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tu magia está cerca y protege el lugar

Summary:

Previo a la final contra Brasil, Juli tiene una pesadilla.

O: Leo y Kun son los papás del grupo, y su habitación es una especie de sala de estar permanente.

Notes:

nota: sé que enzo no estaba convocado para la copa américa 2021, pero una chica puede soñar.

felices 5 meses ⭐⭐⭐

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Aunque las luces estaban apagadas, Leo seguía despierto. Acababa de terminar de leer un poco –una novela de ficción muy fantasiosa que le había regalado Kun para su cumpleaños, pero que lo había enganchado mucho– y todavía estaba disfrutando de esos momentos antes de caer rendido ante el sueño. 

En eso estaba cuando oyó la puerta abrirse, un hilo de luz entrando a la habitación.

Pero nadie habló. 

—¿Hola? —dijo Leo, incorporándose un poquito. 

No hubo respuesta. Segundos más tarde, se escuchó un dale boludo, entrá bien bajito. 

—…Eh… Hola Leo… —dijo con voz tímida Julián, quien se dejaba ver por la puerta apenas abierta—. Disculpá que te molestemos… Sé que es re tarde, encima seguro te ibas a dormir… Sabés qué, mejor—

—Dale, entrá —se escuchó, y Julián fue empujado adentro por un Enzo con cara de dormido. Ambos ingresaron a la habitación en sus pijamas: una remera de River desteñida por parte de Enzo, y un conjunto de Spiderman vestido por Julián. 

Con una sonrisa, Leo prendió la luz del velador.

—Hola chicos, ¿qué pasó? —dijo saliendo de abajo de las mantas y sentándose en la cama. Kun, quien dormía hace rato a su lado, ni se inmutó. 

Juli empezó otra vez. 

—No, pasa que, viste que… —daba vueltas bajo la mirada paciente de Leo, quien intentaba no reírse ni derretirse por la ternura que le provocaba que dos veinteañeros estuviesen parados sobre su alfombra con las piernas chuecas y mirando al suelo—. Tipo, viste que es la final en unos días… 

Leo asintió. 

—Y bueno, nosotros estamos medio nerviosos, viste. Es la primera vez que nos convocan, y es todo un tema— 

—Lo que Julián quiere decir —dijo Enzo, interrumpiendo su discurso medio trastabillado—. Es que tuvo una pesadilla de que perdíamos contra Brasil y que Richarlison le hacía el baile del pollo, ese que hace él, en la cara. 

—Y que venía Neymar y le ponían caipiriña a la copa —añadió Juli apenado. 

Leo sonrió. —¿Y vos, Enzo? 

Enzo puso cara de circunstancia. —¿Y yo qué? 

—Juli soñó feo —dijo Leo—. Por eso viniste, ¿no? —le preguntó, a lo que Juli asintió—. ¿Y vos a qué viniste? 

Enzo se puso rojo como el escudo de River en su remera. 

—No, bueno, pasa que, viste, el Juli se asusta, y se pone mal, y bueno, yo lo quiero ayudar —explicó—. Y bueno, no sé— yo no soñé nada feo pero le estoy haciendo el aguante. 

—Ajá… —dijo Leo, y no agregó nada más. A su lado, el Kun soltó un pequeño ronquido. 

Después de unos segundos mirándose en silencio, Juli habló. 

—Eh… entonces veníamos… queríamos saber si podíamos dormir acá —confesó avergonzado—. Por hoy nomás. 

—Sí, porque cada vez que apagamos la luz del cuarto Juli me dice que ve la cara de Casemiro, entonces no vamos a poder dormir allá —acotó Enzo, poniendo una de sus manos sobre el hombro de su amigo—. Aparte tenemos que descansar bien, viste. Por los entrenamientos y eso. 

Dios, le recordaban tanto a sí mismo. Cuando era un recién llegado a la selección, cuando le daba miedo acercarse a sus capitanes y se robaba papas fritas de las máquinas expendedoras a escondidas del entrenador. 

Quería abrazarlos. 

—Vengan para acá —dijo con una sonrisa suave, y los dos chicos se tropezaron en su afán de llegar rápido a los brazos abiertos de Leo—. No va a pasar nada de eso. La copa la vamos a ganar nosotros, van a ver, y ningún brasilero les va a hacer burla. 

—A la copa le vamos a poner fernet —se escuchó el murmullo del Kun, medio dormido, acercándose más al costado de Leo—. Fernet con coca… fernet con copa. 

Julián y Enzo rieron ante el divague somnoliento del Kun, y Leo sintió como la tensión en sus hombros se relajaba un poquito. 

—Pero es verdad, tenemos que dormir bien todos —dijo cuando se separaron, y apuntó a la cama vacía al otro lado del cuarto—. Si no les molesta dormir juntos, agarren la cama del Kun que está libre. 

Hace más de diez años era igual: les daban una habitación con dos camas inmensas, pero siempre terminaban ocupando una sola. 

(Además, el plantel tenía la tendencia a usar la habitación del capitán como punto de reunión fijo, así que siempre tenía que haber superficies libres para que hombres de más de metro ochenta pudieran estar cómodos jugando al truco y tomando mate. Ni hablar de que en las concentraciones había, mínimo, cinco salas de estar). 

—Dale —murmuró Juli, quién se veía más despejado. Tomó a Enzo del brazo y lo acercó a la cama libre—. Gracias, Leo. 

—De nada —le respondió el capitán con una sonrisa—. Que descansen.

Los chicos le brindaron un igualmente bajito, mientras se acomodaban para dormir. Leo hizo lo propio, metiéndose debajo de las sábanas y recostándose contra las almohadas. Se rió bajito cuando sintió el brazo del Kun rodear su cintura, y su rostro encajar en su cuello. Era como dormir con un koala bebé, y a Leo le encantaba. 

Cuando sintió leves ronquidos provenientes de la cama contraria, Leo apagó la luz. 

—Fernet a la copa —murmuró Kun contra el cuello de Leo—. Cinco copas. 

—¿Cinco copas? —le respondió Leo en un susurro. 

Las mejores conversaciones que había tenido con él habían sido así, medio dormido e incoherente. 

—Cinco de copas —dijo Kun, abrazándose más por Leo—. Envido no tengo. ¿Querés truco? 

Con sus dedos enredados en el pelo cortito del contrario, Leo cerró los ojos. 

—Sí, quiero.

Notes:

gracias por leer! <3 estoy en twitter en @ cowboylikemessi

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