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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-07-05
Updated:
2023-07-08
Words:
5,664
Chapters:
2/5
Kudos:
36
Bookmarks:
1
Hits:
408

El color que los Enlaza.

Summary:

Tras reencontrarse en la gira asiática, Enzo nota lo mucho que ha avanzado Julian y lo poco que él lo ha hecho. Esto lo lleva a reflexionar acerca de su relación con Julian.

Sus dudas e inseguridades provocan que pida un deseo, que podría cambiar todo lo que conoce hasta ese momento.

Tal vez gracias a ello, puede que empiece a apreciar los colores que la vida le ha otorgado y la mismísima relación que lleva con su compañero.

Notes:

[Disponible en Wattpad para mas comodidad]

¡Hola!

Eso para no perder la costumbre de saludar siempre al comienzo↑↑↑

Tenía tantas ganas de escribir un Enzulian/Julienzo, así que he decidido inspirarme en los partidos de la gira asiática. También quería hacer un coffee shop Au de la parejita, así que a esa inspiración se le agrega el vídeo publicado por el Manchester City: "¿Cómo se prepara un buen mate?" protagonizado por Julián y Maxi.

Nada más, ¡disfruten la lectura! ———→

Chapter 1: El color que comparten y los divide al mismo tiempo.

Chapter Text

La vida de Enzo no es más que un lienzo, el cual comúnmente se pinta de diversos colores, porque un lienzo en blanco siempre está listo para ser llenado y Enzo está más que abierto a vivir nuevas y coloridas experiencias.

Aunque si se pensaba con más detalle, así era la vida común de un futbolista. Siempre debían portar los colores de la camiseta de su equipo actual de forma orgullosa, porque eso los representaba en ese momento, lo que los identificaba como parte de ese grupo.

Enzo había pasado por diversos colores, desde el rojo más ardiente acompañado de un blanco, hasta el azul más profundo. Este último, era el que portaba actualmente y el que le había causado ciertos inconvenientes en su vida como deportista, un punto bajo para él.

Era triste, pero de las malas rachas vienen cosas buenas...

No era el primero que había pasado por ese proceso y tampoco sería el último. Tenía un equipo que reforzaba esa teoría, todos en el mismo barquito, remando en contra de la corriente aun sabiendo que está arrasaba con ellos. En eso se resumía la corta estadía que llevaba en el Chelsea.

Por suerte, el momento de tomarse un descanso de esos malos partidos había llegado. Con el comienzo de los amistosos entre países, Enzo fue convocado a la mayor. Actualmente se hallaba en Beijing, China. Estando a pocos pasos de encontrarse con su selección.

En el momento en que llega a las instalaciones en las cuales se hospedarían temporalmente, se sorprende al ver a casi todo el equipo ahí presente. Se había asegurado de tomar los primeros vuelos en llegar, pero parecía que no fue así, algunos se le habían adelantado.

Quedándose de pie a unos cuantos metros de ellos, Enzo obtiene una sensación de Deja vu. Y lo recuerda, recuerda a la perfección aquel mundial del cual habían salido vencedores, ese que había marcado un antes y un después en su vida, en la vida de muchos. Recuerda cada vez que debía reunirse con el plantel, para enfocarse en el próximo partido.

Para Enzo, volver a jugar con su equipo, su selección, su patria; no tiene palabras. Era una sensación similar a cuando se pasa mucho tiempo fuera de casa, y al volver, solo sientes una paz interior que refleja lo cómodo de estar de vuelta en tu hogar. Porque eso era el equipo para él, su casa.

Su boca se abrió un poco mostrando sus dientes aperlados, formando una sonrisa natural realizada por el grato sentimiento que tuvo. Giró su cabeza para comentarle a la persona que debía estar caminando a su lado, como siempre lo hacía, pero, al mirar en esa dirección se encontró con la nada misma. Fue entonces, que el efecto deja vu se disolvió, haciéndole recordar que había viajado todo el recorrido solo desde el primer momento.

Julián Álvarez no estaba a su lado...

Miró a su alrededor y agachó su rostro avergonzado por haberse quedado ahí de pie y haber intentado hablarle a una persona que claramente no estaba junto a él. Pensó que había pasado alguna especie de vergüenza pública, pero, se dio cuenta de que nadie estaba al pendiente de mirarlo, y si lo hacían, no sabrían que su intención fue hablarle a su mejor amigo, compañero y alma gemela. El único en todo el mundo.

Julián debía estarse preparando en esos momentos para un partido decisivo. El Manchester City se enfrentaría al Inter de Milán en busca de obtener la tan anhelada Champions y así completar el triplete de trofeos europeos. Esa era la razón por la que no había viajado junto a él. Julián tenía en ese momento la obligación de representar el azul cielo de su equipo, y dejarlo en alto.

Cosa que Enzo no pudo hacer jugando en el Chelsea...

Arrastrando los pies, Enzo comenzó a andar. Si seguía perdiendo el tiempo ahí de pie, probablemente terminaría echando raíces en el suelo. Ya estando a pocos pasos del grupo, todos miraron en su dirección notando su presencia.

—Pero miren quien ha llegado, el mismísimo Sexo Fernández. —Todos se rieron ante el comentario del Dibu. Rápidamente Enzo se acercó a él en un intento de darle palmaditas en el brazo —Que más bien parecían golpes— a modo de respuesta, pero fue interrumpido por sus compañeros que comenzaron a hacer un desastre con él. Sintió que lo mechoneaban de un lado a otro y varias manos revolviendo su cabello corto. Así eran las recibidas cuando volvía de vuelta a su casa, con su familia.

Con un par de manoteos y risas sonoras, Enzo terminó separándose de ellos. El revoloteo no acabó ahí, pero poco a poco se apaciguaron. Una vez libre, se encargó de saludar a todos, haciendo énfasis en los mayores del equipo y en los que acababan de ingresar a la selección de forma oficial.

Admito el hecho de que el equipo no había cambiado en nada, todos seguían igual de habladores que siempre, igual de pesados que siempre e igual de expresivos que siempre.

Aunque aún faltarían varios, tales como "el licha" y "el toro—Los cuales tuvieron que ausentarse por lesión y operación respectivamente—, a Enzo no le quedaba duda de que seguirían siendo los mismos.

Lo más probable es que Julián tampoco habría cambiado demasiado, seguro seguiría haciéndose el tímido y viéndose lindo como siempre...

Su nube de pensamiento se vio interrumpida, cuando unos sonidos de palmas juntándose hicieron eco en el lugar. El sonido provenía de su director técnico, Lionel Scaloni, en un intento de llamar la atención de todos los presentes.

—Se me callan un rato y escuchan. —Hablo con voz autoritaria, silenciando la conversación de todos.

El y su equipo técnico comenzaron a hablar de las regalos y normas que debían cumplir durante su estadía en el lugar. Enzo podría jurar que se las sabía ya de memoria, y así fue.

Definitivamente habían cosas que nunca cambiaban...

Fueron alrededor de diez minutos de charla, en los que se habían mantenido ahí de pie. De tanto ir sentado durante su trayecto hacia las instalaciones, a Enzo le venía de perlas.

—En cuanto a las habitaciones que compartirán, en vista que aún faltan miembros del equipo, alguno de ustedes tendrá la habitación solo, hasta que esperen a su acompañante. ¿Alguna duda o inconveniente?

Todos se miraron la cara como estando de acuerdo, sin embargo, una cabellera plateada dio unos cuantos pasos al frente y alzó su mano para hablar.

—Bueno, yo podría esperar a que Alvarez llega...

—Yo le guardaré el cuarto a Julián.

Se adelantó Enzo, interrumpiendo la solicitud de Garnacho a medio camino, impidiéndole completar su oración. Tanto Cristian, Nahuel y el Dibu soltaron carcajadas entre ellos, influenciado a que los demás se rieran por lo bajo también. Alejandro solo los miro avergonzado, sin saber que había hecho para causarles gracia. Leandro se le acercó a pasos lentos, para luego susurrarle a los oídos:

—Conforme pases más tiempo con nosotros, te irás acostumbrando a ciertas cosas. —Le comenta, mientras señala a Enzo, que recibía las llaves a manos de Pablo Aimar. —Ellos dos siempre comparten habitación. Es como una regla estipulada de la que nadie habla. —finalizó, dándole palmaditas en el hombro.

Alejandro entendió un poco al respecto. Era similar a como él mismo compartía habitación con Lisandro cuando el Manchester United jugaba de invitado. A nadie le sorprendía puesto a qué ya se había hecho costumbre en el equipo. Terminó concluyendo que Enzo y Julián deberían ser bastante cercanos, más de lo que se imaginaba al ver sus jugadas juntos.

La charla concluyó, permitiendo así que todos fueran sus respectivas habitaciones, para que se aligeraran un poco de todo lo que llevaban y luego presentarles las instalaciones con comodidad.

Enzo entró a su cuarto, cerrando la puerta tras de sí y recargando su espalda en esta mientras soltaba un suspiro. Por poco y perdía el derecho de compartir habitación con Julián.

 

←—————★—————→

 

Los tres días siguientes pasaron volando. Julián lo había logrado, se había hecho campeón de la Champions League —A pesar de no haber tenido minutos de juego en el partido—, obteniendo así el triplete europeo para el Manchester City.

Enzo no había podido felicitarlo, para él, darle unas felicitaciones por mensaje o llamada no era aceptable, teniendo en cuenta que se reunirían luego de eso. Esperaría a que Julián se hiciera presente frente a él y le dedicaría las palabras más orgullosas del mundo. Julián era merecedor de eso y más.

Aunque, bueno, Enzo no era muy bueno dándose a expresar por medio de palabras...

Teniendo lo anterior en mente, la ansiedad de ver a Julián incrementó en maneras abismales. Solo unas pocas horas lo separaban de volver a verlo. Esperaba que las celebraciones en Manchester se hicieran cortas y le permitieran viajar lo más rápido posible. Quería tener a Julián a su lado. La idea de volver a jugar junto a él en los próximos partidos luego de varios meses sin hacerlo juntos, le emocionaba.

Al caer la noche, liberándose de los entrenos y ciertas obligaciones que tenía en el equipo, Enzo se dejó caer en la cómoda cama. Tenía en claro lo que haría a continuación: Seguir las celebraciones del city.

Encendió su teléfono y busco la transmisión en vivo. A diferencia de China, en Manchester apenas venían siendo horas de la tarde, por lo tanto, estaba justito a seguir lo que las celebraciones tuvieran para ofrecerle.

La cámara de la transmisión enfocaba a la Rúa, en dónde se hallaban celebrando los jugadores, siendo transportados por las calles. Enzo recordó cómo fue similar para ellos en su llegada a Argentina luego del mundial. Una sonrisa de nostalgia aprecio en su rostro.

Intento buscar a Julián en la pantalla, pero el enfoque de la cámara no ayudaba. Parecía que querían filmar más a Erling Halaand, Rubén Días y Jack Grealish, que al resto de jugadores del plantel.

No solo eso, si no que el vídeo en vivo intercambiaba entre la grabación de la Rúa y el set en el cual los presentadores narraban todo lo que acontecía, en un inglés que para nada se entendía. Al final, no le pareció interesante y decidió entrar a una red social, a buscar el contenido que le interesaba.

Él quería ver a Julián celebrando, no a los boludos que tenía como compañeros de equipo...

Siguiendo el contenido en tendencia en redes, Enzo se encontró con varias cosas bonitas. Una foto de Julián llevando la camisa y gorrito azul de celebración con los logotipos: "Treble winners" y "Manchester city" plasmados respectivamente, mientras se podía apreciar que sostenía el trofeo de la champions, llevando una sonrisa. Esas sonrisas hermosas que Julián solo mostraba cuando estaba muy contento.

Enzo sonrió de repente, acariciando la pantalla de su teléfono como quien anhela tener algo, un algo que no entiende que es; pero el sentimiento queda ahí presente. Le pasa muchas veces cuando observa a Julián, y verlo sonriendo solo le afecta aún más. Síntomas de cariño se formaban en su pecho.

Creyó sentirse a gusto con esa foto, no necesitaba más, con ver esa felicidad de Julián le bastaba, pero, al momento de deslizar sin querer la pantalla, podría decirse que terminó cometiendo un error.

Las siguientes fotos parecían ser todas de Julián, estando acompañado con algún compañero del equipo. Había variedad, no solo se trataban de fotos en la Rúa, algunas estaban en distintos momentos.

Julián sonreía alegremente, sosteniendo las medallas que les otorgaban. Su compañero al lado solía aparecer dándole algún que otro mimo cariñoso, y Julián le sonreía a ello.

Eso era normal, entre compañeros había muestras de afecto, y aún más cuando habían logrado ganar algo. Aun así, Enzo sintió algo extraño.

Continuó bajando a pesar de que el pecho empezaba a dolerle y la sensación de malestar parecía ir en aumento. Su pulgar se encargaba de deslizar rápidamente la pantalla, pasando de largo muchas fotos; algunas con Julián y otras sin él en ellas. Su dedo se detuvo cuando se encontró con una foto un tanto curiosa.

En la foto, se podía observar a Jack Grealish bajando junto a Julián de un jet, probablemente fue tomada cuando acababan de llegar a Manchester, luego de las celebraciones post partido que tuvieron. Grealish iba tras Julián en las escaleras, la cabeza del primero iba apoyada en el hombro del cordobés quien sonreía, y no solo eso, el brazo de Jack estaba rodeando la cintura de Julián.

Jack le estaba abrazando desde su espalda, y descansando su cabeza en el hombro ajeno, como si fuera un amigo que quería de toda la vida...

La foto debía significar poco, Enzo debía fijarse en la sonrisa que lleva Julián, sonrisa que por su puesto, está formada por ser el campeón de la champions. Pero la mente de Enzo es extraña, y le hace pensar que Julián sonríe a causa de Jack, a pesar de que sabe bien que Julián no suele sentirse muy cómodo con esas muestras de afecto tan cercanas. Sin embargo, no es la primera ni la última vez que el inglés le demuestra cariño, hay demasiadas fotos y videos como evidencia.

Decide dejar el teléfono a un lado y no mirar más. No creía que ver a Julián feliz le fuera a afectar tanto, solo por el hecho de que esa alegría no la estaba compartiendo con él, si no con otros. Su mente comenzaba a crearle más ideas erróneas.

Probablemente, Julián estaba tan feliz que ni siquiera quería venir a jugar los amistosos junto a él.

De repente recuerda el partido que tuvo contra Julián horas antes de su celebración por ganar la Premier League. Recuerda haber esperado a Julián después del partido para hablar e invitarlo a salir, durante su estadía en Manchester. Julián le hubiera aceptado de no ser porque ya tenía planes con otros, planes en los cuales Enzo no formaba parte.

Y era entendible, no jugaban en el mismo equipo. Julián debía ir a celebrar con los suyos, con el equipo con el cual había obtenido el título. A pesar de entender todo, le dolía. Ya no eran compañeros y tenía que aceptarlo, no compartían camiseta, ahora eran rivales por sus equipos.

Julián seguramente en ese momento estaría acompañado mientras Enzo estaba encerrado en esa habitación de cuatro paredes, solo, y esperando a por él.

El azul, por más distintos que fueran los tonos que portaban sus camisetas, se había convertido en el color que comparten y los divide al mismo tiempo.