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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-06-25
Words:
474
Chapters:
1/1
Comments:
1
Kudos:
16
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1
Hits:
115

La cicatriz que nunca sana

Summary:

Dicen que el tiempo lo cura todo. Y una mierda.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Dicen que el tiempo lo cura todo. Y una mierda.

Sin duda alguna, la cicatriz que más le dolió, y la que todavía le escocía a día de hoy como si le echasen sal, era la de Luis. Su casi algo que se quedó ahí, en un casi algo. Leon sabía que ellos se complementaban a la perfección, tenían disputas, como todos, pero se entendían de una forma excepcional. El rubio nunca experimentó algo parecido antes de que el científico entrase en su vida, y estaba convencido de que nunca más lo iba a vivir de nuevo.

Se sentía como antes. El problema radicaba en que se había dado cuenta de que su estado natural no era el adecuado. Cuando conoció a Luis, experimentó como la vida entraba en su cuerpo, como parecía tener un cometido, una razón por la que levantarse todas las mañanas y sobrevivir hasta la medianoche. Sentía a su corazón latir, latir de verdad, como cada mililitro de sangre recorría su cuerpo en un éxtasis.

Pero todo lo que sube baja. Volvió a ese incómodo vacío en su pecho, a las larguísimas noches solas, donde la lluvia impactaba contra la ventana al igual que disparos dispuestos a atravesar su mente. Como las horas se hacían más pesadas al no tener a nadie al lado, a alguien a quien poder abrazar, con quien hablar.

Recordaba, como quien recuerda el ritmo del mar en sus pies, el calor de las manos de Luis. Su mechero todavía lo guardaba, sin haberlo utilizado ni una sola vez desde su muerte, en el bolsillo del pecho de su chaqueta. Algo así como un amuleto de la suerte, si siquiera se puede considerar así.

Su pistola, en cambio, la guardaba en un pequeño baúl de madera. Cada cierto tiempo abría el compartimento, como si esperase algo nuevo, un objeto que pudiese apretar contra su corazón y decir: “Esto era de Luis”.

Normalmente no se ahogaba tanto en sus emociones. El recuerdo de la pérdida de su amado era una mochila que cargaba sin darse cuenta, sólo era consciente de su peso cuando paraba a descansar, el resto del tiempo era algo más de su cuerpo, una anexión de la cual no podía deshacerse.

De esta forma, apuró su lata de cerveza y la estampó sin cuidado contra la barra del bar. Levantó la mano hacia el camarero para pedir una más, el chico le vio y asintió con la cabeza. Leon dejó caer los brazos encima de la barra, su mano derecha se acercó tentativamente al bolsillo donde guardaba el mechero de su espina clavada. Estaba justo delante del corazón.

Sabía que Luis le regañaría si le viese bebiendo tanto, aunque al final cedería y se uniría a él, así que cuando el camarero trajo otra cerveza, no tuvo ningún reparo en dar un buen trago.

Notes:

Hola! Si tenéis alguna sugerencia de como puedo mejorar, estoy mas que dispuesto a escucharla, critica constructiva bby