Chapter Text
Peter era la persona más odiosa que conoció jamás y vaya que para una persona como él, con un pasado como el suyo, eso ya es un poco excesivo.
No recuerda cómo ni por qué de repente estaban en las faldas del palacio de Hércules. Pero estaban allí, revolcados y totalmente no aptos para una fiesta tan despampanante cómo la que el Dios ofrecía. Richard recuerda que había ayudado a Peter a salvar un pueblo cercano al palacio, la diminuta tropa de Peter no iba a ganar fácilmente así que en una de sus tantas patrulladas, el centurión decidió acercarse y ayudar. No fue tarea fácil para nadie, pero Peter Quill tenía agallas y el coraje de un verdadero líder.
Era casi admirable. Un chico de que ¿19?
Seguramente si volviera a la tierra y hablará de él con los Warriors, Robbie no pararía de hacerle burla diciendo que era muy gay. Namorita divertida y recelosa habría bromeado con él sobre lo adorable que era el que se abriera con los demás y tal vez Angélica insistiría en qué se los presentará, Wendel lo llevaría en privado para que hablará con él de ese sujeto y quizás Vance simplemente le restaría importancia porque sencillamente, no es asunto suyo.
Pero Peter NO era su amigo. Gracias.
Vio al devastador comer todo lo que fuese posible del banquete que se ofrecía y venga, él tampoco se haría de la boca pequeña, también tenía buen apetito. Bebió tanto brebaje extraño que comenzaba a emborracharse igual que Quill, quién por lo visto, tampoco conocía muy bien a nadie y sin palabras de por medio, acordaron no separarse el uno del otro.
—... Tenía un montón de naves siguiéndome y estaba poniéndome nervioso, ese día fue como- como tener dolor de panza y como si hubiera corrido a la vez ¿Sabes lo que digo, no?
Pero Richard no estaba muy atento, los ojos estaban en algún rincón del salón. El brebaje haciendo efecto en sus sistemas. Si tuviese el casco puesto, Worldmind le diría que ya ha tenido suficiente.
—Tenia cartuchos en las botas y los teasers en el culo, fue horrible.
—¿De qué rayos hablas?
—No tengo idea—carcajeó, arrastrando la risa—, quería impresionarte, vaquero.
Y aunque quiso reprochar por el apodo que llevaba todo el dia repitiéndole, prefirió beber el último sorbo de su copa.
Después, un par de chicas xandarianas se acercaron a ambos y ellos las invitaron a beber con ambos. Las cosas estuvieron bien por un rato y luego, Peter arrastró a los tres lejos de la fiesta.
Así que ahora está a allí, con una chica sobre él.
Cuando los ojos de Peter se pierden en la espesura de las cortinas que cuelgan de los altos techos, Richard cree que puede ver las estrellas en ellos. La ventana de aquella pieza daba al horizonte despejado, la noche de esas cuatro lunas iluminaba todo el lugar, formando figuras en los techos con las sombras de los muebles allí.
Las manos de Peter están sujetando la cintura de esa hermosa xandariana mientras ella esparce besos húmedos que van desde las mejillas velludas hasta perderse en el cuello de la camisa debajo de su chaqueta. La chica que tiene Richard en sus piernas no ha dejado de besarlo desde que él dejó que hiciera con él lo que le plazca, él tiene los ojos puestos en su amigo y su amigo, ni siquiera sabe que él lo está observando, está más ocupado tratando de disfrutar que ni siquiera sabe dónde está.
Ni siquiera sabe en qué momento observar a Peter se volvió más sexy que la xandariana en sí.
Están ebrios, pero no tan ebrios como para desvariar.
—Me gustan las grandes fiestas—menciona Peter al aire, Richard lo ha oído perfectamente.
—Hércules es un Dios griego, claro que sabe organizar fiestas—agrega el centurión, apartándose solo un poco de la chica—. Tú amas las fiestas.
—Me gustan las grandes fiestas—vuelve a repetir —, son más privadas.
Cierra los ojos y la chica sigue besándolo, su lengua invade todo a su paso y se aparta cada tanto para tomar micro-recesos y recuperar el aliento.
Hace tanto que no está así de cerca de alguien que no esté en sus sueños, claro, cuando finalmente puede dormir. Trata de poner de su parte recorriendo torpemente el cuerpo de la chica con ambas manos, amasa, acaricia y aprieta; estás son el tipo de cosas que habría fantaseado en la secundaria.
Y se concentra en ella, en cómo se siente tenerla sobre él, los gemidos placenteros de Peter y el bullicio de la fiesta en la lejanía.
Las manos de ella se sienten más ásperas sobre sus mejillas conforme se intensifica el beso, de repente, los labios se sienten irritados, como si tuviese barba creciendo. Cuando Richard abre los ojos por un segundo, puede jurar que la chica que ha estado besando se ha convertido de repente en su amigo devastador.
Se separa abruptamente de ella, parpadeando y tratando de entender qué fue eso.
Ella trata de inclinarse hacia él para volver a besarlo, sin embargo, Richard se está poniendo de pie.
—La fiesta todavía no acaba, Nova—le reprocha ella y él se extraña por el nombre—, vuelve aquí.
—Lo siento, no puedo hacer esto.
Richard toma el casco del sofá contiguo y Peter también se detiene aún con la chica sobre su regazo. Abre los brazos y trata de detenerlo diciendo algo cómo—: General Rider, le ordenó que se vuelva a sentar.
—He tenido suficiente.
Y se marcha, dejando las puertas abiertas de par en par.
Es incómodo pensar en Peter de esa manera, sobre todo porque no tiene mucho que comenzaron a congeniar.
Él no era gay, al menos no hasta donde sabía. Ama a las chicas, ama que sean femeninas y que huelan a flores; ama que rían y que se ruboricen, las ama mucho. Peter no era una chica. Era brusco y muy varonil, un idiota y un galán, Peter es el tipo de chico como los que solían molestarlo en la secundaria ¿Por qué le gustaría?
Eso estaba mal ¿No? Piensa que si en la tierra eso estaba mal visto, tal vez en un contexto diferente las cosas no sean tan distintas, y si lo fueran, si el asunto de la homosexualidad no fuese un sacrilegio cómo en la tierra ¿Qué? Es más, ¿Por qué piensa en esas cosas? Él y Peter se conocieron hace unos días, ni siquiera está seguro de que ese sea su nombre ¿Starlord? Eso es muy dramático, suena muy egocéntrico, ¿Vio Star-Wars o alguna mierda por el estilo? Que idiota.
No se da cuenta de que llego a los jardines hasta que tropieza con un hueco en el suelo, el casco sale volando y el pasto -o lo que supone que es pasto- no es verde, es rojo, las rocas que se claban en sus palmas no son marrones, son púrpuras y el cielo estrellado tiene cortinas fluorescentes, como auroras boreales. Richard se da vuelta sobre el suelo hasta quedar sentado en él, desde donde está se observa el Milano.
Se queda allí por lo que parecen ser días enteros, pensando en: ¿Desde que momento su vida se volvió una mierda?
—Ey, ¿Está todo bien?
Peter lo alcanza unos minutos después, la gabardina de piel roza su hombros desde donde lo mira en el suelo.
—Necesitaba un poco de aire—se excusa—, creo que necesito un poco de espacio.
—Esa chica es muy intensa ¿No? Creí que te la estabas pasando de lo mejor.
—No podía concentrarme.
Peter se inclina apoyando su peso con las manos sobre las rodillas. Richard sigue con la vista al frente
—Oye, necesito que te relajes—Peter no era muy bueno con las charlas motivacionales—. No puedo llevarte de copiloto en el Milano si estás todo desconcentrado. Yondu ni siquiera me enseñó bien lo de los controles, tu sabes más de eso que yo.
—Ni siquiera sé cómo funciona la fuerza Nova, no creo poder ayudarte con eso.
—Dijiste que eras bueno con las matemáticas.
—Lo soy.
—¿Y?
—Eso ni siquiera tiene que ver con matemáticas, Pete.
Richard sigue sin voltear a verlo, así que Peter tiene que sentarse a su lado para tratar de entender qué le pasa, y por qué está mirando tanto a su nave.
—Tiene una abolladura en el frente, cuando recién lo tuve una roca voladora lo golpeó ¿Se ve tan mal?
—¿Qué?
Peter chasquea la lengua y finalmente Richard lo observa, tiene las mejillas irritadas y los cabellos despeinados, aún está ebrio.
—Hay algo que te molesta ¿Verdad? Puedes decírmelo, Rich, no nos conocemos muy bien pero ayudaste a mis amigos, es justo que yo te de la mano cuando lo necesites.
—Está todo en orden.
—Mmm-no, no lo creo.
—¿Crees que me interesa lo que creas?—el centurión tiene esa mirada molesta, con ese porte genuinamente atractivo que Peter vió en él cuando lo conoció—. Vuelve a dentro y termina por mi.
—¿Desde cuándo un Nova Corp se pierde una fiesta?
—Se supone que yo no debería estar aquí.
Richard recarga los codos sobre sus rodillas y se talla el rostro con las manos, esto es horrible.
—¿Sí? Yo me la estaba pasando bien, es una de las mejores fiestas en las que he estado.
—Yo no voy a muchas fiestas, sinceramente.
—Pero tienes la edad de las fiestas, ¿En la tierra no hay fiestas o qué diablos?
Richard tenía 19 años, era un joven adulto que aún necesitaba un beso de mamá antes de salir al trabajo pero también era el joven adulto al que se le había dado la responsabilidad de resguardar la paz intergaláctica sin elección. No tenía tiempo para las fiestas.
—Los New Warriors solo hacemos convivios de bobos, todos somos bichos raros, lo más divertido que hacemos es jugar al Monopolio.
—Está bien, entonces. Relájate.
La rodilla de Peter roza la suya, y entonces, Richard la aleja haciendo que choquen. El devastador le sonríe cuando Rich lo mira de reojo y no puede evitar que algo en su interior burbujee de vuelta.
—Necesito salir de aquí, Peter.
Quill levanta el rostro, extendiendo sus piernas, sus rodillas ya no se tocan.
—¿Quieres que te llevé?
—Puedo volar, no lo olvides.
—Okey, no vuelvo a ofrecerme para hacer caridad.
—Que gentil, casi olvidó que eres un ladrón.
—No trates de hacer eso, vaquero, eres como yo.
—No lo creo.
Richard se puso de pie y le extendió una mano a su compañero, quién se sujeto de ella para poder levantarse sin mucho esfuerzo. La mano de Peter, con ese guante que asemejaba al de un motociclista, envolvió la suya tan fuerte que cuando lo soltó tuvo que abrir y cerrar la mano un par de veces para recuperar la circulación.
—Créeme, tienes los mismos problemas que yo.
—Eso no nos hace iguales—Pete puso un dedo enfrente de él.
—Para empezar, estamos solos.
Richard relajo el entrecejo al ver qué Peter sonreía de nuevo. Tal vez tenga razón o no, que más daba.
...
