Work Text:
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"El amor es el anhelo de salir de uno mismo".
Charles Baudelaire.
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Levi inspiró profundo y miró al enfermero de brillantes ojos verdes que estaba verificando las máquinas a las que estaba conectado.
Su madre estaba sentada a un costado leyendo un libro sobre curar relaciones complicadas en la familia, escrita por algún psicólogo de renombre del momento. Mientras que Levi tenía la boca abierta del asombro y miraba sin ningún disimulo al apuesto hombre.
El enfermero tenía un cubrebocas con lo cual se hacía aún más notable su penetrante mirada. Movió una de sus manos para verificar la aguja que conectaba la vena de Levi al suero, y por algún motivo, tal vez porque aún estaba mareado, Levi pensó que el hombre quería agarrarle la mano, así que estiró la otra que tenía libre y se la sujetó con firmeza.
El enfermero levantó la mirada y sonrió, a pesar de que tenía el cubrebocas se podía vislumbrar la divertida mueca.
—¿Alguna vez te dijeron que eres el ser humano más hermoso del mundo? —soltó Levi con los ojos muy enfocados en el enfermero, las pupilas bastante dilatadas.
Su madre comenzó a grabarlo con el celular y tuvo que apelar a todo su autocontrol para no morirse de risa.
—Bueno, no, aunque creo que hay seres humanos más hermosos, estoy seguro.
—No, no, es imposible. ¿Cierto, mamá? —dijo Levi mirando de reojo a la mujer que apretaba los labios para no reírse y solo se encogió de hombros.
—Eres deslumbrante, tu piel —recalcó tocando el dorso de la mano del enfermero—, tus ojos, ¡por Dios tus ojos! ¿Son de verdad? Eres un ángel —concluyó muy seguro.
—Creo que estás exagerando un poquito, Levi.
—¡Ah! ¿Sabes mi nombre? Mamá, sabe mi nombre —repitió dándose la vuelta y mirando a su progenitora como si acabara de descubrir algo súper importante.
—Claro que lo sabe, está anotado en la cabecera de la cama, hijo.
—Yo no sé tu nombre, ¿cómo se llaman los ángeles?
—Me llamo Eren.
—¡Ah! ¡Eren! Es como, como el nombre de una deidad. Soy tu fan, Eren.
Esta vez Kuchel no pudo evitar reírse un poco y Levi la miró confundido.
—¿Qué?
—Nada, hijo, que te vas a reír mucho tú también cuando se te pase la anestesia y veas esto.
—Bien, Levi, tengo que ir a atender a otros pacientes, así que, mmm, voy a necesitar mi brazo —comentó amable mientras señalaba como Levi lo tenía sujeto.
—Ah, sí, claro. Oye, Eren, ¿te gustan los caracoles?
—¿Los caracoles? Uh, ¿te refieres a las carreras de caracoles?
—No, a las sopas de caracoles, es un plato francés, mi mamá es de Francia, es una cosa pero requete deliciosa.
—No, la verdad, no conozco… nunca probé.
—Ahí tienes, te invito, te vienes conmigo que conozco un lugar aquí cerca, es un restaurante de lujo, y hacen una sopa de caracoles que ¡wow!
—¡Levi! —trató de intervenir la mujer—. Ni siquiera sabes si el señor tiene pareja o algo.
—Yo estoy soltero, pero si tú no estás soltero igual podemos tomar un plato de sopa de caracoles, no es una cita, es solo sopa, duh.
Eren comenzó a reír con ganas y Levi sonrió por reflejo mientras lo observaba embelesado.
—No estoy en pareja, y la verdad suena interesante eso de la sopa de caracoles, tal vez le dé una oportunidad, pero cuando se te pasen los efectos de la anestesia.
Kuchel y Eren comenzaron a reírse de nuevo porque Levi puso una cara de felicidad tan notoria que era en verdad tierno verlo así.
—¡Mamá, me dijo que si! Ah, qué lindo eres Eren —y luego tomó su mano y besó su dorso con mucho respeto, nuevas risas llenaron el recinto.
—Ya, Levi, déjalo que tiene que seguir trabajando.
—Bueno, pero no puedes decir que no luego, mira que mi mamá te tiene filmado.
—Está bien, espero tú mantengas la invitación cuando estés más despabilado —retrucó el enfermero y le guiñó un ojo.
—¡Toda la vida, toda la vida te mantengo la invitación! ¡Eren, que lindo eres!
Cuando se fue miró a su madre completamente encandilado.
—Mamá, estoy enamorado de un ángel.
—Si cariño, está toooodo registrado.
…
Por la noche, y habiendo transcurrido más de seis horas desde que Levi había dejado la sala de cirugías, Eren ingresó en la habitación para un nuevo chequeo.
Kuchel estaba en la otra cama, mirando la televisión y Levi manipulando su celular con la mano libre, apenas lo vio entrar fue inevitable que comenzara a ponerse más y más rojo a cada momento.
—Buenas noches —saludó con cortesía el enfermero.
—Buenas noches —respondieron con timidez ambos.
—¿Cómo se encuentra el paciente? —dijo parándose a un costado de la cama y anotando en la carpeta que traía los datos que arrojaban las máquinas. Para entonces Levi estaba casi bordó.
—Bi-bien, ya estoy bien.
—Está menos hablador que en la mañana —soltó Kuchel, atajando la risa que quería saltar de su rostro.
Levi se cubrió con una mano sobre los ojos, pero luego inspiró y trató de componerse.
—Escucha, mmm, Eren, quiero pedirte disculpas por mí, eh, comportamiento inadecuado, no era yo mismo, como verás, con la anestesia y eso…
—Oh, ya veo —aceptó la explicación el enfermero y luego se acercó para cambiar el suero—. Entonces, ¿no vamos a ir tomar sopa de caracoles?
Levi lo miró algo desconcertado.
—No, bueno, eh…
—¿No? ¿Estás seguro? Porque yo si quiero probar esos caracoles ¡wow! Que mencionaste —dijo el apuesto enfermero y le guiñó un precioso ojo a Levi que quedó con la boca abierta.
—Sí, sí, sigue en pie, es un… —carraspeó para aclarar su voz—, restaurante francés muy bueno, de los mejores.
—¿Me prestas tu móvil?
—¿Mi móvil?
—Para que me pases la dirección del restaurante y nos pongamos de acuerdo en el día y la hora.
—Claro, claro —Levi manoteó su celular que terminó en el suelo, apretó los dientes al sentir como su madre se reía bajito. El enfermero levantó el aparato, que afortunadamente no se había dañado—. Listo, desbloqueado.
Eren se agendó y notó que el salvapantallas era un ave tipo lorito de color verde y rosado.
—Lindo periquito —opinó devolviéndole el móvil.
—Sí, es mi consentida, se llama Sofia, Sofy, la mimada de la casa.
—Bien, ya está todo listo aquí, si me necesitas, ya sabes.
Una vez que se fue, Levi miró a su madre asombrado, y a la vez descubrió que ella lo estaba filmando.
—Esto se pone cada vez más interesante.
—¡Basta, deja de hacer eso!
—Levi Ackerman, por todos los dioses no la cagues con ese chico que lo quiero por yerno, ¿me has oído?
El hombre rodó los ojos y se fijó en el número de Eren, se había agendado como "Eren, el ser humano más hermoso del mundo según tú", y nuevamente se puso rojo como un pimiento, solo que esta vez también estaba sonriendo.
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By Luna de Acero.-
