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Tiro la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, las mejillas sonrojadas y la boca abierta mientras jadeaba desesperado. Xiao Zhan podría jurar que la estampa que tenía en frente sería lo más hermoso que vería en su vida. Con sus manos apoyadas en sus muslos y las de él sosteniendo su cadera mientras marcaba el ritmo, esto debía de ser el paraíso.
—Zhan-ge —gimió por milésima vez en esa noche.
—Baobei —contesto aumentando el ritmo de sus caderas provocando que salieran más sonidos igual de hermosos de la boca de Yibo.
—Zhan-ge…Zhan-ge …
El diccionario define el dolor como: "un profundo sentimiento o angustia causado por una aflicción o pérdida", pesar agudo, remordimiento doloroso.
—¡Zhan-ge!
Pero en la vida, el dolor se parece a muchas cosas que tienen poca semejanza con el "pesar agudo".
—Zhan-ge, ¿me escuchas?
Regresó al presente, no estaba en esa habitación sino en la sala de su departamento.
—Ya te dije que no me gusta que me llames así —le contesto mientras se ponía de pie y se dirigía a la cocina— ¿Qué pasó?
—Lo lamento —se disculpó ella sin sentirlo realmente mientras se acomodaba en el sillón—, es solo que te estaba hablando y parecía que estabas en otro mundo.
—Perdón —se disculpó mientras le entregaba un tazón con frutas y le dejaba un beso en la cabeza—, pensaba en mi agenda.
La chica asintió comprensiva mientras dejaba el tazón en la mesa de centro para acercarse.
—Te decía —continúo recostándose en él y abrazándolo por la cintura—, ¿Qué te parece si este fin de semana nos escapamos a algún lado? Hay un resort muy bonito y romántico que una amiga me ha recomendado y...
—No puedo, en serio me encantaría, pero tengo mi agenda hecha un lío.
Ella lo miro por unos segundos antes de sonreír comprensiva.
—Está bien, entonces podemos quedarnos aquí en tu departamento, ¿Qué opinas de eso?
—Claro.
—Perfecto —sonrió satisfecha—. Me voy, que tengo una sesión de fotos —se inclinó hacia él y le dio un largo beso antes de separarse—. Te llamo en la noche, ¿sí?
Y se fue dejándolo solo con sus demonios, con aquellos que tenían nombre y apellido. Encendió el cigarrillo de la tarde, le dio una honda calada mientras veía el sol ponerse detrás de los edificios cerca al mar.
Había pocas cosas de las cuales estaba seguro, una de ellas era que el dolor era algo que todos tenemos en común, pero es diferente en cada persona.
No se llora solo la muerte, se llora la vida, la pérdida, es un cambio que no hemos pedido. Así que solo nos queda recordar que algún día, de alguna manera, dejaremos de sentirnos así, por más imposible que parezca, que llegará el día en el que ya no dolerá tanto.
Hasta entonces, solo debemos dejar que el dolor pase a su propio ritmo y forma, sin tratar de controlarlo, permitiéndonos sentirlo y dejarlo ir cuando nos sintamos realmente listos.
Pero a pesar de eso, aún cuando uno puede creer haberlo superado, te sorprende y todo empieza de nuevo; y cada vez que eso sucede, nos termina dejando sin aliento.
Según Elisabeth Kübler-Ross hay cinco etapas en el dolor. Son diferentes en cada uno de nosotros, pero siempre son cinco.
Negación. Ira. Negociación. Depresión. Aceptación.
