Actions

Work Header

Puzzle Pieces

Summary:

Con todos sus amigos emparejándose y avanzando finalmente a la siguiente etapa de sus vidas, Yoongi y Jimin se encuentran a sí mismos siendo empujados constantemente hacia la órbita del otro, como los únicos alfa y omega sin pareja que quedan en su grupo y que aún tienen que “atar el nudo”.

Y en teoría, eso tal vez funcionaría, de no ser por el hecho de que Jimin no tiene planes de emparejarse nunca, y Yoongi simplemente está muy ocupado persiguiendo sus sueños.

Notes:

Hola! Gracias por leer esta traducción!
Espero que disfruten mucho de esta lectura, es mi primera traducción y estoy muy emocionada. Muchas gracias por apoyarla!

Esta traducción está autorizada por la autora original (@lunaillumina).

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Yoongi recibió la invitación hace como un mes, de alguna manera se acordó de su existencia la semana pasada, se las arregló para abrirla justamente ayer, y hoy va con dos horas de sueño y tres latas de Red Bull mientras se apresura por la autopista hacia Busan. Asistir a una boda en su estado actual —con falta de sueño, en un incómodamente apretado traje rentado, con una corbata mal hecha y con cabello grasoso y despeinado; básicamente a una gota de Red Bull de un paro cardíaco— probablemente no sea lo más óptimo, pero cree que es mejor que no asistir.

Desea haber tenido más tiempo para regañarse a sí mismo por no haber leído esa invitación mucho, mucho antes. O por no haberse acordado siquiera de no ser porque a su amado cuaderno de hace cinco años finalmente se le acabaron las hojas y así se dió cuenta de que metió la carta hasta el final. Pero sí se regaña a sí mismo —porque siempre encuentra tiempo para autodespreciarse pero no para asuntos importantes como leer la invitación de boda de sus amigos— gruñendo y haciendo caras como si eso lo absolviera de su clara indiferencia hacia las relaciones humanas.

Es gracioso como tiene una obvia falta de sentido común cuando se trata de algo que tenga que ver con sentimientos o emociones o todas esas otras sensaciones abstractas, cuando la mayoría de sus canciones están centradas en esos conceptos.

Ah.

Tal vez eso es lo que le está faltando a su música.

Bueno, al final del día, sólo puede suspirar ante todas esas deficiencias, aplastando el acelerador y esperando a que de perdida pueda alcanzar a Taehyung diciendo sus votos con mocos cayendo por su molestamente hermosa cara. Incluso llegar a la recepción sería tentar demasiado su suerte. O no.

Siempre ha sido inmerecidamente suertudo, encontrando un espacio vacío en el estacionamiento tan pronto como llega al lugar, y sí logrando llegar lo suficientemente rápido para ver a Teahyung lloriquearle al micrófono mientras profesa su amor eterno a Jungkook por milésima vez. Yoongi no logra llegar a su asiento designado donde sus otros amigos están llorando y gritoneando. Se queda parado al final, aplaudiendo mientras la pareja recién casada finalmente —Dios, finalmente — cierran el acto con un beso.

Ha sido demasiado tiempo la espera, y Yoongi está agradecido de ya no tener que verlos a los dos muriéndose por el otro como el par de idiotas sin remedio que son. Dios sabe que ya ha tenido bastante de eso desde la universidad. Aún así, es irreal verlos caminar por el recinto mano con mano, riéndose y sonriéndose mientras detrás de ellos el sol se pone en el horizonte; sin duda una escena pintoresca sacada de un cuento de hadas. Así como el resto de su historia de amor —lleno de rosas y nada de espinas. Se dijo a sí mismo que no lloraría, pero…

—¿Yoongi-hyung, eres tú?

Lleva su mano a su cara por reflejo, limpiándose las lágrimas que definitivamente no estaban cayendo por sus mejillas hace un segundo. 

—Oh por Dios, ¿Estás llorando?

—Cállate —gruñe, tratando de alejarse del abrazo de Hoseok pero fallando inmediatamente. 

—¡Sí lo estás! ¡Sabía que ibas a llorar!

Yoongi voltea a ver el piso, una yuxtaposición en el mar de rostros sonrientes y alegre celebración. 

—¿Dónde habías estado? ¿Acabas de llegar?

Yoongi se retuerce más, tratando de pensar en una excusa lo suficientemente buena de por qué llegó tarde. No quiere decir que se olvidó de la maldita invitación y que tuvo que correr por todo Seoul en el último minuto buscando un traje y un regalo. 

—Apuesto a que te olvidaste de la invitación y te las arreglaste a último momento.

Odia que sus amigos lo conozcan tan bien.

—Bueno, ¡al menos lo lograste! —Hoseok le da unas palmadas en la espalda, como si fuera un niño que finalmente hizo algo bien por una vez en su vida. 

—Tae estaba teniendo un ataque de pánico masivo hace un rato. Ya sabes, la tristeza típica en una boda —Yoongi no tiene manera de saber—. Estaba demandando que la boda fuera pospuesta para que pudiéramos buscarte. Pensó que te habías perdido otra vez y que habías terminado en algún bosque o algo.

—Sé cómo usar un maldito GPS —suspira, exasperado. Al menos ahora sabe. 

—¡Si, eso es lo que le dijimos! qué bueno que Namjoon pudo hacerlo entrar en razón. Todo era un caos antes de que empezara. Debiste verlo —está un poco agradecido de que no lo hizo. 

—¡Appa! 

Ambos voltean hacia el infantil chillido, encontrándose con el hijo de Hoseok corriendo hacia ellos con una espada de plástico en su mano.

—Woah, tranquilo, Kai —Hoseok toma al niño entre sus brazos antes de que pueda estrellarse en las piernas de Yoongi—. Dile hola a tu tío Yoongi primero. 

—¡Qué onda! —Kai lo saluda haciendo una sonrisa y un signo de paz, casi compitiendo con la energía de su padre. Yoongi siempre piensa que está viendo un mini Hoseok cada vez que mira a ese pequeño. 

—Qué onda para ti, pequeño —Yoongi despeina el negro cabello de Kai con una sonrisa. 

—¡Ah, Yoongi-ssi! hola —Seungwan también camina hacia ellos, siguiendo de cerca a su hijo. Vestida con un vestido simple que la hace ver más bonita de lo que ya es—. Es muy bueno verte.

—Hola a ti también —Yoongi se inclina como saludo, acercándose para tomar la mano de la amable omega.

—Ha pasado bastante tiempo. ¿Cómo estás?

—Estoy bien —responde con un pequeño encogimiento de hombros—. Sólo ocupado con el trabajo.

—Aish, Hobi me ha dicho que has estado trabajando muy duro. 

—“Demasiado duro” sería un eufemismo —Hoseok dice.

—Está exagerando —Yoongi rueda sus ojos.

—Bueno, visítanos de vez en cuando, ¿está bien? Kai siempre pregunta por ti.

—¡Quiero ser un rapero como el tío Yoongi! —Kai grita de repente—. ¡Un rapero espadachín! —dice mientras blande su espada de juguete, pegándole a su padre juguetonamente quien produce efectos de sonido cada vez que su hijo le pega. 

—En serio —Yoongi ríe—. ¿Crees que puedes ganarme en una batalla de rap?

—¡Claro! —dice Kai confiado—. Appa me enseñó cómo hacer beatbox. Me dijo que puedo limpiar tu trasero en el suelo con mis habilidades. Facilito. 

—¿Qué clase de palabras le estás enseñando a tu hijo? —ríe con su amigo, metiendo sus manos en sus bolsas ya que la temperatura ha empezado a caer. El cielo se está haciendo más oscuro, la gente haciéndose más escasa por los invitados que caminan por el resort hasta la recepción.

—Hay que empezarlos desde pequeños —Hoseok guiña en su dirección. Yoongi no está seguro de lo que se supone que eso significa, pero está encantado. No puede evitar esa parte blandita en él queriendo salir cada vez que está en presencia de los cachorros de sus amigos. Es como si se volviera otra persona diferente. Una mejor. 

Le hace prometer a Kai que le muestre sus habilidades en el beatbox, y le dice que puede competir contra él la próxima vez que lo visite. El niño no podría estar más emocionado. Seokjin y Namjoon se les unen tiempo después, elevándose hacia Yoongi con sus hermosas sonrisas y glamorosos atuendos. 

—Si tuviera una moneda por cada vez que te apareces luciendo como si hubieras pasado por seis colapsos de Shibuya en una noche, sería rico —Seokjin lo ataca como saludo, mirando fijamente su cabello que ya está más crecido, bailar con el viento. Claro que notó el maldito traje. 

—Y si yo tuviera una moneda por cada vez que veo tu rostro y no me dieran ganas de golpearlo, probablemente estaría quebrado —Yoongi contraataca, pero se deja ser jalado por esas molestamente largas extremidades, oliendo las familiares notas de brisa marina y helada nieve de invierno. 

—Te extrañé, Yoongi-ah.

Tal vez debería de ser molesto cómo el olor de Seokjin todavía tiene ese efecto tranquilizante en él, calmando fácilmente sus nervios, relajando sus músculos adoloridos, y básicamente disolviendo cualquier problema y preocupación que haya tenido en su vida. 

No se lo dice también, no hay necesidad de hacerlo. Ambos saben que Yoongi siempre extraña a Seokjin.

—Hey, Joon. 

—Hyung —Namjoon le muestra sus hoyuelos, probablemente el único amigo que tiene que tampoco es fan de los saludos como él—. Tiempo sin verte. 

Si ha sido bastante tiempo. No sabe qué tantos meses ha estado sin verlos a ninguno de ellos. No quiere pensar en ello. Se distraen entre platicas —mas bien es forzado a escuchar las malas bromas de Seokjin y las cosas cuestionables que Hoseok le enseña a su hijo. Afortunadamente, dicho hijo se aburre y vuelve impaciente, jalando el vestido de su madre y apuntándole hacia dónde toda la gente se había ido. 

—¡Eomma, vamonooos! ¡Tengo hambre!

—¿Vamos? —Seungwan se ríe por la desesperación de su hijo, haciendo que ellos también vayan. 

Yoongi sigue a sus amigos por detrás, mirando las espaldas de las parejas alejarse cada vez más mientras se van acercando a la recepción, mientras él mantiene su paso letárgico pero consistente. Una sonrisa melancólica se extiende por sus labios, pensando en lo convenientemente metafórico que es. 

Bueno, el nunca ha sido del tipo que se apresura en algo (que no sea el trabajo). Realmente nunca entendió la necesidad en ello, más bien prefiere hacerse hacia atrás y tomarse su tiempo, mirando contento cómo todo flashea a su alrededor mientras él va a la velocidad que escogió. 

Su madre dice que no tiene mucho tiempo; la vida es corta, sólo vives una vez, y todas esas frases reusadas que a la gente vieja le gusta decirte sólo para que puedan sonar un poco sabios sobre lo que tienes que hacer con tu vida antes de que estires la pata. 

Seokjin dice que solamente le tiene miedo al cambio. 

Tal vez sí, ¿y qué? ¿Quién mierdas no lo está? No es que eso le avergüence. Su única filosofía de vida es que si funciona, entonces no hay necesidad de cambiarlo.

Y esto le funciona.

34, un trabajo cómodo, un buen apartamento, solo. Todavía funciona. 

Entonces no entiende porqué debería romper el balance cuando ha estado viviendo cómodamente así por mucho tiempo. Otra gente parece no entenderlo por alguna razón. 

Es hipócrita culparlos por eso, siendo que él no puede comprender su lado tampoco. Sólo desea que le den un respiro, y pensar en un nuevo tema de conversación que no sea sacar su edad y la visible ausencia de un compañero a su lado. 

De cualquier manera, se recolecta a sí mismo mientras más se acercan a las elegantes puertas de cristal, con la esperanza de no ser el único objetivo del interrogatorio de la noche (tal como lo ha sido en las últimas dos bodas a las que ha ido) y que pueda compartir la tortura con algún alma entrelazada que comparta los mismos sentimientos. 

Haciéndose a un lado, Yoongi ya puede darse cuenta.

Será una larga noche.

Notes:

Gracias por leer esta traducción! <3

@syubmimi mi twt por si quieren que seamos amix :)