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¡Cada deseo de niño Draco eres un orden!

Summary:

Draco es un niño que siempre consigue lo que desea, y hoy quiere pasar el tiempo con su padrino, Severus Snape.

Notes:

Estoy aprendiendo español y no soy muy buena por ahora. Todavía quería probar a traducir mi fanfic. Cada ayuda es muy apreciada ❤️. Gracias de antemano!

Hablando con Sator, me sugirió la idea de un pequeño Draco que va a ver a Snape en el trabajo. Después una imagen tan adorable fuera obvio que tenia que escribir eso corto cuento y regalárselo.

¡Gracias Sator por el hermoso y muy dulce dibujo que me hiciste y que verán en eso cuento! ¿Quieren más? Se pueden encontrar aquí

En eso cuento hay dos mis headcanon, que tanto yo como Sator compartimos:

1) Irma Pince es in realidad Eileen Prince, la madre de Snape, en secreto. Trabaja y si ocultaen Hogwarts por qué el hijo la quiere a salvo de cada peligro, y no quiere que Voldemort lo sabes. La teoría detallada a este respecto la puedes encontrar en internet y es ¡muy interesante!

2) Draco Malfoy tiene un gran talento por arte mágica, y probablemente se encargará de esa en el futuro.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

8.05 de la mañana. Mansión de Malfoy.

Draco estaba sentado sobre el sofá, mantenía en los brazos un peluche de serpiente más grande que ello, y sobre a la alfombra estaban muchísimos juguetes que por la mañana lo habían aburrido bastante.
Mientras los elfos giraban silenciosos por la casa limpiándola, Lucius Malfoy estaba bebiendo té en el comedor contiguo, leyendo El Profeta.
“Quiero ir con tío Sev.” Exclamó de pronto el niño, asegurándose de decirlo lo suficientemente alto como para ser escuchado en la habitación contigua también.
Lucius pretendió de ignorarlo, no quitando de leer el artículo. Narcissa se fue a encontrar sus padres los días antes, aunque Lucius había intuido que eras una excusa para tener un poco de tiempo por sí misma, sí no habría llevado Draco, casi cuatro años, con ella, en vez de dejarlo en casa con Lucius.
“Quiero ir con tío Sev.” Repitió la vocecita, ahora meno distante.
Lucius cerró los ojos empezando desde el principio la sección.
“Quiero ir con tío Sev.”
¿Que estaba diciendo el maldito artículo? Ahora podía ver de reojo el niño al lado de la suya silla.
“Quiero ir con tío Sev.” Esta vez, una manita sobre su pierna acompañó la vocecita.
El padre suspiró, cerró cuidadosamente el periódico en cuatro, lo posó sobre la mesa y luego volver a su hijito.
“Severus trabaja en invierno. Lo sabes que nos visita cuando tiene tiempo.”
Draco lo miró con los grandes ojos grises, la boquita serrada en una expresión de enorme decepción.
Lo estaba juzgando, Lucius ya sabía.
“Quiero-.”
“Severus está trabajando.”
“Pero quiero verlo. ¿Por qué está trabajando?”
“Porqué lo necesita.”
“¿Por qué lo necesita?”
“Porqué esta pobre.”
Draco seguía a mirarlo, ahora ambas manos eran sobre la pierna de Lucius. Cada mañana desde el día siguiente al que Narcissa se había ido de vacaciones, empezaba de este modo. Y cada mañana la conversación para convencer Draco que no podrían irse de ‘tío Sev’ era más larga.
“¿Y por qué tú no trabajas?”
“Porqué yo estoy rico, Draco.”
“¿Y por qué-?”
“Porqué nosotros somos Malfoy, y Severus no.”
Draco parecía pensar que era un discurso aceptable, y apoyo la cabeza también sobre la pierna de Lucius. Él tocó su pelo con la mano y volvió a leer El Profeta.
“¿Por qué en verano puede quedarse aquí todo el día?”
“Porqué en verano no trabaja. Draco, ¿Terminamos? ¿No puede ir a jugares?”
Draco se alejó, pero se detuvo antes de salir del comedor. Eso fue una novedad. Normalmente en eso momento e iba a jugar y se olvidaba de todas las preguntas de la mañana hasta el día siguiente.
“¡Dobby! ¡Dobby!” llamó a gritos. El elfo apareció inmediatamente en el comedor. “Golosinas!”
Dobby corrió en la cocina, Lucius había abierto de nuevo su periódico, pero ahora los estaba mirando con curiosidad.
“No, Dobby, ¡para llevar!” exclamó con autoridad Draco. Lucius no pudo contener una leve sonrisa de orgullo.
“¡Como el maestro desea, maestro!” Dobby corrió otra vez en la cocina y volvió con los dulces envueltas en un hermoso paquete.
“¡Ropa para salir!” exclamó de nuevo Draco, Dobby se fue en el comedor.
“¿Adónde vas? ¿Ve a ver los pavos reales?” preguntó Lucius.
“Con el tío Sev.”
“Que-. Draco. Te dijiste que no iremos a encontrar Severus. Esta trabajando.”
“¡No-o! ¡Yo quiero ver tío Sev!”
“¡Draco, tu debes obedecerme! ¡Y se yo digo no, es no!”
Draco lo miró triste, aunque in sus ojos Lucius podía leer la profunda ofensa que lo debe haber hecho.
“¡Dobby!” llamó en alto, con una voz casi rota de lágrimas retenidas. El elfo apareció de nuevo. “Llámame a mama.”

El carruaje los esperaba en frente de la puerta de la mansión, Lucius, elegantísimos en su ropa para salir, el bastón en sus manos, estaba odiando profundamente que su hijo entendía como atraparlo fácilmente. “Llama a mama” o “Mama” se había convertido en una formula fija cuando Draco quería algo que Lucius no quiso darle. Por supuesto, Dobby respondió a sus ordenes y no era curso a la chimenea para hablar con Narcissa, pero habría sido solo cuestión de tiempo antes de que Draco ordenara de enviar un búho o buscara de llamar a su madre da solo.
Finalmente, Draco llego vestito con su ropa mejor por afuera. Dobby corría detrás de el con los dulces empaquetados y a una mirada de Lucius los puso en el carruaje y ayudo el pequeño Malfoy a subir.
Pocas horas después, pero que parecían muy largas a los oídos molestades de pobre Lucius, llegaron a Hogwarts.
“Filch, estoy buscando Snape.” Dijo a el custodio sin dignifiques ello de una mirada, en el vestíbulo de la escuela. Draco los mirabas boquiabierto mientras mantenía la capa del padre.
“Eres hora de lección, señor Malfoy, Snape eres en clase.”
Estando prácticamente vacío el vestíbulo, mientras Lucius hablaba con el custodio, Draco no haces fatigue a notar dos chicas que estaban riendo, y pasaban en una carrera tan agitada da perder algos papeles.
“¡Muévete, estamos en retraso!”
“Snape no perdona!”
Draco se iluminó, dejó la capa del padre y con los dulces trotó tras las chicas.
“¿Ves? ¿Qué te dijiste, Draco? Ahora somos forzados a esperar hasta el almuerzo y tu sabes cuanto odio esper-. ¿Draco?”
Filch parezca indignados a la idea que un mocoso se estaba eludiendo sin supervisión para la escuela, mientras Lucius palideció estrechando el bastón en las manos.

A Draco le costaba mucho esfuerzo con sus piernas cortas seguir las dos chicas, y los escalones por los subterráneos parecieron un obstáculo mas grande. Empezó a bajar con el trasero manteniendo los dulces in alto.
“¡Ahí!” gritó. Las dos chicas parecieron detenerse. “¡Ahí, vosotras!”
Se volvieron a él, sorpresas, se miraron y luego volvieron a mirar el niño que acababa cuidadosamente por los escalones. Ello le miró profundamente ofendido.
“¡Vamos! ¡¿Que esperáis?!”
Las chicas subieron indecisas los escalones, Draco dio los dulces en mano a una y tomó la mano de la otra bajando mas seguro.
“¡Se lo haces caer, tendrás que comprarlos de nuevo!” dijo a una de las chicas, que empezó a parecer irritada. “Adonde es tío Sev?”
“¿Eh? ¿Tío Sev?” murmuró confusa lo que tenias su mano.
“¿Sev? ¿Qué es Sev? Puede que…” la Ravenclaw que mantenía los dulces pareció pensarlo.
“¿Que? ¿Piensa a Snape?” murmuró la Hufflepuff que mantenía la mano de Draco.
“No me ignores!”
“Pues… vamos… a ir con él. Si quieres te voy a levantar así hacemos rápidos.”
Draco preguntó el nombre de la estudiante y de sus padres. Él no los conocía nadie había oído hablar de ellos, no quería ser tocado de alguien que podría no ser una bruja de nacimiento, pero la idea de evitar los escalones lo convenció a dejarse sostenerlo. A la mansión estaba acostumbrado a usar los elfos para no hacer los escalones.
Cuando las chicas abrieron la puerta del aula, Snape no se volvió ni siquiera de la inspección del caldero que estaba haciendo.
“10 puntos menos para Ravenclaw y Hufflepuff por eso injustificado retraso y os espero por una punición en mi estudio esta tarde, ambas.” Murmuró con irritación mientras pasaba al caldero junto.
“Profesor Snape…” balbuceó vacilante la Hufflepuff. “Es que…”
“No me parece oportuno perder mas tiempo.” Respondió enfadado Snape.
“¡Tío Sev!” exclamó feliz Draco ahora que terminó de estudiar el aula. Era como el laboratorio que Lucius hiciste por los veranos donde Snape los visitaba a mansión Malfoy y tenía que trabajar, aunque mas polvoriento y meno actualizado.
En ese momento Snape se dio la vuelta, podía ver la sorpresa en sus ojos. La chica apoyó Draco que pareció querer correr hacia él, pero Snape se movió primero antes las miradas curiosas de los estudiantes.
“¿Has visto? ¡Vine a verte!” tomó de las manos los dulces a la chica que lo había acompañado, mirándola mal. Lucius apareció de repente en el aula agárrelo por un brazo y levantándolo.
“Buenos días, Severus.” Dijo simplemente antes de alejarse.
Snape miró un momento la puerta ahora vacía, después se volvió hacia el aula que lo miraba boquiabierto.
“Sigue con el vuestro trabajo, no quiero oír explosiones, ni un sonido.” Exclamó saliendo de aula.
Vio Lucius a mitad del pasillo que tenía la varita y fue seguro que estaba por azotar a su hijo. Draco estaba lloriqueando mientras intentaba de liberar su manita de la toma de su padre.
“¡Lucius!” llamó Snape acercándose. “No puedo negar que ciertamente me tomaste por sorpresa.” Murmuró serio mientras Malfoy se volvió a mirarlo dejando la mano del hijo.
Draco corrió hacia ello y escurrió por debajo de la capa del profesor y manteniéndolo por la túnica. Ambos sabían que Lucius no lo habría castigado en frente de el en público.
“Draco insistía, aunque le dije claro que se estaba haciendo lección volveríamos a casa. Como puede ver, me desobedeció.”
“Yo quería ver tío Sev.” Murmuró Draco aferrándose la capa de Snape encima. Alzó la mirada sobre el padrino que lo miraba en serio. “Yo quería verte…” repitió con enormes ojos grises brillantes.
“Vamos Draco, nos vamos a casa. Perdiste tu oportunidad de estar con Severus, visto como te comportaste.” Exclamó Lucius dando dos golpecitos en el suelo con el bastón.
Draco perdió el contacto visual con Snape y abatido dejó la túnica del padrino, saliendo de debajo la capa. Severus improvisamente apoyó sobre su cabeza la mano haciéndolo detener.
“Esta bien, Lucius, me alegra ver Draco. Si quiere estar conmigo, puede. Si tu tienes que hacer, te lo traigo yo esta tarde.”
Lucius lo miró en serio, después apartó la mirada de su hijo. Draco ahora lo miraba esperanzado, ya olvidando el castigo del que acababa de escapar.
“Es pequeño…” añadió Snape levantando un cejo.
“Bien, le esperaré esta tarde. Compórtate bien, Draco.”
El viso del niño se iluminó. Miraron Lucius irse y Snape, suspirando, cogió el niño en brazos.
“Mira, te he traído pastelitos, tío Sev, ¡así no te mueres de hambre en la pobreza!”
Snape suspiró pasándose dos dedos por los ojos, y luego volver en el aula con su ahijado en los brazos.

La lección siguiente, una clase de quinto Griffyndor y Slytherin, non fue menos sorprendida de la anterior a ver el pequeño Draco en el aula. Se detuvieron casi todos junto a la cátedra donde el niño estaba sentado comiendo los dulces que él mismo había traído. Los observaba todos con poca atención, pero sonrió más a menudo a los estudiantes Slytherin, reconociendo los colores que amos sus padres le habían mostrado, y también los hijos de los amigos de su padre.
“Como pueden ver, hoy tenemos un invitado, pero me gustaría que vuestra atención estuviera dirigida a la lección y non al niño.” Exclamó Snape matándolos con la mirada. “A sus asientos, inmediatamente.”
“¿Snape tienes un hijo?”
“No se parece nada.”
Sintió murmurare en otros susurros que logró a detener a las primeras parolas de la lección. Draco miraba todos con curiosidad siguiendo a hartarse de dulces primera de mirar las ampollas vacías a su lado, y otros papeles y notas. Sabía ya leer, y la caligrafía del padrino era elegante y fácil da descifrar, pero en ese momento preferiría escuchar.
“Con esta poción no podrías hacer invisible tampoco un sapo.” Estaba diciendo Snape a un Gryffindor. Draco se río divertido mirando el humo que salía del calderón en cuestión. Vio Severus hacerle la atención y burlarse de improviso. “¿Veis aquel niño sobre la catedra? Tienes tres años todavía estoy seguro que sería más capaz de vosotros a hacer la poción de hoy.”
Draco reía levantando la cabeza. Algunos estudiantes se rieron por la dulzura de esa risita arrogante en un niño tan pequeño, aquellas mas escasos se sonrojaron como para dar razón al profesor.

A la última lección de la mañana, Snape era ya aburrido de la sorpresa en la cara de sus estudiantes a ver Draco. Además, el niño estaba empezando a ser irritable.
“Toma Draco.” Le puso antes pergaminos blancos y el tintero con la pluma. “Solo trata de no hacer un desastre su mi catedra.”
Empezó la suya lección a los estudiantes de Slytherin y Hufflepuff de la primera clase, notando algunos saludos de los jóvenes para Draco, alguna sonrisa y sintiendo algún ligero murmurio sobre la identidad del niño. Notó que el nunca correspondió y después haber dibujado sobre pergaminos diferentes, se acostó sobre la catedra bostezando.
“Conformarse con el mínimo no debería ser parte de los Slytherin, sin embargo, noto con decepción que-.”
“Tío Sev, yo me aburro.” Le interrumpió en improviso Draco.
“Como estaba diciendo…” lanzó una mirada penetrante al niño, intentando de volver a su reproche.
“¡Te he dibujado, mira!” levantó el papel mirándose alrededor orgulloso buscando felicitaciones. El dibujo era extremadamente simple y típico de un niño pequeño, pero el Severus bosquejo, casi una mancha de tinta su todo el pergamino, que tenía la mano a un pequeño Draco, parecía mencionar algunos movimientos.
Los estudiantes de esa hora de poción podrían jurar que la mueca de Snape, en ese momento, parecía más una sonrisa retenida.

A la mitad de la hora fue llamado de uno de sus colegas por un comportamiento de algunos sus estudiantes que requería suya inmediata atención. Primera de salir, había dicho “Draco, te encomiendo a la clase.”
Y el pequeño, en pie sobre la catedra, intentaba de ser autoritario como el su padrino. Dumbledore entró poco después, con sorpresa de todos.
“¿Oh? Beh, esa sí que es una novedad. ¿El profesor Snape ha pedido un sustituto?”
“Me encomendó la clase.” Respondió Draco, levantando un dibujo. “¡Eso es él!”
“¡Notable!”
“¡Tú eres el viejo señor de las ranas de chocolates! Papá siempre dices que eres fuerte, pero viejo y malo.”
“¿Ah sí?” sonrió Dumbledore acariciando la barba mientras los estudiantes se permitieron algunes risitas.
Draco lo miró se arriba abajo, después volvió a mirar en los ojos claros del director. “Viejo seguro. Pero para mi no esta malo. ¡Esta solo… sin gusto!” el niño levantó su ropa para mostrar sus botines. “Estos son a la última moda en Diagon Alley, y mira, ¡si combinan con mi gorra!” tomó el sombrero poniéndolo en la cabeza. “Tus no están bien con nada. ¿Ser pobre?”
“Joven Malfoy tienes ideas claras.” Observó alegremente Dumbledore dirigido a la clase, que devolvió el buen humor del director. Snape regresó en el aula y se estremeció a encontrárselo ante.
“¿Director, me necesita? Vosotros, pongan vuestras pociones sobre mi catedra y yo le evaluaré. Por próxima vez quiero un tema de la influencia de las fases de la luna en la preparación de pociones.”
“He visto Malfoy y me preguntaba porque había pasado.” Respondió Dumbledore mientras los últimos estudiantes salían del aula. “Me he dicho: pues, su hijo es demasiado pequeño por asistir a Hogwarts, ¡no vendrá por cierto a hablarme de alguien a este respecto!” sonrió a Draco que con la lengüeta entre los labios parecía muy concentrado en un nuevo dibujo. “¡Pero veo que su hijo asiste mucho a Hogwarts! Tanto que es asistente de poción.”
“Director, claro que si es un problema lo entiendo y lo puerto inmediatamente a casa.”
“¡Tonterías! Es casi ahora de comida, Severus, y profesores comen en sala grande, juntos con sus asistentes. Os esperamos.”
“Pero… pero no quiero llevarlo ante toda la escuela! Pensaba de comer a Hogsmeade.”
“¡Hasta luego, Severus! ¡Hasta luego Draco!”
Snape miró el director que salía del aula, se volvió hacia Draco que levantó el dibujo alegremente.
“He dibujado el pobre viejo con buenas ropas!” “¡Oh Draco… el director no está pobre, es el mago más poderoso de nuestro país!”
“Y porque se viste tan malo?”
Snape lo cogió riéndose, dejó cuando Draco hizo una observación sobre sus ropas también, aun sugiriendo que iba a comprarla con ello.

En sala grande todas las atenciones parecían para ello y el niño que mantenías sobre sus pernas por ayudarlo a llegar cómodamente a la mesa. Draco estaba emocionado da todas esas atenciones. Reía muy fuerte cuando McGonagall a su lado se transformó en un gato para verlo feliz. Se hizo abrazar al cuello primera de volver humana y cogerlo dándole del puré de papas.
“Si tuviera hijos estaría extasiada de verlos aquí al trabajo alguna vez. Te he hecho una linda sorpresa, Severus.”
“Ay, conociéndolo quería solo mirar Hogwarts prima del tiempo. ¿No es así, Draco?”
Ello cacareo satisfecho haciendo reír McGonagall y Madame Sprout a sus lados.
“Visto? Siempre obtiene todo lo que quiere eso mocoso.” Exclamó Snape recuperándolo en sus brazos. “Mira Draco, ella es Irma Pince, la bibliotecaria de Hogwarts.”
La mujer sonrió emocionada a ver su hijo con en brazos un niño, sobre todo por la señal de felicidad que parecía iluminar los ojos del hombre. Sabía que Snape no podría presentarla como su madre, pero era feliz que le presentase a su ahijado.
Ella tomó su manitas sonriendo cálidamente. “Hola Draco!”
Draco le sonrió para luego bostezar muy cansado. Se acomodo mejor contra el padrino, apoyando la cabeza contra su cofre y bostezando de nuevo. Severus le concedió una caricia cariñosa en la cabeza mientras se acomodaba mejor sobre la silla.
“¿Quién sabe, puede que esta tarde durante las lecciones Madame Pince tiene ganas de mostrarte un poco la biblioteca y la escuela? ¿Te gustaría, Draco?” miró su madre con un toque de esperanza de poder tener lecciones sin pensar a ello. Ella sonrió de nuevo.
“Si te gusta, jugamos a gobstones, soy buena, ¿sabes?”
Draco asintió de nuevo dormitándose poco después.
Toda la escuela podía decir de haber mirado como mínimo tres cosas inusuales ese día: un niño pequeño a Hogwarts. El profesor Snape que lo mecía ligeramente en sus brazos. Y tanto el como Madame Pince con un sonriso en la cara.

Por orden de la bibliotecaria a Draco fue puesta una bufanda, Snape tenía solo aquella que usaba a los juegos de Quidditch, y el niño fue muy contento de usar los colores Slytherin, y mas cuando Madame Pince le contó de los muchos grandes nombres de esa casa y de Phineas Nigellus Black, el ultimo director Slytherin de la escuela. Snape hizo las restantes lecciones de la tarde sin el niño, mostrando a los chicos que lo que habían visto a la comida podían considerarlo un extraño sueño, porqué en la tarde fue quizás mas sarcástico, mordaz y estricto de lo habitual.
Cuando al final de las lecciones llegó en el jardín, encontró Draco que se reía cerca el circuito de gobstones mientras su madre desafiaba el director en persona, que parecía no tener mas suerte en el juego.
“¡Oh Irma! ¡Déjame ganar alguna vez!” dijo Albus dando una Fizzing Whizzbees al niño y comiendo una de ellas.
“¡Director, no sería justo!” reía ella. “¿A los Gryffindor gusta la honestidad, o lo recuerdo mal?”
“Ya, bien, ¡puedo hacer la vista gorda!”
ezgif-com-gif-maker-1 Una de las gobstones roció, Dumbledore se retiró murmurando. “Vale, vale, ¡tú ganas!”
“¡Mira tío Sev, me regalaron algunas gostones!”
Draco levantó la manita mostrando dos gobstones de colores brillantes. “Y Dumbledore ha aceptado mi dibujo.”
“¡Soy bastante guapo!” exclamó el mostrando el papel con uno sketch infantil de Dumbledore que se pavoneaba en su ropa nueva . “¡Eso niño me haces reír, si sigue así será mi muerte algún día!”
Severus río ligeramente ofreciendo la mano a Draco. “¿Te divertiste?”
“¡Sí! ¡Pero he sido poco con te! Dejaste atención a todos aquellos estúpidos.” Murmuró tomándole la mano.
Snape tembló a la mirada severa de Madame Pince. “Bien, no puedo contradecirlo, ningún de los mis estudiantes eres muy listo.” Susurró sacando una carta del bolsillo. “Escribió mamá, Draco, te quiere a casa por la cena, por lo tanto, es hora de irse.”
“¡Ya llegó mamá!” se alegró el niño ya convencido, saludó con la mano Madame Pince y Dumbledore, y murmuró ofendido cuando Snape le obligó de hacer los escalones da solo.

Narcissa retuvo Snape a cena por devolver el favor con él, y Lucius fue muy feliz de no ser el único en casa quien debe escuchar todos los cuentos del día con el que Draco los cubrió a cena.
Primera de ir a dormir Draco quiso estar con mamá y hacerse cuentear los días que había pasado con los abuelos y hacerse decir cuánto le había echado. Snape los vio escuchando distraídamente Lucius.
“Tengo sueño.” Exclamó por ultimo. “¿Tío Sev, me acompañas?”
“Draco, has estado con ello todo el día, no te parece que-.”
“Esta bien, Lucius. Es mi ahijado, ¿no?” Severus le tomó la mano yendo a los escalones.
“¡No en brazos!” Draco estiró sus brazos por hacerse levantar.
“Draco, hiciste los escalones a Hogwarts, ¿porque aquí no puedes?”
“Porque soy pequeño y cansado.”
Sintieron Narcissa reír da la otra camera, Snape suspiró tomándolo.
“Si continue a comer dulces vas a ser tan pesado que nunca podré transportarte por todas partes.”
“¡Tú siempre coma solo dulces, tío Sev! ¡Pero está ligero!”
“Bien, entonces tienes siempre razón tu.”
Lo puso en la cama después que Draco se había dejado poner el camisón da los elfos, apagó las luces mirando el niño que se acurrucaba en la enorme cama para él, rodeado de almohadas y peluche de todo tipo. Abrazando el su favorido, la serpiente, al que puso la bufanda que Snape le había dato aquel día.
“¿Tío Sev?”
“¿Sí, Draco?” Snape se detuvo su la puerta volviéndose.
“Te quiero.”
Snape lo miró sorprendido, se pasó una mano por el frente cerca el corazón, sin saber que responder.
“¿Haces la magia, aquella bonita?” preguntó el niño entrecerrando los ojos.
El hombre asintió, movió la varita haciendo aparecer tantas estrellas en el dormitorio ya oscuro. Draco se río feliz, y Severus sonrío primera de salir la habitación.
En cuatro años, quizás, eso fue el día más feliz que había pasado.

Notes:

¿Os gustó la historia? Los kudos, los comentarios y críticas constructivas son muy apreciadas, también estoy su tumblr