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I can try to pretend, I can try to forget, but it's driving me mad (going out of my head)

Summary:

Agustin se siente inseguro.

 

Margus Week Dia 1: celos/posesividad

Notes:

Mucho Marcos celoso, pero que hay de Agustin? Hay que equilibrar la balanza. Lo escribí a las apuradas así que todos los errores son míos. Todavía sigo escribiendo la fic de la bresh que prometí con suerte la termino antes de que termine la semana cuac.

Work Text:

Agustin sabía que no tenía nada de qué preocuparse en lo que respecta a las cosas con Marcos. El más joven nunca pasaba un día sin asegurarse de que él supiera que era amado, adorado y apreciado. También sabía que los otros ex participantes de Gran Hermano no intentarían interponerse entre ellos. No se hablaba de ello, pero todos sabían sobre él y Marcos. Sin embargo, fuera de ellos, nadie más estaba al tanto.

Sin embargo, Agustin fallaba en luchar contra los celos que se deslizaban dentro de sus huesos cada vez que Marcos se mostraba con Julieta, o cuando dejaba que ella se le cuelgue de sus brazos. Normalmente, no le molestaría. Era conocido por ser atento con sus amigos. A veces, hacia algunas cosas a propósito, y Agustin comprendía que lo hacia por sugerencia de su agencia.

No era como si Marcos realmente le hubiera dado una razón para pensar que no lo amaba o que ya no quería estar con él. En todo caso, fue exactamente lo contrario. Marcos lo obligaría a hacer cosas pequeñas y tontas; lo llamaba todo el tiempo incluso cuando estaba en stream, le mandaba fotos de sus viajes, posteaba historias con Morita cuando él hacia lo mismo con su Mora. A veces, cuando sus tiempos coincidían lo mandaba a busca para traerlo a su departamento. No había forma de que sus sentimientos por él hubieran cambiado.

“No tenés otra foto?” Agustin espetó mientras veía la foto de Marcos y Julieta en Bariloche, la otra ex GH tomándolo del brazo y sonriendo de una forma exagerada para la cámara.

Marcos lo miro: “Es una foto promocional, Agu”.

"Si, pero conmigo no necesitas promocionar nada. Mostrame las fotos que sacaste vos". Agustin se quejó mientras tomaba el teléfono de las manos del salteño y se ponía de pie. Había estado sentado en el sillón en el departamento del menor. Marcos había vuelto de Bariloche sin su amigo Marquitos y aprovecho el tiempo para pasar un rato a solas con su novio quien viajo temprano desde La Plata para encontrarse con él. Marcos arqueó una ceja en cuestión, podía decir solo por el lenguaje corporal de Agustin que estaba molesto.

"¿Qué pasa Agu’?" El menor se inclinó hacia delante y apoyó los antebrazos en las rodillas.

"¿Mmm?" Agustin estaba mirando las fotos que Marcos había tomado. Tratando de ignorar la inquietante y fea sensación que se revolvía en su estómago.

"Paso algo mientras yo no estaba?" Marcos preguntó de nuevo, sus ojos se movieron sobre la figura de Agustin. Su espalda estaba recta pero sus hombros estaban un poco encorvados y su nariz estaba metida en su teléfono.

"No se. ¿A vos te paso algo mientras yo no estaba?" La voz de Agustin era cortante y Marcos se mordió el labio.

"¿Estas celoso o algo?" Cuestionó el más joven, con el ceño fruncido por un momento antes de que una sonrisa se extendiera por sus labios. “Mi gordito esta celoso.”

"No seas ridículo, Marcos". Agustin trató de ignorarlo, dejo el teléfono sobre la mesa y se dirigió a la puerta corrediza que daba al balcón, sacando la cabeza  y mirando hacia ambos lados. No pareciera que fuera a llover. Se movió hacia atrás y vio en el reflejo de la ventana la sonrisa que estaba en el rostro del otro hombre. Por mucho que amaba esa sonrisa, también quería borrarla de su hermoso, muy hermoso, pero molesto rostro.

“Creo que mi gordito quiere algo de atención, ¿hmmm?” Marcos se levantó y deslizó cerca. El hombre mayor le dio una mirada que normalmente congelaría a cualquier otra persona, pero no a Marcos quien se acercó aún más.

"Sali." Agustin dijo inexpresivo cuando Marcos se acercó. El salteño curvó sus dedos en la camisa de Agustin y lo acercó a él. "¡Me vas a arrugar la camisa y todavía no fui a la inmobiliaria!". Marcos sabía que por la tarde tenia que ir a visitar unos inmuebles, el platense pronto se mudaría cerca, y él en tanto tenía que viajar a EEUU por la tarde. Tenía que hacer valer cada minuto que pasaba con Agustin.

"Dame un abrazo y te dejo ir". El más joven le hizo un puchero, sus labios fruncidos en esa expresión de cachorro a la que Agustin nunca, bajo ninguna circunstancia, podía decirle que no.

“Te juro que te voy a matar”. Agustin murmuró mientras dejaba que Marcos envolviera sus brazos alrededor de él por completo y acercara sus cuerpos en un fuerte abrazo. El calor comenzaba a calmar a ese feo monstruo verde que se había deslizado dentro de él.

"Mmm, si... pero de amor". Marcos prácticamente susurró en el hombro del platense. “No tene’ porque estar celoso, Agu.” Su voz era tranquila y suave.

Agustin lo sabía. Sabía que no había necesidad de que estuviera celoso, especialmente de Julieta, pero no podía evitarlo. A veces deseaba ser ella quien contaba con el poder de coquetear descaradamente y abrazar al hombre que lo estaba abrazando ahora abiertamente, porque eso era lo socialmente aceptado.

Dejó que su cuerpo se relajara por un momento y simplemente disfrutó la forma en que los fuertes brazos de Marcos se envolvieron alrededor de él. La forma en que podía sentir los latidos de su corazón contra su caja torácica y sincronizarse con los suyos como lo hacía cuando pasaban una noche juntos en los brazos del otro. No era algo que tuvieran que hacer a menudo, debido a sus agitados horarios, pero cuando lo hacían, siempre parecía calmar al pequeño demonio molesto en el fondo de la mente de Agustin.

“Ya está, ya paso.” Marcos murmuró antes de alejarse y encontrarse con la mirada de Agustin. Dejó que sus ojos le dijeran lo que quería decir, pero no pudo en ese momento. Agustin sintió que se le revolvía el estómago y le dio a Marcos un pequeño asentimiento antes de tomar el teléfono nuevamente y llevarselo a la cara. Pronto tendría que irse.


Estaban en el after party, después de lo que había sido la premiación de los Martin Fierro. Se habían sentido muy bien, era la primera premiación a la que asistían aunque habían ido en grupos diferentes. Marcos con la comitiva de GH y Agustin con la de Bendita. Ambos programas habían sido galardonados en sus respectivas ternas.

Habia bastante gente. Los de Gran Hermano estaban en una de las esquinas. Todos se apretujaron en el sofá que estaba dispuesto alli, Marcos estaba sentado directamente entre Daniela y Julieta. Agustin estaba parada hacia un costado retirado unos metros de ellos, leyendo los comentarios que sus seguidores le habían dejado en una foto que había subido a Instagram.

Marcos sacó su teléfono para hacer lo mismo, leer los comentarios y las reacciones de sus fans en twitter, Daniela Y Julieta se inclinaron hacia él mientras leían sobre su hombro. Julieta se aferró con entusiasmo al brazo de Marcos y Daniela tenía una mano sobre el regazo del salteño. Agustin no se dio cuenta hasta que aparto la mirada de su teléfono y vio a los tres enredados frente a él.

Normalmente era bastante bueno controlando su rostro, pero no podía evitar la forma en que fruncía el ceño e inmediatamente bajó la mirada. Dejó escapar un resoplido y desvió su atención de nuevo a la pantalla de su teléfono celular con la esperanza de distraerse de la incomodidad que se acumulaba en su pecho y estómago.

Era normal que todos se aferraran el uno al otro y ciertamente lo era mas para esas dos mujeres. Siempre se estaban aferrando a Marcos. En ese momento Enzo, su compañero panelista de Bendita se rió de un comentario que vio al pasar en su celular y arrojó sus brazos por sobre los de Agustin. Fue entonces cuando notó que Marcos giraba la cabeza para mirarlos.

"Nos sacamos una foto?". Pregunto Enzo mientras tomaba el celular y lo apuntaba a sus rostros. A sus seguidores le encantaba que subiera fotos e histories a instagram y él sabía que parte de su trabajo era darles lo que quería, al igual que sabía que Marcos se alimentaba del tira y afloja de la dinámica que tenía con las chicas, especialmente a Julieta a quien sus fanáticos shippeaban insistentemente con él.

No había razón para estar celoso, pero no pudo evitar la forma en que su cerebro se preguntó de inmediato si Marcos sería más feliz con alguien como Julieta o Daniela, con quienes no habría cuestionamientos si se mostraban demasiado cariñosos frente a la cámara. ¿Debería mostrarse más con Marcos quizás?

Siempre se preguntó si sería capaz de controlar su deseo por el salteño si se permitía probarlo frente a la cámara. Agustin tomó una decisión de último minuto y se dirigió al sillón apareciendo por detrás, se inclinó hacia adelante, pasó un brazo alrededor del hombro de Marcos y pretendió mostrarle un comentario que vio.

La sonrisa que se formó en el rostro de Marcos valió la pena, ya que se giró ligeramente para mirar a al mayor, con un brillo de satisfacción en sus ojos verdosos. Agustin le sonrió, dejando que el zumbido de su actuación alimentara su deseo de estar cerca del hombre que sostenía su corazón como un vicio.

Julieta y Daniela lo miraron con desprecio, pero Agustin no se molestó en alejarse de Marcos durante la mayor parte del tiempo. En cambio, Marcos le señalo su propio celular y le mostraba comentarios graciosos en Twitter. El salteño usó su mano libre para tomar la del platense sobre su hombro y jugó distraídamente con los anillos en su mano mientras la otra mano sostenía su celular para que el mayor pudiera ver.

Terminaron el evento y se dirigieron hacia la salida.

"¿Por qué no vamos a la casa de Rusher ahora, primo?" Insistió Daniela mientras empujaba al salteño.

"Si podemos seguir la joda ahí". Julieta lo tomo del brazo.

Agustin rodo los ojos y siguió caminando unos pasos delante de ellos. Marcos negó con la cabeza y se aparto de las chicas, quienes lucieron desanimadas. El salteño alcanzo a Agustin, pasó su brazo sobre los hombros del mayor y ambos caminaron hacia el estacionamiento donde los esperaba un auto.

"¿Todo bien, Agu’?" preguntó Marcos en voz baja mientras subían a la parte trasera del auto que la producción había reservado para llevar de nuevo a su hogar al flamante ganador.

"Sí, estoy bien, ¿por qué?" Agustin cuestionó mientras se giraba para mirarlo a los ojos.

"Solo quería asegurarme... de que estamos bien... ¿no?" Marcos cuestionó mientras miraba hacia la parte delantera del auto donde estaba sentado uno de los representantes de su agencia, pero estaba inmerso en su propia conversación por teléfono.

"¿Por qué no lo estaríamos?" Agustin dejó que su mano izquierda encontrara la derecha de Marcos y lentamente entrelazó sus dedos.

"Es que fuiste un poco más... atrevido hoy, más de lo habitual... yo solo..." comenzó Marcos y Agustin se inclinó para captar su mirada.

"Che... no lo pienses demasiado." Agustin le sonrió cálidamente y le apretó la mano para enfatizar. “Lo hice porque quería. Quería estar cerca de vos”.

"O-está bien..." El salteño tartamudeo, sus mejillas sonrojadas.

Agustin sonrió y se enderezó mientras tarareaba una canción animada de la radio. El platense mantuvo su mano apretada fuertemente con la de Marcos durante todo el viaje de regreso al departamento de este último.

Al llegar, Marcos tiro de su mano, saludo al conductor y sacó al hombre mayor de la camioneta. Llevándolo hacia el edificio, parloteando animádamente y siendo demasiado ruidoso. Agustin no pudo evitar reírse, completamente enamorado de él.

Una vez que estuvieron solos en el ascensor, Marcos se acercó a Agustin y lo miró con ojos brillantes. Los mismos ojos que mantuvieron inmóvil a Agustin muchas, muchas veces en el pasado.

"¿Te quedas conmigo, no? Mañana es lunes de no-stream.” Preguntó Marcos.

"Si." Agustin asintió cuando Marcos dejó escapar un ruido que era algo parecido a un chillido.

El platense se rió entre dientes ante la reacción del más joven y no se molestó en decir nada más en el camino hacia el piso del departamento. Una vez que llegaron, Marcos lo arrastró por el pasillo con prisa. Agustin casi tropezó con sus propios pies mientras Marcos aceleraba su marcha.

"Marcos, no me saques el brazo." Agustin lo reprendió y Marcos resopló ante sus palabras mientras abría la puerta y la mantenía abierta para que Agustin entrara.

Una vez que guardaron los abrigos, Agustin se volvió hacia Marcos y le tendió la mano. Marcos deslizó su mano en la del hombre mayor con facilidad practicada y le sonrió cálidamente, "¿Tene' hambre? Pidamo' algo."

Agustin asintió con la cabeza mientras dejaba que Marcos lo guiara hacia la habitación. Ambos se deshicieron de sus trajes, se cambiaron por ropa mas cómoda y se sentaron en la cama de Marcos para pedir algo. Una vez que eso estuvo fuera del camino, Agustin se recostó en la cama y extendió los brazos hacia el hombre más alto. El salteño levantó la vista para encontrarse con la suave mirada del platense y se movió rápidamente para envolverse alrededor del otro.

"No sé por qué me siento así últimamente". La voz de Agustin era baja mientras hablaba abiertamente con Marcos. Siempre sintió que podía hablar con el más joven sobre cualquier cosa y ahora no era diferente. “Se que confío en vos pero..."

"¿Así que estabas celoso?" Cuestionó Marcos.

"Por supuesto que estaba celoso". Agustin se burló como si Marcos estuviera siendo absurdo. "Dos minas manoseando a mi novio, ¿cómo crees que me sentiría?"

Marcos sonrió en el hombro de Agustin, “Yo también me pongo celoso”. Admitió Marcos.

"¿Por qué te pondrías celoso?"

"Vos y Enzo... o vos y Nachito. Sé que exageras un poco con ellos... yo también lo hago, por darle a los fans lo que quieren, pero a veces no puedo evitar preguntarme por qué es mucho más fácil para vo' hacerlo con ellos que hacerlo conmigo."

El ceño de Agustin se arrugó e inclinó la cabeza ligeramente para mirar a Marcos, "No sé..." Empezó, pero luego negó rápidamente con la cabeza, "No, eso es mentira". Un suspiro escapó del platense mientras se sentaba y movía su cuerpo para poder mirar correctamente a Marcos a la cara. “Una parte de mí tiene miedo de que si me permito acercarme a vos, no voy a saber cuándo parar, y esto que tenemos ahora se descubra...”.

El fantasma de una sonrisa tiró de la esquina de la cara de Marcos ante la admisión.

"¿De verdad crees eso?" Las cejas de Marcos se elevaron en su frente.

Agustin dejó que su mirada recorriera el rostro de Marcos, observando la curva de su nariz y los hoyuelos que se formaban en sus mejillas cuando sonreía. Deslizó un dedo por un lado de su cara y asintió, "Creo que no te das cuenta de cuánto... te quiero... todo el tiempo".

"Agu..." Marcos se sorprendió por las palabras que salieron de los labios del hombre mayor y Agustin sonrió.

“Y lo digo en todos los sentidos de la palabra. Disfruto estar cerca de vos, incluso mirándote desde lejos en un evento. Cuando simplemente existimos uno al lado del otro... pero también en el aspecto físico y emocional". El platense se inclinó para presionar sus labios firmemente contra los del más joven.

No expresó sus sentimientos o sus pensamientos con tanta audacia todo el tiempo, pero sabía cuándo Marcos necesitaba escuchar ciertas cosas. Así de bien conocía al joven. Estaba seguro de que lo mismo podría decirse de Marcos sobre él. El salteño siempre parecía saber qué decir y cómo decirlo cuando Agustin más lo necesitaba.

Marcos sintió que su corazón se sacudía en su pecho, "Yo también, Agu'". Él asintió, sabiendo exactamente de qué estaba hablando su novio. "Por eso creo que es una boludez que estés celoso. Solo te quiero a vo’. Solo te voy a querer a vo’, siempre."

Agustin besó la punta de la nariz de Marcos, "Yo solo te voy a querer a vos siempre, también".

"Bien". Marcos envolvió sus brazos alrededor del hombre mayor y tiró de él hacia abajo para besarlo lentamente. Agustin sonrió en el beso, moviéndose a una posición más cómoda para poder sostener a Marcos sin interrumpir su beso. Disfrutaba la forma en que se sentía en los brazos de su novio y deseaba poder estar allí todas las noches, pero sabía que no era posible. El salteño se retiró lentamente, sus ojos reflejaban todo el amor y el cuidado que tenía por el hombre mayor.

"Te amo." Marcos susurró suavemente.

Los ojos de Agustin se abrieron ligeramente ante las palabras que dijo el más jóven. No era como si él no supiera esto. Sabía que Marcos lo amaba solo por sus acciones y la forma en que le respondía cuando expresaba su amor por él. Sin embargo, era muy raro que Marcos pronunciara esas palabras en voz alta. Encendió algo dentro de Agustin y acercó al salteño para poder besarlo profundamente.