Chapter Text
La noche era brillante dentro de aquel salón en Metrópolis, siempre eran así, sobre todo si eras Clark Kent. Cada día debía buscar contenido para su columna en el Daily Planet y cada fin de semana debía asistir a alguna gala para obtener una exclusiva. Era bastante sencillo, Clark tenia un encanto con las personas, que hacia difícil el no hablar.
Esa noche en particular, tenia por objetivo al hombre mas codiciado de la ciudad vecina, Bruce Wayne. Recientemente el hombre había iniciado una colaboración con los gobiernos de Gotham y Metrópolis para mejorar la seguridad en ambas ciudades, parecía ser que el proyecto ya había dado frutos, ya que ahora estaba en una gala donde los inversionistas harían su aparición, ya fuese para apoyar el proyecto o para pasar de largo.
Miro con sutileza entre la multitud, buscando al millonario, pero no había rastro alguno de él. "Bien, Clark, viniste a una fiesta donde el anfitrión no aparece." pensó continuando con la búsqueda. A lo lejos observo a cierta pelirroja, que casi saltaba para llamar su atención, camino hasta ella, atravesando la multitud y disculpándose si había dado un golpe por accidente.
--Lois, pensé que estarías cubriendo deportes hoy. --dijo algo sorprendido, ya que en efecto, la chica tenía otro trabajo aquella noche.
--Cancelaron el partido, ya sabes, mal clima. --le resto importancia a sus palabras.
--¿Mal clima?
--Clark, literalmente hay un diluvio ahí afuera, tuve suerte de no mojarme. --el hombre de anteojos miro a la entrada, donde algunas personas entraban mojadas. --Como sea, Perry quería mas contenido ¿tienes algo?
Negó rápidamente con la cabeza, había sido una jornada larga y aun no había estado ni cerca de hablar con su objetivo.
--Bien, tomare las fotos por ti. Tú encárgate de las entrevistas --le dijo Lois, él le sonrió, la amistad que tenía con ella era fuerte--. No me mires así, sabes que si quieres el fin de semana para pasarlo con los chicos, necesitas algo que convenza a Perry. A pasado un tiempo desde que no convives con tus hijos.
La pelirroja tenia un punto, no recordaba la ultima vez que había pasado un fin de semana con Conner y John. Ninguno de los dos eran suyos, ambos eran adoptados, y hacían la vida de Clark un poco mas tolerable.
--Gracias, Lois. Te debo una.
--Tú ya me debes muchas, pero si me lo compensas llevándome el café mañana, lo agradecería. --le dio una gran sonrisa y se alejo.
Esa fue la despedida de la pelirroja, mas tarde le enviaría un mensaje diciendo que ya tenia las fotos y que se iría a casa. Se propuso a terminar lo mas rápido posible, para irse pronto de ahí. Converso con algunas de las figuras mas influyentes de la ciudad, ministros, millonarios y otros tantos, la mayoría afirmaba que apoyaba el proyecto y que estaban satisfechos con los resultados, claro que no podía saber si hablaban con sinceridad o solo querían quedar bien, cualquiera de las dos servía para rellenar la columna.
--Buenas noches --Clark giro hacia el escenario, un chico castaño tenía el micrófono en las manos, vestía un traje caro y mantenía una postura firme, a pesar de su aparente corta edad-- Mi nombre es Richard Grayson, seré el representante del Señor Wayne esta noche, debido a distintas situaciones tuvo que retirarse, pide disculpas y agradece su presencia esta noche.
Clark tomo aire con fuerza, llevaba horas ahí parado, esperando una entrevista y resulta que el señor Wayne estaba demasiado ocupado para atender y mandaba a un chico de no mas de 19 años. Bufo algo molesto y dio la vuelta, terminaría el resto de entrevistas y se iría, perdió demasiado tiempo yendo tras Wayne. Ignoro las palabras del castaño, el cual solo se dedicaba a dar agradecimientos y un par de comentarios que ya se conocían desde hace un tiempo, y continuo su andar hasta la barra, donde ya había un par de personas algo pasadas de copas.
--¡Clark! --una voz masculina le llamo desde atrás.
--Lex, pensé que no vendrías. --le respondió al millonario mas conocido de Metrópolis.
Podía ser extraño, pero Clark tenia una relación muy cercana con él, no estaba seguro de que tipo de circunstancias los habían juntado, pero Lex había resultado ser demasiado agradable para ser un millonario que pasaba sus días encerrado.
--¿Y perderme el evento del mes? No lo creo --respondió con ese tono algo juguetón que solía tener.--. Pero tú, te ves mal amigo. Deberías volver a casa, no hay nada interesante esta noche, mas que yo, obviamente.
--Tal vez si me das una entrevista pueda irme. --recibió una sonrisa, dando a entender que aceptaba la entrevista.
Ambos se sentaron frente a la barra y Clark inicio, preguntas sencillas, no podía hacer algo muy detallado, después de todo Luthor solo era un socio de Wayne, no sabia a detalle el estado actual del proyecto. Era algo de rutina para ambos, uno estaba acostumbrado a ser interrogado y el otro hacia las preguntas, por lo que la conversación fluyo bastante bien.
--¿Qué puede contar sobre su socio, Bruce Wayne? --pregunto Clark, aun anotando en su cuaderno la respuesta de la pregunta anterior.
--Bruce es un buen hombre, profesionalmente hablando, es una persona muy agradable para trabajar, deja en claro sus ideas y esta abierto a escuchar a los demás, demuestra estar mas que capacitado para administrar los fondos y obtener resultados. Pero, personalmente hablando... --hizo una pequeña pausa-- es solitario, demasiado para un hombre de su edad o clase social, quizá lo único a lo que se dedica fuera de su empresa es su familia, de la cual no se mucho, no le gustaba dar detalles sobre ello. Puedo decir que Bruce es un misterio que nadie a querido resolver.
Ambos se miraron unos segundos, sin saber como continuar, Clark leyó lo escrito, era extraño, nunca imagino a Wayne como un hombre solitario, era un millonario codiciado por una ciudad entera, no podía ser tan solitario.
--Bueno, gracias Lex. Creo que puedo terminar mi trabajo con esto. --le extendió la mano.
--No tienes que agradecer, siempre es un placer hablar contigo. Eres mucho mas agradable que los demás reporteros --le respondió estrechando su mano.--. Por cierto, cuidado afuera, sigue lloviendo.
Ambos se sonrieron, esa era su extraña manera de despedirse, sin palabras. Clark camino a la salida y efectivamente, la lluvia era torrencial. Se quito su saco, para cubrirse del agua, guardo su cuaderno de notas en su bolsillo y avanzo lo mas rápido que podía. Sintió el agua mojar su cabello, sus lentes se empañaron, resoplo frustrado, vaya noche estaba teniendo.
Ya estaba cerca de su camioneta, la cual destacaba ya que estaba entre muchos autos caros. Apresuro el paso, tratando de sacar las llaves de prisa, había algo que no se sentía bien en ese lugar. Giro la cabeza, mirando tras de él, no había nadie y sin embargo se sentía observado. Sacos sus llaves y al insertarlas en la puerta lo escucho, unos pasos apenas perceptibles.
Clark era un hombre bastante grande, si era algún asaltante él tenia las de ganar. Pero al mirar de nuevo se dio cuenta de que era todo lo contrario, era un niño, parecía de la edad de John. Vestía un traje que se veía bastante costoso, tenia el pelo negro escurriendo, mantenía sus ojos sobre Clark, quien repentinamente reacciono.
--¿Necesitas ayuda? --pregunto sin apartar la vista de él, se veía increíblemente calmado, a pesar de estar literalmente empapado.
--Yo... --el niño pensó sus palabras, se notaba desconfiado pero en esos momentos Clark era su mejor opción-- Necesito ayuda para volver a casa...
A leguas se notaba que el orgullo del infante estaba siendo dañado, tenia una expresión de molestia y se mantenía de brazos cruzados.
--Digamos que me dejaron por "accidente"--continuo el niño, --. Puedo pagarle una vez me lleve a casa. --el niño de ojos verdes era sorpresivamente dominante, no permitiría mostrarse débil a ninguna persona, aunque a los ojos de Clark era un niño mojado, tiritando de frio en medio de un estacionamiento.
--C-claro, sube, no quiero que te sigas mojando-- abrió rápidamente la puerta del auto, quitando el seguro de la puerta contraria. El niño subió rápidamente y el subió cuando se aseguro de que estuviese dentro--. Por cierto, no tienes que pagar nada, si mi hijo se perdiese no me gustaría que pagase para volver --- paso el brazo al asiento trasero y tomo un abrigo--. Toma.
Le entrego al menor, lo observo envolverse en este, lo mas probable es que estuviese muriendo de frio. Encendió el auto y junto a este un pequeño calentador que tenia sobre el tablero (porque el de su camioneta ya llevaba un tiempo roto). Lo puso en marcha y salió del estacionamiento.
--Y bien ¿Dónde esta tu casa, hotel o hacia donde vamos? --pregunto Clark mientras acomodaba su retrovisor.
--Es algo lejos... --el chico parecía aun algo desconfiado, pero no tenia demasiadas opciones--. Vamos a Gotham.
--Vaya, si que es lejos-- lo miro de nuevo, pareció decepcionarse y temer que lo dejase ahí en medio de la nada--. Pero no hay problema, llegaremos antes de la 1a.m.
El niño asintió en silencio, era de pocas palabras o eso parecía, claro que Clark era lo opuesto y quería mantener una conversación.
--Así que... ¿Cuál es tu nombre? --pregunto Clark sin apartar la vista del camino.
--Damian --respondió brevemente-- ¿y el tuyo?
--Clark Kent
--¿Eres socio de Wayne o algo así? --pregunto el niño.
--No, no creo tener el dinero suficiente para serlo --dijo algo divertido, pero al ver que Damian no reía continuo hablando--. Trabajo en el Daily Planet. Me tocaba cubrir la velada, pero con el anfitrión ausente no pude hacer mucho... --recordó como la noche había sido un fracaso (exceptuando la entrevista de Luthor)-- ¿y tus padres son socios de Wayne?
--Algo así. --dijo sin dar demasiados detalles.
Volvieron a ese silencio incomodo, donde solo se escuchaba el limpia parabrisas pasar repetidas veces por el cristal del auto. Miro de reojo a Damian, comenzaba a cabecear, claro que un niño de su edad ya estaría muerto de sueño, pero por alguna razón el niño se negaba a dormir.
--Damian --lo llamo por primera vez por su nombre--, duerme, yo te despierto al llegar a Gotham.
El menor asintió, dio un bostezo y cayo dormido. Le pareció de alguna manera tierno, claro que era una situación extraña, no todos los días llevabas a un niño rico hasta Gotham o al menos no era algo común en la vida de Clark. Sintió la vibración de su teléfono, y aprovecho el trafico para comprobar de que se trataba.
Marcaban las 12:00 a.m., sus cuentas no habían sido muy exactas, estaría volviendo a casa quizá hasta las 5 de la mañana. En la pantalla resaltaba un mensaje de Conner.
"La tía Kara ya se fue a casa, John ya esta dormido y ya termino con sus deberes ¿quieres que te espere despierto?"
Respondió un breve "no", no estaba en las condiciones para ponerse a explicar su situación actual. A los pocos segundos su hijo respondió:
"Ok"
Pensó en lo afortunado que era por tener la ayuda de Kara, entre el trabajo y otras cuestiones, ya no tenia el tiempo suficiente para prestarles atención a ambos niños. A veces se sentía culpable, pero siempre se recordaba que hacia todo por ellos, para darles una buena vida, claro que había veces que sentía que no era suficiente.
Miro el señalamiento que indicaba la entrada a la "ciudad mas peligrosa". Removió con su mano al niño, tratando de no despertarlo con brusquedad.
--¿llegamos? --pregunto aun somnoliento, tallándose los ojos.
--Ya casi, solo dime hacia donde ir.
El niño comenzó a darle indicaciones. Dieron una larga vuelta, que al final los guio a una especie de sendero, al final de este se observaba una gran construcción y un portón antes de esta. El auto se detuvo frente al portón.
--Ahí está el timbre. --indicó Damian, señalando el apenas sobresaliente comunicador con un botón.
Dio un leve toque a este y una voz ya algo mayor le contestó.
--Residencia Wayne, ¿puedo ayudarle en algo?
De pronto su cerebro conecto las piezas, no estaba llevando a cualquier niño, estaba llevando al hijo de Bruce Wayne. Las palabras salieron torpes de su boca.
--E-eh si, me pidieron que lo trajese aquí. --dijo no muy seguro de sus propias palabras. El chico se acerco a la ventanilla, casi aplastado a Clark.
--Alfred, soy yo.
Y solo esas palabras bastaron para que el portón se abriese. Dejando entrar el auto y a los dos abordo de este. Se estaciono frente a la gran mansión, la cual ya sabia a quien pertenecía, y se cuestiono sus próximas acciones ¿Qué debía hacer? Ya había cumplido con su deber, llevo al niño a casa, no había otra cosa que pudiese hacer, pero de alguna forma quería asegurarse de que Damian ya estaría a salvo en casa. Salió del auto cuando vio a Damian hacerlo, lo siguió de cerca hasta la entrada de la mansión, donde un hombre con lentes la mantenía abierta.
--Buenas noches, amo Damian ¿tuvo una noche divertida? --pregunto el hombre sin mirar a Clark.
--Habría estado mucho mejor si ese idiota de Todd, no me hubiese dejado ahí --respondió Damian ya demostrando su verdadero carácter--. Pero gracias al señor Kent, pude llegar. --menciono al hombre frente a ellos.
--En ese caso le agradezco, señor Kent --el hombre dio una pequeña reverencia--. Por favor, pase, aquí afuera hace demasiado frio.
Alfred se hizo a un lado, dándole paso a él y a Damian, el cual no tardo en perderse entre la gran casa. Clark entro mas por obligación que por mero gusto, no sabia como reaccionar asi que solo se limitó a agradecer al hombre.
Si por fuera era enorme, por dentro lo era incluso mas, así que de esa manera vivía el hombre mas rico de la ciudad. Se sintió mal al pensar que estaría ensuciando el piso.
--¿Puedo ofrecerle algo? --pregunto Alfred sacándole de sus pensamientos.
--N-no, muchas gracias. --se apresuro a decir, lo que menos quería era aprovecharse de la hospitalidad del hombre mayor.
--Permítame al menos traerle una toalla --insistió Alfred y antes de que le dejase hablar, prosiguió--. Pase a la sala por favor. --le señalo la puerta a su derecha y se fue a buscar la tan dichosa toalla.
Clark no tuvo mas opción que hacer lo que le dijo, abrió tímidamente la puerta, temiendo que hubiese alguien dentro. Al percatarse de que no había nadie, se aventuro a la habitación, era bastante extensa, quizá su apartamento era apenas mas grande que la sala y eso ya era mucho. Se pregunto que estaba haciendo el ahí, ya no tenia nada que hacer, Damian ya estaba en casa, y hasta donde parecía ya estaba dormido.
Alfred volvió con una toalla en mano y se la entrego.
--Al amo Damian le gusta el chocolate después de mojarse, si me necesita estaré en la cocina. -- y con esas palabras lo volvió a dejar ahí.
Suspiro sin saber que hacer, paso la toalla por su cabello, el cual estaba apenas húmedo. Retiro su saco el cual estaba mas que empapado, reviso sus bolsillos comprobando de que su libreta de notas estaba completa, y así era. La dejo sobre la mesa que estaba al centro de la sala, a lado dejo su saco, tratando de no hacer demasiado desastre.
Continuo secándose así mismo hasta que el estruendo de la puerta le asusto, seguido de otra voz que nunca había escuchado.
-- ¡Alfred! ¿Dónde esta Damian? --era una voz de autentica preocupación-- ¡Oí lo que paso en la velada!
Pensó que era el "Todd" que Damian había mencionado, pero la respuesta de Alfred le indico lo contrario.
--Tranquilo, amo Wayne. Damian esta en su habitación, el joven Kent lo trajo sano y salvo.
Se sintió acorralado, se trataba de Bruce Wayne, en cualquier caso se esperaba que su encuentro de diese de una forma mas apropiada, no con él literalmente chorreando en medio de su sala. Reprimió los deseos de correr, aunque quisiese no había lugar a donde hacerlo.
La puerta se abrió, dejando ver al que esa noche era su objetivo. Bruce Wayne. Se veía igual de deplorable que él, estaba escurriendo, pero no le quitaba ese atractivo que todos envidiaban, la barba ligeramente crecida, el cabello despeinado. Tenia una toalla sobre sus hombros.
Bruce Wayne si que era un sueño.
--¿Tú eres Clark? --pregunto directamente, se limito a asentir rápidamente-- Muchas gracias, no sabes lo que hubiese pasado si no encontraba a Damian.
Se acerco a él para estrecharle la mano, se percato de la diferencia de altura que había entre ellos, lo que hacia ver a Wayne algo mas que intimidante. Estrecharon las manos, perdiéndose por un momento en es contacto.
--Veo que ya se conocieron --dijo Damian tras de su padre, en sus manos tenia su taza de chocolate.
--Damian --Bruce se acerco a su hijo, inclinándose hasta estar a su altura-- ¿Cómo fue que paso? ¿Cómo es que te dejaron ahí?
--1. Debiste dejar ir a Alfred, en lugar de mandarnos a un conductor privado, 2. Tim ni siquiera asistió, 3. Todd se quedo con mi teléfono, porque mis bolsillos son estúpidamente pequeños, así que no podía guardarlo y 4. Grayson olvido que me quede con él. --explico el chico evidentemente molesto.
Bruce llevo la mano a su rostro, suspirando, miro de nuevo a su hijo el cual ahora observaba a Clark.
--Tienes suerte de que haya gente decente entre toda la bola de interesados que asistieron esta noche -- hablo refiriéndose a Clark--. Señor Kent, prometo devolver su abrigo, lo mandare a la tintorería y...
--No, Damian, no tienes que hacerlo, no es necesario. --le sonrió al menor, captando la mirada de Bruce. El niño parecía querer continuar pero su padre le interrumpió.
--Bien ,hablare con los chicos mañana, ahora es momento de que vayas a dormir ¿ok? --ordeno a su hijo, el cual le miro de mala manera--. Damian, son las 2:35, ve a descansar, yo hablare con el señor Kent.
Esta vez no tuvo opción y se fue, dejando a los adultos solos de nuevo.
--No termina de aceptar a sus hermanos --empezó a hablar Bruce--, supongo que le gusta mas la idea de ser hijo único.
--¿Tienes mas hijos? --pregunto incrédulo, no podía imaginar a Bruce como alguien de familia.
--Si, son cuatro, Damian es el menor y mi único hijo biológico ¿tienes hijos? --miro a Clark, esperando respuesta, hasta que se retracto-- Oh, lo siento, no nos hemos presentado como debe ser, soy Bruce Wayne.
--Clark Kent --le respondió--, y si, tengo hijos.
Se sonrieron mutuamente, había cierto ambiente de confianza, lo cual hacia bastante acogedor el lugar del que minutos antes quería huir.
--¿Me será posible conocer mejor a la persona que técnicamente salvo a mi hijo? --pregunto Bruce en un tono "caballeroso"
--No hay demasiado de que hablar, pero si es lo que quiere.
Comenzaron una conversación agradable, hablando de sus vidas(aunque era Clark quien mas hablaba y Bruce lo escuchaba atentamente). Le hablo de su trabajo como periodista y Bruce reconoció que había leído algunos de sus escritos.
--Tienes talento.
Esas simples palabras le provocaron mil y un emociones a Clark, las cuales se reflejaron en forma de sonrojo y una sonrisa de pena. Bruce estaba maravillado, de entre todos los periodistas con los que había estado, Clark era el mas agradable de todos.
Continuaron hablando, esta vez de sus hijos, los cuales ya séase por coincidencia o por cualquier razón, asistían a la misma escuela, a excepción de Damian. Ambos se sentían cómodos, sentados en el sofá, ignorando que ambos estaban mojados, con tazas de café que en algún momento Alfred les llevo. Reían mientras contaban anécdotas absurdas, casi tan absurdas como la manera tan confiada en la que se hablaban.
Pero una vez mas la paz se vio interrumpida por un estruendo de la puerta y esta vez la voz la reconoció, era del chico de la velada.
--¡Busque por todos lados! --entro corriendo el castaño a la sala-- ¡Hay que llamar a la policía..! --miro a Clark y a su padre-- ¿y él quien es?
--Se llama Clark, y fue quien trajo de vuelta a Damian --respondió con tranquilidad Bruce.
--Bueno, antes de que digas algo, en mi defensa...No tengo nada. --se encogió de hombros-- Muchas gracias, Clark, si algo le hubiese pasado al enano, yo ya estaría muerto.
--No hay problema --a Clark le pareció gracioso el comentario del castaño. Miro su teléfono y fue consciente de la hora, pasadas las 4 de la mañana--. Lo siento, debo irme.
Tomo rápidamente su saco, mañana tenia que darle explicaciones a Perry del porque el articulo no estaría completo.
--Espera, no puedes irte a esta hora --le detuvo Bruce--. Dick, dile a Alfred que prepare una habitación de invitados. --el mencionado asintió y corrió fuera de la habitación.
--¿Qué? No, en serio, no es necesario. --se sentía mas que apenado, y no quería causar molestias.
--Por favor, hiciste mucho por mi, déjame agradecerte y antes de que me contradigas, no estoy dispuesto a aceptar un "no" como respuesta. --y de esa forma Clark termino aceptando.
Después de ese corto dialogo, Alfred le dio una habitación y una muda de ropa, la cual seguro pertenecía a Bruce, ya que le quedaba una talla mas grande.
Vaya noche mas loca, primero pierde una entrevista, después lleva al niño a casa y ahora estaba apunto de dormir en la casa del soltero mas codiciado de Gotham. Clark Kent es un hombre mas que afortunado.
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Mientras todos dormían, había un castaño en el comedor, tratando de asimilar lo que presencio. Su padre genuinamente estaba sonriendo, junto a alguien que literalmente acababa de conocer ¿eso era siquiera posible? Un completo desconocido estaba durmiendo en su casa, un completo desconocido hizo sonreír a su padre.
Es madrugada, no solo la curiosidad de Richard despertó, también una pequeña chispa de sentimientos se generaba dentro de los dos adultos...
Es madrugada, no solo la curiosidad de Richard despertó, también una pequeña chispa de sentimientos se generaba dentro de los dos adultos
