Cómo está el pez que te regale?

—Choki 2 hace glup glup feliz —Nagi contestó, y Reo tuvo que contener una risa por la forma tan infantil de expresarse.

Tierno solo en Nagi, porque definitivamente se sentiría muy incómodo con cualquier otro sujeto de diecisiete años que hablara así, especialmente con el tono neutro del chico que hacía sonar todo tan serio.

Realmente, casi era una lástima que Reo se fuera a ir pronto, de ser lo contrario, se arriesgaría a tener una pequeña aventura con el chico, pero seria bastante cruel ilusionarlo por gusto.

—¿A qué hora sales hoy?

—¿Sí te dejo acompañarme a casa hoy prometer dejar de venir? —Reo interrogó, una pequeña oferta que dudaba que el albino tomará, pero era bueno intentar.

—Ah... —Nagi abrió un poco los ojos, pareció pensarlo un poco, y otra vez tranquilidad como si nada— Bueno, pero preferiría que tú me acompañaras a mi casa, seria muy tedioso tener que caminar tanto.

Definitivamente, Nagi estaba hecho para distanciar a cualquiera, cualquiera que no fuera Reo Mikage, que solo rio, y camino para cerrar la tienda temprano, y salir acompañado del chico.

Era un poco tarde, faltaba un poco para que el sol se ocultara, y el cielo estaba completamente despegado, así que Reo tuvo que entrecerrar los ojos cuando salio del cómodo local, usando su mano para taparse un poco. El calor era mucho mayor afuera, y el aroma salado le seguía.

—Toma —Nagi le extendió unas gafas de sol—, puedes devolvermelas la próxima vez.

Reo lo miró por unos segundos, una "próxima vez" implicaba que vendría una vez más, cosa que estaba fuera de su trato.

No era tonto para no darse cuenta, y realmente, ni siquiera estaban a dos metros de la tienda, Reo podría devolverse y tomar sus propios lentes que había dejado.

—Bien —pero no lo hizo.

No podía darle a Nagi lo que realmente quería, sin embargo, si el chico aún quería acercarse un poco, Reo no podía negarse del todo, lo dejaría salirse con su fechoría.

O al menos, Reo estaba seguro de que era cómplice de alguna intención de Nagi, pero realmente, al día siguiente el albino no fue a la tienda a recoger su pertenencia.

No fue ese día, ni el siguiente, y las bolsas de cheeto que le había comprado a Reo se quedaron de decoración de local, ya que el Mikage no se sentía cómodo comiendo solo un regalo de una confesión que no pude aceptar.

El último día de trabajo de Reo, se quedó más tarde de lo que debería, hasta que el cielo estuvo completamente oscuro, y acepto la realidad.

Nagi no volvería, pero aún así, por lo menos el chico tenía buena compañía donde fuera que estuviera. Reo solo esperaba que lo recordara un poco cuando viera a su pez cada mañana, como Reo lo hacía mientras finalmente destapaba la bolsa de frituras para ir comiendo en el camino.

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—¿Tienes mis gafas?

Tres palabras sirvieron para detener a Reo de inmediato, y hacer su corazón dar un pequeño salto reconociendo de inmediato aquella voz.

Agradecía que eran los únicos en ese pasillo, sería muy vergonzoso testigos de como se volteó y se le quedó observando a esa persona familiar.

Persona que ahora en vez de ropa casual portaba el uniforme del instituto, y se podían notar las quemaduras del sol en sus pómulos y nariz.

Oh, mierda, estudiaban en el mismo colegio, Reo jamás lo había notado antes.

—Parece que las olvidaste, será la próxima vez...

—¿No quieres venir a mi casa a buscarlas? —Reo preguntó, recobrandose de su sorpresa para solo sonreír.

Nagi era un bastardo más astuto de lo que pensó.

—Suena tedioso, mejor ven a la mía a llevarla —el albino contestó—, Choki 2 se alegrará de verte.

Así que, la distancia ahora no era ningún problema.

—Suena bien.